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Fabrica de recuerdos
Vivencias, inquietudes, fotografías y prosa barata de un veinteañero
Acerca de
Experiencias, vivencias, fotografías y prosa barata de un veinteañero que tiene muchos sueños sin cumplir, pero que aún no está dispuesto a rendirse. Ahora estoy en Badajoz, de revuelta con mis padres y currando en una revista, pero la cuenta atrás de mi nueva huida ya ha empezado. Bienvenido a mi particular confesionario.
Sindicación
 
Cosas de niños




Hace tiempo, estaba sentado en un banco cuando pasaron un par de familias con sus respectivos hijos. Entre ellos, había un par de niños de aproximadamente 8 años que estaban discutiendo acaloradamente. Puse la oreja y lo que escuché me pareció tan gracioso y entrañable que lo escribí en mi libreta inmediatamente. Qué bonito es saber que nosotros también fuimos así.


-He estado con mis papás en Egipto.
-No, eso no puede ser.
-Sí, estuve el otro día.
-No porque Egipto ya no existe.
-Sí porque yo estuve con mis papás.
-Papá, ¿a qué Egipto ya no existe?
-Claro que existe. Egipto es un país de África.
-Has visto como sí. Y, ¿sabes qué he visto en Egipto? Un escorpión enorme. Era así de grande y así de largo (gesticulando con sus pequeñas manos). ¿Verdad, mamá?
-Pues yo... Pues yo he visto un...

AUPA!!!

PD. Semana de continuos altibajos emocionales. Muy motivado en el curro, pero cometí un error imperdonable y no sé que consecuencias tendrá (se me olvidó entregar una cinta montada a una cadena de televisión). El día de mi cumpleaños me sentí muy solo. Ayer agradable noche con varios amigos en la que nos dedicamos a jugar al "Hotel" dopados con cubatas y otras sustancias ilegales. El Club Balonmano Badajoz machaca al APB, el eterno rival; mientras que el Madrid es humillado por el Barcelona en el Bernabéu. Luna me mandó un mensaje por mi cumpleaños, pero sigue sin querer volver a verme. Voy a estar varias semanas sin mis padres porque van a hacer un largo viaje por Argentina. Mi abuela estará conmigo. Vamos a estar la mar de bien lo dos solitos en casa.
 
Un año menos de Carnet Joven




Hoy es mi cumpleaños. Es un día especial que me ha pillado casi por sorpresa. Sí, aunque parezca increible, no me acordé de que hoy era mi cumpleaños hasta ayer cuando vi la fecha que era en un papel. Al verla escrita me di cuenta del día que era y lo que suponía para mí. Con tanto agobio y tantas cosas en la cabeza me estaba olvidando de un día tan importante como el aniversario de mi nacimiento. En realidad, no creo que sea importante para nadie, sino un día sin más, pero al menos es una buena excusa para sentirte un poco más especial, recibir algún regalito y volver a saber de ese amigo que te ha llamado y que hacia tanto tiempo que no daba noticias de vida (365 días en algunos casos).

Ahora escribo desde el SIMO, más en concreto desde el stand del LINEX, verdadera razón por la que voy a estar aquí hasta el jueves. Aprovecho para apoyar desde aquí el SOFTWARE LIBRE (Linux es su más importante ejemplo) para luchar contra el monopolio de Microsoft y luchar por un desarrollo informático realmente libre y al alcance de todos. Debo reconocer que han conseguido que me pase a su bando por su defensa de principios tan íntegros, idealistas y utópicos. Aconsejaría que todo aquel que le guste la informática que se informe del movimiento independiente del Software Libre y de la filosofía que defiende.

Después de este inesperado desvío por los mundos informáticos, sólo puntualizar que mi cumpleaños, sin llegar a las multitudinarias celebraciones salmantinas, tendrá un color muy fanarro. Además, será mi primer cumpleaños en Madrid y, mucho me temo, que no será el último.


AUPA!!!!
 
Vida a jornada completa (y feliz)

Definitivamente, y como esperaba, voy a tener que dejar el curso de Diseño Web porque tengo que trabajar a jornada completa. Es inviable intentar sacar adelante una revista con solo 4 horas al día.

