A veces soy un cuentista

Hace poco me puse a escribir por escribir, como hago con mucha frecuencia. Es simple: se me ocurre una idea, se dibuja una imagen en mi mente o, simplemente, caigo en una frase interesante y, a partir de hay, me pongo a garabatear una hoja en blanco sin un objetivo en concreto. Este texto se inició así, pero, semanas más tarde, decidí convertirlo en cuento y ponerle un fin a la historia (cuántas relatos a medias se amontonan en el disco duro de mi ordenador!). La razón: se convocó un concurso de cuentos cuyo premio es poder ver publicada tu obra en un libro. Las personas inconstantes como yo necesitamos de una motivación exterior para esforzarnos. Esto es lo que resultó:
La tortuga y la mariposa
La tortuga paseaba despacio, dando pasos tranquilos y mecánicos, en dirección al mar. El día era brillante y caluroso, de despuntante primavera. El tacto tibio del suelo, tostado durante toda la mañana, le hacía pisar terciopelo. Mientras sentía el suelo, la tortuga miró al cielo. El sol era un naufrago solitario en aquel mar de azul claro. La tortuga lo miraba fijamente, perturbada por su deslumbrante vanidad, cuando apareció una mariposa.
La mariposa era ligera y esbelta, con unas enormes alas rojas. Y volaba.
La mariposa se posó con tanta suavidad que le hizo cosquillas al suelo. La tortuga sintió un temblor eléctrico en las pezuñas y en la nuca.
-¡Hola tortuga!- dijo la mariposa.
-¡Hola mariposa!- respondió la tortuga.
-Qué calor hace hoy. La primavera ha regresado con la fuerza de todo un año descansando. El aire es tan cálido que es casi imposible volar.
-Yo voy al mar a darme un chapuzón. ¿Por qué no te vienes conmigo?
-Ya me gustaría, pero las mariposas no podemos bañarnos porque se nos mojarían las alas y ya no podríamos volver a volar. Muchas gracias, amiga tortuga, pero yo nunca podré sentir el frescor del agua.
-Sí, pero yo no puedo volar. Tú, en cambio, con sólo agitar ligeramente tus alas puedes surcar el cielo infinito y subir tan alto que parece que puedas tocar el sol.
La mariposa y la tortuga se miraron en silencio. Ambas se sentían muy afortunadas por lo que tenían, pero ahora también envidiaban lo que no tenían. La tortuga reinició su camino a la charca, cuando la mariposa le preguntó:
-Oye, tortuga. ¿Por qué no me cambias tu caparazón por mis alas? Así tú podrías volar por el cielo y yo podría bañarme en el mar.
La tortuga se quedó helada ante tan sorprendente proposición, pero su respuesta fue contundente:
-Acepto.
La tortuga se quitó su caparazón con la torpe precipitación de la emoción, al igual que la mariposa al desprenderse de sus alas. Tras el intercambio, ambos tenían un aspecto extraño y grotesco. A la tortuga le quedaban chicas las alas y a la mariposa grande el caparazón, pero a ninguno de los dos les importó. Se despidieron rápidamente, ansiosas por poder disfrutar de todas las nuevas posibilidades que inesperadamente tenían.
La tortuga salió volando sin dirigirse a ningún lugar. Quería volar por volar, dejándose llevar por las ráfagas del aire. En su viaje sin destino, se cruzó con libélulas, moscas y otras mariposas, a las que saludaba con la alegría dibujada en mil sonrisas. Se sentía la tortuga más afortunada del mundo.
Entonces empezó a subir y subir, emocionada con poder llevar a tocar el sol. Se sentía tan poderosa que ya no le tenía respeto a su arrogancia. Pero, después de un par de horas de constante ascensión, empezó a sentirse cansada y sedienta. Su cuerpo estaba agotado; sus alas, exhaustas. El aire, cada vez más cálido, le abrasaba la carne y le humedecía la piel. La tortuga se sentía tan fatigada y sudada que descendió para poder pegarse un buen chapuzón en agua fresquita. Pero al llegar a una charca recordó que si se sumergía en ella sus alas se estropearían. Se posó en la orilla de la charca y bebió, pero no consiguió satisfacer su sed de agua.
La tortuga estaba triste y voló hasta el mar. Pero antes de llegar, vio a la mariposa con su caparazón en el mismo lugar donde se encontraron la primera vez. La tortuga se posó a su lado.
-Echo de menos mis alas y el aire fresco en mi cara- dijo la mariposa.
-Yo también echo de menos mi caparazón y sentir el agua fresca en mi piel- respondió la tortuga.
La mariposa le devolvió el caparazón a la tortuga, y ésta hizo lo mismo con las alas. Se despidieron rápidamente, ansiosas por poder disfrutar de todas las antiguas posibilidades que de nuevo tenían.
La tortuga llegó al mar y se sumergió en el agua. Y se sintió la tortuga más afortunada del mundo.
Italia

