
- FOTO TOMADA POR LA CARRETERA DE VALENCIA NO RECUERDO EXACTAMENTE EN QUÉ PUNTO, DESPUÉS DE UNA TORMENTA, QUE ILUSTRA BIEN CÓMO ME SIENTO AHORA, YENDO, NO SÉ MUY BIEN HACIA DÓNDE, PERO DEJANDO MUCHOS "TRUENOS" ATRÁS... -
¿Hay algo de lo que has hecho que haya servido para mejorar tu vida?, le pregunta el director del instituto de Venice Beach a Derek en la película "American History X" cuando va a verlo a la cárcel. Curiosamente, hace dos noches volví a ver esa película en dvd, en un ataque de insomnio mezclado con un ataque de histeria al pensar que la tarjeta de sonido del ordenador no funcionaba bien. Curiosamente, eso fue casi lo mismo que me preguntó MJ ayer, cuando fui a verla, como cada dos semanas...
Y no supe muy bien qué contestar.
Supongo que el día que me fui de aquella casa, sólo con dar ese paso, mi vida ya mejoró sensiblemente, porque el mero hecho de irme significaba que tenía un poco de esperanza en que la vida podía ser otra cosa. Pero también sé que yo misma me he autoinfligido demasiado maltrato (además del que me venía de "la otra procedencia") aunque sólo fuera para que todo acabase cuanto antes, o como corroboración de que lo merecía, de que yo era el monstruo destructivo que él decía que era y que, por supuesto, merecía todo tipo de castigos, desprecios, etc, o como el que se autolesiona cuando no puede atacarle fisicamente a su oponente...
Pero no, todo eso, fuese lucha desesperada, fuese locura o delirio o lo que fuese, no ha mejorado mi vida en absoluto.
Mi vida ha mejorado ahora, y mejora a cada momento, mientras trabajo, leo, escribo, pienso, siento, sonrío, lloro, añoro, respiro... porque ahora soy libre y todas las cosas, personas, situaciones que conforman cada momento me aportan algo que no conocía y algo que me construye.
Tengo que escribirle a MJ para la próxima sesión una especie de redacción con las mejoras de mi vida en los últimos 3 años... y creo que no va a haber papel de impresora suficiente como para contar todas las cosas que he redescubierto y todo lo que he redescubierto en mí misma.
No es que me apasione escribir demasiado en profundidad sobre este tema, pero hoy me apetecía contarlo.
ESCUCHANDO: "Things will go my way" (The Calling)LEYENDO: Sigo con Marte, Venus y otros desarreglos planetarios...

- FOTO REAL TOMADA EN ALICANTE EL AÑO PASADO Y DE "FABRICACIÓN CASERA" GRACIAS AL "GIMP" Y 5 MINUTOS DE TIEMPO (SOMOS EL PIMPOLLO A LA DERECHA Y YO A LA IZQUIERDA CUANDO AÚN ERA MORENA) -
La semana pasada una compañera de trabajo me dejó el libro que estoy leyendo en estos momentos. No es un género que precisamente me apasione lo referente a "pseudopsicología, autoayuda, etc", pero bueno, siempre hay que meter la nariz en todo para por lo menos poder opinar, ¿no?.
He leído libros de psicología (pues estudié asignaturas de pisicología optativas en la facultad) sobre trastornos del comportamiento, sobre biología pura y dura (estructura cerebral, sinapsis, etc) y creo que sé distinguir un estudio con ciertos tintes serios y "docentes" (no confundir con "decentes", jejeje) de libros de autoayuda fundados en ramificaciones de la psicología casi al borde de la pseudociencia.
Este al menos es entretenido.
>El autor plantea que hombres y mujeres tenemos diferentes maneras de asumir la comunicación y, por extensión, de expresar los sentmientos e interpretar los del otro. Hasta ahí casi de acuerdo. Peeeeero, no creo que la incomunicación sea sólo y exclusivamente un fracaso y una fuente de conflictos entre parejas de hombre y mujer, sino entre padres e hijos, hermanos, coleguitas y diferentes grupos humanos independientemente de su sexo o de su vinculación sentimental.