Es una pena no poder acabar el curso, pero, la verdad, es que estoy bastante contento con mi nueva situación. El reto de hacer una revista yo solito me motiva mucho. Además, estoy comprobando que es un trabajo que me gusta y para el cual me he estado preparando los últimos 6 años de mi vida.

Pero mi trabajo en Grupo Ros no se limita a la revista, también tengo que hacer un seguimiento informativo de Linex (una versión del software libre Linux, pero a la extremeña). Este es un curro más de reportero con la cámara al hombro y el micrófono en la mano, pero sin los agobios y el estress de una televisión convencional. Vamos, una manera perfecta de practicar con la cámara y con un ingreso de capital en mi cuenta a fin de mes.

A cuento de todo esto me marcho mañana al SIMO, la feria internacional de informática que se celebra todos los años en Madrid, para cubrir el evento. 3 días en la capital de nuestro Imperio que aprovecharé para visitar a todos los amigos que tengo desperdigados por la gran urbe.

En definitiva que, a pesar de estar bastante agobiado con tanta repentina novedad y de no saber nada de mi contrato, estoy muy feliz de cómo están saliendo las cosas últimamente.

AUPA!!!

PD. Magenta, ¿cómo voy a dejar de escribir sabiendo que tú estás por ahí pululando?
 
Leona hambrienta



Ella me miró con ojos de leona hambrienta. Sin decir una palabra me ofreció su cuerpo, exuberante y salvaje, con el contoneo de su cintura. Ella era carnal, una fiera que amenazaba con atacar, y yo era el animalillo que imprudentemente bebía agua a la orilla de la charca. Estaba demasiado sediento para no asumir ese riesgo.

Me acerqué hasta ella, ofreciéndome en carne y hueso -más lo segundo que lo primero-, dispuesto a estar plenamente a su merced. Se llamaba B y era extremeña (“Ah, ¿sí? Pues yo soy de Badajoz”). Su sonrisa era amplia y lasciva, de esas que te avisan que no vas a salir vivo de allí y que ella será la que te arranque la ropa. Era muy tarde y pronto nos cansamos de hablar por hablar. Nuestros bocas se juntaron y nuestras lenguas se enroscaron. Ella estaba dispuesta a devorarme y eligió mi boca como primer plato. Fue uno de esos besos que nunca quieren acabarse, en los que las lenguas parecen enredarse en un nudo imposible de deshacer y donde el amor ha dejado su lugar a la guerra. Al separnos, nos miramos e intercambios una de esas sonrisa pegajosa que provocan los besos. A partir de ese momento, ya no pudimos dejar de sonreír.

Como yo dormía en un sofá-cama para dos, decidimos ir a su casa. El sol nos sorprendió a la salida del bar con su incómoda luminosidad. Pero en esta ocasión la luz no me iba a devolver a la realidad porque B me obligaba a seguir soñando. Por el camino nos acompañó una amiga en celo que se quejaba de la falta de iniciativa de los hombres. “Entonces, ¿por qué no tomas tú la iniciativa?” “Porque las cosas no funcionan así”. También nos encontramos con un par de extremeños entonando la publicidad de “El Tapicero”: “¡Atención! El Tapicero, señora, en su propio domicilio. Se tapizan sillas, sillones, tresillos, butacas, mecedoras, descalzadoras. Se tapiza en sky y estampado, en tela y terciopelo. El Tapicero, señora, recogemos y entregamos en su propio domicilio. No deje escapar esta oportunidad.” Cuando era un niño escuchaba todos los días a El Tapicero pasar con su furgoneta y su altavoz junto a mi colegio. Es emocionante compartir recuerdos añejos con un desconocido.

