París y los botellones
Es curioso comprobar cómo la misma generación de jóvenes, en la época de la globalización, en dos países puede ser ta distinta.
La juventud francesa está en estos días reclamando sus derechos, manifestándose por las calles de París y tomando la Soborne, como pasó en aquellos años de pantalones de campana y gafas de mosca. Reclaman que no se pueda despedir libremente al trabajador en sus dos primeros años de vida profesional algo que, como es lógico, se puede argumentar desde varios puntos de vista respecto a que sea una medida óptima o negativa para el mercado y la gente.
Mientras tanto la juventud española, reclama su rebeldía frente al sistema mediante una convocatoria, en varias ciudades, a realizar macro botellones (reuniones al aire libre para beber alcohol sin control). La convocatoria ha sido todo un éxito. En Barcelona los destrozos en mobiliario urbano han alcanzados los 60.000€, los desperfectos en comercios sin cuantificar y así podríamos seguir detallando.
Qué envida tengo al ver las portadas de los periódicos con los jóvenes franceses peleando por sus derechos, mientras que la foto de al lado es nuestra juventud con una botella de calimocho y un embudo para beber más cantidad, como si de patos se tratase para cebarlo y hacer foie posteriormente con su hígado.
El problema está en que nuestra juventud no tiene el respeto por ellos mismos inculcado; se les está educando en la ley del mínimo esfuerzo y en el todo vale para no traumatizarles ("como sea", como dice el Sr. Zapatero). Cada día se lee que esta juventud es la mejor preparada de la historia de nuestro país. Mentira. Es la que tiene las mejores opciones para serlo, pero sistemáticamente las menosprecia.
Dentro de unos años cuando salgan al mundo profesional, se darán cuenta de que la vida es esfuerzo, renunciar a lo que uno le apetece hacer por lo que debe hacer, responsabilidad y respeto por los demás y por uno mismo. Pero llegarán tarde y el resto de jóvenes europeos les llevarán varios años de ventaja en este aprendizaje.
Y mientras tanto, nuestros políticos, hablando de respeto por las minorías, de nacionalismos desfragmentadores del Estado y demás milongas para tener a la opinión pública abotargada y con los ojos tapados hacia la realidad.
La juventud francesa está en estos días reclamando sus derechos, manifestándose por las calles de París y tomando la Soborne, como pasó en aquellos años de pantalones de campana y gafas de mosca. Reclaman que no se pueda despedir libremente al trabajador en sus dos primeros años de vida profesional algo que, como es lógico, se puede argumentar desde varios puntos de vista respecto a que sea una medida óptima o negativa para el mercado y la gente.
Mientras tanto la juventud española, reclama su rebeldía frente al sistema mediante una convocatoria, en varias ciudades, a realizar macro botellones (reuniones al aire libre para beber alcohol sin control). La convocatoria ha sido todo un éxito. En Barcelona los destrozos en mobiliario urbano han alcanzados los 60.000€, los desperfectos en comercios sin cuantificar y así podríamos seguir detallando.
Qué envida tengo al ver las portadas de los periódicos con los jóvenes franceses peleando por sus derechos, mientras que la foto de al lado es nuestra juventud con una botella de calimocho y un embudo para beber más cantidad, como si de patos se tratase para cebarlo y hacer foie posteriormente con su hígado.
El problema está en que nuestra juventud no tiene el respeto por ellos mismos inculcado; se les está educando en la ley del mínimo esfuerzo y en el todo vale para no traumatizarles ("como sea", como dice el Sr. Zapatero). Cada día se lee que esta juventud es la mejor preparada de la historia de nuestro país. Mentira. Es la que tiene las mejores opciones para serlo, pero sistemáticamente las menosprecia.
Dentro de unos años cuando salgan al mundo profesional, se darán cuenta de que la vida es esfuerzo, renunciar a lo que uno le apetece hacer por lo que debe hacer, responsabilidad y respeto por los demás y por uno mismo. Pero llegarán tarde y el resto de jóvenes europeos les llevarán varios años de ventaja en este aprendizaje.
Y mientras tanto, nuestros políticos, hablando de respeto por las minorías, de nacionalismos desfragmentadores del Estado y demás milongas para tener a la opinión pública abotargada y con los ojos tapados hacia la realidad.
Comentario:
Dicen las encuestas que los jóvenes españoles "pasan de todo". Y creo que en parte es cierto, muy cierto. A una parte, les gusta estar comodamente en casa y recibir todo hecho. A otros, que se meten más en "lios políticos",disfrutan poniendo un granito de arena en todo este desierto y sobre todo de las inquietudes políticas. ¿Qué pasaría si nosotros, jovenes españoles, tuvieramos la situación de Francia? Habría que ver las reacciones...pero cierto es que seríamos tachados de ....fachas? rojos? extremistas? revolucionarios? Quien sabe...es necesaria una mayor concienciación, no sólo para decir "No a la Guerra", sino para preocuparnos de aquellas cosas que directamente nos afectan! y eso requiere, esfuerzo, dedicación y ganas, muchas ganas!!!
Comentario:
Para mi los jóvenes franceses reivindicando sus derechos por un contrato digno, me parecerán siempre luchadores. El problema es que la contra cultura que busca la juventud española primeramente va en contra del respeto a su propia persona y después a la creencia de que son libres, mientras lo único que hacen es libertinaje. Es triste que la juventud carezca de los mínimos valores necesarios para entender algo tan sencillo como es el respeto por uno mismo.
Comentario:
Es verdad, si esto pasara en la epoca del pp en España ...... los jovenes franceses serian revolucionarios y "anakistas" ahora el problema es que los tiempos cambian.... los jovenes en España han visto que la politica y los politicos son una gran mierda !!!! lo siento.. pero es la verdad y lo que buscan es una contra cultura... no protestamos simplemente pasamos de todo y de todos





