El Atlántico, un Mediterráneo moderno
Vivimos en una Europa vieja, agotada y con unas perspectivas de futuro inciertas. Es algo que no podemos obviar y que si le queremos dar la espalda tendremos serios problemas en un futuro no muy lejano.
Mientras tanto, al otro lado del atlántico se vive una actividad frenética en todos los campos de la sociedad, erigiéndose en motor del mundo, al igual que ocurrió con los paises mediterráneos en la antigüedad.
Europa debe concienciarse de esta situación y tiene que hacer todos los esfuerzos posibles por subirse a ese barco, con seguirlo no es suficiente. Para ello, todos los paises europeos deben procurar ir en la misma dirección y olvidarse de los prejuicios históricos que ven en el gigante americano así como de sus propias diferencias, aunque esto quizá sea lo más dificil.
La vieja Europa tiena la oportunidad de continuar jugando un importante papel en el devenir del mundo, pero también corre el peligro de ser arrinconada y de que el gigante asiático, que ya ha despertado, le ocupe su sitio de protagonismo, con todo lo que esto implicaría en nuestro modo de vida europeo.
Mientras tanto, al otro lado del atlántico se vive una actividad frenética en todos los campos de la sociedad, erigiéndose en motor del mundo, al igual que ocurrió con los paises mediterráneos en la antigüedad.
Europa debe concienciarse de esta situación y tiene que hacer todos los esfuerzos posibles por subirse a ese barco, con seguirlo no es suficiente. Para ello, todos los paises europeos deben procurar ir en la misma dirección y olvidarse de los prejuicios históricos que ven en el gigante americano así como de sus propias diferencias, aunque esto quizá sea lo más dificil.
La vieja Europa tiena la oportunidad de continuar jugando un importante papel en el devenir del mundo, pero también corre el peligro de ser arrinconada y de que el gigante asiático, que ya ha despertado, le ocupe su sitio de protagonismo, con todo lo que esto implicaría en nuestro modo de vida europeo.





