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El Espejo de Oesed
es muy tarde para la hora ke es
Sindicación
 
Let me see...
Veamos: hoy se ha ido mi M. del alma, nada menos que a la Gran Apple. ¿Será viable una visitilla a ese mundo de color pre-electoral tan extraño a la par que curioso?. Lo utilizamos a ÉL (coche cedido en usufructo por mi progenitora y con el que aún tengo que intimar un poquito más) para llegar hasta el aeropuerto. Sin demasiados contratiempos a pesar de la resaca (anoche al salir del curro se hizo imprescindible visitar el Angie para penúltimas mahus de festivo hasta pronto), el caló y los nervios "pre inminente partida". Pero ah¡ los aeropuertos... que universo más curioso el suyo, hay que ver. Terminal 1 (pa vuelos lejillos). Párking inmenso con estresante cartel de SEMILLENO (así podía estar también el depósito del carro, ays). Prueba superada. La gente es que se mueve una barbaridad, oyes. Cientos de humanos pululaban por allí con toda clase de cachivaches, maletas de dimensiones increibles, perros, familia, etcétera. Una vez allí se me ocurrió preguntarme si yo, cuando viajo así, también me quedo lela mirando al horizonte con el carrito estratégicamente colocado para que sea humanamente imposible pasar por ese punto concreto. Mientras me interrogaba a mi misma caminaba (rapidito) junto a M. en busca del checkin ¡¡¡¡¡¡hay más de 300 mostradores¡¡¡¡¡. Un penoso sentido de la orientación (y la resaca) nos llevó dos veces en dirección opuesta a nuestro destino hasta que al fin conseguimos endosarle los bartulos a la amable señorita de la british que, de paso, le hizo un curioso interrogatorio a la viajera en cuestión:
- "¿En las maletas llevas sólo cosas tuyas? ¿Nadie te ha dado algo que no sepas lo que es?"
Qué bonito hubiera sido decir en ese momento:
- "Hey, M. yo he metido la bolsa de hachis pero ya te he dicho lo que es"
jis jis
Claro, no lo hice. La odisea aeropuertil concluyó (para muá) con otra cola ante el control ese que hace la benemerita, esta vez con sendos vasos de refrescante liquido en nuestras manos pa hacerlo más llevadero. Y ya junto a los atractivos cuerpos de seguridad el hasta pronto. Cuidate mucho niña. Pórtate mal. Igual nos vemos por Manhattan. Manda meil cuando llegues que ya sabes que me preocupo, etcétera.
Allá que la veo perderse en el paraiso duty free y yo me las piro dispuesta a afrontar el nuevo reto de volver a casa por el camino más corto, a ser posible.
 
De pros y contras...
La verdad es que está resultando apasionante analizar los altibajos, las contradicciones y las paradojas en mi relación con ÉL. El coche (nótese que ni siquiera puedo decir MI coche, todavia no me sale). Aunque llevo casi tres años viviendo en esta ciudad (o ya tres, no me acuerdo) es la primera vez que oso traerme el coche (donado por mi progenitora en peculiar usufructo). Y es curioso que un objeto inerte con movimiento inducido como es el automóvil pueda darme tanto que pensar (¿será que mi vida carece de alicientes?). El caso es que lo odio y lo amo casi en la misma medida. Cuando me siento frente al volante tengo la sensación de estar en una pequeña isla privada. Pongo musiquita y, hasta cierto punto, me relajo. Ahora bien, todo lo que rodea mi pequeña isla adquiere al poco tiempo de arrancar tintes amenazadores. Las señales, los peatones (¿que pretenden provocarme un infarto saliendo así de la nada?), las islas de los demás que ... (ups, escribo mientras trabajo (?) asi que tengo que dejar este apasionante relato(?) momentánemente)...
Aquí estoy de nuevo. He aprendido un montón sobre el Mercedes Clase A. Todo un triunfo. Qué curioso, hoy que hablo del fascinante universo del coche, me toca hacer la página de motor. En fin, estaba explicando que las demás islas que pululan por el mar del tráfico me provocan cierta aprensión. A saber; suelen tener más prisa que yo, se saben el camino al dedillo (o al menos eso parece por la agilidad de reacción y los vertiginosos cambios de carril), el 'sentido del humor' les resulta un concepto ambiguo cuando no desconocido y, bueno, en general son más grandes que yo. Aún así no me desanimo y aunque mis visitas al extrarradio no tienen más finalidad que buscar un sitio seguro donde dar la vuelta de momento sigo viva y mi isla intacta. Ahí es ná.
Nota: el apartado: "Oh, por dios, necesito aparacar antes de cumplir los 40¡" merece capitulo aparte.
Extrañándote X.
 
Ays... la vuelta
La vuelta a todo. Al trabajo, a la "otra" ciudad, al "tengo que...", al "mejor otro día que hoy ando liada"... a la diversión sin fin vamos, como tod@s sabeis. Pero bueno, no sus creais que estoy con la depresión post-vacaciones. También la vuelta a Madrid y al curro tiene sus cosas buenas. Lo que pasa es que el cambio se me hace quizás demasiado brusco, demasiado rápido. Hoy estás allí 5 horas después aki... uffff, será cosa de volver a retomar las costumbres de antes del verano, ke parece ke fue hace mucho y han pasao apenas 30 dias... bueno, ke rallada de segunda entrega ¿no? Hoy estamos todos un pokito espesos, como cuando el cambio horario... ¡¡¡¡¡¡¡KE NO ME CENTRO¡¡¡¡¡
Pues nada amig@s, espero ke la clausura de los Juegos Olímpicos no os provoque pesadillas llenas de pekineses. Yo, de momento, me retiro a mis aposentos para cenar con mi querida M que se me va a Nueva York en dos días y la voy a echar de menos... aunque nunca crei que diría esto sin ironía, jeje.
Que la suerte y el calorcito humano os acompañe en esta primera semana de acondicionamiento (para algun@s).
Cuidense.
 
Recién llegada
Hoy es un buen día para empezar mi blog. Bueno, en realidad, cualquier dia es bueno para empezar algo ke te hace albergar un poco de esa 'energizante' sensación a la que suelen llamar ilusión. He aterrizado aquí por una amiga, de esas realmente buenas que escasean y suponen un valor seguro en el pequeño universo personal de cada una. Gracias otra vez. Por esta y por miles de cosas más. Tengo la sana intención de descargar en este espacio, tan amablemente cedido por los entes cibernéticos, todos esos avatares, pensamientos, paranoias, reflexiones, etcétera que vayan cruzándose en mi camino (más o menos retorcido) de la vida. Avisados quedais tod@s. De momento, este prologo para abrir boca y mente.