NIÑO GAY
Muchas veces se habla despectivamente de la televisión, sobre todo en los últimos tiempos. Y yo siempre digo que la tele no es mala en sí, lo que es discutible es el uso que se le da.
Pero cuando la televisión acierta, hay que reconocerlo. Un ejemplo: en "Aída", que finaliza en Tele 5 la próxima semana, ha aparecido el primer niño gay que yo recuerde en una serie española, y casi me atrevería a decir que en una serie de cualquier nacionalidad. El actor que le da vida se llama Eduardo Reina (qué apellido más oportuno, por cierto). Hace unas semanas le entrevistaron, y el chaval llama la atención por su indisimulada (ni falta que hace, claro) pluma.
Con cosas como éstas, podemos comprobar cómo han cambiado (algo, no mucho) los tiempos, le pese a quien le pese. Y me ha hecho recordar con pena y tristeza a un niño de mi colegio. Estaba en la clase de al lado, cuando yo estaba en EGB, y tenía mucha pluma. Era muy delicado al hablar y al moverse. Todo el colegio (bueno, casi todo, para no ser injustos) al cruzarse con él, o se reía, o le increpaba o le pegaba. Todavía recuerdo su cara, cuando yo ni me había planteado cuál era mi inclinación. No se me olvidará. Era el mariquita de la clase. También estaban el gordito, el gafotas,... (cualquier diferencia es buena a la hora de discriminar a alguien), aunque éstos se llevaban menos palos...
Y es que lo de tener pluma tan pequeño es una putada. Y lo peor es que hoy no creo que hayan cambiado mucho las cosas. Y la culpa la tienen esos padres, que con toda la información que se maneja, siguen pensando que lo de ser gay sólo les pasa a los hijos de los demás. Grave error. Como muchos otros.
La educación tendría que valer para que situaciones tan injustas como las que vivió el chaval de mi colegio no volvieran a repetirse.
Pero cuando la televisión acierta, hay que reconocerlo. Un ejemplo: en "Aída", que finaliza en Tele 5 la próxima semana, ha aparecido el primer niño gay que yo recuerde en una serie española, y casi me atrevería a decir que en una serie de cualquier nacionalidad. El actor que le da vida se llama Eduardo Reina (qué apellido más oportuno, por cierto). Hace unas semanas le entrevistaron, y el chaval llama la atención por su indisimulada (ni falta que hace, claro) pluma.
Con cosas como éstas, podemos comprobar cómo han cambiado (algo, no mucho) los tiempos, le pese a quien le pese. Y me ha hecho recordar con pena y tristeza a un niño de mi colegio. Estaba en la clase de al lado, cuando yo estaba en EGB, y tenía mucha pluma. Era muy delicado al hablar y al moverse. Todo el colegio (bueno, casi todo, para no ser injustos) al cruzarse con él, o se reía, o le increpaba o le pegaba. Todavía recuerdo su cara, cuando yo ni me había planteado cuál era mi inclinación. No se me olvidará. Era el mariquita de la clase. También estaban el gordito, el gafotas,... (cualquier diferencia es buena a la hora de discriminar a alguien), aunque éstos se llevaban menos palos...
Y es que lo de tener pluma tan pequeño es una putada. Y lo peor es que hoy no creo que hayan cambiado mucho las cosas. Y la culpa la tienen esos padres, que con toda la información que se maneja, siguen pensando que lo de ser gay sólo les pasa a los hijos de los demás. Grave error. Como muchos otros.
La educación tendría que valer para que situaciones tan injustas como las que vivió el chaval de mi colegio no volvieran a repetirse.
Comentario:
yo creo que la culpa no es solo de los padres, al fin y al cavo, television, profesores, amigos, comentarios fortuitos y sobre todo, las cosas que ves son, las que hacen que tengas una determinada forma de pensar. a mi por ejemplo me educaron para no ser racista, no ser homofobo,...y otras tantas cosas pero en cuanto me daba la vuelta escuchava a mi padre que decia ..." ese negro de mierda" o "ese maricon de mierda"; este tipo de comentarios cuando tienes 5 años los escuchas una vez y pasas, dos tambien pero a la tercera ya piensas...." a ver si va a ser verdad?". cosas de la vida yo soy homosexual y mis padres tuvieron que tragarse todas sus palabras e incluso en una discusion que tuvimos llegue a irme de casa y a los 2 dias me vinieron los 2 llorando y pidiendome perdon, no es algo de lo que me sienta orgulloso ni avergonzado pero es un poco triste que sea yo el que tiene que darles lecciones a mis padres y no ellos ami





