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Filias y fobias
Espacio de opinión y reflexión, para descargar mi adrenalina.
Acerca de
Algunas frases de mi ideario:

 

"El fin de la vida es el propio desenvolvimiento, realizar la propia naturaleza perfectamente, esto es lo que debemos hacer. Lo malo es que las gentes están asustadas de sí mismas hoy en día. Han olvidado el más elevado de todos los deberes: el deber para consigo mismo". (De "El retrato de Dorian Grey", Oscar Wilde)

 

"Siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar de lo que enseñas". (Ortega y Gasset).

"Nunca digas de este agua no beberé, ni este cura no es mi padre, ni esta polla no me cabe". (De es.charla.gay-lesbiana)

"Si les jode tu pluma, clávasela". (De es.charla.gay-lesbiana)



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Sobre el Manifiesto en defensa del castellano.
Soy de Barcelona. No soy nacionalista, ni catalán, ni español.
Un manifiesto sólo puede firmarse si se está de acuerdo con su contenido.
Yo no lo podría firmar porque hay aspectos de su contenido con los que no puedo estar de acuerdo.

Primero:
Por más que el castellano sea la lengua oficial de todo el Estado, y por más que legalmente todos tengamos el derecho y la obligación de conocerla, no me parece correcto suponerle su conocimiento a todo ciudadano.
En algunas zonas rurales del País Vasco, Navarra, Galicia y Cataluña la gente no conoce el castellano al mismo nivel que la otra lengua oficial de sus respectivos territorios.
Me niego a firmar un manifiesto que señala con el dedo a una parte de la población del país (muy minoritaria, por cierto) por el hecho de no conocer una lengua que no forma parte de su cultura ni de su tradición.
La Constitución de 1978 establece el derecho y el deber de conocer el castellano en todos los territorios de España. Sin embargo este tipo de obligaciones no deberían ser nunca coercitivas, como no lo han sido durante los últimos 30 años.
Creo que no nos ha ido tan mal.

Segundo:
Una lengua no es mejor o peor porque la hable más o menos gente. Una lengua es un instrumento para la comunicación, y ningún pueblo es mejor ni peor, ni más ni menos importante, porque su lengua sea más o menos hablada en el mundo. El hecho de que el castellano sea una lengua común para cientos de millones de personas en el mundo es un PRIVILEGIO para todos los que la compartimos, porque nos permite comunicarnos sin necesidad de buscar instrumentos de comunicación alternativos, es decir, una lengua común aprendida, como el inglés.
En este sentido, me parecería mucho más oportuno un manifiesto que pusiera en evidencia la vergüenza que debería suponer para un pueblo el que la inmensa mayoría de sus ciudadanos sea incapaz de comunicarse con un individuo que no hable su propio idioma. No hay muchos países en el mundo en los que esto suceda a los niveles que sucede en España. Deberíamos tener un poco menos de orgullo y un poco más de educación.

Tercero:
Es cierto, y no quiero obviarlo, que en Cataluña es difícil, y en muchos casos imposible, escolarizar a un niño en castellano. En la inmensa mayoría de los colegios públicos y concertados de Cataluña, el castellano no pasa de ser una asignatura que se estudia durante 3 horas a la semana. Para el resto de asignaturas se utiliza el catalán como lengua vehicular.
No es menos cierto que hay profesores cuya lengua materna es el castellano, que tienen la obligación de dar sus clases en catalán porque así lo obliga la ley, aunque con ello se pierda capacidad de expresión y de comunicación. Porque no nos engañemos: casi nadie se expresa mejor en otra lengua que en la lengua materna.
Pero lo que me parece más denunciable, es que en muchos colegios existen pseudo-comités de defensa de la lengua catalana formados por individuos que, enarbolando la bandera del catalanismo, y con la ley en la mano, vetan cualquier iniciativa educativa que no tenga el catalán como lengua vehicular.
Esto también hay que denunciarlo. Porque si bien es cierto este fenómeno no ha ocasionado hasta el momento mayores problemas a la ciudadanía, porque todos los profesionales de la educación conocemos el castellano y el catalán, aunque sólo una de las dos sea nuestra lengua materna y porque, por más que se empeñen algunos, el conocimiento del castellano está ampliamente extendido en la sociedad catalana, no es menos cierto que al amparo de la ley se están cometiendo algunos abusos en materia lingüística.

No estoy seguro de que sea necesario crear una plataforma cívico-política para luchar por la libertad de cátedra en el ámbito de la educación primaria y secundaria, aunque sí que tengo claro que este manifiesto no es el camino por muchos y diversos motivos. Y el principal es que, a pesar de algunos abusos de poder basados en la ley y amparados por la Administración autonómica, el conocimiento del castellano sigue estando más extendido en Cataluña que el del catalán.

Eso sí, al igual que nadie desde la Administración central del Estado se ha atrevido nunca a imponer medidas coactivas para que sea efectiva la obligatoriedad en el conocimiento del castellano, del mismo modo espero que nadie desde ninguna Administración autonómica utilice el texto del estatuto de autonomía para aplicar medidas coactivas que impongan el uso de la otra lengua oficial.

Y, ojo, no es que lo espere porque tenga confianza en la bondad del ser humano ni en la aplicación del sentido común. Lo espero porque si esto se pone de manifiesto, no me cabe la más mínima duda de que la mayoría de la ciudadanía sabrá donde no tiene que depositar su voto en las siguientes elecciones, ya sean estas generales o autonómicas.