logotipo

img_google
G R A N A D I T O S, o p i n a:
Acerca de

+1

FRENTE AL CÁNCER,

PINCHA Y

SÚMATE.

AAA

Sindicación
 
Koninkrijk der Nederlanden
En un lugar del Reino de los Paises Bajos (Koninkrijk der Nederlanden), mal llamada Holanda, de cuyo nombre no puedo acordarme porque es muy enrevesado, han tenido la feliz idea de suprimir todas, absolutamente todas las señales de tráfico.

Ni prohibiciones de aparcar los días pares si e impares no; ni prohibido adelantar, descargar, ir a más de 70. Nada de badén por aquí o vacas paciendo por allá. Nada de semáforos verdes ni de semáforos rojos. Y los intermitentes amarillos, (¿tate, tate, donde hay madera?), fuera que dan mala follá, no te digo. Y así todo. Ni una señal de tráfico; como lo oyen. Ni glorietas. Hay ya tantas que se han acabado. Ni carriles de acelaración, ni prioridades, ni si te he visto no me acuerdo.

El Alcalde ha dicho que basta con el sentido común que es el más común de los sentidos. Y con ese sentido, aquí paz y en la carretera gloria. (Gallardín diría: abro el hoyo, lo cierro, lo vuelvo a abrir, y así ...se va a encontrar sin votantes, con hoyos, sin sentido y hasta sin común).

Ya lo veo todo claro. Llego con mi automóvil al cruce de Castellana con Concha Espina, un suponer, a las seis de la tarde, o sea después del meridiano que dicen. Y el cruce, atiborrado de diferentes clases de coches conducidos por diferentes marcas de humanos. ¿Paso yo? No, pasa tú, ricura, que estas más buena que el mojar. Machista de los huevos, pues ahora no paso. Eh, que paso yo que traigo a estos chinos de Barajas y a ellos si que se les pasa el arroz. O sea pasamisí, pasimisá. ¡Cuidado, el bus! Y el Audi que asoma el morro y el Peugeot que se lo afeita y la moto que se mete y la ambulancia que se sale y la tía esa, a fregar, a fregar, que habla por el celular, y el tío guarro que hace virguerías con el humor espeso y pegajoso que segregan las membranas mucosas y el coche del ministro con el ministro asomado a la ventanilla, dejadme pasar que tengo que llegar a ganar la guerra civil del 36 que aún no ha acabado, y el del camión de la Coca-cola rojo de ira, va y se toma una Pepsi. No hay páseme usted el río, el cruce, qué cruz. Ni Curro Jiménez cuando era barquero en Cantillana, provincia de Sevilla. Y así todo.

Ese sitio es mío. Aquí no se puede parar que es para la Delegación de Hacienda. Hacienda somos todos. Más o menos. Así que aparco. Mire que llamo a un guardia. ¿Eso que es? Y pipí de los niños del bus escolar sobre un descapotable pijo, y la de dios es cristo. ¡Qué llego tarde a ligarme las trompas! Mira ese es Bisbal, hoy gana mucho, está mejor que ayer en el cruce de Ayala con Serrano. ¿Me deja Usted pasar que voy al Cementerio? ¿A quedarse? No,
a ver a mi Carlitos. ¿A rezarle? No, es que mi novio es sepulturero. Ah, bueno, si es así… ¿Por donde voy a la Feria de Sevilla del año que viene? No sé como explicarle; si hubiera flechas le diría: siga esa flecha. Pues me compraré un GPS o un sextante que es más fino. Haga Usted lo que quiera, aquí estamos. A mandar. ¿Usted para donde va? Donde me lleven. Pues igual que yo. ¿Usted es holandés? No, gilipollas. Pues encantado de conocerle. Lo mismo digo.


Yo no sé si arreglaran el tráfico anulando las señales. Pues que bien. Pero las señales que les dejaron en el pompis nuestros Tercios de Flandes; esas aún no se les han olvidado. Por mucho que se las quieran borrar, ahí estan Carlos V y Felipe II y la bota puntiaguda del Capital Alatriste. Y el queso manchego. Para que se giben. Por no poner lo que Ustedes estan pensando.
 
¿ SE JUBILA UN HIJOPUCHI ?
Hay días que uno está muy alegre. Y hoy, (no por que sea el Día de las Fuerzas Armadas, que me la suda, con perdón sea dicho y con respeto escrito), lo estoy.

Hoy estoy contento, alegre, y jubiloso. Yo tengo un amigo, de esos que poca gente tiene, que me anuncia, él que nunca escribe, que está dejando de ser funcionario, Dios se lo premie.

O sea, que se va ya jubilando, de ahí mi jubilo. Pero no me lo creo. El día que yo vea que deja el motorola en la mesilla apagado, vaya sin reloj en la muñeca y sin agenda en las manos, nos demos un paseo por la playa hablando de chorradas, no le salude nadie para pedirle un favor, y nos tomemos una botellita de Lanjarón en un bar que no le conozcan, ese día me lo creeré.

Ese día me lo creeré y seré feliz. Volveremos a tiempos pasados en los que éramos felices, o éramos simplemente, ante unas bravas y contundentes patatas de los Chicos o tomando aquellas gambas al ajillo, quemajosas y picantes, que aguantábamos ante la admiración del cocinero y del personal.

Ojalá que mi amigo funcionario deje lo público (¿porqué una mujer pública es una puta y un hombre público no es un putón?) y se encuentre consigo a gusto y luego sea feliz, que tiene todas las papeletas –aunque a veces se le olvida- para serlo.

Yo estoy contento, la verdad. Seguiremos sin vernos, sin casi hablar, sólo de vez en vez y de prisa en prisa. Se me volverá más golf-era de lo que presume ser. Él que tantos hoyos hizo, con dos pelotas, por solares, aceras y ayuntamientos, hacer diez y ocho, con una pelotilla de nada, debe ser una gilipollez.

Pero aún no me lo creo. Me lo ha amagado muchas veces. No me lo imagino delante de la tele, hoy, por ejemplo, viendo desfilar a los soldaditos. Seguro que llamará a su yerno y le regañará porque los de “Injinieros” no estan debidamente alineados y los "cópteros" vuelan muy bajo y a mí la legión que los arroyo, Ignacio. Y luego a José María le explicará como hacer un bay-pass coronario, a su hija como se sacan las muelas, a su mujer como se debe pintar un óleo para regalárselo al cabronazo de Ramón, y a Pedro, su sobrino, -a ver si es verdad. coño, me cago en la leche-, como llegar de madrugá sin que se entere la madre que lo parió.

Así y todo, que grande eres, mamón. Funcionario o civil. Trabajando o descansando. De Pascuas a Ramos. Despierto o dormido. Abierto o cerrado. Arriba o abajo. Delante o detrás. Que mamonazo eres.

Hay pocas cosas, muy contaditas cosas que merezcan la pena en esta vida. Y una de ellas eres tú, hijopuchi. Te quiero.
 
¡ REDIÓS !

Lo he leído y mi corazón esta triste y me duele. Protesto a veces, me quejo de que me están quitando algo, un poco de mi inmensa libertad y la historia de Khadija me hace ver ese mundo cruel en el que viven ¿viven? cientos, miles, cientos de miles de mujeres. Mujeres que las feministas no defienden. Mujeres que en el silencio de su dolor nos odian por ser nosotros, las personas libres, las que no hacemos nada por ellas. Aquí, a mi lado, en cualquier rincón, hay mujeres a las que en nombre de un dios se las pega y se las maltrata. Y están, no en sus lejanos países, si no a la vuelta de la esquina.

Vayamos con Khadija. Una bomba hace casi diez años cayó en el patio de su casa en Kabul. Su hermano, murió; su padre, impresionado, nunca se repuso de una tremenda conmoción; ella fue herida en la cara y le quedaron cicatrices que aún conserva. No entraba dinero en casa para mantenerse ella, sus padres y sus dos hermanas pequeñas. Pensó y lo hizo. Se vistió de hombre y pasando por su hermano logró trabajo en la construcción. Y así lleva años. Jugándose la vida sólo por salir a la calle vestida de hombre. ¿Qué no la harían los talibanes con los que se encuentra a cada momento?

Pero Khadija es valiente, se siente mujer y quiere realizarse. Ha logrado, en un barrio extremo al suyo donde nadie la conoce, estudiar en la escuela como mujer.