Mi mejor amigo, que es gay ( y no porque sea muy progre tener un amigo gay, sino porque lo es desde que nos conocemos y ha llovido mucho desde entonces) tiene los mismos problemas con su pareja que si fuera una chica, que si sus amigos son muy pijos, que si tira mucho para su terreno, que si no respeta mi espacio, es decir... lo mismo que cualquiera, y son dos tíos.
El autor cuenta que las mujeres contamos nuestros problemas o preocupaciones porque tenemos esa predeterminación. Por naturaleza. Que necesitamos sentirnos valoradas y necesitadas y que nos gusta dar consejos. También añade que solemos relajarnos yendo de compras, escuchando música, hablando con las amigas o paseando.
Los hombres, por el contrario, si tiene problemas se muestran reservados y no hablan ni lo cuentan, buscan soluciones, no admiten consejos pues eso les hace sentirse inferiores e incapaces de solucionar un conflicto. Se relaja viendo películas o deportes de acción y cuando tiene problemas tiende a aislarse y apartar a su pareja (quitarla de enmedio, vaya).
Y no sé, será que soy más rara que un perro a cuadros escoceses o que estas generalizaciones podrían ser válidas para personas de dos generaciones anteriores a la mía, pero creo que las parejas que conozco (primos, familiares, amigos, vecinos, conocidos) son menos "tópicos" y más homogéneos.
Quiero decir, en mi caso, por ejemplo, la que no dice ni pío soy yo. No cuento mis problemas, ni a mis amigas ni a mis amigos, ni al lucero del Alba que se ponga por delante, porque no me gusta, no me sale y soy así. El pimpollo sí que habla mucho de las cosas que le preocupan y pide consejo no sólo a mí, también a su padre, a su amigo, a personas de su confianza. Yo me relajo dando puñetazos en el gimnasio y quemando adrenalina (practico kick boxin' y spinning), las compras me estresan sobremanera porque parece que usar más de una talla 36 es un delito contra la Humanidad y, además, los precios de las cosas son un atentado contra mi cuenta corriente, con lo cual se compra lo que se necesita y, de vez encuando, algún artilugio con botoncitos y conexión USB, jejejej...
A donde quiero llegar no es a demostrar que somos el sumun de la pareja equilibrada sin tópicos, a él le gusta Angelina Jolie y a mí Brad Pitt, pero creo que afortunadamente en estos tiempos que corren las personas hemos cambiado y, dentro de las diferencias entre hombres y mujeres, conozco hombres que hablan de sus problemas hasta aburrir a un rebaño de ovejas merinas, mujeres reservadas, hombres locos por las compras, mujeres que no tienen amigas ni ven teleseries, hombres a los que el fútbol les da igual...
Y lo mejro de todo es que cada vez conozco a más personas, hombres y mujeres, homosexuales, heterosexuales y bisexuales, que hablan abiertamente de sus sentimientos, deseos, pretensiones y espectativas tanto para con su pareja como consigo mismos.
No sé si seremos de Venus, de Marte o... a saber.
ESCUCHANDO: No (Shakira)LEYENDO: Lo mismo de ayer...

- ADEMÁS DE TOCARME LOS PIES, TAMBIÉN ME LOS FOTOGRAFÍO... -
¡PEDAZO DE FIN DE SEMANA! Lo que iba a ser simplemente ir a Alicante a recoger cosas que los padres del pimpollo se habían dejado allí, ha acabado siendo una especie de días de libertad y alejamiento y total relax.
En Madrid estaba lloviendo y yo, bajo un sol espléndido, pisando arena caliente y mirando al mar... a 28º. Un lujo.
El pimpollo se quitó la camiseta y se tumbó en la arena. Era un poco quitarse el estrés y quedarse adormecido bajo el sol.
La playa era nuestra y de 4 parejas de centroeuropeos más (Pregunta: ¿a qué edad se jubilan los suecos, alemanes y belgas? ¿realmente trabajan o se pasan media vida en la costa española? ¡qué envidia daban!, estuve por "hacerme la sueca" en todos los sentidos y quedarme allí). Y hablamos de todo un poco y escuchamos música y jugamos con la PSP y vimos 4 capítulos de la serie que nos trajo Jimmy en DVD.
