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Filias y fobias
Espacio de opinión y reflexión, para descargar mi adrenalina.
Acerca de
Algunas frases de mi ideario:

 

"El fin de la vida es el propio desenvolvimiento, realizar la propia naturaleza perfectamente, esto es lo que debemos hacer. Lo malo es que las gentes están asustadas de sí mismas hoy en día. Han olvidado el más elevado de todos los deberes: el deber para consigo mismo". (De "El retrato de Dorian Grey", Oscar Wilde)

 

"Siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar de lo que enseñas". (Ortega y Gasset).

"Nunca digas de este agua no beberé, ni este cura no es mi padre, ni esta polla no me cabe". (De es.charla.gay-lesbiana)

"Si les jode tu pluma, clávasela". (De es.charla.gay-lesbiana)



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¿Qué ha pasado en los Goya?
Todo parece indicar que algo ha cambiado en los Goya.

Deben ser las consecuencias del terremoto que provocó la decisión de los hermanos Almodóvar de abandonar la Academia de Cine, y el posterior anuncio de que se iba a modificar el sistema de votación, para evitar que una misma película acaparara todos los premios, como sucedió el año pasado con "Mar adentro".

No tengo muy claro que los cambios hayan sido para mejor, atediendo a la lista final de ganadores donde los premios importantes han vuelto a ser para las películas mediáticas.

Sí que me ha sorprendido gratamente que en las categorías importantes se haya podido ver la candidatura a mejor actriz, de Emma Vilarasau, o la de mejor actor para el veterano Manuel Alexandre.

Por contra, nos hemos perdido el duelo entre directores ya que Fernando León de Aranoa parece no haber podido ser nominado a la categoría de mejor director. Sin entrar en valoraciones subjetivas, ya que probablemente haya sido el propio Fernando León quien haya querido quedarse fuera de este duelo para hacer posible que otros miembros de su equipo tuvieran la posibilidad de llevarse el premio, la cuestión es que ese hecho ha allanado bastante el camino a Isabel Coixet, teniendo en cuenta los problemas que ha tenido Montxo Armendáriz para adaptar los relatos de Bernardo Atxaga.

A pesar de estos problemas, creo sinceramente que Obaba merecía más, y que aunque quizás quede algo lejos de ser una película excelente, no parece muy coherente que la misma Academia que manda la película a los oscars, luego sólo le premie el sonido.

Al final, me váis a perdonar la expresión, pero aunque a lo mejor no era para nada la intención, el palmarés me deja toda la impresión de que los miembros de la Academia les han hecho una comida de polla a los Almodóvar para resarcirles. Aunque probablemente también esta vez esté equivocado.
 
Brokeback Mountain
El viernes pasado se estrenó Brokeback Mountain.

Como muchos ya sabréis esta película narra la historia de amor entre dos vaqueros de la norteamérica profunda que se inicia a principios de los años sesenta.

Como no quiero destriparla, tan sólo diré que la película me ha impresionado bastante ya que nunca hasta ahora había visto una película que tratara el tema gay desde el ámbito de los sentimientos a un nivel tan profundo.

Debo decir que yo iba a verla con todas las prevenciones del mundo. En primer lugar, porque había escuchado que a diferencia de lo que había sucedido en otras ocasiones, los sectores más reaccionarios de la sociedad estadounidense no se habían hecho sentir de la manera en que acostumbran, lo cuál me parecía sospechoso. Y por otro lado, porque hasta ahora todas las películas que han tratado el tema gay han optado por echar mano de los estereotipos, olvidando el lado más humano de la cuestión.

Ni la extrema sensibilidad de personajes como Maurice (aunque me encantara la película) o de Tom Hanks en Philadelphia, ni los personajes que viven en "paraisos" gays que apenas tienen contacto con heterosexuales, ni el prototipo de macho heterosexual que protagoniza la mayor parte de películas de porno gay, ni, evidentemente, ninguna de nuestras mariquitas cañís encarnadas por J. L. López Vázquez o Alfredo Landa, han sido capaces de penetrar en la realidad descarnada del homosexual que se deja media vida (cuando no la vida entera) debatiéndose entre la "normalidad" y la felicidad.