Así, sale en su bici por la mañana con su turbante y marcha a la mezquita a rezar entre cientos de hombres. Después, a trabajar en las obras. Por las tardes, esconde su bicicleta (están prohibidas a las mujeres), se retira el turbante y lo cambia por un largo pañuelo blanco y entra a la escuela para estudiar entre sus compañeras.

Nadie la reconoce ni como hombre ni como mujer porque las cicatrices ¿afortunadamente? hacen su trágica labor y puede pasar por hombre o por mujer.

Espera entrar en la Universidad y la darán entonces un trabajo de oficina y ya podrá ser mujer –que es lo que más desea- y ganar un sueldo para seguir manteniendo su familia.

Lo ha de conseguir antes de que los cabronazos talibanes la cojan y la maten a pedradas por engañarlos todos los días.

Pero lo que más me sorprende y me apena de esta historia es el que Khadija quiere seguir siendo mujer en su pueblo. Quiere seguir con su burka, quiere seguir pisoteada por los hombres de su país. ¿Por qué? ¿Qué llamada telúrica la ata a un espacio en la que no tiene ningún derecho? Bueno, el derecho a ser despreciada en nombre de su dios.

Alabo a la Khadija hombre, pero no entiendo a la Khadija mujer.

Y no aguanto a las feministas que no levantan la voz para parar tanta incomprensión, bajeza, inmoralidad, vileza, ruindad, abyección y envilecimiento en nombre de ¿quién?

Admiro lo que hace en estos momentos. Engañar para sobrevivir pero ¿y luego? Desgraciadamente será otra, una más, de las mujeres que seguirán, como hace siglos, uncidas al yugo de unas malas bestias que en nombre de su dios las esclavizan hasta anularlas.

Y aquí hablando de cuotas, de alianzas de civilizaciones y de lo machista que es un hombre que vuelve la cabeza y le dice guapa a una guapa mujer.

Khadija, hombre o mujer, me das pena. Y me doy asco a mi mismo de pertenecer a un mundo que no sabe ni quiere salvarte a ti y a tus compañeras, virgenes o no virgenes, pero siempre mártires.

¡Rediós!
 
LIMPIEZA.
Me he puesto el uniforme, el delantal y la cofia. He sacado del armario (de la limpieza) el plumero y en vez de escribir sobre el machismo paleto y zafio del Ministro toledano de Defensa y lo que dijo a la Presidenta de mi Comunidad (no la del piso; si no la de la ex-Provincia de Madrid) "La Señora Aguirre por la mañana besa y por la noche muerde", pues me dispongo a limpiar.

A limpiar mi despacho de papeles que no dicen nada, de los que dicen algo, de los arrugados y de los que ya descansan en la abarrotada papelera. A meter los CDs en sus fundas, los disquetes en la disquetera, y las puntas de los lápices en los sacapuntas que me han regalado con las figuras de un taxi y un bus tipicamente londineses.

A colocar los libros en el suelo y a pedir hora para ir a Ikea y comprar no se cuantos metros lineales de estanterias. ¿Qué haría yo sin las estanterias? A llamar con voz gritona e histerica a alguno de mis descendientes (¿han visto mi inteligente salida para no especificar si hijo o hija?) y decir ¿es esto tuyo? y oir una voz de ultratumba lejanisima ¿el qué? Pues ven y miralo, coño.

Y así que buenos dias tengan ustedes ya que a mi me espera luchar con que tirar y que guardar, that is the question.

Ay, cuantas cosas barrería...
 
¡¡¡ PUM !!!
Hoy pensaba en hablar escribiendo de toros, a los que ayer asistí entre aburrido, melancólico y añorante de aquellas tardes de cuando Romero esculpía en los aires de las Ventas, florituras flamencas que nadie podrá repetir. Pero no tengo ganas.

Ayer mi hija la pequeña me trajo de Nueva York el aparato de radio que desde hace años perseguía. Un Sony, el más potente, con toda clase de bandas, memorias y presintonias. Yo digo que es el Rolls de las radios. Pues eso.

Después de leer las instrucciones de un grueso tomo, la primera noticia que hoy oigo en el grandioso aparato radiofónicoes el estallo de una bomba muy cerquita, coño, de por donde ayer, en mañana muy tempranera, andaba yo perdido y por un casual.

Así que otra bomba. No me importa que no haya heridos graves. Me duele igual. Son tan hijos de putas con muertos que sin muertos; los que las ponen y los que piden hablar con ellos.

Y llegan los mismos tópicos de siempre. La palabras huecas. La nadería. Las condenas. El si... Pero... Si probamos... Hablando... Dejar las armas... Conversaciones... Los presos...

Cabrones, que sois todos unos cabrones. Sin perdón, eso si.
 
UN SIGLO DE MANUEL ALTOLAGUIRRE, POETA MALAGUEÑO.
Cien años, ¡un siglo!, hace que Manuel Altolaguirre naciera en una Málaga vieja pero hermosa como siempre.

Vicente Alexaindre decía de él algo demasiado hermoso pero que debió ser verdad: Manuel, era un ángel, que de un traspiés había caído en la tierra.

Fue poeta en el papel blanco, poeta en sus imprentas que tanto amó, poetas en sus viajes y en sus amores, poeta de exilio y américas hermanas, poeta de litoral y mediterráneo, poeta de revistas, poeta de cine, de creación, de vida, de amores. Un poeta puro. Exacto. Recto. Olvidado. ¿Quién se va a acordar de un poeta tan poeta, tan sólo poeta; el poeta que iba a las francias y a las américas con su imprenta a cuestas imprimiendo libros hermosos.

En plena guerra por el frente del este, cerca de Gerona, plantó sus aperos en un viejo monasterio, y entre batalla y silencio, bajo la rojez de lunas y balas, más muertos que vivos, imprimió al gran Pablo Neruda su libro España en el corazón.

Hay que ser muy poeta para amar las imprentas. Aquellas imprentas de cíceros, tipómetros, clisés, tintas, matrices, liniométros, tipógrafos, batas azules, olor a tinta, a vino, a mucho vino.
Es verdad que un poema sale del alma pero no puede perderse. Ni se puede recitar. Para sentir un poema hay que verlo escrito. Con el tipo de letra cabal para los sentimientos. Versales, cuando hay que poner versales; y si no, caja baja. ¿Suena igual un poema mal alineados los tipos?

Altolaguirre, poeta, impresor. Malagueño. Otro más para el olvido, ¿no verdad? El escribió su “Soledad sin olvido”:

¡Qué pena esta de hoy!
Haberlo dicho todo,
volcando por completo
lo que pesaba tanto,
y ver luego que todo
se queda siempre dentro,
que las palabras fueron
espejos engañosos,
cristales habitados
por fantasmas sin vida;
que todo queda dentro
con sus negras presencias,
insistentes, doliendo.


Me duele que no le hagamos caso. Que se quede para los necios eruditos y sus conferencias pesadas y eternas, llenas de nada. Me duele que el poeta malagueño, otro poeta malagueño, se pasee por el Parque sin que nadie le reconozcamos. El poeta andará por la Alcazaba mora y mirando por la ventana que da a poniente recordará su poema

La ventana separa
el mundo de los trenes,
de los grandes vapores,
de los hombres a pie,
del mundo quieto
de un alma sola.
¡Qué alegría
ver los rosales y los vendedores!
Al ruidoso paisaje
de tráfico y de vida
mi tristeza se asoma.
Mi soledad consciente
mira las hermosuras
inútiles del mundo.
Lo bello y el dolor
es de las almas solas.


Solo otro poeta. Solo otro poeta malagueño. Otro olvido, él que tantos poetas lanzó sobre el blanco del papel y la negrura de la tinta a la inútil y hermosa historia de los libros nunca viejos, y si viejos más queridos y hermosos.

Se nos van los poetas como la resaca del rebalaje de la playa de El Limonar que Manuel Altolaguirre cantó en los años jóvenes de jesuitotes que le enseñaron a leer, atento, a San Juan de la Cruz en el que bebió hasta saciarse del sentimiento amoroso que le hacía sentirse acompañado en la soledad del silencio interior.

… … …
Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.
Sobre la arena tendido
Como despojo del mar
se encuentra un niño dormido.
Y la estela de su marcha
abierta al igual que un libro.
... … …


El poeta. Sus versos cortos, musicales, alegres, tristes, humanos. Y él, simpático, cálido, cordial, transparente. El poeta, otro poeta malagueño, otro atrevido olvido. ¿Tendría razón él?