Ah, sí, tenemos una PSP, parecerá un capricho tonto y de hecho lo es. Lo mismo tengo el trauma de la infancia de que a mí los Reyes Magos me traían "solo" un osito de peluche y caramelos y unas zapatillas (como al niño de la carta de Gomaespuma más o menos) así que me compro tonterías cuando puedo permitírmelo.
Y hablamos, de que si esta primavera nos vamos a Alemania y puede que nos traigamos el BMW de Jimmy, porque ellos se van a vivir a USA y les sale demasiado caro llevarse el coche, así que... el BMW, la Playstation... no falta "de ná".
Por no faltar, no faltó ni que llamase Ri y se acordara de toda mi familia cuando le dije que estaba en la playa. Pero me encantó hablar con él, como siempre.
A veces creo que pongo demasiado tiempo entre las llamadas, que parece que noquiero salir con mis amigos de toda la vida, y lo digo pro Ri y por Escyla, que son los que tengo en Madrid, pero la verdad es que cuando estaba en la playa los echaba de menos, me hubiera gustado poder compartir ese momento con ellos, como si fuéramos veinteañeros de vacaciones o... no sé... como si fuéramos los que somos, que también vale.
Espero que dentro de poco podamos ir a la cripta esa de magia uno de estos fines de semana, Escyla, y poder sacarte otra foto de posesión infernal y charlar, y estar tan a gusto como si estuviera descalza y con los pies cruzados, cómoda, como en casa, como siempre me siento cuando estoy con mi gente.
Hoy es lunes. Queda aún para el fin de semana, la semana que viene me toca guardia 24 horas (trago saliva y me encomiendo a todos los santos del calendario y hasta a los bomberos de la Comunidad de Madrid... glups!) y no sé si me darán la semana del 7 de noviembre de vacaciones... pero saboreo el recuerdo de este fin de semana como uno de los más bellos y tranquilos que he pasado.
Ojalá cuando me siento desbordada por las circunstancias pudiera echar mano de los recuerdos de días como estos.
No necesito grandes cosas para ser feliz, sólo un poco de paz y ser consciente de que estoy viviendo esa felicidad.
Muy sencillo, ¿verdad?...
LEYENDO: Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus (John Gray). Me lo estoy leyendo "por compromiso", es entretenido, pero creo que las cosas que describe pertenecen a otra generación de parejas,... no sé...
- FOTOS DEL MADRID MÁS "GUIRI" Y TURÍSTICO, QUE SUELE PASAR DESAPERCIBIDO PARA LOS QUE VIVIMOS AQUÍ Y QUE A VECES ES UNA SORPRESA DESCUBRIR EN BUENA COMPAÑÍA -
Durante este fin de semana ha estado aquí el mejor amigo del pimpollo. Es estadounidense, al igual que el pimpollo, que su familia y que la mayoría de los amigos y conocidos que tienen en España y el resto de Europa.
Es curioso, pero cuando digo que salgo con un estadounidense se produce una reacción rara en la gente. "¿Pero es de origen hispano?", "No, no lo es", y, dicho esto, es como si perdieran todo el interés por mí y por mi pareja y decidieran pensar que me paso la vida matando iraquíes e invadiendo países... junto con mi señor pimpollo, que, a decir verdad, es pacífico como una gamba a la plancha.
Igual que no todos los colombiandos son "latin kings", no todos los estadounidenses tienen una pistola en el cajón del recibidor ni apoyan las guerras, pero bueno, esta es otra historia, la verdad es que en el año y pico que llevo con él me he cansado de verme casi obligada a "pedir perdón" por su procedencia. Ya me da igual. Y yo quería contar otra cosa...
Recogimos al amigo, bueno, lo recogió él, yo estaba trabajando y me vivnieron los dos a buscar, y claro, si en vez de un señor a la puerta del trabajo tienes a dos, la alegría es doble,... ¿o no?.