Desde mi perspectiva, lo bonito de la película es que aunque la época, el entorno y el país sean diferentes, existen muchas coincidencias entre lo que viven los 2 vaqueros y lo que puede experimentar un gay en nuestra sociedad.

La negación de la propia sexualidad, la ocultación de la conducta sexual, el sentimiento de culpa, los daños ocasionados por la vivencia de experiencias homófobas, el descubrimiento del amor en la figura de alguien de tu mismo sexo, la conservación del rol heterosexual, el miedo a dar a conocer la propia orientación sexual, la impotencia ante la incapacidad para encauzar la propia vida, y el arrepentimiento por no haber sido capaz de hacerlo, son temas que tienen un fiel reflejo en esta película y que nos pueden ayudar mucho en la mejora de la comprensión mútua entre "las dos aceras".

Así que, visto el momento histórico en que nos llega la película a España, y aunque llegue con algunos lustros de retraso, creo que está perfectamente justificado que entre en la categoría de imprescindible.
 
Pequeño homenaje a Borges
"Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más rios.
Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería más helado y menos habas, tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos; no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin un termometro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas; si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesitas, contemplaría más amaneceres y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya ven, tengo 85 años y sé que me estoy muriendo".

Jorge Luis Borges.
 
De lo más bonito que un amigo ha dicho de mí...
"La psicodelia le va al pelo, ese aspecto de dureza y distancia, más falso que un euro de plata, en realidad esconden una mente que no se plantea las cosas de forma ordenada sino caótica. Y es de ese caos de donde la psicodelia sobrevive. Solo que un gran corazón la traspasa y la desparrama entera, sólo ese gran corazón la hace generosa y vital, la envuelve en ternura y en comprensión y la modula hasta hacerla comprensible, asimilable y amable (de amor)".




 
Por fin se acabó la navidad...
Ya pasó, ya pasó.
A tomar por culo la pandereta y la zambomba.
Ya dijimos adiós a aquellos familiares a los que no volveremos a ver hasta dentro de 12 meses (a Dios, que no existe, gracias).

Tampoco volveremos a enviar más mensajes a aquellos "amigos" que hemos ido dejando por el camino y que nos han dejado huella, entre otras cosas porque no nos los han contestado los muy maricones.
Y si nos los han contestado peor aún, porque recordaremos los viejos tiempos y nos pondremos ñoños, y eso en el mejor de los casos, porque también puede pasar que nos dé por "intentar recuperar el tiempo perdido": CRASO ERROR. Ni lo intentéis. Pronto os daréis cuenta de que el alejamiento tuvo un motivo, os guste o no este motivo.

Por suerte, volvemos a la vida normal: el trabajo, los estudios, y a pelearnos con nuestras parejas, padres o hermanos: lo normal, vaya.
Porque eso sí que lo tiene la navidad: te deja tan asquerosamente sensible que se te agudiza el ingenio. Vaya puta mierda!

Igual os recuerdo a Mister Scrooge (paparruchas!), pero yo soy muy sensible. Por eso me tocan los cojones estas fiestas.

Por qué cojones se tiene que reunir toda la família en nochebuena? Para hacerle pensar a la abuela que nos llevamos todos de puta madre? Pero joder, si la abuela es sorda y vieja, pero no tonta, ¡coño!. Ya sabe que no nos soportamos ni siquiera un día al año. ¿Que nos pensamos? ¡Hay que joderse!

Pues anda que lo de fin de año manda cojones.
No me da la gana de tener la obligación de pasarmelo bien esa noche. (Pero casi siempre salgo, reconozco mi debilidad, mi incongruencia y mi profunda imbecilidad).

Y lo del chocolate con churros de la mañana me parece patético.
Dudo que esos churros grasientos y asquerosos que nunca comemos durante el año le puedan gustar a alguien. Y no hablemos del chocolate, que parece sacado del barreño en el que se lava los pies la abuela del churrero. Lo dicho: patético.

