DOLOR DE CABEZA
De la ostia...
Ya está, un jueves menos... Pensaba salir a tomar algo con F pero un encontronazo a primera hora de la tarde me ha quitado las ganas. Hay días en los que es mejor no tentar a la suerte. Así que me voy a casita. E me ha mandao un mensaje diciendo que me espera en casa y que ¡tiene una sorpresa para mí! jis jis ¿qué será?
Acabo de reservar para ir mañana al teatro. ¡Qué bien! Un nuevo mundo de libertad y ocio se abre ante mí.
Ya está, un jueves menos... Pensaba salir a tomar algo con F pero un encontronazo a primera hora de la tarde me ha quitado las ganas. Hay días en los que es mejor no tentar a la suerte. Así que me voy a casita. E me ha mandao un mensaje diciendo que me espera en casa y que ¡tiene una sorpresa para mí! jis jis ¿qué será?
Acabo de reservar para ir mañana al teatro. ¡Qué bien! Un nuevo mundo de libertad y ocio se abre ante mí.
POSTS IMAGINADOS
02.35
23 de febrero de 2005
Sabía que tenía que llegar. Que tarde o temprano llegaría. Por eso no me he desesperado hasta ahora. En el Angie suena la canción que canta Ethan Hawke en Reality Bites cuando se siente despechado por Wynona. O algo muy parecido. Tampoco lo juraría ante notario. El caso es que vuelvo a escribir. Borracha pero lúcida. Y me temo que las convenciones sociales (que intento que no, pero me afectan ) me impedirán prolongar este momento pero ahora mismo me lo permito y me sienta de vicio.
Jose Luis cambia el disco. Yo me enciendo el vigésimo cuarto cigarro y, por no quedarme en blanco, pienso en lo que he hablado con F y, ya de paso, en estos momentos “de conmigo”, en público pero tan para mí. Me he puesto de espaldas al resto del bar. Adrede. Estoy pero no. Y viceversa.
Y oigo retazos de conversaciones.
Y sé que en cuanto termine mi tercera mahu me voy a ir.
Y sé que ahora que me veo, bolígrafo en mano, tengo ganas de escribir… como hacía tiempo. De escribir como terapia. De transcribir pensamientos ‘atrasados’ (hasta cierto punto)… De qué manera me ha afectado el porro. Hay que ver…
Pero era hambre atrasada. Eso sí.
(Pienso que esto lo pasaré al blog y que alguien lo leerá y que no puedo evitar esa sensación de que no escribo para mí. Sólo para mí. Pero que al mismo tiempo eso me empuja a escribir y pienso que eso quiere decir que, en realidad y en el fondo y de verdad, no escribo porque yo lo necesite sino porque necesito que alguien me lea, me escuche, me haga caso… y, de repente, me siento triste y tengo el codo lleno de alguna mierda que había pegada a la barra… y este paréntesis se está haciendo muy largo así que toca preguntarse si realmente tengo algo que contar o solo estoy reproduciendo pensamientos producidos a su vez por el alcohol y los porros… el caso es que no estoy incómoda… es cierto que la oralidad se me da algo mejor pero ahora mismo no me siento mal aunque también noto que voy perdiendo vida por momentos. A medida que veo que esto es una movida que yo me estoy construyendo para… ¿para qué?
(uy, que gran final. Cuando no se sabe cómo termianr lo dejas abierto y triunfas porque es un final abierto. Ah¡ cada uno que se apañe…)
Y ahora… que pedo llevo… pienso en que mañana (hoy) tendré que llamar a mi casera y quedar con ella un día de estos, a no mucho tardar. Y me doy cuenta de lo que realmente me acucia: tener esto con E porque me da tanto y seguir sobreviviendo porque sino no podría mantener estas veladas en el Angie…
¿Hago lo correcto?
(La pregunta conlleva… la de mi madre conlleva la preguntita…)
23 de febrero de 2005
Sabía que tenía que llegar. Que tarde o temprano llegaría. Por eso no me he desesperado hasta ahora. En el Angie suena la canción que canta Ethan Hawke en Reality Bites cuando se siente despechado por Wynona. O algo muy parecido. Tampoco lo juraría ante notario. El caso es que vuelvo a escribir. Borracha pero lúcida. Y me temo que las convenciones sociales (que intento que no, pero me afectan ) me impedirán prolongar este momento pero ahora mismo me lo permito y me sienta de vicio.
Jose Luis cambia el disco. Yo me enciendo el vigésimo cuarto cigarro y, por no quedarme en blanco, pienso en lo que he hablado con F y, ya de paso, en estos momentos “de conmigo”, en público pero tan para mí. Me he puesto de espaldas al resto del bar. Adrede. Estoy pero no. Y viceversa.
Y oigo retazos de conversaciones.
Y sé que en cuanto termine mi tercera mahu me voy a ir.
Y sé que ahora que me veo, bolígrafo en mano, tengo ganas de escribir… como hacía tiempo. De escribir como terapia. De transcribir pensamientos ‘atrasados’ (hasta cierto punto)… De qué manera me ha afectado el porro. Hay que ver…
Pero era hambre atrasada. Eso sí.
(Pienso que esto lo pasaré al blog y que alguien lo leerá y que no puedo evitar esa sensación de que no escribo para mí. Sólo para mí. Pero que al mismo tiempo eso me empuja a escribir y pienso que eso quiere decir que, en realidad y en el fondo y de verdad, no escribo porque yo lo necesite sino porque necesito que alguien me lea, me escuche, me haga caso… y, de repente, me siento triste y tengo el codo lleno de alguna mierda que había pegada a la barra… y este paréntesis se está haciendo muy largo así que toca preguntarse si realmente tengo algo que contar o solo estoy reproduciendo pensamientos producidos a su vez por el alcohol y los porros… el caso es que no estoy incómoda… es cierto que la oralidad se me da algo mejor pero ahora mismo no me siento mal aunque también noto que voy perdiendo vida por momentos. A medida que veo que esto es una movida que yo me estoy construyendo para… ¿para qué?
(uy, que gran final. Cuando no se sabe cómo termianr lo dejas abierto y triunfas porque es un final abierto. Ah¡ cada uno que se apañe…)
Y ahora… que pedo llevo… pienso en que mañana (hoy) tendré que llamar a mi casera y quedar con ella un día de estos, a no mucho tardar. Y me doy cuenta de lo que realmente me acucia: tener esto con E porque me da tanto y seguir sobreviviendo porque sino no podría mantener estas veladas en el Angie…
¿Hago lo correcto?
(La pregunta conlleva… la de mi madre conlleva la preguntita…)





