Los Trofeos del jefe
El otro día descubrí en un rincón del almacen de la empresa donde trabajo los trofeos de caza del jefe. Trece craneos blanquísimos con cornamenta incluida de todos los tipos y estilos. No sabía yo de la existencia de tantos tipos de cuernos diferentes siendo como soy un tiñalpa que hace años que no pisa un zoológico y que sólo ve los documentales de fauna ibérica de Félix Rodriguez de la Fuente. El caso es que allí estaban todos escondiditos para que no los vean los empleados y vayan a pensar que yo... que me gusta cazar por diversión y todo eso.
Montados en su trozo de madera y con su plaquita dorada debajo con las iniciales del jefe y la fecha y el lugar donde fueron cazados, aún no lucían en todo su esplendor pues estaban a medio desembalar pero seguramente volarán de allí pronto y fuera de las horas laborables. El caso es que de los trece, diez fueron conseguidos casi de una tacada según reza en las plaquitas. En Sudáfrica, durante la semana santa del año pasado.
Me imagino a mi jefe montado en un land rover (porque no creo que se llevase hasta allí uno de sus todoterrenos), con su escopeta nuevecita de trinca y más peligro que Willy fogg con un abono de transporte. El guía negro de rigor le iria señalando las piezas sobre las que disparar. Ese no, que tiene los cuernos pequeños aún, ese tampoco que es hembra y está embarazada. Y mi jefe, que no se diga, bajaría el arma comprensivo y echaría un trago de agua mineral de su cantimplora comprada en Coronel tapioca mientras el guía negro, tímido él, aprovechaba para apartar la boca del cañón de la trayectoria de su coco.
Mientras yo pasaba la semana santa dándole a la tecla,leyendo y jugando a hacer circuitos para coche con pinzas de la ropa con mi hijo, he descubierto de golpe lo que hacía mi jefe por aquel entonces y es que debe ser duro tener una pared más vacía que la hucha de un ludópata y sentarse junto a la chimenea con las visitas a la hora del whisky y las anécdotas y mirar para allá y no ver ni un solo cuerno sobre el que sostener una bonita historia de tiros, valentía y emoción.
Yo que ya no me acuerdo de lo que es un tiro desde que disparaba a las latas en el campo de tiro jugándome la ronda de cervezas con mis compañeros de mili, no puedo contar ese tipo de historias. Que pena.
Esta tarde me preguntaba sobre qué escribiría hoy mientras volvía al trabajo una hora y media después de acabada mi jornada laboral porque me había olvidado allí la tarjeta del cajero automático y la necesitaba para pasar el fín de semana. Y se me ocurre esto. Qué cosas.
Montados en su trozo de madera y con su plaquita dorada debajo con las iniciales del jefe y la fecha y el lugar donde fueron cazados, aún no lucían en todo su esplendor pues estaban a medio desembalar pero seguramente volarán de allí pronto y fuera de las horas laborables. El caso es que de los trece, diez fueron conseguidos casi de una tacada según reza en las plaquitas. En Sudáfrica, durante la semana santa del año pasado.
Me imagino a mi jefe montado en un land rover (porque no creo que se llevase hasta allí uno de sus todoterrenos), con su escopeta nuevecita de trinca y más peligro que Willy fogg con un abono de transporte. El guía negro de rigor le iria señalando las piezas sobre las que disparar. Ese no, que tiene los cuernos pequeños aún, ese tampoco que es hembra y está embarazada. Y mi jefe, que no se diga, bajaría el arma comprensivo y echaría un trago de agua mineral de su cantimplora comprada en Coronel tapioca mientras el guía negro, tímido él, aprovechaba para apartar la boca del cañón de la trayectoria de su coco.
Mientras yo pasaba la semana santa dándole a la tecla,leyendo y jugando a hacer circuitos para coche con pinzas de la ropa con mi hijo, he descubierto de golpe lo que hacía mi jefe por aquel entonces y es que debe ser duro tener una pared más vacía que la hucha de un ludópata y sentarse junto a la chimenea con las visitas a la hora del whisky y las anécdotas y mirar para allá y no ver ni un solo cuerno sobre el que sostener una bonita historia de tiros, valentía y emoción.
Yo que ya no me acuerdo de lo que es un tiro desde que disparaba a las latas en el campo de tiro jugándome la ronda de cervezas con mis compañeros de mili, no puedo contar ese tipo de historias. Que pena.
Esta tarde me preguntaba sobre qué escribiría hoy mientras volvía al trabajo una hora y media después de acabada mi jornada laboral porque me había olvidado allí la tarjeta del cajero automático y la necesitaba para pasar el fín de semana. Y se me ocurre esto. Qué cosas.
Comentario:
No le veo yo ningún interes a eso de la caza y tengo mis dudas sobre el espititú deportivo de quienes la practican pero claro es solo una opinión.
Desde luego mucho mejor manera de pasar el tiempo jugar con tu hijo con pinzas o lo que sea :)
Desde luego mucho mejor manera de pasar el tiempo jugar con tu hijo con pinzas o lo que sea :)
Comentario:
Yo descubrí que mi jefe, casado y con un niño, le gustaba rozarse con los dependientes en el almacén, y que al más guapo de los compis le propuso indecentes cosas.... Casi vomito. La verdad es que tenemos almacenes demasiado profundos. No siempre llenos de trofeos. Un saludo.
