La generación endeudada
La principal idea diferenciadora que separa a John Maynard Keynes de los demás economistas desde la antigua Grecia hasta sus días es que plantea el desarrollo de la economía desde un punto de vista nuevo: la demanda. Para que una sociedad se desarrolle y pueda remontar en momentos de crisis hay que fomentar el gasto público, crear empleo para que exista una renta que provoque un consumo mayor y así conseguir que el rodillo de la economía vuelva a su curso.
El principal problema de su planteamiento, y a la vez fuente de la mayoría de las críticas que recibió consiste en: ¿Dé donde saca el dinero el Estado para poder financiar ese tremendo gasto? Y Keynes responde: Endeudándose. Perfecto, la deuda es una posibilidad lícita. El gobierno gasta más de lo que ingresa y se instala en el déficit. Ahora viene la pregunta del millón, que es: "¿Cómo se consigue en el futuro abonar esa deuda con sus correspondientes intereses?"En este momento, el genial Keynes nos ofreció una de las salidas más inverosímiles de la historia ante un problema de máxima gravedad:
"A LARGO PLAZO TODOS ESTAREMOS MUERTOS".
El problema no es tan sencillo, y es que las consecuencias de un endeudamiento constante del estado es que ello repercutirá sobre las generaciones posteriores, al recortarle sus posibilidades de desarrollo. Eso es algo que no parecía preocuparle en exceso a Keynes.A vueltas con el fin y los medios
Dentro de pocos años se cumplirán cinco siglos desde que Nicolás Maquiavelo pronunciara, dentro de "El príncipe" una de las frases que más cola han traido en todos los aspectos de la vida económica, política, ética, filosofíca... "El fin justifica los medios" es hoy día una de las afirmaciones a las que se agarran muchos para justificar pensamientos y formas de actuar, aunque no siempre es utilizada del modo correcto. De la contextualización propia del ensayo de Maquiavelo nadie se acuerda, y por ello, por desconocimiento ha sido criticado duramente desde todos los ángulos de la sociedad.
Estos días, leyendo "Diario de Hiroshima" me vienen muchas preguntas a la cabeza, y una de ellas es esa. ¿En qué momentos de la vida el fin justifica los medios? Desde la postura que adopta la Iglesia, la cual censura esta posibilidad en todos los aspectos de la vida, nos encontramos con múltiples opiniones acerca de dicha afirmación.
Uniendo la temática del libro y el pensamiento de Maquiavelo se me han venido muchas preguntas a la cabeza: ¿Hasta qué punto es lícita una guerra? ¿Hicieron bien Inglaterra y Francia declarando la guerra a la Alemania de Hitler en 1939? El medio de la guerra, con todo lo que ello conlleva, es justificable ante la barbarie que se avecinaba?
¿Son justificables las bombas que los E.E.U.U. lanzaron sobre Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945 si con ellas conseguían la capitulación de Japón? Estas preguntas las podemos extrapolar a gran parte de los temas conflictivos hoy día, y es motivo de discusión y debate constante.
Es probable que nadie tenga la razón absoluta en respuesta a algo tan complejo, no hay un negro o un blanco, sino un enorme abanico de grises, justificados por los propios valores éticos y morales de cada uno.
Explicación del concepto de Maquiavelo
Brevísimo resumen de la II Guerra Mundial
REDUCCIÓN DE HIPOCRESÍA INTERNA
En este post me desvío un tanto de la temática general del blog para hablar sobre un tema de actualidad, y que por su enorme gravedad requiere un momento de reflexión por parte de tod@s.
D. Pedro Schwartz Girón, catedrático de "Historia de las Doctrinas Económicas" expone en un artículo el problema de la condonación de la deuda externa. Aquí recojo un fragmento:
"Es muy generosa la actitud del Grupo de ocho naciones ricas G-8 al condonar la deuda contraída por catorce naciones africanas con los Estados y la organizaciones internacionales, pero profundamente equivocada. Los gobiernos de África deberían seguir obligados a devolver el dinero que deben y han malbaratado, aunque sea haciendo que los dictadores y sus familias los saquen de los paraísos fiscales donde los han escondido. La suma de lo que piensan condonar debería ir directamente a proyectos y empresas privadas, y a programas de alfabetización y salud dirigidos a los individuos necesitados. Toda nueva ayuda a los gobiernos debería someterse a estrictas condiciones de transparencia y buena gestión."