Era dueño de sí, dueño de nada
Como no era de dios ni de los hombres,
nunca jinete fue de la blancura,
ni nadador, ni águila.
su tierra estéril nunca los frondosos
verdores consintió de una alegría,
ni los negros plumajes angustiosos.
Era dueño de sí, dueño de nada.


¿No es eso, pregunto ingenuo, la poesía?
 
SENCILLO AGRADECIMIENTO.
Mi más sincero agradecimiento a:

Asymmetric Digital Subscriber Line. Weblog. Firewall. FTP. Hardware. HTML. HTTPS. ICANN. IP. IPS. Mesenger Módem. MP3. Wi-Fi. Browber. Phishing. Proxy. P2P. Router. RSS. Softwere. Spam. Spyware. Usability. Wireless Fidelity. WIK-Wikimedia. World Wide Wed...

Y a otras palabrotas y acrónimos igual de desconocidos y misteriosos. Yo, al menos, declaro mi más absoluta ignorancia.

Si digo XML, creo que es el tamaño de una prenda que vende Prycarrefeur. Pues no, ignorantes míos, es el acrónimo del inglés eXtensible Markup Language.

Vamos, que no. Que no sé lo que es y como funciona la internet esta, o el ordenador otro. Y ni me importa, oiga Usted. La verdad es que me sirve pero también me martiriza, me agota y me cabrea más de una, ¡¿qué digo una!?, más de dos y hasta ¡¡¡tres!!! veces en un momento.

De entrada me fascinó como todo lo desconocido o deseado. Horas ante la pantalla absorto de tanta maravilla, es verdad. Pero cansa. Y quieres volver al ayer de las bibliotecas, o al ayer de la ignorancia. Me enseñaron a querer este monstruo mal nacido y ya voy cantando por las esquinas la coplilla aquella:

A puñalaítas muera
er que m´enseñó a queré;
qu´estaba yo en mi sentío
y ahora m´encuentro sin é.


La verdad es que la informática me ha revuelto el poco, poquísimo, sentido que me quedaba, si alguna vez se alojó en mi sesera. Me ha cambiado la vida, lo reconozco. Pero también no sé como desatarme de este vicio que a veces me hace sufrir en todos los sentidos.

Uno se sienta ante el ordenador y se encuentra muy chiquitito. Ahí, dentro de la pantalla, no sólo hay un hombre que dice ay, si no un mundo maravilloso pero demasiado grande para mis capacidades. Me sobrepasa, me sobrecoge. Me da miedo.

Te pones a escribir y el ordenador te corrige, te traduce, te lleva al dato olvidado, a la cita exacta, al último invento japonés. Estás en sus manos. Le perteneces. Ya estamos. La jodimos. No hay libertad.

Me costó aprender que una resma son 20 manos de papel, y que una mano es la vigésima parte de una resma (cinco cuadernillos), y que un cuadernillo son cinco pliegos de papel y que... me costó y ya no me sirve con lo hermoso que era aquel lenguaje de imprenteros y linotipistas asombrosos y borrachos, que entre los ruidos monótonos de las “minervas” te imprimían verdaderas y hermosas obras de arte en papel cuché o barba o estucado o vergé o vitela. ¡Oh, tiempos!

Bueno, quería decir que mi agradecimiento a toda esta parafernalia de la informática. Pero donde esté una buena pluma estilográfica rasgando su plumín la blancura de una holandesa escribiendo muy lentamente: “Querido amor mío...”

Pues eso.
 
¿ Y LAS MUJERES NOS LLAMAN MACHISTAS ?


Hoy, señoras mías, voy a ser más machista que nunca. Espero que me sea perdonada tan mísera inclinación y deseo, aún más, que no se enfaden conmigo; que yo las quiero mucho y se lo voy a demostrar con estas líneas de hoy.

Existe unos pueblos al sudoeste de la amplia China, junto al lago Lugu, allá por la provincia de Yunnan, cerca de la inaccesible Lijiang, o sea allá por donde Cristo perdió las pistolas, o dió las tres voces, que están poblados por la etnia moso.

Estas aldeas se encuentran a más de 3000 metros de altitud y las componen unas 40000 personas. Su principal característica es, ¿cómo lo diría yo?, llevar el feminismo a su máxima expresión. Vamos a verlo.

La palabra padre, no existe. Tampoco el marido. El hombre no tiene derecho a ver a sus hijos, ni a criarlos, ni a educarlos. Las familias están formadas por varias generaciones de mujeres en torno a otra mujer, normalmente la hermana mayor de la segunda generación. Esta líder lleva la compra de alimentos, manda las diferentes labores a realizar, asigna los sueldos a recibir, administra las tierras y hace de jueza en las disputas.

¿Y los hombres? Los hombres mantienen con las mujeres una relación especial. No les sirven (a ellas) para nada. Estas mujeres afirman que desde que nacen llevan dentro la semilla de sus hijos y por tanto les da lo mismo quien “riegue” esa semilla. Tanto es así que las mujeres al cumplir los diez y seis años, tienen habitación propia con llave en la casa familiar y llaman por la noche al hombre que les apetezca. Algo así como de usar y tirar. Lo que no esta nada mal. Sábado sabadete, tacatá y sanseacabó y si te he visto no me acuerdo.

Por tanto, lógicamente, el amor no existe. No hoy disputas por celos mal reprimíos ni por cuestiones económicas ni por un quitame allá esas pajas. Ni lo económico, ni lo físico, ni lo social importa. Los individuos no quedan unidos por nada.

El hombre entra a la habitación de la mujer si esta quiere. Si por una casualidad viese que junto a la puerta deseada hay un sombrero sabrá que su hembra está ocupada y que se vaya con viento fresco en busca de otra disponible que las habrá, por que las mujeres moso tienen muchos novios o amantes o vaya Usted a saber como hay que llamarles. Y luego vosotras, ¡oh, mujeres!, habláis de machismo entre nosotros.

La verdad es que es difícil comprender a este pueblo que, por cierto tiene un idioma, el nushu, de 1500 palabras, escritas en columnas verticales y de derecha a izquierda, que sólo lo hablan las mujeres.

¡¡ Y encima (o debajo) los hombres no las entienden !!

En aquellos pasajes tan lejanos debe dar gusto ser hombre. Sólo le llaman para regar. No te dejan ver la cosecha. Claro que en estos tiempos para lo que hay que ver... Ni el rocío, ni la escarcha importan a aquellos hombres. Ellos han sembrado y a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga. Y las mujeres que arreen con la patulea. Y ellos a esperar otra ocasión, que no se la pintan calva. Esta Comunidad de regantes es la leche. La leche derramada.

¿Alguno de vosotros me hará la merced de decirme si hasta aquellos recónditos lugares llega Viajes Halcón?

Me pido primer.
 
¿CUANTO DEJAMOS ATRAS?
Cuando vas perdiendo la noción de tú ciudad, es que la ciudad crece más aprisa de lo que puedes darte cuenta. El cemento lo arroya todo y le dejamos hacer.

Ya nos perdemos por las esquinas desconocidas. ¿Cómo vamos a decir adiós a tanta gente nueva? Por los rincones negros de los parques se ha perdido aquella niñez de tantos años. Se han marchitado muchas primaveras de flores y hojas y besos. Las caricias robadas cuelgan de las memorias camino del olvido. No pisamos las piedras que tanto gastamos de tanto caminar hacia el mismo sitio. Cada día nuestro mundo se va haciendo más pequeño. Nos duele conocer otros limites que nos encierran en nuestros viejos recuerdos, en vez de abrirnos a una esperanza que no llega por nada del mundo. Que ya zarpó, lentamente, sin que nos diésemos cuenta cuando izaron sus velas blancas.

Se ha perdido el barrio entrañable y acaso el amigo de toda la vida, aquel de los juegos y el cine. ¡Amigo de toda la vida! Amigo de entonces, de cuando entonces, y nada más. Pero nos viene a la memoria y no sabemos su cara de ahora, su corazón de ahora. Tampoco sabemos si vive y en donde. ¿Habrá muerto como las calles, las tiendas, las piperas, los tranvías que mañana y tarde esperábamos en busca de la hombría deseada? ¿Nos damos cuenta, en verdad, en verdad os pregunto, todo lo hermoso, lo tremendamente hermoso que hemos incluso olvidado sin darnos cuenta?