Como somos seres humanos de naturaleza tranquila, no le llevamos arrastrando por todo Madrid para enseñarle esto o lo otro, sino que hicimos nuestra vida igual que cualquier otro fin de semana, sólo que con un tal Jesse James acompañándonos. Hombre, sí que le enseñamos algunas partes de la ciudad, pero basicamente, cuando alguien es de mucha confianza y no hay ni que impresionarle ni que divertirle ni esperará fuegos artificiales, con compartir con él el tiempo y la vida es suficiente y más que sufciente.
Me gustó que estuviera con nostros, me gustó verles juntos a él y a mi pimpollo, y me gustó ver en directo la manifestación del sentimiento de amistad entre hombres, las conversaciones que hemos tenido y descubrir que no importa que seas de otra nacionalidad y que vivas en otro país y te dediques a algo totalmente diferente... que todos tenemos necesidades e inquietudes comunes, miedos comunes.
Ha sido un verdadero placer compartir este fin de semana con él. Me fastidia que viva lejos, me ocurre también con mi amigo de Sevilla, aunque Sevilla no está tan lejos, pero a veces el ritmo de vida que llevamos hace que cualquier distancia sea insalvable por falta de tiempo, de dinero para planear un viaje o de... ese tipo de cosas.
Tal vez lo que más valoro en estos momentos en las personas que elijo como amigos es el hecho de no necesitar grandes cosas que compartir, sólo un poco de nuestras vidas y una conversación y ni palabras altisonantes ni discursos pedantes sobre este o aquel tema.
Sólo relaciones entre personas que se tienen afecto sin más.
Eso de momento, sólo lo he conseguido con 5 personas en toda mi vida... y cuando aparece uno más me resulta casi un milagro.. Bienvenido sea. Como dijo en una entrevista Chavela Vargas, cuando alguien te quiere y te lo demuestra hay que agradecérselo, porque nadie tiene esa obligación.
ELLO ES... GRACIAS.
LEYENDO: (he terminado anoche mismo "La caverna", hoy no me ha dado tiempo a empezar nada aún)

- ESTA FOTO FUE TOMADA EN UNA NOCHE DE JUERGA EN LA QUE LA CÁMARA BEBIÓ DE MÁS (YO NO) Y LA FOTOGRAFIADA ESTABA "RESPOSESA" (PERO YO NO... BUENO, UN POCO) -
Cuando era más joven (mal empezamos, ya estoy mencionando la edad), solía salir todos los fines de semana y bebía como un vikingo desesperado, y unas veces lo pasaba bien, otras acababa llorando con mi amiga (venga, confesad, ¿quién a los 20 años no ha tenido una "borrachera llorona"?) y otras simplemente echaba la papilla tranquilamente y me iba a la cama con el cuerpo como una destilería tambaleante.
Pero ya cantó Bob Dylan que los tiempos cambian, y mira que lo cantó hace tiempo y yo sin hacerle ni pastelero caso. Así me luce el pelo, claro.
Llegó una época en la que ya beber dejó de tener su gracia, además de empezar a ser caro (de dónde sacaba yo el dinero para cubatas y minis cuadno era joven?) y, para colmo de males, el efecto comenzó a ser... digamos extraño.
Cuando la gente me pregunta que si bebo y respondo con un NO rotundo, se extrañan. No, no me lo prohíbe mi religión, ni soy una ex-alcohólica rehabilitada, no tengo diabetes ni ninguna otra enfermedad que me prohíba el alcohol, simplemente ME SIENTA MUY MAL.
No es que me ocurra como a Kim Basinger en "Cita a ciegas" (tampoco parezco Massiel, que conste. No soy una borrachilla graciosa ni pierdo la vergüenza, ni hago nada.
ES QUE SOY SOSA. Pero que de sosa que soy me doy vergüenza a mí misma. Con una sola copa, ¡UNA SOLA! ¡TENGO LA BORRACHERA MÁS BARATA DEL MUNDO!, ya empiezo a replegarme sobre mí misma, a no decir ni este muslo es mío y a encerrarme en mis pensamientos.
Conocí a unos tipos que cuando iban muy chuzos eran capaces casi de reformular la teoría de la relatividad. Bueno, pues yo no soy de esa clase de gente. Mi creatividad intelectual se reduce a "voy a decir tonterías si abro el pico y encima seguro que se me traba la lengua así que mejor me callo y trato de parecer erguida, coño, que me estoy cayendo de la butaca..."