Y lo de la cabalgata casposa de reyes, que cada año es más casposa y cada año arrastra a más gente a la puta calle a pasar frío?. Y no es eso lo peor. Lo peor es lo de los regalos. Para una persona desordenada y desmemoriada como yo, siempre queda algún regalo por comprar para el día 5 por la noche: SIEMPRE. Y no soy el único.
Vas por la calle y te vas tropezando con la gente que va desesperada buscando una tienda en la que comprar algo que, por supuesto, aún no saben lo qué es. Lo cual hace aumentar su cabreo por dejarlo siempre todo para el último momento. Y evidentemente después del empujón ni se disculpan. Ni siquiera se solidarizan contigo por haber sido los culpables de haber pisado el patito saltarín con luces del pobre vendedor ambulante magrebí que debe estar pasando un frío de cojones. Y encima vas tú y le destrozas el puto pato.

Uy, si se me olvidaban la comidas de navidad y año nuevo. Y ni se os ocurra quejaros a los de la meseta, que aquí además tenemos otra puta comida el día de San Esteban. De esa os libráis!
¿Y ese padre y esos tíos, con ese panzón y esos ronquidos, y esa siesta tan indigesta como la puta comida, que acaparan el sofá para deleitarnos con sus eructos y flatulencias mal disimuladas?.
Al menos algunas personas hacen gala de ese arte que consiste en toser al unísono (como diría Dante), pero no, ellos no. ¡Como están en familia!

La comida. Vaya tela lo de la comida. Y esas ganas de decir: "Hoy no como. Estoy hasta los cojones de comer", que no puedes decir porque es navidad. De lo de la comida lo que más me jode es el tema turrones: Me cago en tó lo que se menea!!!; ¿quien va a comer turrón después de todo lo que hemos zampado?.

Y lo peor es que durante un mes tu madre ha ido escondiendo el turrón, y metiendote bulla porque has empezado la pastilla de turrón del bueno. Que al final acaba estando duro como una piedra por la puta manía de cortarlo en trozos y ponerlo en una puta bandeja para que haga bonito. Joder, y que no comes turrón bueno nunca, ni antes, ni durante, ni después de la puta navidad.

En fin, que por fin se acabó. Y lo bien que hubiera estado si me
hubiera ido a la mierda unos días!!!

Bueno chicos. Ya me he quedado a gusto.

Gracias por escucharme.
 
Mi abuela
Hace poco más de 5 años, escribí un artículo sobre mi abuela.

Había estado algo pachucha, y sentí la necesidad de expresar con palabras lo que ella representa para mí.

El mes pasado hizo dos años que ya no está entre nosotros. Sin embargo, creo que aquel relato, cuya esencia es parte de mi memoria, debo compartirlo y rendir así un tributo a una de las personas más importantes de mi vida.


"Cuando yo nací, mi madre trabajaba fuera de casa. Y durante los 5 primeros años de mi vida, mis abuelos, que eran ya mayores por aquel entonces, me cuidaban cuando mi madre no estaba en casa.
Yo dormía en su casa. Y lloraba cuando mis padres me dejaban allí a dormir para no despertarme temprano por la mañana cuando ellos se iban a trabajar.
Pero sólo lloraba entonces.
Por la mañana, cuando me despertaba, mi abuelo ya estaba escuchando la radio, y muchas veces me despertaba escuchando el Ave María, o la sintonía de "Protagonistas", que ya existía por aquel entonces.
Mi abuela me llevaba a comprar el pan y me compraba una chocolatina de aquellas que venían en forma de moneda con un envoltorio metálico de colores con unos muñecos pintados en cada cara.
Después llegábamos a casa y mientras mi abuela hacía la comida, mi abuelo me llevaba al parque de "los pinos" (que más tarde supe que nunca se llamó así, pero claro, para mi abuelo era el parque de "los pinos", reminiscencias de su vida serrana), aunque nunca me dejaba subir en los aparatos. Tan sólo en el tobogán y en los columpios (cuando él me acompañaba para hacer cola, porque sino todos los niños se me colaban y acababa sin poder montarme. Pero si estaba mi abuelo allí...ja, anda que se iban a colar!).

Cuando llegabamos a casa después del paseo, mi abuela ya estaba haciendo la comida, y yo me metía en la cocina con ella. Le pedía "pececitos" (unos snacks que vendían a granel en forma de pez, que creo que aún se venden), y hablaba con ella. No recuerdo que me diera mucha conversación, ni tampoco lo que yo le decía. Pero siempre me decía, con una sonrisa en la boca, que era un cascarreta (hablaba por los codos, aunque yo no me acuerdo).