Déjame que me acuerde de ti, amigo.
Te quise más que a nadie; tú no lo sabes
o acaso, tal vez, no te acuerdes.
Desde niños, juntos miramos la vida
sin pensar que nos podría separar.
¡Ah, de aquellas tardes escondidas
entre la fresneda de los Navazos,
mirando el cerro aquel, tan viejo!
O las noches gélidas y calladas
oyendo el silencio de la Mujer Muerta.
Era cuando soñabas volar por los cielos
y yo soñaba con soñar y soñar.
Te quise más que a nadie, ¡las cosas!
Y qué cuesta enterrar el cariño.
Nos alejó la vida o nosotros mismos.
Déjame decirte, para que lo oigan todos,
o para que lo oigas tú en el recuerdo,
que te quise con la ternura,
la amistad sincera, limpia, primera.
Y aún, en una vejez evocadora,
el cariño aquel se revuelve inquieto
en mi corazón cansado de ausencias.
Te quise, viejo amigo, te quise.
Quizás algún día nos encontraremos
por las calles, que ya no son nuestras,
y no sabremos decirnos ni adiós.



Vamos dejando jirones del alma por los atardeceres llenos de esperanzas perdidas. La ciudad cae sobre nosotros con el peso anónimo de un olvido y de otro olvido. Los nuevos barrios han robado nuestras sonrisas viejas. Ya sólo nos queda mirar, mirar y no entender nada.
 
ALCALDE, PERO NO DE BALDE.
El street esquive es un nuevo deporte consistente en ponerse un gorro de cualquier clase y lanzarse a la calle –a paso legionario, o sea, rapidito- (correr en Madrid conlleva una multa de 21 €) para no tropezar ni rozar con nadie. Y no es una estupidez. Es algo dificilísimo. Bueno pues triunfa por los parises y los londones. Prueben, y si encuentran algo mejor, ¡olé tus huevecillos!

Pero, ¡ojo!, si en Madrid te paras en la calle te pueden multar. (Pararse para hablar con un grupo de amigos, 60 €).

Es cojonudo este Alcalde, Don Gallardón, el niño listo del pppesoe, (esta bien escrito, lector); no se para en barras. Vamos a ver unos ejemplitos.

Saltar, correr o cruzarse en la calle, 50 € (Art. 52/2)
Dejar los animales (no dice cuales) en las terrazas, 150 € (Art. 4/5)
Dar de comer a los gatos y otros animales (no dice cuales) en la calle, 300 €.

O sea. Que yo no puedo cruzar por medio de la calle y sentarme en la terraza de La Flor y tomarme un, ¡ay!, rojizo bitter sin alcohol.

En Madrid la policía municipal puede multar si vas sobrecargado de peso, (no puedes llevar a hombros un piano y sí al Juli, si es que el Juli sale a hombros en Madrid, que no creo) y si no sacas la basura a su hora, y si sacudes la alfombra...Por aparcar no te multan, te cobran.

Pero no es sólo en Madrid. Estamos llenos de Alcaldes, políticos, claro, que por sacar un eurito hacen el ridículo y encima se hacen pis sobre nosotros. En la playa de Llanes la distancia entre las toallas de la playa ha de ser de cinco palmos. En Barcelona, la bolsa sona, hay multas de 3.000 € por los cantos o sonidos de animales. En Palma a los autobuses y taxis no se puede subir ni con patines, ni chándal, ni usar el móvil. En Sevilla, qué maravilla de gilipollez, es obligatorio doblar adecuadamente el material publicitario según el tamaño del buzón, sito en el portal, en el que vaya a ser introducido. En La Coruña, los ciclistas están obligados a pasar el control de alcoholemia. En Málaga, los coches de caballos han de efectuar una I. T. V. especial.

Más volvamos a Madrid que es punto de encuentro y desencuentro. Yo, la verdad, es que estoy desencontrado con este mi Alcalde. Pijo, sabidín, repelente y marisabidillo, al que le gusta incordiar y metérsela doblada a la Presidenta de la Comunidad en cuanto se despista. Un Alcalde que anda por los rincones escondiéndose para ver como pone la zancadilla a cualquiera mejor que él, que hay muchos. Tiene la navaja siempre a tiempo para las puñaladas traperas.

Gallardín o Gallardón, que de las dos maneras contesta, multa con 6000 € (no me he equivocado al poner seis mil) por pegar papelillos en árboles o faroles de que quieres vender tu piso, o dar clase de Ingles.

Y, por último, la Ordenanza de Medio Ambiente en su articulo 132, capitulo segundo, multa con 150 € tirar un cadáver (no especifica) a la vía pública.

Así, con tanta leche de leyes y ordenanzas de este tipo, los del CSI, Grissom y Catherine, han tenido que irse a las Vegas donde los cadáveres inundan las aceras

Estoy hasta la coronilla de este Alcalde. Echo chispas. Ya sólo falta que alguien me diga eso de “el mejor alcalde, el rey”. Le capo, vaya si lo capo.
 
ENHORABONA, BARÇA.

Creo que... Me han dicho que... Se habla de... Dicen los periódicos, yo no lo sé, que el Barcelona ha ganado la Liga, cosa que no debe de ser muy importante por que el Madrid ha ganado muchísimas veces muchas.

Entre el Madrid y el Atlético, me quedo siempre (excepto la nefasta época Gil i po..., con perdón) con el pupas. El Madrid y, más los madridistas, en esto del balón son inaguantables. Se lo creyeron hace mucho y no se apean del burro. Los atléticos miran a otra parte y a verlas venir. ¿Qué no se gana? Pues se pierde y santas pascuas. Aquí no ha pasado nada. Y lo que pasa, la liga por ejemplo, siempre pasa de largo y nunca para en la estación del Calderón.

Pero dicen y afirman que ha sido el Barça quien ha ganado la Liga. Porque habrá sido el mejor, me digo. Ganó la Liga y la perdió rápidamente cuando el negrito del África tropical que enajenado perdido cantaba aquello de Madrid, cabrón, saluda al Campeón. Eso hay que reconocerlo es cosa de tarados que luego se enfadan por que les llaman injustamente negros de mierda.

¿Es que no se puede ganar y perder normalmente? Eso de yo he nacido para ganar es una imbecilidad. El Barça es un ganador, me suena a estupidez. El Madrid de los galácticos es una necia bobería.

Y no digamos nada, yo si lo voy a decir, cuando los políticos entran a concursar sobre quien dice más torpezas o quien es el más tocho.

Y en esto, en esto llegó Maragall, olvidándose que es nieto de un poeta grande y cabal, y dice que: el éxito del Barcelona es el éxito político de una España plural.

Dicho lo cual, se quedó tranquilo Pascual. Que estupidez. Si España es plural, a mi querido Málaga pronto le tocará ganar la Liga, vamos digo yo. Y al Alcoyano. ¡No digamos al Alcoyano!

Yo no entiendo desde mi tan probada ignorancia por que mezclamos churras con merinas, fútbol con política, negros con galácticos, balones con rostros de cemento.

Siempre gana el mejor. Y siempre pierde el peor. Y no hay más cera que la arde. Unas veces les toca a unos y otras a otros. Al Málaga nunca y aquí estamos, escribiendo de las simplezas de otro político. Luego nos acordados de sus muertos, y se nos enfadan.

Ay, mamita, que habrá merendado el negro... La mala leche de Pascual...Maragall.
 
VAYA JARANTA QUE TIÉ EL TÍO.
El parlamentario del Partido Andalucista por Cádiz, Antonio Moreno, presentó en el Parlamento Andaluz, una proposición no de ley para rechazar “el rol y el estereotipo negativo” que asignan a los andaluces y andaluzas los guionistas de reconocidas series de televisión.

Es verdad de la buena. Los andaluces estamos, -permiso para entrar-, siendo ridiculizados, exagerados y expuestos como seres de muy bajo nivel intelectual, que no sabemos ni hablar, ni vocalizar, que sólo hacemos chistes, que hablamos con la ese para no decir nada y etcétera.

Pero no nos enfademos con las televisiones estatales, caramba, caray, coño. ¿Se puede ser más tonto, memo, incapaz, iletrado y soplapollas que los personajes de una cosa que hace la televisión andaluza llamada Arrayán? ¿Son un ejemplo para el resto del país los invitados del Ratón Colorao que antes estaba loco en la colina con los perros verdes? ¿Son prototipos andaluces el cuñao, el bandolero que aún se cree Curro Jiménez o la mujer esa super orgásmica que aparecen y desaparecen por las ondas? ¿Los Morancos qué representan normalmente? ¿A los vascos? ¿Hay algo peor, más deleznable que los presentadores, año tras año, del Carnaval de Cádiz? ¿Es Tom Benitez la representación intelectual del pueblo? ¿El Presidente de la Comunidad, ese que tiene cara de insignia del Barça, ha dicho algo alguna vez una frase con sentido? ¿Pedro Pacheco es la finura y donosura perorando? ¿Y el verdiblanco presidente bético (Lopera) porque no es propuesto para la Academia de San Telmo? ¿Y lo de Lepe es gracioso o deprimente? ¿Y la manada de cuenta chistes que hacen bolos veraniegos quedándose en bolas culturalmente?