Se acabo mi semanita de vacaciones por Italia. Un viaje que, aunque lleno de dificultades y "mala vida", ha merecido la pena. He rejuvenecido un par de años y ha conseguido que vuelva a desear perderme por el mundo. Ya no tengo ninguna duda de que mi lugar ahora está en cualquier otro sitio que no sea Badajoz (ni España).
Pero la revuelta a la realidad es muy dura. Ya estamos en la recta final de mes y nunca antes había ido tan retrasado en el número de páginas cerradas. Me espera una semana de mucho curro... ¡Jodida realidad!
AUPA!!!
Rutina diaria
Cómo se desarrolla un día cotidiano en la vida de un muchacho ordinario que vive en una ciudad normal.

A las 8:30 suena el despertador con su irritante sonido de alarma nuclear.
10 minutos dando vueltas en la cama intentando cambiar el inevitable destino que me lleva a otra jornada laboral.
Ducha de agua tibia que resucita la vitalidad que aún dormitaba bajo mi piel seca.
Afeitado para suavizar la lija que me subraya la nariz, pero cuya sombra es indestructible.
Mi madre buscando las gafas por toda la casa justo antes de salir a la calle y preguntando quién se las cambia siempre de sitio.
Bofetada de mal olor al entrar en el portal de la oficina. ¿Dónde estará enterrado el muerto? La mayoría apuesta por el hueco del ascensor.
Los compañeros, adormecidos frente a sus pantallas de ordenador, hacen oídos sordos a mi tímido “buenos días”. Sólo Chávez, Jorge, Nuria o Administración hacen un amago de respuesta. Apatía es el término que mejor define esta hora del día.

Enciendo el ordenador y repaso el correo del trabajo en el Microsoft Outlook. Emilios de la Casa del Libro, Notas de Prensa de la Universidad, el Teatro López de Ayala, titulares de Región Digital, alguna información útil… y, sobre todo, mucho correo basura de gente como Tracy Arias o Gualterio Paquette que me venden ofertones sobre viagra, programas informáticos o medicamentos milagrosos.

Terminada la actualización de información, tiempo para el ocio personal. Repaso de mi cuenta personal y retoques fotográficos es lo habitual. Un breve entretenimiento para hacer tiempo hasta la hora del desayuno.
Cafetería Zeus es el lugar fijo para desayunar. Ruidosa, amplia, sin carácter, pero con camareros simpáticos. Su jefe, un tipo viejo, arrugado y algo despistado, se encarga de servir las mesas. Tostada catalana (sin jamón) para los de Grupo Glottas; Tostada vegetal para los de Grupo Ros. Primer cigarrito del día y vistazo al diario “Hoy” por si se me ha escapado algún concierto o exposición.
Resto de la mañana pegado delante del ordenador maquetando, redactando, retocando fotografías y cogiendo el teléfono. Si tengo suerte, me puedo escapar a alguna rueda de prensa o ir a buscar información a algún bar o espacio de ocio.