Su cuarto era pequeño; su cama, diminuta. Mejor: cuanto menos espacio, más juntitos ibamos a estar. Sin casi tiempo para quitarnos la ropa, ya nos encontramos uno dentro del otro. Todo fue salvaje, impulsivo, intenso. Si los gladiadores hacían el amor, me imagino que sería algo parecido a esto. Los rayos del sol se filtraban en un torrente de luz a través de la persiana y me mostraban a B en toda su plenitud. Ella lucía orgullosa su desnudez. Me obligaba ser participe de su salvaje exuberancia, mirándola, tocándola, deseándola. Fue agotador (aún no entiendo como pudo ser tan largo) y el sueño llegó casi antes de cerrar los ojos.

Ella me despertó pocas horas después. Se había quedado con más hambre y no podía esperar. Otro combate cuerpo a cuerpo incluso más exigente que el anterior y que casi tuvimos que dejar en tablas después de hacer un meritorio repaso a casi todas las páginas del Kamasutra. La leona hambrienta, tras saciar su apetito, se transformó en una gatita mimosa. Me abrazó, me besó, me acarició. Me estuvo mimando, expresando su cariño y, al contrario de lo habitual, yo disfruté de su acercamiento emocional. Necesitaba sentirme querido, alagado y deseado, después de tantos meses sin sensaciones y pequeñas desilusiones.

Cuando me marchaba, ella me pidió el emilio. Es la primera vez que una chica con la que me liaba me lo pedía. Aún no me ha escrito y sé que nunca lo hará. No me importa porque así debe ser.


AUPA!!!!
 
¿Salimos esta noche?




Besos con sabor a ron amargo y tabaco.

Música estridente y estribillos conocidos.

Verborrea inútil y sentimientos a flor de piel.

Amistades de 5 minutos y “te invito a una copa”.

Mujeres feas que parecen guapas.

Pajas en los parques y polvos en los portales.

Alcohol que huele a alcohol y licores falsificados.

Codos apoyados en barras húmedas y pegajosas.

Callejones que huelen a meados y baldosines potados.

Bailes prefabricados y empujones que abren huecos.

Miradas que se encuentran.

Camareras de escotes generosos y camareros de camisetas ajustadas.

Porros demasiado cargados y rayas demasiado largas.

Ojos entornados y mejillas enrojecidas.

Luces que te devuelven a la realidad.

AUPA!!!
 
Mis primeras impresiones en "QH"



Cuando uno empieza en un nuevo trabajo, como pasa con todos los proyectos que se inician, uno lo encara con ilusión y motivación. Así me siento yo. Me encanta romper con la rutina. Además, sin que sea una de los trabajos con los que siempre había soñado (periodista de guerra, guionista de telenovelas, fotógrafo en “National Geografic”, monitor de aerobic, superhéroe,…), por fin voy a hacer algo que me gusta.

El trabajo consiste en que saque adelante una agenda cultural de 68 páginas cada mes. Suena complicado, pero no es así. "QH", que así se llama la revista, es de tamaño cuartilla, la mitad de las páginas contienen información que apenas varía de un mes a otro y sus artículos no exigen una redacción demasiado elaborada. Vamos, que cuando me adapte a trabajar allí, será pan comido.

Este trabajo es más de relaciones públicas que de periodista. Voy a tener que estar todo el día colgado al teléfono o yendo a los sitios para obtener la información que necesito. Esto me encanta porque no hay nada que más odio que los trabajos estáticos, esos en los que acabas memorizando las manchas que tiene la pared y carece de importancia si es de día o de noche, si llueve o hace calor. No voy a parar y me encanta. Además también tendré que asistir a conciertos, exposiciones, aperturas de bares,… Badajoz no es que ofrezca una gran oferta cultural, pero disfrutaré de lo que vaya surgiendo. Además, ya sabemos, lo bueno, si es breve…

Pero no todo el monte es orégano. Hay cosas que no me gustan: el anarquismo que reina en la oficina, la ausencia de algún tipo formación para saber cómo funcionan las cosas, la filosofía de esto es lo que tienes que hacer y búscate la vida,… “Grupo Ros”, así se llama la productora, es el clásico ejemplo de pequeña empresa emprendedora, pero caótica, donde todo acaba saliendo adelante sin que nadie sepa muy bien cómo. Pero, bueno, todo esto es una impresión inicial y a lo mejor con el paso de los días me llevo una sorpresa.