¿Y los políticos? ¡Ah, los políticos! Pero ni los políticos de Primera División, ni los de Regional, hablan o actúan no ya como andaluces si no ni como hombres sapiens o erectos. Están en la Edad del pavo política que es como vivir en el neoceno. La verborrea les puede.

¿Han hablado por Canal Sur de mi amigo Salomón Ibn Gabirol alguna vez? ¿Y de Avicebron? ¿Y de Al-Malaquí? ¿Sabrán los pelagatos estos, que tanto revindican, que los tres citados son el mismo poeta?

Ozú, mi arma, estos hartomagros, que nos mandan, cada día estan más alobaos. Vaya bajío que tenemos con ellos. Sólo hablan para meternos la bacalá. Se cren que estamos tan ennortaos como ellos.
La verdad es que tienen muy mala follá.

Hay que ver el mal vahío que tenemos los andaluces con tanto político vaína que sólo saben dar la vara.

Equilicuá.
 
LA MARE QUE ELS VA PARIR.
Salvador Milá es todavía consejero de Medio Ambiente de la Generalitat de Cataluña. Un día el muy listo reunió a su mujer y a los hijos y se fueron a dar una vueltecita en helicóptero por cielos catalanes. Mireu, fills mios, esposa meva, que bonica es Barcelona desde de les altures, o algo así diría. Lo que pasa, el pequeño detalle es que el helicóptero era oficial y el consejero un caradura de mucho trajin. Con la cara de piedra de Montserrat.

És que no veig molt a la familia. Els meus fills em necessiten. Estan en l´edat més difícil. No puc deixar´los abandonats.

Pues si los puede dejar abandonados, faltaba más. O con la criada, que el puesto da para ello. Vamos a ver, Consejero, ahora se ha nombrado a la primera mujer Comandante de una Patrullera de la Armada Española ¿embarcará a sus hijos para que aprendan a interceptar pateras que es mucho más entretenido y humanitario que estar viendo con la canguro el pasapalabras de turno?.

César, mi A.T.S, el que me envuelve y desenvuelve todos los días mi acuchillado y herido dedo, tiene en su despacho las fotos de sus hijos. ¿Se imaginan que los llevara al trabajo para embadurnarme de metadine, ponerse a jugar al parchís con las pastillitas de neofloxacino o a tirar jeringuillas con agujas a la diana del redondo culo de la vecinita de enfrente?

¿Y que me dicen de Luigi, quiosquero profesional donde los haya? ¿Cómo va a traer a sus nietecillos, pobrecitos míos, y entregarlos equivocadamente a los clientes en vez de los decantadores de ABC o los pareos de La Razón?

Pues no, señor.

El Consejero de Medio Ambiente (¿y con el otro medio que hizo, se lo desembolsó?) debe dimitir. Pero no por abuso de poder, no. Ni por gastarse nuestro dinero; la hora de vuelo del helicóptero vale algo así como 1.100 euros la hora. Debe dimitir por tonto, por memo, por imbecil.

Yo le recomiendo si quiere pasar un rato bueno y familiar, ver unas vistas estupendas de Barcelona, que haga lo siguiente: llegue, por Balmes, por ejemplo, hasta la plaza de J. F. Kennedy y por allí súbase al Trambia Blau y cuando termine de subir, con fatiguitas de muerte, el viejo tranvía, haga trasbordo al funicular y en un plis plas de viaje muy bello estará en el Tibidabo. Si no le gusta el medio de comunicación público (los helicópteros si, ¿eh, pillín?), arranque su automóvil (no el oficial) y por Vía Augusta coja la carretera de Vallvidrera que no es moco de pavo por lo hermosona que es y al Tibidabo. Y una vez allí, previo pago de su importe, súbanse en el viejo aeroplano que aun sigue dando vueltas y verá que bonito es, que emocionante, que paisajes, que belleza de ciudad tiene usted a sus pies. Y déjese de helicópteros y de que muchos, como yo, le pongamos a parir.

La verdad es que Usted es uno de los pocos catalanes que conozco que es tonto. ¡ La Mare de Déu ¡



 
A BOTARLOS.
Creo que más de una vez he criticado a los políticos. Sean de la marca, raza o partido que sea. Pienso que nunca un hombre o mujer se deben profesionalizar como políticos. La política o, mejor dicho, los políticos, cuando dejan todo, para como ellos dicen, defendernos y ser nuestra voz, mienten. Ese favor que nos hacen de vocear por nosotros y ampararnos, se lo pagamos todos. Pero no podemos decirles que se vayan por que lo que ellos defienden es su partido y en su partido su pesebre y en su pesebre otro pesebre más grande.

Una persona llega a un partido, le ponen en una lista y a vivir que son muchos días. Cuando el jefe levanta el dedo, dicen si y no cuando lo baja.

¿Por que un inglés sabe quien es en su circunscripción el hombre político que va a representarle, puede hablar con él, votarlo y botarle? Aquí en este viejo país tan hermoso, no. Aquí hay políticos que hace bulto desde hace años. Son los profesionales de la política. Los que no van a las sesiones, los que leen los diarios, los que votan con los pies embotados.

No. No, por favor. No voy contra ningún partido de derechas o de izquierdas. Son todos, perdonadme, una mierda más de las muchas que ornan nuestras calles.

La verdad es que indignado si estoy. Sin más comentarios leed las siguientes líneas que he recogido textualmente.

“ORDEN PRE/1228/2005, de 29 de abril, por la que se nombra

Directora del Gabinete del Director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno a doña Mercedes López Revilla.

En virtud de lo previsto en el artículo 12.2.f) de la Ley 6/1997, de 14 de abril, de Organización y Funcionamiento de la Administración General del Estado y de conformidad con lo dispuesto en el artículo 16.2 de la Ley 50/1997, de 27 de noviembre, del Gobierno; vengo en nombrar, previo conocimiento del Consejo de Ministros, DIRECTORA GABINETE SECRETARIO DE ESTADO DEL GABINETE DE LA PRESIDENCIA DEL GOBIERNO A DOÑA MERCEDES LÓPEZ REVILLAS–0107936246 A6000– funcionaria de la Escala Técnica de Gestión de Organismos Autónomos, con efectividad de 1 de mayo de 2005.

Madrid, 29 de abril de 2005.
FERNÁNDEZ DE LA VEGA SANZ
Sres. Director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno y Subsecretario
de la Presidencia”.

Nos ha jodío mayo con sus flores y abril con sus margaritas. Como decía un falso Unamuno, ¡¡ que voten ellos !! Nosotros a botarlos.
 
YO NO SOY EL TOSTADO.
Alonso Tostado, llamado también Alonso de Madrigal (nació en este pueblo) y El Abulense por haber sido obispo de Ávila.

Vivió en el tiempo de Juan II de Castilla, fue Catedrático de Salamanca y asistió al Concilio de Basilea. Murió a los cincuenta y cinco años en el año 1454. Su epitafio actual dice así:

Aquí yace sepultado
quien virgen vivió y murió,
en ciencias más esmerado,
el nuestro obispo Tostado
que nuestra nación honró.
Es muy cierto que escribió
en cada día tres pliegos
de los días que vivió;
su doctrina así alumbró
que hace ver a los ciegos.

El Tostado vivió cuarenta años de modo que según el epitafio escribió 43.880 pliegos, (el pliego es una pieza de papel doblada por el medio). Otros dicen, Cejador, que fueron los pliegos 70.225.

Fue un prodigio de su siglo. Nunca olvidaba lo que leía. Recitaba al pié de la letra pasajes enteros de la Biblia y toda, toda, la “Summa Teologica” de Santo Tomás.

Queda así demostrado que no soy yo El Tostado, así que no volváis a decir que Granaditos, servidor, escribe más que el Tostado. Aún me queda mucho.

He dicho, cohones.
 