Entonces el amigo de turno me pregunta "¿te ocurre algo?", y ya sí que la hemos liado. Porque empiezo a pensar "sí que voy moco ya, que se me nota". Y, entonces, me desmoralizo y es cuando me convierto en un ser humano apalancado, mudo y con la mirada perdida en un punto indefinido del suelo (si hay televisión o pantalla de vídeos en el local puedo disimular poniendo la mrada en la pantalla, que queda menos tétrico).
Pero, lo peor de todo, es que con ESA SOLA COPA (juro por mis muelas que con una sola copa me basta) a la mañana siguiente me despierto con la boca espesa, la cabeza dando vueltas, nauseas diversas y variadas, incapacidad de articulación de palabras frente a mi señora madre (por vergüenza) y un resacón como si hubiera acabado con las existencias de orujo de los bares de mi barrio.
Sí, sé que beber no es necesario, ni una condición "sine qua non" para salir y relacionarse con otras personas, pero tiene tela marinera que con casi nada esté medio matarile, con la cabeza como un bombo, echando la primera papilla y la segunda también, que para eso iba después, con voz de camionero con neumonía y en estado semicomatoso. No sé si necesito una inyección de B12 o un exorcismo...
Nada, tendré que darme al bingo, porque si es a la bebida lo llevo muy chungo. ¿Por qué me empeño, si es que he nacido para ser una chica sana sanísima?. En fin, mi leyenda personal de mujer curtida en la periferia, bebedora de tequila y fumadora de grifa, se desvanece en aquella época maravillosa en la que los trenes eran animales mitológicos que simbolizaban la vida, la huída, la libertad (¡¡un momento!!, que no, que esto último es de un directo del Sabina... en que estoy pensando...)... Que estoy ya pureta para ciertos avatares etílicos, vaya.
Si es que yo los fines de semana con ir al cine y comentar luego la película, voy que me mato... ¿quién me manda a mí meterme en un antro de vicio y perversión a tomarme un cubata?.. De verdad, creedme, me sienta muy mal y no entiendo por qué una cantidad pequeña me hace el efecto de litros y litros y litros corriendo por mis venas como en la canción de Ramoncín... ¡ay, mi cabeza! el monitor se mueve mucho, todo gira...
Y si alguien tiene un Alka Seltzer, que me lo mande.
ESCUCHANDO: Kiss me softly (Journey)
LEYENDO: La caverna (José Saramago) - es que aún no he terminado de leerlo -

- LA LLUVIA, TAN ESPERADA, POR FIN EN LOS CRISTALES DEL COCHE -
Si, ayer llovió. Y antesdeayer, y el lunes. Y hoy seguro que llueve también. Y que siga.
A mí, particularmente, la lluvia me gusta. No porque ésta sea especialmente necesaria, sino porque, además, me gusta como tal.
Me gusta ver llover desde un sillón cómodo, envuelta en ropa confortable, tomando algo caliente, charlando. Me gusta llegar a guarecerme a casa, porque tal vez así, estas cuatro paredes que tanto me agobian, cobran sentido de hogar, de refugio.
lo único malo de la llluvia es el caos que provoca en el tráfico especialmente en Madrid. El martes pasado cortaron parte de la línea 10 de metro por inundaciones (las obras de la M-30 han taponado los desagües y no cabía más agua sucia).
El pimpollo me viene a buscar, me roba el paraguas (mira tú qué listo) y nos vamos a tomar cafés. Y charlamos, como hace tiempo no lo hacíamos, de nuestros amigos, de nosotros, de la vida... del tiempo y de algunas cosas más.
Si no fuera por las ojeras y por que a él le falta un poco de pelo (sin gomina no se nota), podríamos hasta dar el pego y parecer cualquier pareja de veinteañeros de los que hay a nuestro alrededor en el Starbucks.