Cañita fugaz con los compañeros de curro y con mis padres (esta última mucho más relajado, son funcionarios).
Deliciosa comida casera, en familia y con el telediario de invitado charlatán. Todo está tan rico y he desayunado tan tarde que no nunca me entra el postre. Mi madre aprovecha para quejarse de la asistenta (papel que ahora ha asumido la abuela) y mi padre me pide que le haga alguna cosilla relacionada con la informática.
Descanso de 15 minutos viendo el Tomate, me cago en tener que volver a ir al curro y, siempre que esté libre, le robo el coche a mi madre.
Colocar el espejo retrovisor y el asiento a mi medida.
Cambiar de marchas.
Vuelta al curro antes de las 17h. Más maquetación, redacción, teléfono y búsqueda de información, solamente ininterrumpido por algún cigarrito con Alberto o Isa en las escaleras o, ahora con la llegada del buen tiempo, en la terraza.
En la primera quincena de mes, la hora de salida suele ser las 8; en la segunda, nunca se sabe.

Las noches entre semana las suelo invertir con mis compañeros de curro echando una partida de Risk o algún juego lúdico-festivo, yendo al cine o a su versión independiente de los martes (Cineclub), ir a alguna casa a disfrutar de alguna sesión de cine, jugar una pachanga (muy de vez en cuando), ir al Casino (novedad en la ciudad, pero que, por mi parte ya se acabó porque no me gusta perder mi dinero), salir de borrachera o ver los partidos de la Champions (que en alguna ocasión si lo hago con mis amigos). Vamos, actividades de lo más cotidianas, pero que la compañía hace que merezcan la pena.
Antes de refugiarme en mis sueños, intentos de convertirme en Kafka o Cartier-Bresson, agonizar con la mente desconectada delante del televisor y lectura de algún libro, que no suele extenderse más allá de los diez minutos.
Agotamiento y Conciencia tranquila = Dormir como un niño pequeño.

A las 8:30 suena el despertador con su irritante sonido de alarma nuclear.
10 minutos dando vueltas en la cama intentando cambiar el inevitable destino que me lleva a otra jornada laboral.
Ducha de agua tibia que resucita la vitalidad que aún dormitaba bajo mi piel seca.
Afeitado para suavizar la lija que me subraya la nariz, pero cuya sombra es indestructible.
Mi madre buscando las gafas por toda la casa justo antes de salir a la calle y preguntando quién se las cambia siempre de sitio.
Bofetada de mal olor al entrar en el portal de la oficina. ¿Dónde estará enterrado el muerto? La mayoría apuesta por el hueco del ascensor.
Los compañeros, adormecidos frente a sus pantallas de ordenador, hacen oídos sordos a mi tímido “buenos días”. Sólo Chávez, Jorge, Nuria o Administración hacen un amago de respuesta. Apatía es el término que mejor define esta hora del día.

Enciendo el ordenador y repaso el correo del trabajo en el Microsoft Outlook. Emilios de la Casa del Libro, Notas de Prensa de la Universidad, el Teatro López de Ayala, titulares de Región Digital, alguna información útil… y, sobre todo, mucho correo basura de gente como Tracy Arias o Gualterio Paquette que me venden ofertones sobre viagra, programas informáticos o medicamentos milagrosos.

Terminada la actualización de información, tiempo para el ocio personal. Repaso de mi cuenta personal y retoques fotográficos es lo habitual. Un breve entretenimiento para hacer tiempo hasta la hora del desayuno.
Cafetería Zeus es el lugar fijo para desayunar. Ruidosa, amplia, sin carácter, pero con camareros simpáticos. Su jefe, un tipo viejo, arrugado y algo despistado, se encarga de servir las mesas. Tostada catalana (sin jamón) para los de Grupo Glottas; Tostada vegetal para los de Grupo Ros. Primer cigarrito del día y vistazo al diario “Hoy” por si se me ha escapado algún concierto o exposición.
Resto de la mañana pegado delante del ordenador maquetando, redactando, retocando fotografías y cogiendo el teléfono. Si tengo suerte, me puedo escapar a alguna rueda de prensa o ir a buscar información a algún bar o espacio de ocio.