POLIFEMO Y GALATEA.
En una calle, la de Martín de los Heros, del madrileño barrio de Argüelles donde pasamos muchos años de nuestra vida tanta gente, incluso Umbral, había entre Romero Robledo y Benito Gutiérrez, frente por frente a la entrada de mi Colegio, una papelería llamada La Andaluza y un antro donde se vendían lo que hoy son chucherías.

La Andaluza era una gorda y simpaticota mujer cuyo nombre nunca supe. Era la Andaluza. Nos vendía plumillas, lapiceros, plumieres, cuadernos, muchos cuadernos hasta que el Padre Ernesto se olió el negocio y nos obligó a comprarlo en el cole. Pero seguíamos yendo a La Andaluza, que si no lozana tenía siempre un chascarrillo que contarte y que las más de las veces no entendían mis compañeros. Yo sí, pues siempre he entendido el andaluz y en octubre, al volver a clase, lo hablaba a la perfección hasta no entenderme Don Ursicinio, el de matemáticas, que era un sieso por entonces y ahora un viejecito cascarrabias que aún anda por aquí. O no me entendía o es que yo de matemáticas... nada de nada. Es una duda que aún tengo.

Y en el antro, ¡la de dios! Era un matrimonio los dueños de esos de rompe y rasga. Madrileños de tez oscura, chulos, mal hablados y con dos hijas que recuerdo siempre pintarrajeadas y con muchos coloretes. Nunca cambiaron. Fui a ese colegio doce años creo y las dos chavalas siempre iguales. Cuando éramos más pequeños nos trataban malamente. Según crecíamos se volvían más simpáticas. En preu, mientras intentábamos saber lo que Góngora decía en el Polifemo, ellas nos enseñaban, al final del mostrador, sus encantos adivinados en blusas entreabiertas que dicen acaban de abrir por oscuros rincones del Paseo Moret, a cambio de unas pocas y redondas rubias.

Lógicamente el gran éxito de aquel pequeño y oscuro local, donde hoy se escancian finos y se fríe cazón, se debía a la prohibición total que teníamos de entrar allí. Era un terrible pecado del que nos teníamos que confesar a diario con el Padre Daniel que estaba loco y por penitencia nos enseñaba los pueblos de Madrid en verso y había que aprenderlos. Yo me acuerdo.

Navalcarnero, Buitrago,
Madrid, Chinchón, Colmenar,
Álcala, El Pardo, Getafe,
San Martín y El Escorial.

En fin, en aquel local, que es a lo que iba, se compraban pipas y altramuces y cacahuetes y chicle Bazooka y gelatinas y leche de burra y caramelos pictolin y regaliz Zara, y un largo etcétera. También, claro, vendían pitillos de chocolate; y de Tabacalera para los más mayorcitos.

Allí nos gastábamos los céntimos y algún ricachón la peseta. En verano, llegaba el carrito de los helados y los polos. Los de fresa y menta, 0,50 cts. Los de chocolate y nata, 0,75cts.

Y si quedaba algo, era para el cine. De sesión continua y programa doble. El barrio estaba bien servido de locales. El más cercano, La Flor, hoy elegante Conde Duque. El La Flor si te sentabas en butacas, debajo del entresuelo, a mitad de la película sentías que te caía agua del techo de madera. Lógicamente era que los graciosillos de arriba se meaban para entretenerse de las pelis aburridas. Si subías arriba, el cachondeo era terrible. Peleas, sobos de niños que querían ser maricones y de niñas que iban para putillas baratas.

Viene esta evocación de pipas y caramelos, de cines y de miserias a la noticia que algún periódico de hoy nos trae: Los niños se gastan sus pagas en el móvil; llamadas, mensajes cortos, descarga de logos y música, etc. Se castiga, quitando el móvil a los niños en vez de ponerlos de rodillas cara a la pared.

Es terrible, ¿no verdá? Ahora todo es mecanización, ordenadores, electrónica. ¿Cómo le explicas a un joven de esta época que nosotros lo más erótico, por ejemplo, que teníamos a boca era un puñado de altramuces y además envueltos en papel de periódicos?

Ellos se sorprenden de que hemos sido capaces de resistir sin móviles, informática, televisiones, discos compactos y hasta sin saber ingles.

Yo que sé, señores y señoras. Supongo que si para mi la vida ha sido pasable sin tanta máquina, para los de hoy también les será prescindible tanto Polifemo. La vida cambia. Y como decía la abuela que nunca conocí: Lo que se aprende con bragas, no se olvida con canas. El problema está en saber qué aprender. Pero eso pasó siempre.

Se nos está olvidando comer pipas y altramuces. También, desgraciadamente, se me ha olvidado lo que decía Polifemo. Yo siempre he estado enamorado de la mediterránea Galatea.
 
¡JOER, QUÉ CORTE! (No confundir con la corte borbónica, please)
Ayer ponía en la derecha del frontispicio de este blog la siguiente coplilla:

“Quiero cantar ahora,
que tengo gana
por si acaso me toca
llorar mañana”

Y que razón tenía la copla. Hoy ando en lamentos chiquitos, pero lamentos. Me importa un pito el principito, la principita y la madre que les va a parir, bien juntos o separados. Me importa un rábano que mañana, el de León, nos atontice el día con su discurso de logia pueblerina y aldeana. Me importa one egg que empiece el party rociero, my God!, y mi Mena con su celular envuelto en un perservativo por aquello de los polvos del camino. Dèu salvi al meu Mena.

Creo que me estoy liando para decir que gracias a los programas de Arguiñano, a la lectura de varios libros culinarios, a un poco de orégano que iba a cortar y a un afiladísimo cuchillo albaceteño, la mitad de la yema de mi dedo pulgar izquierdo ha encontrado ya la paz y el descanso eterno. La mitad de yema que me queda está sangrando y aquí me tienen de médico a ATS y de ATS a otro ATS.. He sangrado más que un gorrino y ahora la esponja que me pusieron se me ha pegado como si fuese Super Glue-3 y... Mañana otra vez de curas. Y me anuncian que toda la semanita, todas las mañanitas a perderlas en el Ambulatorio.

Si a partir de hoy hay retrasos en este blog, las culpas a la Seguridad Social. No han querido darme la píldora del día después, habrase visto.
 
MENTIDERO MADRILEÑO.
Hasta ahora las mujeres no pueden reinar en España. La prueba está en que si reinase Doña Sofía, esto sería otra cosa para mejor. Pero las mujeres no pueden reinar. Así que si mi Leticia tiene una niña, a vestir santos o a hacer carrera (no me malinterpreten) que ahora hay muchas carreras aunque no den tanta pasta como la malinterpretada.

El enorme estadista que nos gobierna -sin merecimientos por nuestra parte ni por la suya- ahora tiene que terminar con la desgraciada ley sálica.

Supongo que así se hará, pero ¿cuándo? Hay que cambiar la constitución, hay que ir a un referéndum. ¿Se atreverá la gloria leonesa que nos desgobierna a anunciarlo? ¿Lo ganaría?

Bien. Estamos de acuerdo. Se hace el referéndum. Lo ganan. Ya estamos tranquilos, ¿no verdá? Pues no.

Ya puede reinar un hombre o una mujer, pero yo me digo: si además ya está legalizado el matrimonio gay, ese príncipe, o esa princesa que está al nacer, ¿legalmente cuando les llegue la edad podran casarse con otro gay? Supongo que si. Si es Pelayo se casará con Marcelino Menéndez y si es Sofia con Loren, vamos digo yo.

Es que lo tenemos todo patas arriba. Las leyes, las comunidades, los inmigrantes, los currelantes, las avenidas, las autovías, el no es sí, el sí es no, el jajajá de las preñás y el jajají de las de ajonjolí.

En fin, ¿no queríamos el embarazo de mi Leti? Pues ahí está. Y el niño/a, que se nos viene con problemas. Y a ver quien los arregla. Zapatero, mi alma, a tus zapatos.

El benefactor y glorioso presi...¿qué? lo tiene oscuro. Le han metido un marrón los principitos que ya, ya. Estas tonterias que parecen que estoy diciendo, ya se rumorean por las esquinas de los mentideros de esta muy noble capital de un ayer Reino de todas las Españas.

Unos por que están enculados y otras por que están encoñadas, la casa está sin barrer. No sé donde vamos a ir a parar; por si acaso yo salgo corriendo y ¡maricón el último!