Pero la cuestión, le digo, no es que dejemos de ser jóvenes, que lo somos, sino que pretendemos no dejar de ser adolescentes jamás. Estamos en una edad "tonta" creo yo. Aunque no tiene nada de malo hablar de videojuegos y de hipotecas. Porque hipotecarse no significa dejar de jugar con la consola (a no ser que el banco te la embargue por impagado). Y pasamos de hablar de la verja de Melilla a contarnos batallas de la infancia... saltamos, como canguros, como adultescentes que somos. Y la lluvia cae afuera y nosotros estamos a salvo.
Lo mismo el problema es ese, que siempre estamos a salvo de todo, que vivmos en un país occidental donde el que más, el que menos, puede subsistir, guarecerse de la lluvia, sobrevivir a riadas y sequías y seguir adelante; donde, a días, el problema es que se te ha roto el iPod en un golpe montando en bicicleta, o tal vez que tienes un pufo tremendo con la VISA debido a las últimas vacaciones que se te fueron de las manos...
Creemos que somos universales, el centro del mundo, que llueve para todos igual, aunque sepamos que no es así, nuestro microcosmos sí que es terriblemente egocéntrico.
ESCUCHANDO: Anything (The Calling)
LEYENDO: La caverna (José Saramago)

- CARTEL DE LA PELÍCULA DEL SÁBADO Y FOTO TOMADA EN RENFE DE LA VIDA COTIDIANA -
La película que fui a ver este sábado fue "Cinderella Man", que cuenta la historia (real pero edulcorada visiblemente para la pantalla) de jim Braddock, un boxeador de origen irlandés que, en Nueva York de los años 30, pasa de estar lesionado, hundido y en paro, a ganar un campeonato, volver a pelear y convertirse en la inspiración y el ídolo para miles de personas que también capeaban el temporal de la "gran depresión". Es bonita de ver, ñoña, para qué engañarnos y, tan bienintencionada que, la honradez del personaje pierde credibilidad. Pero Russell Crow interpreta con brillantez a un padre-púgil en apuros que no pierde la dignidad ni en los momentos más duros de su vida.
El pimpollo salió del cine algo melancólico y, aunque el sábado apuntaba ser una catástrofe para el corazón del tipo "estoy más desmotivado que Joaquín Sabina en un local del Opus", la cosa remontó, no sé por qué; lo mismo porque ese Dios en el que no creo, aprieta, pero no ahoga, o lo mismo cuando ahoga te deja sin aire, o lo mismo todo son casualidades y no hay más que hablar, pero a veces ocurren milagros. O el milagro es la vida misma y nos cuesta tanto aceptarlo que por eso inventamos dioses, destinos, etc.
No es justo, pienso. La vida no es justa, dice mi tía, mientras en el telediario vuelven a pasar las imágenes de los subsaharianos asaltando una de las vallas (no sé si de Ceuta o de Melilla), no puedo creer que no les importen a nadie, que se mueran de hambre en mitad del desierto y que nadie haga nada. Yo tampoco puedo creerlo, no puedo creerme la hipocresía, que se echen las manos a la cabeza proque la modelo de turno esnife coca, ¿y qué?, dime qué famoso no ha metido algo por su nariz, que los habrá, pero no es precisamente un entorno de los más sanos, ni siquiera los periodistas, productores, publicistas que le niegan el trabajo a la niña Kate...
... no puedo creerme que la expulsión de OT de una tal Idaira que no sé quién leche es porque para mí, las veces que les he visto se diferenciaban por morenas, rubias, con melena o sin ella, me parecían todos y todas iguales, vestidos de "fashion cateta" y cantando karoaoke, pero que a fuerza de repetirlo me sé su nombre y el de sus "contrincantes", mueva más conciencias e indignaciones que los precios de la vivienda o las curvas "a ras" de la M-30 y lo que vamos a tener que pagar para tapar zanjas ahora que no seremos olímpicos (casi mejor, la que se podía montar prometía ser muy torera).
Anoche empezó a hacer frío. Me acordé de la madre (y de toda la familia) de la peluquera-kamilaze que me medio-rapó la cabeza, porque tengo las orejas y el cuello congelados.
También me acordé de que el pelo crece, de que las circunstancias cambian, de que la vida evoluciona y de que el tiempo pasa y no nos da tregua. Y he tenido que reconocer que, a veces, aunque soportemos las adversidades "de verdad" con un estoicismo digno de premio y laudes variados, lo más nimio nos apabulla y entonces, es como si no pudiese uno más.