Luego mientras comíamos, escuchábamos "Lo toma o lo deja", en Radio Barcelona.
Después mi abuelo siempre quería ver "el parte" (el telediario), y se ponía muy serio delante de la tele (yo lo encontraba superaburrido y me sentía triste porque mi abuelo se enfadaba mucho cuando hablaba mientras estaban dando el parte).

A mediodía, mi madre volvía de trabajar, y me traía una tira de caramelos superlarga, que creo que también venden todavía. Y a veces, caramelos "Snipe", que estaban buenísimos.

Luego empecé a ir al colegio, y mi abuela venía a recogerme a veces. Yo prefería que viniera mi madre, pero cuando venía ella era genial, porque siempre me compraba alguna chuchería.
De aquella época guardo menos recuerdos de mi abuela, mi madre dejó de trabajar, y aunque la veía a diario, ya era diferente.

Pero cuando empecé a hacerme más mayor, a mediodía, cuando volvía del colegio, siempre iba a casa de mi abuela, que en realidad era y es la casa de mis tíos (aunque sigue siendo la casa de la abuela) (aún lo es ahora que ya no está). Allí a las dos seguía escuchando con mis abuelos "Lo toma o lo deja", y a veces había llegado a acertar la sexta pregunta, por 16.000 pesetas.
Allí siempre cogía pan para comer, porque me estaba más bueno que en mi casa (y eso que mi abuela lo compraba en la misma panadería que mi madre). Yo decía que era por el cajón, y sigo pensando que estaba más bueno.

Mi abuela siempre había estado a la sombra de mi abuelo, una persona muy autoritaria, a la que no se le podía decir nada porque con la mirada mataba.

Cuando mi abuelo murió, todos nos pusimos muy tristes, porque en el fondo, le queríamos mucho, y él a nosotros también, aunque nunca nos demostró demasiado afecto. El gesto más simpático que recuerdo de él, era que me hacía "bujeros" con el dedo en la tripa, y me hacía cosquillas. Yo me meaba de la risa. Y él también. Entonces yo le veía el diente de oro que tenía. Siempre me acordaré de su sonrisa. No sé porqué no sonreía más.

Supongo que por la vida tan dura que tuvo. Huérfano de padre, y cabeza de família desde los 10 años, siempre fué muy trabajador y padre y hermano protector.

Cuando murió, en 1989, mi abuela se sintió "más libre". Y contaba cosas que hasta entonces nunca había contado.
Siempre me acordaré de que me encantaba ir a casa de mi abuela y encontrarla sola para que me contara cosas de la guerra.
Ella decía que había sufrido mucho, porque al casarse con mi abuelo en los años de la guerra, en un pueblo de menos de 300 habitantes donde todo el mundo se conoce y es família, la suya se dividió en dos y ella se quedó en medio. Ella era de família de derechas (de esas que tienen 4 pinos en el monte y 4 ovejas, y que por eso se creen con más derechos que los demás), y mi abuelo era rojo.

Siempre decía lo mismo. "Eran todos iguales". Cuando los rojos dominaban el pueblo entraron en casa de su hermano y le robaron todos los sacos de trigo de la cosecha, y les dejaron sin grano para poder hacer pan durante ese año. Entre otras tropelías.
Y cuando estaban los otros, a mi abuelo lo llevaron preso al cuartel de la guadia civil, por escuchar Radio España-Emisión Pirenaica. Mi madre recuerda que mi abuela sufría un montón, y que siempre estaba riñendo con mi abuelo para que pusiera la radio más baja para que no le oyeran, y no se lo volvieran a llevar preso.

Al final de la guerra, desterraron a mi abuelo a Barcelona (supongo que gracias a eso yo estoy ahora aquí). Y aquí pasaron "el año del hambre", que no sé exactamente cuál fué.

Aprendí muchas cosas de mi abuela. Ella siempre decía que ella nunca iba a ir a votar, porque todos son iguales (pensando en los tiempos de la guerra, y lo que ella pasó entonces).

Hace unos años, empezó a quedarse sorda, y ya no le apetecía mantener conversaciones largas como las que habíamos tenido hasta entonces. No sé. Supongo que se cansaba. Nunca se lo pregunté.