 
YA TENGO MI DURA PENITENCIA POR ESCRIBIR EL ARTICULO ANTERIOR.
...y de penitencia le anuncio que Leticia está embarazada un poquito (es tan flaquita ella) y que un nuevo principe, alteza o san serenin del monte vá nacer y lo primero que hará en su vida será chupar... del bote estatal.

¿No decía yo que la había cagao por meterme en xenofobias peligrosas? Esto del nuevo principito o principita es peor que esa colgadura testicular en plaza pública.

¿He sido tan malo? Oh, dioses, lo que mi higado no ha podido ¿lo conseguirá esta criaturilla? Creo que si. Nueve meses no resisto. Al menos que sea sietemesino.
 
¿XENÓFOBO YO? ¿TÚ NO?
Me podéis fusilar. O crucificar. O darme barrote vil. O ahorcarme. O guillotinarme. O mejor, colgadme de los testes, compañones, genitales, criadillas, escritillas, dídimos o huevos en la plaza pública y dejadme allá hasta la muerte para goce y satisfación del pueblo soberano que desde hoy me odiará a muerte, y por eso acepto que me la den de la forma más dolorosa y cruel que a bien tengan.

¿Qué a que viene esto? Os cuento.

Ayer sábado a esa hora poética de las cinco en punto en todos los relojes, asomé mi cuerpo serrano por la bocana del Metro que da a la Glorieta de Cuatro Caminos, acera de los impares para más señas.

Y la Glorieta de Cuatro Caminos ya es Glorieta de todos los caminos. Allí llegan los caminos que vienen de Colombia, Zambia, Guinea, Brasil, Argentina, Irán, Pakistán, la Biblia en pasta. Un nuevo Noé nos ha traído inmigrantes a punta de pala. Esta zona que antes era la de Tetuán de las Vitorias, es ahora Tetuán de las Desgracias. Lleno está de míseros extranjeros. No es que están, es que son. Cuatro Caminos es el país mísero; más mísero que el que dejaron allá de donde sean. No es que haya negros, es que es la negritud. No es que haya árabes, es que cientos de chadores cubren el resol de las calles y la puta libertad que aún tenemos.

Y hay que llamar a las personas por su nombre; a esa hora taurina de las cinco de tarde, mocitos o pibes o mierda se les veía en plan West Side Story, con ganas de navajear en el cachondeo democrático madrileño. A puñados los había. ¿Les llamamos pandilleros, o qué les llamamos? ¿Inmigrantes?

Entre esta gente que hoy se hacina en aquellos Cuatro Caminos, en aquel Tetuán, en cualquier barrio, pueblo y ciudad ¿están los que piensan lo bien que está lapidada la pobre Amina? Que la lapidaron ayer. No hace diez siglos, ¡ayer! ¿Estos también son inmigrantes?

Madrid. (Puede ser cualquier lugar). Semana primera de Mayo. (U otra). Dos asesinados. Uno, ajuste de cuentas entre bandas suramericanas, esas que nos hacen gracias verlos con sus gorras del revés, sus pantalones a mitad del culo, sus cadenas y sus pibas detrás con las tetas reventando suéteres y con las polleras pidiendo guerra. Y otro asesinato de un pobre currelante que salía de cenar camino del piso al que esa tarde se había mudado. Su pecado fue -era vigilante del 1º de Octubre- no haber dejado pasar fuera de hora a alguno de los asesinos.

Dejémonos de coñas, por favor. La vida en la gran ciudad se esta haciendo desagradable cuando no peligrosa. Inmigración, injusticia –o justicia lenta, es lo mismo-, demagogia, mucha demagogia.

No hay país libre que con tal cantidad de inmigrantes ilegales y ¡legales! no acaben por chirriar las xenofobias y si chirrían es síntoma de que algo va mal, muy mal. Sólo hace falta salir a las calles y oír a las gentes que callan. Ya hay manifestaciones en las calles contra “los de fuera”. Cada vez más y más violentas.

El ministro de la cosa esta se siente feliz y su jefe sonríe por donde tantos judíos murieron hace sesenta años. No me huele nada bien lo que está pasando. Sufrirán justos por pecadores me da en la nariz, y lo siento con pena y dolor.

Si, ya sé que nosotros, los españoles, también fuimos pobres emigrantes que salimos a tierras extrañas volviendo la cara llorando porque lo que más queríamos, atrás nos lo íbamos dejando. (Un saludo, Don Juan Valderrama allá en tu cielo de fandangos y bulerías). Sí, ya sé que la mitad de los bares que sobran en esta España fueron comprados con marcos alemanes sudados fatigosamente. Sí, ya sé pero este fenómeno es distinto. Demasiado. Y no sabemos resolverlo aún estando, ya, aquí.

Quiero equivocarme. Pero nos tocaran tiempos peores y ojalá la sangre no llegue al rio. Me llamaran por decirlo, racista, xenófobo, patriotero, intransigente y chauvinista. Por eso me colgaran en la plaza muchos que yo me sé.

Pues me he quedado muy a gusto diciéndolo, ¿qué lo voy a hacer?




 
NO PEDIRÉ PERDÓN A NADIE POR QUE ME GUSTEN LAS CORRIDAS DE TOROS.

Faltaba más. Me gustan las corridas de toros más que a un chivillo la leche, ¿pasa algo? Además, podéis empezar a crucificarme, soy de los que creo que la muerte de un toro bravo, su agonía después de un eficaz y hermoso volapié, es uno de los instantes más bellos que puedan darse. El toro sólo, corazón arriba, (Lorca dixit), mirando al cielo desordenado de nubes, temblando sus patas sostenedoras de la braveza valiente, regando la arena de sangre caliente, nervioso y altivo, desafiante. Ven acércate, torero, muero porque has sido más valiente que yo, porque me has engañado mejor; pero ven, acércate, aún tengo muerte para darte, ven, torero, ven, acércate, valiente. Mi muerte es como la tuya si mis cuernos te hubieran atravesado el corazón. Somos valientes. Tú como torero y yo como toro aunque no tenga los ojos verdes con los que soñaba Villalón.

Me gustan las corridas de toros valientes y de toreros artistas. Bienvenida, Paula, Curro -¡mi Romero!- y ahora Conde son el estilo de torero que adoro. El artista. El de las mil tardes horribles, patéticas, pero ¡qué bien vestidos iban! El de las broncas, almohadillas y me cago en tu padre. El que sale corriendo por que un toro lo ha mirado mal. Ayer comentó Conde, el malagueño Javier, que su primer toro le había dicho cosas que no tenía que haberle dicho. ¿Le habló de la muerte? Seguramente. Lo despachó malamente. Le había mirado mal y si mira mal no es un buen toro.

Y en el segundo, el toro también le miró a los ojos pero diciéndole, venga, malagueño, enséñame como haces poesía con el capote, vamos a bailar por bulerias, ¿no oyes las palmas?, yo también tengo miedo, torero, así que despacio, largame la muleta que quiero ir al cielo tras ella, vamos a pintar sentimientos azulados en el aire que rompemos, vamos, torero, ponte chulo que yo a chulo te gano y no me desprecies que sabes hacerlo muy bien, vamos los dos solos que nadie nos ve, vamos a rozar las estrellas del placer sensual de un natural de frente por detrás. Saca pecho y dame un pase de esos tuyos que llenan de silencio los gritos rojos del miedo. Somos los dos uno, torero, y yo también me recreo embistiendo, yo también, como tú, hermano, derramo lo blanco de mi raza en tu muñeca dulce que me acaricia. Vamos, malagueño, torero, mira mis ojos llenos de sentimientos, vamos a la muerte. O tú o yo. El que gane. Pero que la muerte sea hermosa, torero, y luego, que nos olviden si pueden; si son capaces de borrar de sus almas mi valentía y tu arte, mi fiereza y tu dulzura, tu fineza y mi braveza. Vámonos, torero, vámonos a la gloria que nos espera.

Toro, torero, baile, poesía, pintura, ensueño, placer, ¿y voy a pedir perdón por que me gusta esto?
 
¿DIEZ AÑOS SON ALGO?
10 años, 120 meses, 520 semanas, 3.650 días, 87.600 horas, 5.256.000 segundos. Es más o menos lo que ha estado inconsciente o en estado vegetativo, ¡yo qué sé!, el bombero de Búfalo Donald Herbert. Apagándo un fuego quedó atrapado bajo un montón de escombros que le ocasionaron un coma profundo que después se transformó en un estado semivegetativo de “ tenue conciencia”.