El tema es complejo. Qué duda cabe que todos estamos a favor, en mayor o menor medida de la condonación de la deuda externa. Y ¡ay! del que diga lo contrario. Pero no es menos cierto que tras las palabras bonitas, las reuniones de países ricos con apretones de manos, y los titulares que venden periódicos, se esconde una realidad que no estamos dispuestos a asumir:Existe una enorme corrupción en los países del tercer mundo. En una sociedad en la que la gente no come, en la que el soborno es el pan de cada día (¿triste metáfora,no?), la estabilidad política y social brilla por su ausencia y la justicia no existe, ¿Cómo se va a conseguir que la ayuda que llega a cuentagotas se destine a quienes la necesitan?, ¿Cómo se controla que el poco dinero que hay se consuma en políticas que hagan crecer al país y no a la buena vida de unos pocos?
Otro hecho del que no nos podemos evadir es la enorme hipocresía que desprenden los dirigentes del primer mundo. ¿Cómo pretendemos mejorar las condiciones de vida de los más pobres reduciendo su deuda externa si luego les cortamos la única posibilidad que tienen de crecer? Me explico: es evidente que los países del tercer mundo, al carecer de inversión y capital suficiente para manejar tecnologías avanzadas, basan la mayor parte de su P.I.B. en la agricultura. Es su producto final más numeroso. Es casi la única (por no decir la única) materia con la que pueden comerciar con el exterior, y así poder introducir bienes de mayor carga tecnológica que de otra manera no podrían adquirir. Y qué hace el primer mundo? Le cierra las puertas. Así de sencillo. Simplemente por egoismo, y porque a sus agricultores no les viene bien contar con competencia de otras zonas del mundo. Como ejemplo más evidente de ello nos encontramos con la Política Agraria Común (P.A.C.).
Estas son dos de los problemas más graves con los que cuenta la gente que al final es la perjudicada, aquellos que tienen poco o nada. En las cumbres y reuniones del G8 se habla de condonar cantidades ridículas, si las comparamos con la inyección que podría suponer otro tipo de políticas destinadas al crecimiento económico y de nivel de vida del tercer mundo. Pero no interesa. Y mientras no interese... el norte será cada vez más norte y el sur cada vez más sur.Artículos de interés:
Resultado de la conferencia de la Organización Mundial del Comercio en Honk Kong
Las penurias financieras del sur
Informe sobre el Desarrollo Humano 2005
¿EL TRABAJO ALIENA?
Una de las aportaciones más importantes de Karl Marx a la historia de la economía es el concepto de alienación del trabajador.
Este pensamiento hemos de contextualizarlo en la vieja Europa de mitad del Siglo XVIII, en donde casi un siglo atrás había dado comienzo la II Revolución Industrial. En este momento, la industria, principal motor económico de la sociedad, recae en manos de unas pocas personas, aquellas que son capaces de sufragar los gastos que conlleva una inversión en maquinaria, infraestructuras y personal que era precisa en aquel momento.A partir de ese momento se establece la relación de mutua necesidad entre patrón y obrero que Marx analiza en parte:
La alienación en el trabajo tiene estas cuatro dimensiones:
1ª -La alienación del trabajador con respecto al producto de su trabajo. El producto es la objetivación de su trabajo, pero al convertirse en mercancía propiedad del capitalista, el producto aparece ante el trabajador "como un ser extraño, como un poder independiente".
2ª -Con respecto a su propia actividad. El trabajo, la actividad propiamente humana, se convierte en el régimen de explotación capitalista en una actividad embrutecedora que destruye la personalidad del trabajador.
3ª -Con respecto a la naturaleza. La naturaleza, en lugar de ser el “cuerpo inorgánico” del hombre, le aparece al trabajador como algo ajeno, como propiedad de otro.
4ª -Con respecto a los otros hombres. Las relaciones entre los hombres aparecen determinadas por el lugar que ocupan en el sistema de producción.
Es obvio que no se puede tratar de la misma manera el trabajo (duración, cantidad, derechos del obrero, salarios...etc) de hace un par de siglos al que hoy se realiza, y parte de la reivindicación que intenta exponer Marx tendría menos fundamento hoy día, pero...¿Se puede considerar al trabajador hoy día como un ser alienado?
¿Es gratificante en la mayoría de las ocaciones el esfuerzo realizado?
¿Está abierta la posibilidad de que el trabajador se sienta realizado y pueda ofrecer su creatividad?
¿Están mejor vistos unos tipos de trabajo que otros? y, ¿puede afectar ello a las relaciones sociales de los que ocupan unos puestos u otros?
Puede que muchas de las injusticias laborales se hayan solucionado en estos años, gracias en parte a las reivindicaciones sociales de los sindicatos; pero puede que la esencia de la queja de Marx siga estando presente hoy día.
Para saber algo más...
Karl Marx y Frederich Engels
Explicación del concepto de alienación económica
Frederich Engels, biografía