Hace unos meses, yo le compré el piso en el que habían vivido cuando llegaron a Barcelona, y en el que pasé mi infancia junto a ellos, y del que guardo tantos y tantos recuerdos. Ella se emocionó mucho cuando dije que me lo quería quedar. Y cuando firmamos la compra-venta en su casa, me dijo con lágrimas en los ojos, que ojalá fuera la mitad de feliz en el piso, de lo que ellos lo habían sido.

El jueves por la noche fuí a ver a mi abuela. Estaba bien. Con muy pocas fuerzas, eso sí. Ya hace tiempo que dijo que aunque vinieran a verla visitas de cumplir, ella ya no se levantaba del sofá. Y es que una vez se le escapó un pedete de la fuerza que tuvo que hacer.
Cómo se reía despues!!!

El viernes cuando volví de trabajar, mi madre me dijo, que la abuela había perdido la cabeza. Que sólo hacía que decir disparates y que estaba fatal.

Cuando me metí en la ducha, me sentí muy triste, y me puse a llorar. No quería que se fuera. Y sentía que ya se había ido. Que si había perdido la cabeza, de alguna forma es como si se hubiera muerto. Y me dió mucha pena, porque aunque tiene 90 años y es algo que cabe esperar en cualquier momento, todavía no he aceptado que un día se irá para siempre.

Ayer la ví y se me cayó el alma a los pies. No tuve ánimos para salir de casa.

Pero hoy me he levantado con otro ánimo.

Quiero mucho a mi abuela, y aunque haya perdido el juicio, está viva, y ahora necesita más que nunca que estemos a su lado, que le demos el cariño que nunca hemos sabido demostrar en mi família y que tanto me cuesta demostrar a las personas a las que quiero.

Me gustaría que la hubiérais conocido. Con 90 años, es la persona más tolerante que he conocido. Todo lo que hacía la gente con su vida privada, le parecía bien:
"La fulana se ha desapartao. Bien que ha hecho. En estos tiempos, igual yo también lo había hecho".

"El fulano tiene una novia. Llevan 10 años juntos y cada uno vive en su casa, y no tienen idea de arrejuntarse ni casarse ni ná. Pos si están bien así pa que se van a arrejuntar. Que se junten cuando quieran y ya está".

Siempre me ha sorprendido y he admirado esa actitud de mi abuela. Esa asimilación de los "nuevos tiempos" que ha llegado a vivir, aunque muchas cosas no las entienda.

Nunca le he dicho lo mucho que la quiero, pero estoy seguro de que ella lo sabe. Porque yo sé lo mucho que ella me quiere, aunque nunca me lo haya dicho tampoco.

La voy a echar mucho de menos. Pero los años que hemos vivido juntos no los olvidaré mientras viva. Y el lugar que ocupa en mi vida va a dejar un vacío difícil de llenar.

29/10/2000".

Así es.
 
Las bodas 'gay'
Bueno, pues ya nos podemos casar todos. Al menos legalmente eso parece.

Sin embargo, precisamente ahora, cuando parece que está por desaparecer un reducto histórico de discriminación contra los homosexuales, es cuando cobra mayor sentido hacer una reflexión alrededor de la figura del matrimonio.

Yo, personamente, tengo la sensación de que el matrimonio es una institución caduca que no va para nada con los tiempos que vivimos. Sin negar las virtudes a este avance social, pienso que no está de más reflexionar acerca de si uno, como individuo, va a colaborar en el mantenimiento de una convención social en la que no está seguro de creer.

Me refiero a que sí, que está muy bien lo de cobrar una pensión si te quedas viudo, y mucho mejor el que desaparezca una discriminación que decía que "para los heteros sí, pero para homos no", pero quizás habría que reflexionar sobre el hecho mismo de la existencia de una pensión de viudedad. Yo, sinceramente, creo que habría que ir pensando en que en un tiempo razonable (no sé si 25 o 50 años) esta figura debería desaparecer (y creo no ser sospechoso de neo-con), por lo menos tal y como está configurada en este momento.

Las mujeres ya están incorporándose al mercado de trabajo y no creo que necesiten una medida de amparo en caso de que fallezca su pareja. No sé, creo que ese dinero podría tener otros destinos.