Diez años, se dice pronto. Diez años dormido, dejádmelo decir así, mientras a su alrededor la vida continuaba. Sus hijos crecían, su familia envejecía y el mundo ya no era igual.

¿Qué se puede sentir al abrir los ojos después de tenerlos tanto tiempo cerrados? Tu gente ya no es aquella gente que dejaste una mañana para ir al trabajo. El jefe se ha jubilado, los coches de bomberos son más potentes, los árboles del parque de la avenida 45 ya no son de madera ni tienen hojas, que son de cemento y cuelgan por ellos los lavaventanas, el Señor Presidente del País es otro cabronazo, y tu hijo de tres años es ahora un mozo que juega al béisbol y se asoma al escote de las compañeras. Tu serie de televisión favorita dejó de emitirse. Tu Ford recién comprado entonces ya casi es un clásico. Se identifica el gen de la ataxia telangiectasia. Schumacher gana en Formula uno e Indurain en el Tour. Estados Unidos se lleva la Copa Davis y se descubre la oncoproteina. Cela, Don Camilo, gana el Cervantes y Ol´ Dirty Bastard graba con éxito Return tothe 36 chambers: the Dirty Versión. Y tú, querido bombero, sin enterarte.

Se pone al teléfono tú hijo y te sorprende que hable tan bien, con esa nueva voz que te avisa que ya nada de lo que vas a ver es lo mismo.

¿Dónde has estado? ¿Qué hiciste? ¿Se puede estar tanto tiempo sin pensar? Y de lo que te acuerdas ya no es igual. ¿Duele? ¿Te acostumbras a ver las cosas más usadas, a las personas más viejas, a que lo que pudo haber sido, ha sido ya y tu no te has enterado? ¿Cómo lo llevas?

Perdóname, que tonto soy. Estarás feliz. Yo como soy muy raro, no lo estaría tanto. Has vivido, aunque no lo parezca, estos diez años muy deprisa. Cerrar los ojos y al abridlos un mundo nuevo, desconocido. ¡Que horror! Yo decía, en otro blog, hay que vivir pastueño, como los toros. Que las prisas no son buenas para nada.

Y tú, te lo repito, has vivido a una velocidad tan grande que en un abrir y cerrar de ojos te has convertido en otro hombre fuera de sitio. Tu lugar aquel ya nunca volverás a encontrarlo. Has perdido miles de penas y miles de alegrías. Cuando te mueras de verdad, te morirás con diez años menos.

¿Habrá valido la pena?
 
HAY TARDES, como la de ayer...
La verdad es que hoy no es mi tarde. Es una tarde en la que uno cogería su mochila, un buen bastón y carretera y manta camino de cualquier lado, cuanto más lejos mejor. Y borrar todo ayer, todo recuerdo, todo. Andar por caminos desconocidos, oír el silencio de las plantas, mirar un cielo anubarrado y adivinar a lo muy lejos una mar que lleva demasiado tiempo esperándome.

Hay tardes de preguntas sin respuestas, de porqués que no entiendes, de miradas airadas, de cariños olvidados, de enfrentamientos egoístas, de reproches absurdos, de tiquismiquis que duelen. Hay tardes que todo es dolor.

Hay tardes de tanto dolor que no puedes ni besar una poesía ni acariciar un libro. Por los pasillos sientes el disgusto del aire, la desesperanza del hogar, el deseo de olvidar todo, todo y partir dejando tristezas atrás; y que arreen, que aprendan, que añoren lo que ya no está.

Hay tardes que no encuentras una miaja de luz para el saco de tinieblas que llevas a cuestas. Que te culpas de todo lo que no hiciste y de todo lo hecho y que hubiese sido mejor no hacerlo, al parecer.

Hay tardes absurdas que hieren como mil acerados puñales que te dejan el alma como un viejo acerico taladrado por los años. Y siempre te preguntas ¿me lo mereceré? Y se te hunden más en esa alma que creíste llena de buenas intenciones, de las mejores. Y sangras la desesperanza, la equivocación tal vez, la amargura.

Hay tardes que uno necesita la mar para contarla cosas mientras te acaricia la luna, que es la única caricia que te queda.

P.D. A la hora de publicarlo me han venido las dudas. Pero lo escrito en aquel momento es lo que sentía. ¿Por qué borrarlo? Ya tenemos la vida demasiado llena de borraduras. Lo sentía exactamente como lo escribí. Quizás ahora lo suavizaría pero la suavidad lo falsificaría todo. Pensado y escrito está. Hay que estar a las duras y a las maduras.
 
¿LIBERTAD DE QUÉ?

Hoy hay varias cosas para divertirse. Es, por ejemplo, el día de la libertad de prensa. Que se lo digan al Señor de Polanco (le dan todo que hasta le han dado el de). Suya es toda la televisión y más que le van a dar. Suya es toda la Radio incluida la cadena que compró ilegalmente y tiene de devolver (ja, ja). Suyos son todos los libros obligatorios en escuelas y centros de enseñanza. Suyas son las editoriales y distribuidoras. Suyo es el cine y los pancarteros son suyos. Suyo el fútbol y los toros. Suyos los jueces, a los que despide cuando y como quiere. Suyo es el Vaticano, ¡¿qué digo el Vaticano?, suyo es Dios! y ha excomulgado a un tal Ratzinger, que es muy malo porque no comulga con él. Suya es la nómina más importante de meapilas, botafumeiros, esclavillos, tiralevitas, pelotilleros, hipócritas, fariseos, mentirosos, fanfarrones, bravucones, jactanciosos, y chupacirios que andan por ahí creyéndose políticos o intelectuales o zapateros o reyes.

¿Decía yo al principio que hoy había varias cosas para divertirse? Se me han quitado las ganas. Creo que en nuestra historia no ha habido una manipulación de las ideas como la del Grupo Prisa. Mentira sobre mentira. Ellos tan demócratas fichan a Martín Villa que aún hoy gasta el papel higiénico de color azul y que se ha permitido decir que ellos, los PRISA de toda la vida, ¡están en libertad vigilada!

Hoy es el día de la libertad de prensa. Aquí en esta mi tierra, es un sarcasmo decirlo.

No, no es un día para divertirse. Yo mismo he conseguido ponerme de mala leche. ¡Seré gilipollas!; con su permiso, eso sí, Don Jesús.
 
VICENTE ESCUDERO.
Acabando de leer las Memorias de González Ruano, cuya existencia nunca se nos olvide, me recordó que en el año 1964, creo, Vicente Escudero, bailó por vez última en el Teatro Marquina de la calle del Prim de Madrid. Yo fui a verle, lo evoco perfectamente. Era una tarde madrileña en la que estaba sólo con mi soledad tan querida y necesitaba ver al viejo maestro tan arrogante él, tan incomprendido, del que tanto había oído hablar para bien y para mal. Yo entonces era un buscador del flamenco más puro. Investigaba en los libros lo que no podía aprender por mi mal oído; desgracia enorme que me acompaña y me duele desde siempre. Fui a verle, digo, aunque ya tenía más de setenta y cinco años. Y su baile se me quedó clavado en el alma oscura. Tan alto, tan viejo, tan flaco, tan sabio. Movía una mano y eso era el más hermoso baile. Un martinete de ensueño con el compás de un martillo sobre el yunque y ahí él. Solo en el escenario negro. Como dolía el alma ante tanta sabiduría. Y luego, nos dio una magistral lección explicando su famoso y olvidado decálogo del baile.

I. Bailar en hombre.
II. Sobriedad.
III. Girar la muñeca de dentro a fuera, con los dedos juntos
IV. Las caderas quietas.
V. Bailar asentao y pastueño.
VI. Armonía de pies, brazos y cabeza.
VII. Estética y plástica sin mistificaciones.
VIII. Estilo y Acento.
IX. Bailar con indumentaria tradicional.
X. Lograr variedad de sonidos con el corazón, sin chapas en los zapatos, sin escenarios postizos y sin otros accesorios.

Después de él, castellano viejo, nadie. Era la pureza virgen del baile. Hoy el flamenco es gimnasia, sudor y embestidas. ¿Cómo alguien me puede hablar de este o de esta, bailaora o bailaor? Hubo uno y fue él. Don Vicente Escudero. Un hombre nacido en Valladolid y muerto en Barcelona. Y ahora, ¿quién se acuerda del maestro?

Aprendí de él que, como en el baile, hay que vivir la vida asentao y pastueño. Y eso te da muchos disgustos seas bailaor o uno que pasaba por ahí, como yo por ejemplo.