Así que he decidido ponerme a solucionar varios detallitos de mi vida antes de que sea demasiado tarde, o simplemente, antes de que las cosas vayan a peor.
La verdad es que he estado en verdaderos pozos oscuros, no entiendo por qué ahora, que lo único que puede ocurrir malo en mi vida es que mi novio esté de bajón, voy y me siento en mitad de la calle a patalear como si tuviera cinco años.
No es que no tenga motor para arrancar a hacer las cosas.
No es que no tenga ilusión, que sí que la tengo, aunque cueste encontrarla a veces.
Es que estoy cansada.
By the way: gracias por vuestros animines.
- EL CIELO SE NUBLA DE VEZ EN CUANDO Y, AUNQUE PARA LOS PANTANOS ES BUENO, EL ÁNIMO SE VA A PARLA A HACER TURISMO SUBURBANO... -
Después de que una loca nos hiciera sudar esta mañana en el gimnasio como a pollos en una olla a presión, es decir, después de la hora de spinning más la hora de máquinas (no, tranquilos, no soy el increíble Hulk, de hecho no sé dónde leñe andan mis músculos tras 4 años dale que te pego al gimnasio, pero bueno, será mi naturaleza) vuelvo a casa y... es sábado.
Las personas se alegran cuando llega el fin de semana, descansan, aprovechan para ver a los amigos, arreglar la casa, hacer la compra, hacer el amor, hacer el vago, hacer el jilipollas tratando de ligar en cuanlquier garito o hacer lo que sea,pero hacen algo y, normalmente, tiene ganas de hacerlo, u olbigación o lo que sea, pero un motor al fin y al cabo.
En ocasiones no encuentro ese motor. Sé que me dura poco, que son dos semanas, un mes a lo sumo de no saber por dónde me da el aire ni qué motivos tengo para no cortarme las venas sin plantearme siquiera qué motivos reales tengo para cortármelas, porque la "alegría de la infelicidad" a veces tiene su aquel. Miro a mi alrededor y... casi a veces prefiero cerrar los ojos.
Mis padres no durarán mucho (aunque lo mismo por cabezonería se me hacen abuelos centenarios y verás qué divertido), acabo practicamente de reordenar una vida tras una separación (también la parte económica se vio afectada y mucho; me dejó sin autoestima, sin dinero y sin nada más que la esperanza de no volver a verle, eso sí), con lo cual no tengo casi nada o nada ahorrado, mis amigos andan cada uno a su rollo, mi actual pareja no está precisamente en su etapa más optimista y hacer planes se convierte en una tarea no todo lo ilusionante que debería ser y que mejor dejaremos para otro momento.
Entonces digo ¿Y qué hago aquí?. Ya no bebo, ni fumo, ni tomo Prozac, no voy a discotecas, ni mango chucherías en los centros comerciales, no canto en la ducha, no me pone mi vecino de enfrente, ni tengo un hostal por corazón donde cabe todo el mundo, ya no me enamoro hasta en los ascensores, ya no digo la ocurrencia cuando antes solía soltarla... Me quejaba antes del tiempo que pasa y que se desperdicia en el trabajo. Pero la verdad es que empieza a darme lo mismo. Lo más triste es que no tengo vida.
Vale, ni caso me hagáis es que hoy estoy un poco "reinona del drama" y de vez en cuando lamentarse, cosa que no frecuento, sirve de catarsis.
Feliz fin de semana.
A los que sepáis, podáis y queráis disfrutarlo.
- LA MANO ES MÍA... LO QUE SE SIENTE CUANDO SE LUCHA CONTRA ELEMENTOS COMO LOS ORDENADORES... TAMBIÉN!!! -
No me gusta trababar. Bueno, no me escaqueo, no llego tarde, no le dejo a los demás mis tareas, no me escondo en el baño ni me escapo antes de la hora. Pero no me gusta trabajar. Ni me gusta mi trabajo. No tengo vocación, me aburre soberanamente y creo que lo único bueno es que se cobra a fin de mes. Pero si te pagan por hacerlo, muy sano no debe ser. Y lo que menos me gusta de mi trabajo es la de horas que paso allí, el poco tiempo que me deja, los viajes en metro y la especie de esclavitud que siento a veces.