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Es una putada tener que volver al curro porque te has dejado algo allí que necesitas, yo alguna vez me he dejado allí un bolsito donde llevo la cartera, el móvil... y más duro aún sino tienes ninguna cornamenta en la cual pensar o poner. Me ha gustado como cuentas los hopbbies de tu jefe que representa perfectamente al empresario medio español o al menos como yo me lo imaginaba según leía esto.
saludos chicomalo
saludos chicomalo
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Te acuerdas de Gica Popescu? Una vez fue a cazar a un coto privado de caza le salió al paso el dueño de la finca y le dijo oiga aqui no se puede cazar y el le dijo muy serio:
Popescu, cogió su rifle lo cambio por una caña de pescar y se fue... jejejejejeje. Un abrazo Imperdible
Popescu, cogió su rifle lo cambio por una caña de pescar y se fue... jejejejejeje. Un abrazo Imperdible
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La verdad es que yo creo que és más productivo, más sensato y miles de veces más elogiable pasar el rato jugando con tu hijo que ir de caza.
La caza por simple deporte me parece ya de por sí, además de un derroche económico que la mayoría no podemos permitirnos y algo que puede rozar la ilegalidad, algo totalmente horrendo, más aun cuando se busca exhibir las victimas decapitadas en una pared.
No hay nada de lo que avergonzarse; jugar con pinzas con tu hijo es algo fantástico, mejor que él recuerde a un padre que le enseña a ser creativo que no a un padre que se dedica a dar muerte a animales por diversión ¿no?
Las cosas más sencillas son las que al final importan más.
Hasta pronto! ;)
P.D: espero que Burdon evie las fotos, de todos modos, si quieres me las puedes enviar al mail que te he puesto.
La caza por simple deporte me parece ya de por sí, además de un derroche económico que la mayoría no podemos permitirnos y algo que puede rozar la ilegalidad, algo totalmente horrendo, más aun cuando se busca exhibir las victimas decapitadas en una pared.
No hay nada de lo que avergonzarse; jugar con pinzas con tu hijo es algo fantástico, mejor que él recuerde a un padre que le enseña a ser creativo que no a un padre que se dedica a dar muerte a animales por diversión ¿no?
Las cosas más sencillas son las que al final importan más.
Hasta pronto! ;)
P.D: espero que Burdon evie las fotos, de todos modos, si quieres me las puedes enviar al mail que te he puesto.
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Mira lo mejor es que tú no necesitas esconder tus juegos, las pinzas de la ropa son un hermoso trofeo o mejor aún vuestra complicidad y las risas que sin duda compartiste con tu hijo. Tu jefe.... no le voy a dedicar ni media palabra. A cambio a tí te dedico mi cariño y un fuerte abrazo (espero que en otra ocasión.... ;)
Comentario:
Coincidiendo con la opinión de todos, me inclino por las pinzas de tender. Y me reservo lo que haría con los cuernos de esas cabezas en el xxxx de tu jefe. Se me ocurren cantidad de opciones mas respetables para divertirse que un safari a base de tiros. Normalmente soy tranquila, pero esa forma de pasar el tiempo es una de las pocas cosas que me sacan de quicio por completo.
De lo único que me alegro es que haya dado motivo para tu post :)
Un besillo o siete
De lo único que me alegro es que haya dado motivo para tu post :)
Un besillo o siete
Comentario:
Para hacer ese tipo de caza, tu jefe debe tener mucho dinero... qué triste que lo use con esos fines...
Mi única experiencia en disparar se remonta a las casetas de las ferias para conseguir algún chicle...
Un abrazo.
Mi única experiencia en disparar se remonta a las casetas de las ferias para conseguir algún chicle...
Un abrazo.
Comentario:
Pues yo no cambiaría ni una de esas pinzas por el más lustroso de los trofeos. Creo que con este post has definido muy bien tu escala de valores... y es perfecta. :)
Un besito
Un besito
Comentario:
¿Y las latas con cuernos pequeñas y/o embarazadas las perdonabas? :)
Comentario:
Yo descubrí un cementerio de cuernos y animales disecados y conservados en formol (supongo) en un almacén del colegio (aunque recibía el rimbombante nombre de Laboratorio de Biología). Eran restos de otros tiempos, de cuando se llevaba eso de la taxidermia. En el colegio había habido un pequeño zoo (de hecho,una de las instituciones de la orden religiosa para la que trabajo fue el motor inicial del Zoo de Barcelona), que crecía a costa de las aportaciones de los misioneros que venían de por esos mundos.Imagino que por aquel tiempo los controles aduaneros eran más bien laxos y más si se trataba de personas tan dignas.
De lo que encontré en ese cementerio es mejor que escriba un post, porque tampoco es cuestión de okupar tu blog con tamaña narración. Pero te aseguro que fue del todo espectacular.
Un abrazo.
De lo que encontré en ese cementerio es mejor que escriba un post, porque tampoco es cuestión de okupar tu blog con tamaña narración. Pero te aseguro que fue del todo espectacular.
Un abrazo.
Comentario:
Esos cuernos de diferentes tamaños, me resultan alucinantes y
hermoso el juego con tu nene, hermoso.
:) Salutes.
hermoso el juego con tu nene, hermoso.
:) Salutes.
Comentario:
Visto desde fuera parece bastante envidiable el tener dinero para permitirse ese nivel de vida, pero en el fondo debe ser muy triste llegar al punto de tener que ponerse a matar bichos para tener algo de que hablar. No cambies esos juegos con tu hijo por nada. Eso si que tiene valor.. Respecto a tu jefe, como alguien dijo: "Algunos son tan pobres que sólo tienen dinero". Saludos





