LA MEMORIA
¡Escalofriante! Esta semana se ha publicado en algunos periódicos la situación de la homosexualidad en el mundo. Aún hay 80 paises en los que ser homosexual está castigado con penas que van desde la cárcel a la pena de muerte.
A veces nos olvidamos, o no valoramos suficientemente, que vivimos en una situación privilegiada. De haber nacido en Rumanía, por poner un país más o menos cercano, podríamos estar encarcelados por el simple hecho de ser gays. Es algo que nos tendría que hacer reflexionar, y mucho.
Y también deberíamos ser conscientes de que en España, hace tan sólo 27 años (que no son nada), se aplicaba una Ley llamada "de Peligrosidad Social", por la cual podíamos dar con nuestros huesos en prisión. En los libros "Redada de violetas" de Arturo Arnalte y en "El látigo y la pluma" de Fernando Olmeda (muy recomendables ambos) se relatan historias espeluznantes sobre la persecución de los homosexuales durante el Franquismo. Son libros que todo el mundo debería leer, más que nada para saber de dónde venimos, quiénes fueron los que comenzaron a luchar por nuestros derechos (cuando no era fácil) y qué métodos se empleaban entonces para "curarnos".
Nos olvidamos, o simplemente desconocemos, que a mucha gente le han destrozado la vida por el hecho de amar a alguien de su mismo sexo. Ha sido mucha gente la que ha sufrido vejaciones, humillaciones, insultos, palizas...de manos de unos "salvadores de la patria" y de unos "guardianes de la moral" que, por cierto, ya tienen su sitio en el capítulo más violento y sangriento de nuestra Historia contemporánea.
Ay, si levantaran la cabeza...bueno, los que la tuvieran.
A veces nos olvidamos, o no valoramos suficientemente, que vivimos en una situación privilegiada. De haber nacido en Rumanía, por poner un país más o menos cercano, podríamos estar encarcelados por el simple hecho de ser gays. Es algo que nos tendría que hacer reflexionar, y mucho.
Y también deberíamos ser conscientes de que en España, hace tan sólo 27 años (que no son nada), se aplicaba una Ley llamada "de Peligrosidad Social", por la cual podíamos dar con nuestros huesos en prisión. En los libros "Redada de violetas" de Arturo Arnalte y en "El látigo y la pluma" de Fernando Olmeda (muy recomendables ambos) se relatan historias espeluznantes sobre la persecución de los homosexuales durante el Franquismo. Son libros que todo el mundo debería leer, más que nada para saber de dónde venimos, quiénes fueron los que comenzaron a luchar por nuestros derechos (cuando no era fácil) y qué métodos se empleaban entonces para "curarnos".
Nos olvidamos, o simplemente desconocemos, que a mucha gente le han destrozado la vida por el hecho de amar a alguien de su mismo sexo. Ha sido mucha gente la que ha sufrido vejaciones, humillaciones, insultos, palizas...de manos de unos "salvadores de la patria" y de unos "guardianes de la moral" que, por cierto, ya tienen su sitio en el capítulo más violento y sangriento de nuestra Historia contemporánea.
Ay, si levantaran la cabeza...bueno, los que la tuvieran.
¿ACTIVO O PASIVO?
- Hola, d dónde?
- De Sevilla
-qué tal?
- bien, dando una vuelta por aquí
-qué buscas?
- no sé, lo que surja.
-eres activo o pasivo?
Bueno, pues así comienzan al día cientos de miles de conversaciones en cualquier chat gay que se precie. Por supuesto, lo importante de este primer acercamiento no es que uno de los gays sea sevillano, ni mucho menos. Ni que busque "lo que surja"... que ya sabemos todos lo que es (como frase comodín, no la podríamos emplear en todos los ámbitos de la vida. No me imagino estar en el súper, y cuando te preguntan qué quieres comprar, tú contestes "lo que surja", o que cuando vayas al cine, y la taquillera te pregunte por la sala para la que quieres la entrada, tu respuesta sea "la que surja").
Pues no, lo importante viene en la última frase: "¿eres activo o pasivo?". Toma reduccionismo sexual. Antes se ligaba con la frase, más inocente (dónde va a parar) de: "¿estudias o trabajas?". En el "mundillo gay" no, no se anda uno por las ramas. Para qué perder el tiempo en disquisiciones tontas, en preguntas que no llevan a ningún sitio... Nada, nada, aquí a lo concreto.
No sé, pero me parece que reducir una relación sexual a la actividad o pasividad de los participantes es tremendo. El sexo debería ser algo más amplio que unos simples roles. El sexo es intercambio de sensaciones, de sentimientos (cuando existe también amor) y de placer.
Y no debería ser sólo una penetración. También forman parte del sexo las caricias, los abrazos y los besos (menos valorados todos ellos). Pero me temo que el gay sevillano del ejemplo, como tantos otros, tendrán un placer incompleto. Y lo que es peor, no se darán cuenta nunca de ello.
P.D.: Creo que me ha quedado un poco Lorena Berdún, pero no era esa la intención, ni por asomo.
- De Sevilla
-qué tal?
- bien, dando una vuelta por aquí
-qué buscas?
- no sé, lo que surja.
-eres activo o pasivo?
Bueno, pues así comienzan al día cientos de miles de conversaciones en cualquier chat gay que se precie. Por supuesto, lo importante de este primer acercamiento no es que uno de los gays sea sevillano, ni mucho menos. Ni que busque "lo que surja"... que ya sabemos todos lo que es (como frase comodín, no la podríamos emplear en todos los ámbitos de la vida. No me imagino estar en el súper, y cuando te preguntan qué quieres comprar, tú contestes "lo que surja", o que cuando vayas al cine, y la taquillera te pregunte por la sala para la que quieres la entrada, tu respuesta sea "la que surja").
Pues no, lo importante viene en la última frase: "¿eres activo o pasivo?". Toma reduccionismo sexual. Antes se ligaba con la frase, más inocente (dónde va a parar) de: "¿estudias o trabajas?". En el "mundillo gay" no, no se anda uno por las ramas. Para qué perder el tiempo en disquisiciones tontas, en preguntas que no llevan a ningún sitio... Nada, nada, aquí a lo concreto.
No sé, pero me parece que reducir una relación sexual a la actividad o pasividad de los participantes es tremendo. El sexo debería ser algo más amplio que unos simples roles. El sexo es intercambio de sensaciones, de sentimientos (cuando existe también amor) y de placer.
Y no debería ser sólo una penetración. También forman parte del sexo las caricias, los abrazos y los besos (menos valorados todos ellos). Pero me temo que el gay sevillano del ejemplo, como tantos otros, tendrán un placer incompleto. Y lo que es peor, no se darán cuenta nunca de ello.
P.D.: Creo que me ha quedado un poco Lorena Berdún, pero no era esa la intención, ni por asomo.