No, mis condiciones laborales no son malas.
Trabajo en una oficina, estoy bien, bajo techo, no hago esfuerzos físicos (ni intelectuales, vaya) más allá de mover una CPU o similares. Mi sueldo no es de los más bajos de este país, estoy indefinida (el contrato, yo tengo prncipio y fin como todo ser humano con fecha de caducidad... y lo del contrato sólo vale para que te den un crédito, no para tener seguridad en nada).
Pero no tengo vida más allá del trabajo o, cada vez, me parece que tengo menos.
Y es que tras una semana de 5 agotadores y anodinos días de trabajo, llega un fin de semana a veces igualmente agotador, que pasa tan deprisa, que se va en compras, aspiradoras, lavadoras, alguna discusión que sobra y muchos besos que no se llegan a dar... que son los que más se echan de menos. Como decía Quino (el "papá· de Mafalda) "lo urgente no deja tiempo para lo importante". Y creo que uno mismo es y debe ser su urgencia prioritaria, pero no puede ser así.
Y no hay tiempo. Para ver a los amigos, para descansar, dormir, hacer deporte sin prisas... o solamente para pensar (o no pensar) sobre la vida, sobre lo que me dé la gana.
¡Dios! No tengo tiempo para nada. Ni siquiera para conmoverme o gritar ante los espantos cotidianos. Ayer viendo televisión (de eso tampoco gasto mucho) me quedé seca con las imágenes de las personas (sí, personas, son personas) que han tratado de saltar las alambradas de Ceuta y Melilla. No pude decir nada, mi padre parecía ya no impactarse ante la imagen desgarradora del cadáver colgado de sus propios girones en la alambrada. ¿Es normal que alguien que ha vivido una guerra no pestañee? ¿Es normal que no nos conmueva ni nos levante de un respingo del sillón tanta barbarie?.
No lo sé.
Esta mañana ha sido como un día de esos de "peyas" del instituto. Vagando por Madrid, mirando escaparates sin prisa...
Ah. sí, es que me pedí dos días de vacaciones para poder tener tiempo, para ir al médico, para renovarme el DNI, para ver a algún amigo, para... para mí.
Por casualidades de la vida y coincidencias de proximidad, he conocido en persona a un antiguo compañero de trabajo (es que él estaba en Sevilla y nos relacionábamos por teléfono en la empresa en la que trabajé antes que en la que estoy actualmente), y tras dos años de hablar por teléfono más que dos cotorras, al final hemos tomado un café y hemos hablado cara a cara. Me ha gustado. He pasado cierto corte, no sé, una ya tiene cierta edad y, aunque tengas claro que quedas con la gente sin "mamoneos" de ligue encubierto de camaradería ni similares, siempre te sientes algo cortada, pero bueno, ha sido un placer conocerle y me ha dado un poco de aire fresco con su buen humor y su sorpresa ante los Reyes Godos de la Plaza de Oriente...
Ha estado bien. Me fastidia que viva en otra ciudad, es una persona con la que podía tener una amistad maja.
Y me fastidia volver a trabajar mañana, me siento como si volviera e unas vacaciones de mil días. Y sólo em he comido un lunes y un martes para arreglar papeles, ver a algunas personas, escandalizarme ante el televisor y sacar la conclusión de que me me parece muy bien que haya gente que se siente mejor como persona por su profesión, pero que a mí, particularmente, lo que me hace sentir "persona" es todo (y todos) lo que queda fuera del "de lunes a viernes de 9:30 a 7".
No sé lo que ocurre en el mundo, no sé qué es de mis seres queridos, no sé siquiera a veces donde estoy... ah, sí, trabajando.
P.D. Hombre de la Cartuja, ha sido un placer.
Y mañana de vuelta al trabajo, qué poquita gana tengo.... eso sí, llevo un saco de pipas que para qué...
NOTA AL PIE -- Corrección "Extra" aceptada....





