Justificia deportiva
¡¡Felicidades Barcelona!!
Ayer no lo mereció, pero lo lleva toda la temporada mereciéndolo.
Ha sido un deliciosa final cocinada a fuego lento y con los ingredientes imprescindibles: intensidad, polémica e incertidumbre.
Ahora nos queda recordar las imágenes que reflejan sentimientos tan opuestos. Y es que en las finales no hay término medio: sólo hay ganadores y vencidos.


PD. Ánimo, chavales, ya sólo os quedan 7 más...
Cuando Ros tomó Chipiona

Foto de familia

Overbooking en el baño

Carlos e Isa

Buscando el Nucleo de la Tierra

Como críos con la arena

Juan Valdés y sus seguidores

La reina de la noche
Pronto habrá un texto que acompañará a estas imágenes. O quizá no. Lo importante es que se selló definitivamente una amistad construida a base de horas y horas de curro (y también bastantes de fiesta).
AUPA!!!
PD. Los te echaré de menos surgieron constantemente de forma natural. Eran sinceros, recíprocos y agradecidos.
Ya no hay marcha atrás

Hacía tiempo que no pasaba por aquí. Últimamente me estoy volviendo a alejar de internet, como era habitual en mí. Creo que ésta es una buena señal porque significa que estoy invirtiendo mi tiempo en otras cosas. No sé que es exactamente la vida, pero seguro que no es una pantalla de ordenador.
Que esté abandonando temporalmente el blog tampoco es extraño. Es una consecuencia natural de mi inconstancia. Ya me pasaba antes en “mis cuadernos de vida”, que he escrito por temporadas según sintiera la necesidad de escribir, viviera determinadas experiencias o tuviera miedo de que ciertos recuerdos se perdieran en el olvido. Este blog no es más que una versión menos íntima de aquellos cuadernos. Renovarse o morir. Y ahora no me apetece escribir, aunque me duelan las muchas sensaciones y experiencias que pronto no recordaré.
Ya he comunicado a mi jefe que en junio dejo la revista. Este momento merece ser recordado. Mi jefe se tomó la noticia con resignación, confesándome que hacía tiempo que esperaba escuchar algo parecido. Conmigo al frente de la revista él había estado muy cómodo, pudiendo dedicarse sin preocupaciones a sus nuevos proyectos audiovisuales. Pero tampoco ha tratado de retenerme. A fin de cuentas nunca hemos llegado a tener una buena relación. Nos soportábamos porque apenas nos hablábamos. Un paradigmático caso de relación entre empresario y subordinado.
Ya no hay marcha atrás. Vuelvo a coger la maleta para viajar sin una fecha impresa en el billete de vuelta. También está vacío el espacio reservado al nombre de la ciudad de destino. Para empezar aterrizaré en Bélgica, donde mi hermana disfruta de un sano año de Erasmus. Luego, una visita al Mundial de Fútbol para presumir de español. Y finalmente asentarme en Holanda, ya sea recogiendo tulipanes en una granja o detrás de un mostrador en Amsterdam. Siento libertad e incertidumbre, y me gusta.
Es curioso que ponga punto y final a mi regreso a Badajoz cuando empezaba a sentirme a gusto en ella. Estaba a gusto hasta en el trabajo, donde me he arrenjuntao con muchos compañeros. Este fin de semana nos vamos a Chipiona a cantarle una saeta a Rocío Jurado y, de paso, a celebrar mi marcha de la empresa. Una alegre despedida en la playa. Ya le estaba cogiendo el gustillo a las ordinarias noches de juerga pacenses (e incluso a sus inaccesibles mujeres). Un festival internacional de cortometrajes, conciertos en locales (Javier Krahe, Los Niños de los Ojos Rojos, Doctor Explosión...), semana en Italia, fiesta de primavera de la Universidad, la Bebe de Mérida, la graduación de Fani y Tamara, la redada de los falsos policias de incógnito, Libertad, los concursos de fotografía...
Mi futuro está fijado en otro sitio. No sé dónde será o si me arrepentiré de lo que estoy haciendo, pero necesito marcharme.
Libertad e incertidumbre.
AUPA!!!!
PD. Asturiano, nos vemos en Holanda!!!