Julián, el jefazo de este cotarro, cumple también todos los requisitos que exigen su estereotipo. Es gordo, charlatán, activo, directo, inquieto, chistoso, controlador, elegante, amigable… Pero si algo le define perfectamente es el término socarrón (Dicese del que obra con astucia o disimulo acompañado de burla encubierta). Es un auténtico perro viejo de los negocios del que no te puedes fiar. Un claro ejemplo: en la entrevista propuso no hacerme contrato para que no tuviera problemas con el curso del INEM. Ahora que sabe que no supone ningún problema, me quiere poner a jornada completa, obligándome a dejar el curso. Y todo esto en cuestión de 24 horas. Una putada porque me gustaba el curso, quería acabarlo y estaba encantado con currar solamente media jornada. Ya veremos cómo acaba todo porque, como suele ocurrir cuando tratas con este tipo de gente, puedes llegar a hablar mucho, pero nunca llegas a concretar nada.

Otro problema es que ahora no tengo apenas tiempo para escribir en el blog. Yo empecé “Fábrica de recuerdos” porque disponía de tiempo y me pareció esta una forma idónea para expresar mis ideas, sensaciones y experiencias. Ahora ya no voy a poder invertir todo el tiempo que me gustaría a mis post y, por tanto, perderán un poco de la esencia que quería imprimirles. Pero en fin, yo escribo por necesidad, así que esto seguirá adelante. Este post es un claro ejemplo porque pretendía escribir 5 líneas y ya ves.


AUPA!!!

PD. Hay una chica en la oficina que me llama muchísimo la atención. Es preciosa, pero me temo que inalcanzable. Eso sí, encontrarme con ella cada mañana va a hacer menos duros los madrugones.
 
Mañana estreno curro




Pues eso: que mañana estreno curro. Hace una semana tuve una entrevista con el jefe de una productora y parece que le convenció las milongas que le conté.

Me ha contratado para encargarme de la maquetación y redacción de la revista "Qué hacer", una agenda cultural de la ciudad de Badajoz. Yo voy a ser el máximo responsable de la revista, lo cual es lógico si tenemos en cuenta que soy el único redactor que tiene. Me parece mucha responsabilidad y, debido a mi falta de experiencia laboral, me da miedo no estar a la altura.

El contrato es en principio por 3 meses y a media jornada. Tampoco voy a ganar mucho dinero, pero eso no me importa.

En definitiva, no es gran cosa, pero al menos voy a hacer algo relacionado con lo mío, me van a pagar por ello y voy a adquirir algo de experiencia. Además, conozco a un par de personas que trabajan allí, y eso ayuda mucho.

Mañana tengo que darlo todo y ya son las 3 de la mañana. Soy un irresponsable y creo que nunca conseguiré cambiar (y, la verdad, tampoco quiero). Espero tener suerte mañana.


AUPA!!!!
 
Reencuentro con Salamanca



El fin de semana en Salamanca, como era tan previsible, no decepcionó. Esa ciudad y la gente que he conocido allí me han marcado tanto que, sin lugar a dudas, ahora yo soy lo que soy por lo que allí viví. Y estos tres días me han recordado porque todos aquellos años fueron tan maravillosos.

Cuando entras en Salamanca, te das cuenta como el inexorable paso del tiempo va modificando las cosas. Para mí es muy triste llegar a Salamanca y ver que el Guadalupe ya no está en lo alto de su peñón oteando la ciudad. Hace un año lo tiraron abajo por su antigüedad y para construir un museo arqueológico. El Guadalupe es el colegio mayor donde todos los “fanarros” (así nos hacemos llamar en nuestra cuadrilla salmantina, no sé exactamenet por qué, pero creo que nos define muy bien) iniciamos nuestra andadura universitaria y, sobre todo, donde nos conocimos y consolidamos nuestra amistad. Aquellos fueron, sin lugar a dudas, los mejores años de mi vida. Por tanto, es un edificio que simboliza mucho para mí y es triste ver que ha desaparecido para siempre (al igual que mi etapa universitaria).

