EL EGOISMO DE LAS ABEJAS
Bernard de Mandeville (1670-1733), escritor británico, está comúnmente englobado en los denominados economistas preclásicos (anteriores a Adam Smith). Su escrito más famoso fue "La fábula de las abejas", del que a continuación muestro un fragmento:
"Grandes multitudes pululaban
en el fructífero panal
y ese gran concurso
les permitía medrar
atropellándose para satisfacerse mutuamente
la lujuria y la vanidad ….
Así pues cada parte estaba llena de vicios
pero todo el conjunto era un paraíso."
En esta metáfora de la sociedad de comienzos de S.XVIII compara al hombre con una abeja y a su concepto de civilización con el de un panal.La pregunta que más o menos explicitamente nos pretende realizar es: ¿Es lícita la vanidad y el egoismo del hombre si con ello se consigue un mejor desarrollo de la sociedad?
Todo hombre, por muchos apegos afectivos que tenga, actúa movido por un pequeño egoismo. Nadie trabajaría si no fuera por dinero, a no ser que no lo necesitara para su sustento. Poca gente se prepararía científicamente si no fuera porque más tarde podrá sacarle rendimiento a sus conocimientos y con ello llevar una vida más cómoda. Ninguna empresa farmacéutica desarrollaría nuevas vacunas si no fuera porque podrá sacarle un rendimiento económico a medio y largo plazo... Son unos pocos ejemplos de cómo el egoismo particular del individuo por conseguir el propio fin desembocan en el bienestar (involuntario) del conjunto de todos los ciudadanos.
En la época en la que Mandeville este escrito fue duramente criticado ya que la bondad innata y la sociabilidad natural del hombre (dogmas cristianos y por ello mayoritariamente aceptados en el mundo occidental) no podían aceptar un pensamiento que tuviera unas connotaciones tan negativas de la actitud del ser humano.
Y llegados a éste punto me pregunto:
¿Es realmente el hombre un ser egoista por naturaleza, el cual colabora indirectamente con la sociedad ya que su objetivo primordial es su propia felicidad?
¿Colabora el hombre conscientemente con la sociedad y no busca su propio placer sino también el de sus conciudadanos?
¿Es el hombre (como anteriormente había afirmado Thomas Hobbes) un ser egoista, malo y solitario por naturaleza, que sólo se une en sociedad para satisfacer sus necesidades personales?
LA FUERZA DE LA LIBERTAD
En "La riqueza de las naciones"(1776), libro I, Adam Smith (1723-1790) comenta:
"El patrimonio de un hombre pobre estriba en la fuerza y destreza de sus manos; el impedir que emplee esa fuerza y esa destreza de la forma en que él crea más conveniente sin perjudicar a nadie es una violación flagrante de la más sagrada de las propiedades. Es una manifiesta usurpación de la justa libertad tanto del trabajador como de los que podrían estar dispuestos a emplearlo. [...]. El juicio sobre si ese hombre está en condiciones de ser empleado debe ser ciertamente dejado a la discreción de los empleadores, a cuyo interés concierne mucho. La inquietud artificial del legislador para evitar que empleen a personas inadecuadas es tan impertinente como opresiva."Una de las mayores lacras que ha tenido que soportar la sociedad libre en toda su historia han sido, sin duda, los gremios. Éstos monopolizaban la actividad de una profesión y tenían la potestad de permitir o no que una persona entrase a formar parte de ella. Una de las bases de la sociedad actual, el derecho a trabajar, era diabólicamente violado.
Obviando las consecuencias económicas que esto conlleva (menor eficiencia, menor competitividad, mayor coste final del producto aun careciendo de calidad suficiente...etc), estamos ante un problema social de gran calado.

¿Nos imaginamos hoy un gremio de periodistas?, que para poder ejercer esa profesión hubiera que ser durante siete años un aprendiz y contar con el consentimiento del patrón? ¿No tener libertad para llevar a la práctica tu propia iniciativa? ¿Se pueden cortar las alas de esa manera a los miembros de un colectivo?
Algo tan básico como es la libertad no se puede suprimir, y eso es algo que tenía muy claro Smith pese a las críticas que recibió en su momento por defender el libre mercado de trabajadores, que tan grandes beneficios para toda la sociedad iba a ofrecer en el futuro.
Un breve resumen de su obra
PROGRESO ESPIRITUAL
John Stuart Mill (1806-1873), en su libro Principios, escribió:
"Casi no será necesario decir que una situación estacionaria del capital y de la población no implica una situación estacionaria del adelanto humano. Sería más amplio que nunca el campo para la cultura del entendimiento y para el progreso moral y social; habría las mismas posibilidades de perfeccionar el arte de vivir, y hay muchas más probabilidades de que se perfeccione cuando los espíritus dejen de estar absorbidos por la preocupación constante del arte de progresar"
Intrínseca a esta afirmación de Mill se puede ver una crítica al pensamiento sobre el estado estacionario de los dos primeros, y probablemente más influyentes, economistas clásicos: Adam Smith y David Ricardo. Varias décadas antes, cada uno con sus diferencias, tanto Smith como Ricardo habían calificado al estado estacionario (aquel período de tiempo en el que una sociedad no reúne las condiciones necesarias para poder crecer económicamente) como una etapa sumamente perjudicial para la salud de todo estado.
Frente a esta postura, probablemente excesivamente materialista, Mill intenta hacernos ver que la felicidad no se mide en P.I.B., ni en un equilibrio de balanza de pagos; es algo más. Es la unión de salud material con salud intelectual. El arte de vivir, la cultura, la fraternidad, la solidaridad, la amistad... son términos que también se deberían incluir a la hora de hablar del desarrollo de una sociedad y que, tanto en la época de Mill (en la última parte de la Revolución Industrial), como en la actual, quedan en ocasiones apartados.
El fin último del hombre es la felicidad, pero a veces deberíamos preguntarnos: ¿en qué reside dicha felicidad?
SI quieres saber algo más de Mill...
Obra
Pensamiento sintetizado
"Casi no será necesario decir que una situación estacionaria del capital y de la población no implica una situación estacionaria del adelanto humano. Sería más amplio que nunca el campo para la cultura del entendimiento y para el progreso moral y social; habría las mismas posibilidades de perfeccionar el arte de vivir, y hay muchas más probabilidades de que se perfeccione cuando los espíritus dejen de estar absorbidos por la preocupación constante del arte de progresar"
Intrínseca a esta afirmación de Mill se puede ver una crítica al pensamiento sobre el estado estacionario de los dos primeros, y probablemente más influyentes, economistas clásicos: Adam Smith y David Ricardo. Varias décadas antes, cada uno con sus diferencias, tanto Smith como Ricardo habían calificado al estado estacionario (aquel período de tiempo en el que una sociedad no reúne las condiciones necesarias para poder crecer económicamente) como una etapa sumamente perjudicial para la salud de todo estado. Frente a esta postura, probablemente excesivamente materialista, Mill intenta hacernos ver que la felicidad no se mide en P.I.B., ni en un equilibrio de balanza de pagos; es algo más. Es la unión de salud material con salud intelectual. El arte de vivir, la cultura, la fraternidad, la solidaridad, la amistad... son términos que también se deberían incluir a la hora de hablar del desarrollo de una sociedad y que, tanto en la época de Mill (en la última parte de la Revolución Industrial), como en la actual, quedan en ocasiones apartados.
El fin último del hombre es la felicidad, pero a veces deberíamos preguntarnos: ¿en qué reside dicha felicidad?
SI quieres saber algo más de Mill...
Obra
Pensamiento sintetizado







