Benedicto XVI: Pasado o futuro
Tras la elección del nuevo Pontífice, Benedicto XVI, en la persona de Ratzinger, muchos se hacen la pregunta si es una vuelta al pasado o un paso hacia el futuro.
Unos dicen que el gesto de celebrar su primera Eucaristía en Latín es un símbolo de su tradicionalismo. Otros que seguirá en lo fundamental el pontificado de Juan Pablo II, pero que imprimirá su propio carácter al que ahora inicia.
Si consideramos su legado durante el pontificado de Juan Pablo II, ha sido el "guardián de la Fe". La gran mayoría de los sacerdotes jóvenes que ahora pueblan las parroquias del mundo, se han educado con su ideas teológicas y su filosofía y no por ello son todos unos conservadores.
El nuevo Santo Padre siempre ha sido un hombre que ha mirado hacia el futuro, pero desde el convencimiento de que la fidelidad a los valores tradicionales, es lo fundamental para construirlo sobre una base fuerte y que no se pueda derribar.
En Europa es necesario recuperar estos valores tradicionales, volver a cristianizar a los cristianos, que llevan tiempo realizando una religión a la carta. Y para esta labor, el dirigente de la Iglesia es necesario que sea una persona con una fuerte creencia en estos valores.
En la Iglesia naciente (África, América del Sur, Asia...), es necesario construir sobre unos buenos cimientos y no poner el tejado antes que el suelo de la casa. También es bueno para ellos que el Papa, sea un hombre de fuertes valores tradicionales.
Pero esta fortaleza no está reñida con la necesaria realización de reformas en el seno de la Iglesia, que deberán ser acometidas con cuidado para no dar la impresión de relajación en los valores y creencias principales del cristianismo.
Unos dicen que el gesto de celebrar su primera Eucaristía en Latín es un símbolo de su tradicionalismo. Otros que seguirá en lo fundamental el pontificado de Juan Pablo II, pero que imprimirá su propio carácter al que ahora inicia.
Si consideramos su legado durante el pontificado de Juan Pablo II, ha sido el "guardián de la Fe". La gran mayoría de los sacerdotes jóvenes que ahora pueblan las parroquias del mundo, se han educado con su ideas teológicas y su filosofía y no por ello son todos unos conservadores.
El nuevo Santo Padre siempre ha sido un hombre que ha mirado hacia el futuro, pero desde el convencimiento de que la fidelidad a los valores tradicionales, es lo fundamental para construirlo sobre una base fuerte y que no se pueda derribar.
En Europa es necesario recuperar estos valores tradicionales, volver a cristianizar a los cristianos, que llevan tiempo realizando una religión a la carta. Y para esta labor, el dirigente de la Iglesia es necesario que sea una persona con una fuerte creencia en estos valores.
En la Iglesia naciente (África, América del Sur, Asia...), es necesario construir sobre unos buenos cimientos y no poner el tejado antes que el suelo de la casa. También es bueno para ellos que el Papa, sea un hombre de fuertes valores tradicionales.
Pero esta fortaleza no está reñida con la necesaria realización de reformas en el seno de la Iglesia, que deberán ser acometidas con cuidado para no dar la impresión de relajación en los valores y creencias principales del cristianismo.
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