A nivel impositivo, me parece una discriminación total y absoluta el hecho de que los solteros tengamos una tratamiento fiscal diferenciado respecto al de los casados. Aunque en muchos casos, hacer la declaración de la renta de manera conjunta es perjudicial en términos económicos, la cuestión va más allá desde mi punto de vista: ¿por qué debe existir ese trato diferenciado?, ¿por qué debe premiarse desde el estado (que somos todos) el que tan sólo trabaje uno de los miembros de la pareja? Sinceramente me parece fuera de
lugar.

En términos de derechos sucesorios tampoco lo tengo muy claro. Ya la propia figura de la legítima, aunque no esté ligada al matrimonio, me parece una tradición a abolir. El hecho de verme obligado por ley a donar mi patrimonio a un hijo me parece demasiado obligar, teniendo en cuenta que muchos hijos no se ocupan de sus padres. Porque cuántas familias hay con 3 hijos, en las que uno se ocupa y los otros dos no. Y que tengas la obligación de cederles a todos una parte, aunque no toda... no sé.

Y si no tienes hijos, como por ejemplo es mi caso, el matrimonio no es esencial, ya que existen los notarios. Y que nadie me venga con lo de que casarse es gratis...

Respecto al tema del permiso de matrimonio, bueno, quizás es de lo mejor que le veo. Pero está claro que en el caso de los homosexuales no todo el mundo va a poder ejercerlo.

En fin, ya veis que soy un poco escéptico respecto a esta figura. El derecho de adopción sí que me parece un avance, pero lo del matrimonio... relativo.

De todos modos esto es sólo una reflexión en voz alta. No me parece mal que la gente se case. Igual yo también lo hago algún día. Es sólo que me parece un poco contradictorio que se considere "un avance", y algo "progresista" el hecho de poder acceder a una institución que, por otro lado, parece algo trasnochada. Pero, como casi siempre, probablemente estoy equivocado.

En todo caso, mi enhorabuena a todos los que se pueden casar.

O sea, mi enhorabuena a todos.
 
El Estatut
¡Qué pesadilla!

Sinceramente me gustaría poder empezar mi incursión en el mundo de los blogs con un artículo un poco menos serio, más ligero y más alegre.

Sin embargo, después de meses escuchando la radio, leyendo la prensa digital, y viendo la televisión, con el tema del proyecto de estatuto de autonomía de Cataluña como eje central, me apetece comenzar mi andadura declarando mi más profundo hartazgo en relación con este tema.

Tengo idea de publicar en los próximos días un artículo en el que reflejaré mi opinión en relación con el tema del estatut, pero de momento, simplemente eso. Que estoy harto del estatut. Y no quiero ni pensar cómo de hartos deben estar los que no sean catalanes. Sobre todo si son gente de bien y tienen que mantener la compostura ante los que a nuestro alrededor adornan la cuestión con esa retahíla de gruesas manifestaciones que se están suscitando alrededor de este tema.

Bien pues no os preocupeis. Yo soy catalán, y me tengo por moderado. Así que por mí no os preocupeis. Yo también lo pienso:

¡Qué coñazo, lo del estatut! ¡Que lo aprueben ya!.

Creo que estoy empezando un poco duro. Si no me desanimo ya tendreis tiempo para comprobar que no soy ningún radical. Es que realmente es insoportable. Todo el santo día a vueltas con el tema de nación sí - nación no, en el preámbulo o en el articulado, más competencias - menos competencias, más financiación - menos financiación. Y todo ello sin concretar lo más mínimo, claro está. Porque es que al final, además de dar la murga todo el santo día no nos enteramos de nada.

Y por otro lado, no nos engañemos. Al final todo acabará como siempre: el estatut se aprobará, Cataluña se convertirá en la abanderada del progreso en el proceso autonómico, luego todas las demás autonomías de régimen común se apuntarán al carro (como han hecho siempre, por otro lado), y ya nadie se volverá acordar de quién se rompió la cara por avanzar en la configuración del modelo de estado. Eso sí, algunos (entren todos y sálgase el que pueda) ya se han preocupado por hacer que el poso del anticatalanismo vaya creciendo en la meseta y volverá a hacer falta que aquellos ciudadanos de a pié que, afortunadamente para nosotros, conservamos vínculos aquí y allá, tengamos que seguir haciendo pedagogía sociológica cada vez que osamos cruzar la "franja de ponent".

Y viva el modelo de convivencia.