Cañita fugaz con los compañeros de curro y con mis padres (esta última mucho más relajado, son funcionarios).
Deliciosa comida casera, en familia y con el telediario de invitado charlatán. Todo está tan rico y he desayunado tan tarde que no nunca me entra el postre. Mi madre aprovecha para quejarse de la asistenta (papel que ahora ha asumido la abuela) y mi padre me pide que le haga alguna cosilla relacionada con la informática.
Descanso de 15 minutos viendo el Tomate, me cago en tener que volver a ir al curro y, siempre que esté libre, le robo el coche a mi madre.
Colocar el espejo retrovisor y el asiento a mi medida.
Cambiar de marchas.
Vuelta al curro antes de las 17h. Más maquetación, redacción, teléfono y búsqueda de información, solamente ininterrumpido por algún cigarrito con Alberto o Isa en las escaleras o, ahora con la llegada del buen tiempo, en la terraza.
En la primera quincena de mes, la hora de salida suele ser las 8; en la segunda, nunca se sabe.

Las noches entre semana las suelo invertir con mis compañeros de curro echando una partida de Risk o algún juego lúdico-festivo, yendo al cine o a su versión independiente de los martes (Cineclub), ir a alguna casa a disfrutar de alguna sesión de cine, jugar una pachanga (muy de vez en cuando), ir al Casino (novedad en la ciudad, pero que, por mi parte ya se acabó porque no me gusta perder mi dinero), salir de borrachera o ver los partidos de la Champions (que en alguna ocasión si lo hago con mis amigos). Vamos, actividades de lo más cotidianas, pero que la compañía hace que merezcan la pena.
Antes de refugiarme en mis sueños, intentos de convertirme en Kafka o Cartier-Bresson, agonizar con la mente desconectada delante del televisor y lectura de algún libro, que no suele extenderse más allá de los diez minutos.
Agotamiento y Conciencia tranquila = Dormir como un niño pequeño.
Sí, mi jefe es un mafioso
Sí, mi jefe es un empresario mafioso. Su aspecto orondo y satisfecho y su trato hipócrita y manipulador me hacían sospecharlo, pero ahora nos lo confirman los hechos. Aquí corto y pego la información incluida hace unas semanas en la página web del diario regional “Extremadura”. La noticia fue un acontecimiento en la oficina que provocó muchas risas y aún más sarcasmo. Por cierto, mi jefe se llama JULIÁN CASAS (foto del propio periódico).

El PP denuncia trato de favor en ayudas a un hermano del gerente de Fundecyt
La Junta asegura que el programa se gestionó dentro de la legalidad
Teniente dice que 3 empresas del Grupo Ros cobraron 150.000 euros de e-Extremadura contra la normativa. Los populares exigen que Vázquez de Miguel dé explicaciones de este "nuevo caso de amiguismo".
regionextremadura.elperiodico.com (23/03/2006)
El Partido Popular denunció ayer lo que, a su juicio, es un "nuevo caso de amiguismo y enchufismo" en el seno de la Junta. Concretamente, la diputada Cristina Teniente aseguró que el programa e-Extremadura, financiado con fondos europeos, benefició de forma muy especial a Julián Casas, hermano del gerente de Fundecyt, Luis Casas.
Y es que en la anualidad del 2003, según los datos aportados por la diputada popular, el programa pagó 1.040.000 euros en subvenciones. De esta cantidad 149.000 euros (el 14,3% del total) --25 millones de las antiguas pesetas-- habrían ido a parar a Julián Casas a través de 3 empresas: Ros Producciones Extremeñas Digitales (58.000 euros), de la que era administrador único; Ros Multimedia (38.000 euros), de la que era el administrador principal; y Almossassa Technologies (53.000 euros), participada en un 100% por Ros Multimedia.
GRAN DIFERENCIA Esto fue así a pesar de que, señaló Teniente, el resto de las empresas obtuvo una ayuda máxima de 60.100 euros y de que el propio decreto que lo regula --publicado en el DOE el 11 de junio del 2002-- establece que cada empresario puede cobrar un máximo de 100.000 euros en tres años.
Se da la circunstancia de que Luis Casas es, señaló Teniente, uno de los responsables del programa e-Extremadura como gerente de Fundecyt. Su nombre no aparece en la Comisión de Seguimiento del proyecto pero sí dentro del "equipo" director.
Todo esto indica, señaló la diputada del PP, que Luis Casas "concede subvenciones a empresas participadas por su hermano, un hecho moralmente reprobable". Ahora van a investigar si existe "un fraude de ley", debido a que el Grupo Ros cobró más subvenciones de las permitidas. Sin embargo, reconoce, "hay piezas que todavía no encajan".
(…)
Teniente aseguró que no es un caso aislado y recordó que hace un mes el PP reveló una sentencia que anulaba parte de una selección de personal de la Junta que benefició a Ofelia Casas, hermana del gerente de Fundecyt. También recordó la denuncia en la que NNGG hablaba de un presunto "trato de favor" hacia el hijo del consejero Luis Millán Vázquez de Miguel por las ayudas obtenidas de la Junta.
(…)
Mientras, el empresario Julián Casas no quiso pronunciarse.

