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gotas de lluvia en la ventana
Si quieres saber de que va échale un vistazo porque es jodidamente dificil describirlo ;-)
Acerca de
Nací hace algunos años bajo el signo de geminis y la lámpara de la habitación de mi abuela (es que nací en su casa jeje),fuí al colegio cuando no existian los bollycaos,hice la mili en Ceuta al ritmo de tambores y zambombas,aprendí algunos chistes en Lepe, me quemé con la salsa rosa de un coctel de gambas,jugué a futbol con uno que una vez le pidió un autógrafo a Maradona y en reconocimiento a mis méritos en la cría del champiñon; en París le pusieron mi nombre a un champiñon y luego se lo comieron. En fín...que méritos tengo pocos y si tengo alguno probablemente no sea muy confesable...que se le va a hacer.
Sindicación
 
La novia de mi hijo.

La novia de mi hijo se llama María y tiene cinco años. Para él es la más guapa del mundo, en dura competencia con su madre. Ella le regala dibujos en los que aparecen cogidos de la mano y escribe sus nombres con letra mayúscula e infantil. Él esta deseando que comience el cole para volver a verla. Ella lo llama por teléfono para ir a jugar al parque y él tira el mando de la videoconsola y se deja acicalar por su abuela y se pone nervioso. Los dos creen que un día se casaran y tendran todo el tiempo del mundo para jugar y ser felices.
Bendita inocencia. (O será que yo estoy muy desengañado?)
 
Otra vez a ver amanecer

Otra vez a ver amanecer, sí. Cuando trabajo me levanto temprano. Desde la estación veo salir el sol por el Este. Se levanta sobre el puerto del Masnou e ilumina el mar en calma. El tren que espero aparece primero como una luz blanca allá a lo lejos, como una prolongación de uno de sus rayos. Después, ya dentro, busco un asiento desde el que vea el mar y cómo el sol va ascendiendo rápidamente y deja de ser rojo hasta mañana. Esto de volver al trabajo...algo bueno había de tener.

Sonando: "route 66" de Nat King Cole. (jeje)
 
Resumen del día
Me levanté tarde. El día estaba gris y corría una ligera brisa.Me duché y afeité a conciencia. Tomé el tren de las 13:47 hacia el centro, iba casi vacío y pude contemplar el mar por la ventanilla. Cuando llegué al centro saqué algo de dinero de un cajero automático y me dispuse a comer en un buffet libre a base de ensaladas y pasta por algo más de 7 euros, después, en la plaza de Catalunya, entré en un gran almacén de capital francés y me entretuve mirando un rato. Como tras un golpe de suerte mi economía está ahora más saneada que de costumbre curioseé con ánimo de comprar algo en la sección de libros. Compré un libro: "Cómo se hace una película" (pese a haberme prometido a mí mismo que no compraría más libros sobre cine) y dos deuvedés: "Noche en la tierra" de Jim Jarmusch (que ví hace años) y "2046" de Wong Kar Wai (que aún no he visto pero que sé que no me defraudará). Callejeé por el barrio del raval y el gótico. Hice una foto a un borracho que dormía la mona junto al escaparate de una tienda de licores. Entré en la librería "la central" y pregunté por el libro maldito que busco desde hace tiempo ("Sed de champan" de Montero Glez.). Me dijeron que tenían una edición de bolsillo y con vana esperanza lo busqué en los estantes. No estaba. Me dijeron que podía encargarlo pero no lo hice porque soy de los que piensan que si un libro no me sale al paso es porque no debo leerlo aún. Finalmente compré "consejos a un escritor" de Chéjov.
Vagabundeé un poco más buscando un cine pero no encontré ninguna película que me gustase y que empezase relativamente pronto. Entré en un starbucks de la plaza de la universidad. Nunca antes había entrado en uno. Es una franquicia yanqui donde por lo visto tienen seiscientas mil formas diferentes de preparar un café. Yo cogí una botella de agua pequeña y pagué en el mostrador. Me robaron un euro con treinta y cinco céntimos por la botellita y yo les robé a ellos un cedé de Nat King Cole que exponían allí mismo, para resarcirme. Me senté en un banco de la plaza a beberme el agua. Le pegué un tiento a la botellita y guardé el resto en la mochila, busqué en el teléfono móvil el número de alguien para charlar un rato pero le dí la vuelta a la agenda y no llamé a nadie. Me levanté con la intención de venir a este cibercafé donde me encuentro ahora para escribir esto. Por el camino un joven casi adolescente pedía dinero junto a un cartel que rezaba: "me han robado, necesito ayuda". Estaba colorado, con toda la pinta de estar pasando mucha vergüenza. Me imaginé cómo me sentiría yo en su lugar, tenía pinta de turista. Le dí el billete de cinco euros que me quedaba.
Voy a terminar de escribir antes de que se agote el tiempo y me quede a medias. Ahora tomaré otro tren de regreso, veré el mar cuando salga del tunel que atraviesa Barcelona por sus entrañas, sacaré mis compras y mientras ojeo y hojeo los libros quizás me prepararé un café casero. Uno de verdad.
 
La máquina expendedora de libros.

A veces voy caminando por ahí y veo algo que de repente me reconcilia con el mundo. En un andén de metro encontré el otro día esta máquina expendedora de libros.(La foto es malísima lo reconozco, pero tenía prisa y la hice al vuelo). El consumismo fácil y rápido al servicio de la cultura. Saramago, Marías, Perez- Reverte... Buena literatura de bolsillo por unas monedas.. Ahora que se acaba el monopolio de las máquinas de "su tabaco gracias" no estaría de más que se popularizara la iniciativa. Yo ponía una máquinita de estas en los institutos, justo al lado de la de los condones. Y otra en el congreso, en los pasillos, a ver si a los políticos se les pega algo.