De masturbaciones varias
¿Qué sucede en nuestra sociedad que cada vez necesitamos más y más mostrar nuestras vergüenzas públicamente? Estoy seguro que los blogs son sólo el inicio de una etapa en la que cada vez seamos más generosos a la hora de compartir nuestra intimidad. Prueba de ello son los dos casos de exhibición pública en los que he sido testigo en las últimas semanas.
El primero de ellos no estoy seguro de haberlo presenciado in situ, creo que tendré que llamar a Antena3. En dicha cadena, el programa de reportajes sensacionalistas 7 días, 7 noches emitió un reportaje sobre unos cincuentones homosexuales, la mayoría de ellos casados con sus señoras de toda la vida, que quedaban en la línea 2 del metro madrileño para masturbarse en los vagones. Era hora punta y bueno, todos sabéis lo pegados que tenemos que ir. Digamos que ellos hacían valer el refrán de no hay mal que por bien no venga y se entretenían en darle al asunto durante unas cuantas paradas. Lo curioso del tema es que enfocaban a la gente de alrededor, absolutamente ignorante de lo que estaban haciendo esos señores. Pues bien, una de esas personas ingenuas sostenía un chaquetón idéntico al mío, aunque claro, habiéndolo comprado en una famosa tienda de origen gallego, la probabilidad de que lo tengan cientos de miles de personas es bastante alta, así que he decidido estar seguro de que yo estaba en la otra punta de la ciudad.
El segundo de ellos sí que lo viví en persona. Justo en la puerta de mi facultad, cada tarde cruza la calle a toda la velocidad un coche con un hombre de mediana edad masturbándose. Un día llegó a tal punto de excitación que olvidó momentáneamente que se encontraba conduciendo y se llevó por delante una señal móvil de tráfico.
Luego nos extrañamos de que exista la prensa amarilla. ¿Acaso no es un reflejo de lo que ocurre en la calle?
Frase gratuita del día: Si nosotros fuéramos el límite, ¿qué sentido tendrían los hijos?
El primero de ellos no estoy seguro de haberlo presenciado in situ, creo que tendré que llamar a Antena3. En dicha cadena, el programa de reportajes sensacionalistas 7 días, 7 noches emitió un reportaje sobre unos cincuentones homosexuales, la mayoría de ellos casados con sus señoras de toda la vida, que quedaban en la línea 2 del metro madrileño para masturbarse en los vagones. Era hora punta y bueno, todos sabéis lo pegados que tenemos que ir. Digamos que ellos hacían valer el refrán de no hay mal que por bien no venga y se entretenían en darle al asunto durante unas cuantas paradas. Lo curioso del tema es que enfocaban a la gente de alrededor, absolutamente ignorante de lo que estaban haciendo esos señores. Pues bien, una de esas personas ingenuas sostenía un chaquetón idéntico al mío, aunque claro, habiéndolo comprado en una famosa tienda de origen gallego, la probabilidad de que lo tengan cientos de miles de personas es bastante alta, así que he decidido estar seguro de que yo estaba en la otra punta de la ciudad.
El segundo de ellos sí que lo viví en persona. Justo en la puerta de mi facultad, cada tarde cruza la calle a toda la velocidad un coche con un hombre de mediana edad masturbándose. Un día llegó a tal punto de excitación que olvidó momentáneamente que se encontraba conduciendo y se llevó por delante una señal móvil de tráfico.
Luego nos extrañamos de que exista la prensa amarilla. ¿Acaso no es un reflejo de lo que ocurre en la calle?
Frase gratuita del día: Si nosotros fuéramos el límite, ¿qué sentido tendrían los hijos?
Comentario:
Jajaja.. Me acabo de quedar a cuadros. Claro, ahora comprendo cierta conversación que estuve escuchando el otro día en el bar de un amigo sobre puretillas marturbándose.. Y yo que pensaba que sólo hablaban de eso porque estaban pervertidos, jajaja!!