Llegué a Salamanca al anochecer y cuando llegué ya estaban casi todos reunidos. Abrazos, sonrisas de oreja a oreja, algún comentario jocoso sobre el cambio de look de alguno y a darle caña a los riñones. Estar con los fanarros es sinónimo de beber y de exprimir al máximo la noche. Nos gusta salir de fiesta, disfrutamos de ello y nos encanta esperar la llegada del amanecer con un botellín en la mano y los ojos enrojecidos. Es una forma de vida muy canalla y, quizá llega a cansar por su superficialidad, pero cuando la vives en pequeñas dosis concentradas en encuentros cada vez más distanciados es un puro placer y gozo. Además, Salamanca ayuda a llevar este tipo de vida porque aún no conozco ciudad en la que se viva un ambiente nocturno tan feliz, amigable y desenfadado. Es la ciudad perfecta para salir de fiesta. ¡Cuántas noches vuelvo a casa en Badajoz tras una soporífera sucesión de cubatas y amargándome al pensar lo diferente que sería todo en Salamanca!

Al reencuentro fanarro fuimos casi todos. Sólo había una pocas bajas, entre las que se encontraba nuestro conocido Asturiano en Londres. He disfrutado de muchos momentos junto a ellos, casi todos tan sencillos que no pueden ser descritos, y que me han recordado cuánto los quiero a todos (aunque eso nunca lo haya dicho en persona) y cuánto los echo de menos (esto sí lo he dicho alguna vez, pero no las suficientes). Como no puedo recordar todo (por mi mala memoria y por el alto número de cubatas ingeridos), voy a destacar algunos momentos:

La foto con glamour. Estábamos Ofa, Gordo y yo delante del Palacio de Monterrey a las 2pm, de empalmada y con una tontería en la cabeza del quince. Ofa decide ir a mear junto a una verja, cuando de la misma sale la duquesa de Alba con su cara de empanada y su espectacular melena rizada sin teñir (por tanto, blanca como la nieve virgen). No corto ni perezoso, le pedí hacerme una foto con ella. Ella, muy riquiña, accedió encantada. La foto la tiene el Gordo guardada en su móvil, así que cuando me la mande la colgaré en el blog. Un detalle: el Peugeot 306 más antiguo que el fuego era el coche de la duquesa.

El premio “Alfonso Arus” al fanarro más cambiado en la cena. Tras un reñida votación realizada con las servilletas de papel, el premio se lo llevó el Mayorga por querer sacarse el Doctorado y por tener novia. Quién le viera y quién le ve. Pero en verdad, sigue tan borrokilla y fiestero como siempre.

Bailes y Copones en El Country. No fue nada especial, pero la compañía sí hizo este momento especial. Acompañados con la buena música que siempre ponen en este mítico bar salmantino, y alegrando el espíritu con sus inigualables copones, estuve compartiendo risas y bailes con Sarai, Nacho Pop, Stibi y cía. ¡Qué buenos momentos he vivido en ese bar y con esa gente!

Creo que ya he dado demasidado el coñazo en este post. Además, me tengo que ir a comer. Continuará…


AUPA!!!!
 
Reencuentro con Salamanca (II)




Sigamos con más momentos:

Los vinos con el Gordo y Ofa. La costumbre de ir de vinos es tan salvaje, como habitual, entre los fanarros. La dinámica es muy sencilla: cuando cierran el último after y ya no te sirven cubatas en ningún lugar, se sigue con la fiesta etílica recorriendo los bares más castizos de la ciudad en busca de chatos y cañas. Yo nunca fui de vinos. La razón: a mí me encanta salir de fiesta, pero no me gusta beber por beber. Pero, como este era un fin de semana especial, decidí unirme a dos grandes expertos vineros: Gordo y Ofa. Nos reímos sin sentido, estuvimos discutiendo si es mejor coger el desvio a la derecha o a la izquierda, nos encontramos con la duquesa de Alba,… No recuerdo muy bien cómo, pero acabé con una pantufla con forma de pezuña de dinosaurio en un pie recorriendo el centro de Salamanca. Lo mejor: la cara de asombro de los niños pequeños, mis ataques sorpresa con la pezuña a las señoritas que tenía a mi alcance en los bares y los guiris que se tronchaban al verme pasar y que huían cuando me intentaba acercar. Lo peor: que me puse la pantufla en el pie chungo y que ahora tengo una molesta herida en el talón.

