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RARO ENTRE LOS RAROS
Sensaciones, pensamientos y reflexiones de un homosexual
Sindicación
 
LLEGAR A VIEJO
Vejez. Envejecer. Tercera Edad. Ancianos.
De estas cuatro palabras, y de otras parecidas, casi nadie quiere hablar. Y en el mundo gay, menos.
Parece como si la gente tuviera pánico a hablar de su futuro, que será la vejez en la mayoría de los casos, se pongan como se pongan. Nos da miedo, "yu-yu" o como queramos llamarlo. Ser joven es un valor hoy por hoy, de acuerdo. Así nos lo dictan los medios de comunicación y la publicidad, pero tendemos a escabullirnos, a no pararnos a pensar cómo queremos ser cuando lleguemos a los 70 años.
A mí me gustaría acabar mi vida junto a alguien, en mi casa o en una residencia, feliz, sin problemas económicos y sin achaques (bueno, sólo los justos). Supongo que eso es lo que queremos todos o casi todos.
Lo que me intriga es qué pensarán de la vejez los que hoy buscan el sexo fácil, huyen del compromiso y conceden al físico una importancia desmesurada. ¿Qué esperan ellos de la vejez?
Y es que hoy me ha dado por pensar en esto, cuando he leído en el periódico que se convocaba en el municipio de Valdemoro (en Madrid) la décima edición del certámen de cartas de amor "Los mayores también amamos". En él, pueden participar personas mayores de 60 años y jubilados de toda España. Me parece una idea genial. Y lo que me gustaría saber es si hay alguna carta (por lo menos una) de algún anciano/a gay o lesbiana. Me temo que no, que "tanta modernidad" no ha llegado a nuestros mayores, pero tiempo al tiempo.
En cualquier caso, no convendría olvidar que la edad es un valor (más sabiduría, más experiencia), aunque se empeñen en demostrarnos lo contrario, arrinconando a nuestros mayores como si fueran trastos viejos.
No