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RARO ENTRE LOS RAROS
Sensaciones, pensamientos y reflexiones de un homosexual
Sindicación
 
LAS RUPTURAS
- Lo hemos dejado. Era una tontería alargar algo que no tenía ya sentido.
- ¿Pero os ha pasado algo? ¿Ha habido terceras personas?
- No, simplemente que se apagó la llama. Estábamos bajo mínimos. Ya nada nos hacía ilusión. Cada uno, aunque seguíamos juntos, miraba a un lado.

Ayer me lo contaba un amigo. Estaba tranquilo, aunque supongo que la procesión iría por dentro.
Se suele pensar que las razones de la ruptura de una pareja son siempre o casi siempre externas, y yo, en parte por experiencia y en parte por cosas que oigo, he llegado a la conclusión de que cualquier relación la rompe la rutina, la monotonía, la falta de ilusión, el egoismo, el no mirar con los ojos del otro...Es como si nos relajáramos. En el caso de mi amigo, es eso lo que ha pasado: parecía una pareja que iba a durar siempre. Se les veía muy bien juntos, pero nada es eterno. Y aún así, los humanos (gays o no) siempre volveremos a tropezar en la "misma piedra", o por lo menos lo intentaremos, porque, en el fondo, y aunque digamos lo contrario, nos gusta esa sensación de querer y sentirnos queridos. Lo que ocurre es que muchas veces no sabemos administrar ese amor, así a lo bestia, y cuando lo tenemos no lo valoramos lo suficiente, o sí, pero nos olvidamos de épocas o tiempos en los que lo ansíabamos como si nos fuera la vida en ello.
Tendría que haber un manual de la "perfecta relación", e irlo repasando día a día, para saber cómo reaccionar ante tal o cual situación, que te diera ideas para avivar esa llama de la que hablaba mi amigo antes de que se convierta en ceniza, en definitiva, que nos diera la fórmula para mantener la capacidad de sorpresa, aunque estés con alguien a quien ya conozcas perfectamente.
Es como cuando te sacas el carné de conducir: la teoría la podemos dominar, pero lo difícil es la práctica...bueno, y no quedarse en punto muerto.
 
DE BAJÓN
Estos días he estado de bajón. Lo reconozco. Supongo que será una racha. Espero que no dure más de la cuenta.
En el último comentario me refería a lo que cuesta encontrar a alguien especial, cómplice, con quien tener un proyecto común de vida, en definitiva, tener a alguien al lado que te quiera y a quien querer. En teoría debería ser fácil encontrarlo, pero en la práctica cuesta. Y mucho.
Si en estos tiempos eres alguien que habla de tener unos ciertos valores, unos ciertos principios, una cierta forma de ver las relaciones personales que no pasen por el culto al cuerpo, por darle la mayor importancia al físico por encima de otras cualidades y por tener sexo con cuantos más mejor, te va a costar mucho conocer a gente afín. Los debe haber, pero no sé dónde. Hay que buscar y buscar hasta desanimarse algunas veces, hasta llegar al hartazgo, hasta verse a uno mismo ridículo buscando un sueño imposible, o por lo menos, improbable. Lo de la aguja en un pajar se queda corto.
Y además hay gente que piensa: "esto de los valores, de los principios, etc tiene un tinte conservador..." Nada más lejos de la realidad. Si ser conservador significa ser sensible, sincero, serio y honesto con uno mismo y con los demás, pues sí, seré conservador, pero me temo que no van por ahí los tiros.
En este mundo prima un buen polvo, un magreo con un casi desconocido, un ligue callejero sobre el cariño, el afecto, la complicidad y los abrazos. Yo quiero ser de otro mundo. Yo soy gay, pero no quiero comulgar con ruedas de molino. Mi viento es distinto. Y así me va.
 
¿POR QUÉ COSTARÁ TANTO?
Dos cosas rápidas en este comienzo de jueves 13 de octubre:

1) Muchas gracias por vuestros comentarios. He estado leyendo vuestros blogs y me han encantado. Prometo participar en ellos activamente. Ya han formado parte de mis enlaces.

2) Capitán, ¿no habrás tirado la toalla? es verdad que es muy difícil encontrar a alguien que busque y espere lo mismo que uno, pero siempre queda una esperanza (pequeña o grande, según el momento). Y te lo dice alguien que ha perdido esa "fe" en varias ocasiones, pero que se niega a pensar que se pasará toda la vida buscando no un ideal, y sí alguien que le llene.
¿Por qué costará tanto encontrarlo? A veces me planteo si seré muy exigente, y creo que no. Pero tampoco me gustaría conformarme con alguien que no me convenza, para eso es mejor estar solo. ¿O será que no tengo claro lo que quiero? Pues debe ser, pero espero no tenerlo claro nunca...por mi bien. Lo que sí que tengo claro, y eso se aprende con los años, es lo que NO quiero. Bueno, y también puede ser que cuando has sentido el AMOR, así en mayúsculas, tratamos de igualarlo, y eso es imposible. No sé...

Y para acabar, una pregunta más general: ¿por qué algunos seres humanos le damos tanta importancia a tener con nosotros a una persona cómplice que nos quiera y con la que sentirnos a gusto? Nos empeñamos como si nos fuera la vida en ello. ¿Merecerá la pena?
 
LA BODA DE ZEROLO
Mientras los obispos afilan de nuevo sus pancartas, mientras los más reaccionarios recurren lo irrecurrible y los medios de comunicación más radicales anuncian prácticamente el fin del mundo, algunos gays y lesbianas pueden demostrar su amor y comprometerse como lo hizo el otro día Pedro Zerolo. Evidentemente no fue una boda más, fue LA BODA. El personaje público más comprometido con la lucha homosexual de los últimos años se casaba con su novio, Jesús Santos.
Yo tengo la teoría de que Zerolo ha sido criticado, vilipendiado y crucificado por la derecha mediática de este país por miedo. Y me explico. Zerolo es educado, correcto, prudente, es miembro de la Ejecutiva del Partido Socialista y lo que es peor: no tiene pelos en la lengua y habla con mucha claridad. Y si a todo esto le añadimos que se aleja bastante del estereotipo gay, comprendemos el porqué de ese miedo, y también de ese desconcierto. Por eso le atacan, y le intentan ridiculizar a base de (presunta) ironía y (facilones) adjetivos.
Pues que sigan. Mientras ha convertido su boda en un (necesario) acto de respuesta contra el recurso contra la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo que el viernes presentó el PP, con ese gran guardián de la moral que es Angel Acebes a la cabeza. Qué hombre, qué prestancia, qué discurso, qué elegancia, con qué gracia se expresa, cómo critica todo...da gusto. Ya quedan pocos hombres así. Afortunadamente.
En fin, que este fin de semana hasta yo, que nunca he sido muy partidario de que "conste en acta" el amor, me estoy animando. Me falta un pequeño detalle: encontrar con quién casarme. Que no es poco.