El Puerto de Chus. Es esencial esa cervecita antes de ir al Potenkim, disfrutando de buena música y alegrando la vista con las mujeres más bonitas de la ciudad. Eso sí, cada día se llena más y el agobio se está volviendo inaguantable.

El café con Candela. Hacía mucho tiempo que no sabía nada de ella. Ella fue una de las mujeres más especiales que conocí en Salamanca. Tuvimos una relación que, sin llegar a ser seria (lo cual no es difícil si tenemos en cuenta que sólo tuve una relación estable en mi vida), fue muy intensa. Su compañía me llenaba mucho y me hacía sentir querido e importante. Ahora ella ha cambiado: es responsable, va a clase, apenas sale de fiesta, tiene novio desde hace un año y medio y parece muy enamorada. Ha sufrido un cambio radical en su vida, y yo me alegro mucho por ella porque era una auténtica bala perdida. Pero también me ha dolido un poco sentirla tan enamorada. Será vanidad, será egoismo, pero fue tan mía no hace tanto tiempo. Me gustó tanto recordar su sonrisa, esos ojos que miran desde tan adentro,… Nos despedimos con un abrazo muy intenso. Un abrazo de dos personas que se importan mucho y que saben que quizá nunca se vuelvan a ver.

La noche con Bea, la placentina. Sí, en la última noche y en el último bar encontré lo que tanto necesitaba. Pero este momento necesito recordarlo con más paciencia y con más tiempo.

La teoría de la Regresión. Yo no soy el único de mis amigos que, como es lógico, ha vuelto al hogar. Compartiendo experiencias, rutinas y anécdotas, hemos llegado a una conclusión: nos encontramos en una etapa de regresión. Sí, es cómo si hubieramos vuelto de nuevo a los 15 años. Estar una hora sin beber antes de llegar a casa para no dar el espectáculo, tener que pedir dinero constantemente a tus padres, salir a la calle para fumarte un cigarrillo, esconder la revista porno en el fondo de algún cajón del armario, tener que irte a la cama relativamente tarde, tener que estar en casa a la hora de comer para estar todos en familia, conformarte con darle dos besos a tu chica por no tener ningún lugar donde disfrutar de una adecuada intimidad,… El mejor y más gracioso ejemplo de este estado de regresión: al amigo que lo pilló su madre masturbándose en su dormitorio. “Allí estaba yo, delante del ordenador, con los pantalones y los calzoncillos bajados hasta los tobillos.” Es para reír y para llorar.

Ofa, Gordo, Follacas, Carmela, Tortas, Bego, Mayorga, Sarai, Señorón, Cande, Ñaco, Nacho Pop, Silvia, Macias, Rizos, Julian, Morritos, Tinto, Jacobo, Pequeño, Antonio, Luis, Uxía, Stifler, Rana, …


AUPA!!!!

PD. Gracias por los comentarios que vais dejando en mi post. Me hace mucha ilusión recibirlos, me ayudan vuestros consejos y me motivan a seguir escribiendo.

PD2. De Luna sigo sin saber nada. Dejaré que las aguas vuelvan a su cauce porque ahora no creo que pueda arreglar nada.

PD3. Magenta, no me digas esas cosas que hago ahora mismo los macutos y me voy a buscarte a Asturias para que enseñes esas costas y esos bosques que tanto te gustan (y que seguro que tanto me gustarán a mí).

PD4. Esa persona anónima que dice conocerme me ha dejado intrigado. Da alguna pista, no?
 
Nueva foto publicada en el EP3



Estoy en racha fotográficamente hablando. No todo me podía mal, no? Me han vuelto a publicar una fotografía en la versión escrita del EP3.