El PP denuncia trato de favor en ayudas a un hermano del gerente de Fundecyt
La Junta asegura que el programa se gestionó dentro de la legalidad
Teniente dice que 3 empresas del Grupo Ros cobraron 150.000 euros de e-Extremadura contra la normativa. Los populares exigen que Vázquez de Miguel dé explicaciones de este "nuevo caso de amiguismo".
regionextremadura.elperiodico.com (23/03/2006)
El Partido Popular denunció ayer lo que, a su juicio, es un "nuevo caso de amiguismo y enchufismo" en el seno de la Junta. Concretamente, la diputada Cristina Teniente aseguró que el programa e-Extremadura, financiado con fondos europeos, benefició de forma muy especial a Julián Casas, hermano del gerente de Fundecyt, Luis Casas.
Y es que en la anualidad del 2003, según los datos aportados por la diputada popular, el programa pagó 1.040.000 euros en subvenciones. De esta cantidad 149.000 euros (el 14,3% del total) --25 millones de las antiguas pesetas-- habrían ido a parar a Julián Casas a través de 3 empresas: Ros Producciones Extremeñas Digitales (58.000 euros), de la que era administrador único; Ros Multimedia (38.000 euros), de la que era el administrador principal; y Almossassa Technologies (53.000 euros), participada en un 100% por Ros Multimedia.
GRAN DIFERENCIA Esto fue así a pesar de que, señaló Teniente, el resto de las empresas obtuvo una ayuda máxima de 60.100 euros y de que el propio decreto que lo regula --publicado en el DOE el 11 de junio del 2002-- establece que cada empresario puede cobrar un máximo de 100.000 euros en tres años.
Se da la circunstancia de que Luis Casas es, señaló Teniente, uno de los responsables del programa e-Extremadura como gerente de Fundecyt. Su nombre no aparece en la Comisión de Seguimiento del proyecto pero sí dentro del "equipo" director.
Todo esto indica, señaló la diputada del PP, que Luis Casas "concede subvenciones a empresas participadas por su hermano, un hecho moralmente reprobable". Ahora van a investigar si existe "un fraude de ley", debido a que el Grupo Ros cobró más subvenciones de las permitidas. Sin embargo, reconoce, "hay piezas que todavía no encajan".
(…)
Teniente aseguró que no es un caso aislado y recordó que hace un mes el PP reveló una sentencia que anulaba parte de una selección de personal de la Junta que benefició a Ofelia Casas, hermana del gerente de Fundecyt. También recordó la denuncia en la que NNGG hablaba de un presunto "trato de favor" hacia el hijo del consejero Luis Millán Vázquez de Miguel por las ayudas obtenidas de la Junta.
(…)
Mientras, el empresario Julián Casas no quiso pronunciarse.





