El debate
Ayer tarde en el Congreso se vivió una gran jornada. La expectación era como en una gran tarde en las Ventas o en un derbi futbolístico.
El Sr. Rodríguez Zapatero y el Sr. Rajoy cruzaban sus posiciones frente a los acontecimientos del 30-D y las acciones que se han tomado al respecto.
El discurso del presidente empezó sorprendiendo por su reconocimiento del error cometido en la rueda de prensa del 29-D. Del resto poco hay que decir, salvo que su mensaje lo dejó bien claro. El PP no quiere dialogar y son los únicos responsables. de ello.
El Sr. Rajoy, realizó un discurso brillante, con frases antológicas y extremadamente duro. Pero su mensaje, no llegó claro, ni a la opinión pública ni a muchos analistas. Una pena, porque estaba cargado de razones, pero como de costumbre no transmite.
Seguramente el Sr. Rajoy fuese el triunfador del debate, porque ZP no pudo utilizar más que un argumento, la negativa del PP a negociar y a sumarse al consenso. Y eso es lo que calará: "El PP no está en el juego democrático". Aunque es una falacia como una catedral.
El PP debería plantearse porque aún teniendo gran parte de razón, sus mensajes siguen sin llegar de forma clara a la opinión pública. Y de forma rápida, porque la maquinaria propagandística del Gobierno no ceja en su empeño de transmitir el mensaje: "Hay que aislar al PP. Son malos".
El Sr. Rodríguez Zapatero y el Sr. Rajoy cruzaban sus posiciones frente a los acontecimientos del 30-D y las acciones que se han tomado al respecto.
El discurso del presidente empezó sorprendiendo por su reconocimiento del error cometido en la rueda de prensa del 29-D. Del resto poco hay que decir, salvo que su mensaje lo dejó bien claro. El PP no quiere dialogar y son los únicos responsables. de ello.
El Sr. Rajoy, realizó un discurso brillante, con frases antológicas y extremadamente duro. Pero su mensaje, no llegó claro, ni a la opinión pública ni a muchos analistas. Una pena, porque estaba cargado de razones, pero como de costumbre no transmite.
Seguramente el Sr. Rajoy fuese el triunfador del debate, porque ZP no pudo utilizar más que un argumento, la negativa del PP a negociar y a sumarse al consenso. Y eso es lo que calará: "El PP no está en el juego democrático". Aunque es una falacia como una catedral.
El PP debería plantearse porque aún teniendo gran parte de razón, sus mensajes siguen sin llegar de forma clara a la opinión pública. Y de forma rápida, porque la maquinaria propagandística del Gobierno no ceja en su empeño de transmitir el mensaje: "Hay que aislar al PP. Son malos".