Fue toda una sorpresa. La otra vez me avisaron por emilio que me iban a publicar la foto, pero esta ocasión no fue así. Me la encontré de repente leyendo el suplemento. Y saber que cogí el EP3 justo antes de salir de casa para leerlo en el viaje en bus a Salamanca. Si no hubiera sido así, posiblemente nunca me hubiera enterado que en sus páginas había otra foto mía. Fue una increible sorpresa que me hizó por un instante inmensamente feliz. Prueba de ello, mandé mensajes a varios amigos. Ahora tengo que mandarle un emilio a Bea para contárselo:)

Al contrario que la otra ocasión, esta vez mi foto fue la más pequeña de todas. Pero ahí está, que es lo más importante.

La foto la realicé en Oxford, mientras tomaba un café con mi queridísima Bea en un bar del mestizo barrio de Cowley. Nosotros viviamos al final de esa calle. ¿Nos vamos a La India?

A ver si mi suerte continúa porque el pasado finde participé en un maratón fotográfico por el Casco Viejo de Badajoz. Disfruté mucho de ese día dedicado exclusivamente a la fotografía y de la compañía de mi madre, pero no me vendría nada mal ganar uno de los tres premios de 400euros. A mediados de este mes sabré el resultado del concurso.

AUPA!!!!
 
Un palacio construido con cimientos de papel mojado




No sé que pasa, pero todo me sale mal. Creo que estaba mal acostumbrado a que todo me fuera como lo tenía pensado, y está racha de mala suerte me ha pillado desprevenido.

Luna no es la mujer de mi vida, pero me había ilusionado con ella. Yo no suelo ser así, es difícil que una mujer me cale dentro (muchas mujeres han pasado por mi vida, pero sólo dos me tocaron el corazón). Luna, simplemente con un par de besos y un par de cervezas, me hizó sentirme diferente. Como Almu comentó en mi anterior post, “aunque lo que cuentas quizá no sea amor, o sí o vaya usted a saber, pero solo la incertidumbre de si lo será o no...eso ya es VIVIR”.

Creo que me equivoqué besándola esa noche. Ahora Luna me está evitando porque supongo que se está arrepintiendo de lo que pasó. Intenté ir demasiado deprisa y metí la pata. Cuando tratas con una amiga, te juegas mucho, debes pensar cualquier movimiento fríamente y, ante todo, no precipitarte. Es como una partida de ajedrez y yo descubrí demasiado pronto mi jugada sin haber situado bien mis fichas. Pero, en fin, no hay nada más irracional e impulsivo que los sentimientos y simplemete me dejé llevar por ellos. Me ilusioné demasiado pronto, y me equivoqué.

He intentado quedar un par de veces con ella esta semana, pero en ambas he recibido el silencio por respuesta. Puede ser que sea simplemente casualidad, puede ser que ahora sea demasiado pesimista, pero creo que ya está todo perdido. Y, lo que más me duele, que quizá haya perdido también a una amiga.

Estoy escuchando Los Rodríguez y, casualmente, una de sus canciones dice: “Y no es tan fácil como decir solamente adiós. ¡Hasta luego, nuevo amor! Y eso no estaba en los planes de ninguno de los dos. Eso no estaba en tus planes, me pides paciencia, te pido perdón.”

¡Cómo me hubiera gustado ser el comadante de su parte de adelante! Pero parece que no me puedo deshacer de esa inopotuna amante llamada Soledad.


AUPA!!!!

PD. Para colmo de mi mala suerte, ayer me pusieron mi primera multa por aparcar encima de la acera.

PD2. Además, hoy no encuentro mis gafas por ninguna parte. ¡¡Es la primera vez que pasa!!

PD3. Pero hoy no es un día triste porque me voy a Salamanca a pasar el fin de semana con mis antiguos amigos de la universidad. Me hace mucha ilusión reencontrarme con ellos, con Salamanca, con todo aquello me hizó tan feliz durante cinco años de mi vida (y por los que siento tanta nostalgia!). ¿Encontraré alguna mujer que haga sentirme menos solo aunque sea durante unas horas?
 
Una de cal y otra de arena




Qué imprevisibles es la vida. En apenas 3 días he pasado de ser una persona desesperada, que cometió un error movido por la necesidad, a una persona feliz que ha vuelto a encontrar la ilusión en forma de mujer.

El viernes volví a salir de juerga con mis compañeros del curso del INEM. Son personas muy majas y con las que estoy haciendo muy buenas migas. Me alegra mucho haber coincido con gente tan amigable y que hacen tan sencillo el complejo trámite de iniciar una amistad. Amistad temporal, de usar y tirar, pero amistad a fin de cuentas.

Entre cervezas, chupitos y cubatas, estuvimos especulando sobre la homosexualidad de algunos de nuestros compañeros, intentamos sacar copas gratis en todos los bares en los que entramos, compartimos experiencias laborales y nos quejamos de lo mal hecho que está el mundo. Singulares momentos que pueden surgir en cualquier noche de borrachera y que hacen la vida un poco más amena.

Pero la noche tuvo un final amargo. Estábamos en el “Arrabal”, uno de los pocos bares de ambiente de Badajoz, donde curiosamente estuvo tonteando conmigo un calvo treinteañero, cuando cometí un imperdonable error. El bar estaba a reventar y, entre la multitud de rostros anónimos, había una muchacha que no dejaba de mirarme. No me gustaba, pero la borrachera, la necesidad y, sobre todo, su imperturbable y penetrante mirada me llevaron a decirle “Hola”. Sabía que no debía hacerlo, que me iba a arrepentir, pero no podía evitarlo.

No nos enrrollamos hasta que cerraron el bar. A cada minuto que pasaba, su culo parecía ser más gordo, su supuesta belleza se iba desvaneciendo y yo me sentía más culpable. Yo tengo mis principios y, uno de ellos es no liarme por liarme con una chica que no me atrae. Eso es para mí traicionarse a uno mismo y traicionar a la chica. Me estaba rebajando por una de las necesidades más bajas del ser humano: el sexo.

Por suerte, ella pareció darse cuenta. Tuvo el detalle de llevarme a casa en coche y de no pedirme el número de teléfono. A fin de cuentas, era una chica inteligente. Yo me fui a la cama sintiéndome un rastrero y con la necesidad de cerrar los ojos para olvidarme de la realidad.

Pero el domingo todo cambió. Había quedado con Luna, una vieja amiga que sí me gusta, para ir al cine. En el último mes hemos estado quedando para charlar, pero ir al cine suponía dar un paso más allá. Yo tenía mis dudas, más tratándose de una amiga, pero estaba decidido a lanzarme a la piscina. De cabeza y aunque estuviera el agua helada.

Queríamos ver “7 Vírgenes”, pero no quedaban entradas, así que decidimos ir a tomar una copa y dejar el cine para otra ocasión. Su compañía era tan agradable como siempre y estuvimos hablando de todo durante casi 3 horas. Sus ojos rasgados me parecían más sensuales que nunca. Nunca antes había disfrutado tanto haciendola sonreír, ni había deseado que su mano me volviera a rozar fugazmente la pierna. Estaba sintiendo cosas que sabía que se escondían en mi interior, pero que hasta ese momento no se habían expresado con tanta claridad.

Cuando salimos del bar la agarré del brazo y la besé. Ella acogió mis labios sin dudarlo, como si estuviera esperando esta situación. Me gustó el sabor de su lengua, el olor de sus cabellos, el tacto de su cuerpo. “Yo me tengo que ir ya a casa”, me avisó. Ni que eso importara en ese momento. Yo ya tenía suficiente con ese beso. La incómoda situación del regreso a casa en coche la intentamos disimular con conversaciones forzadas. Ella acarició mi cara con su mano en el beso de despedida. Tenemos una cita pendiente con el cine esta semana, excusa perfecta para volver a vernos.

Yo no sé que ha surgido esta noche. No sé qué siento por ella y, menos aún, qué siente ella por mí. Pero sí sé que me gustó llegar a casa con su olor impregnado en mis manos y que esa noche apenas dormir por el torrente de pensamientos que revolvían mi cabeza.

He recuperado la ilusión y eso me gusta.

AUPA!!!!