Pablo Neruda y sus Veinte poemas de amor y una canción desesperada
Veinte poemas de amor. Desde lo más hondo. Desde lo más profundo del ser. Desde lo más profundo de Neruda. Un Neruda sincero, un Neruda enamorado. Enamorado...y desesperado, como su canción. Un Neruda que canta a la mujer, a la angustia, a la ausencia, a la tristeza, al amor, al erotismo, al recuerdo.
“Yo te recordaba con el alma apretada
de esa tristeza que tú me conoces.” (versos Poema 10)
“Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía”. (versos Poema 15)
"Pablo Neruda, nacido y muerto en Chile, ha sido sin duda una de las voces más altas de la poesía mundial de nuestro tiempo": innegable. En 1904 nacía en Parral, Chile. Su madre murió siendo él aún muy pequeño, y pasó su infancia en Temuco, lugar donde realizó sus primeros estudios.
Su nombre real era Neftalí Reyes Basoalto, pero en 1917 adoptó el seudónimo de Pablo Neruda como su nombre real. Escritor, diplomático y político, recibió el Premio Nobel de Literatura, el Premio Lenin de la Paz y fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Oxford.
Apoyó sin titubeos a Salvador Allende y militó en el partido comunista chileno. Durante su estancia en España, conmovido por el asesinato de Federico García Lorca, se posicionó al lado del bando republicano. Después de esto, cuando regresó a Chile, su obra se inclinó más hacia cuestiones políticas y sociales.
Fotografía: Pablo Neruda. Fuente: blogs.periodistadigital
Una de sus primeras influencias fue la poeta chilena Gabriela Mistral, a quien Pablo conoció siendo aún un niño. Ésta lo animó a escribir, y cuando Neftalí tenía 13 años, comenzó a escribir para revistas. Pero además de otros poetas, le influyeron diversos sucesos, como el asesinato de Federico García Lorca, mencionado anteriormente. También viajó a Asia, y los poemas en los libros Residencia en la tierra y El hondero entusiasta tratan sobre sus sentimientos de soledad durante sus viajes. Las ruinas de Macchu Picchu inspiraron su poema Alturas de Macchu Picchu, y sus amores determinaron sus poemas de amor. Su vida influyó tanto en su obra, que se ha llegado incluso a afirmar que su mejor y más exacta biografía es su propia poesía.
De su obra poética destacan, además de Veinte poemas de amor y una canción desesperada, Residencia en la tierra, Crepusculario, Tercera residencia, Canto general, Los versos del capitán, Odas elementales, Extravagario, Memorial de Isla Negra y Confieso que he vivido, entre otras. Sus obras son de una variedad temática impresionante (como se observa, por ejemplo, en las Odas o en sus escritos de protesta propiciados por su conciencia social y su implicación en diferentes movimientos), pero aquí nos centraremos en una de sus obras más conocidas: Veinte Poemas de amor y una canción desesperada; el tema: el amor.
Lo que se intuye en Veinte Poemas..., se confirma en La Espada Encendida: su concepto del amor no era frío ni pequeño... A pesar de que a lo largo de su vida estuviera casado con tres mujeres distintas: Maria Antonieta Hagenaar, con quien tuvo su primera y única hija; Delia del Carril, conocida como “La Hormiguita” y Matilde Urrutia, a quien consagró en sus Cien Sonetos, no se le considera un inconformista o un mujeriego, sino más bien un “enamorado del amor” que lo vivía todo con intensidad, obedeciendo a cualquier impulso que le sugiriese su alma, su corazón o su cuerpo.
“Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!” (extracto Poema 1)
Sin embargo, esto último y el hecho de que en muchos de sus poemas aparezca el tema sexual y erótico de un modo a veces sutil y otras veces de forma explícita, no significa que él considerase ni mucho menos a la mujer como objeto. Cuando amaba, amaba desde la piel hasta lo más hondo, se enamoraba por completo de la persona que se encontraba en el interior de aquel cuerpo. De ahí que medio mundo se conmoviese con sus piezas y, especialmente, con el Poema 20:
“La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo” (extracto del Poema 20)
Fotografía: Portada de un ejemplar de Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Fuente: amazon.de
El tema del amor abarca una parte importante de su obra. La causa: tenía prácticamente su propia filosofía. Profesaba la idea de que el amor y la poesía engendrarían un futuro más hermoso y justo. De ahí que sostuviese que la poesía y el amor nunca perecerían. Lo que explica, “como una ley de su sangre, de su imaginación y de su inteligencia” , que buscara continuamente el amor en la realidad y lo transformara con su poesía “en la parábola donde el hombre junto a la mujer sostendrán la bandera del ser y del amar ayer, hoy, mañana y siempre”. Pero Neruda hizo de esta verdad o este sueño algo más consolidarlo como una eterna utopía, supo convertirlo con su poesía en una posibilidad, “en una leyenda tempestuosa y dorada”, ante la que el lector sólo podrá mostrar admiración al descubrir no sólo la verdad y la sinceridad de sus poemas, sino también al encontrarse a sí mismo entre poema y poema, entre reflexión y reflexión.
“Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas” ( extracto Poema 6)
Veinte poemas de amor y una canción desesperada, publicado por primera vez en 1924, es probablemente el libro de Neruda más popular y que, al mismo tiempo, significó la plena consolidación del prestigio literario del autor en el área hispánica. Se trata de una obra de gran envergadura literaria en la que se advierten la herencia modernista y los hallazgos de la nueva vanguardia a lo largo de 21 piezas increíblemente conmovedoras. La exaltación de la vida y el amor, la sensualidad, la sexualidad y el erotismo, se entremezclan con la melancolía, la nostalgia, la tristeza y el romanticismo.
“Yo que viví en un puerto desde donde te amaba.
La soledad cruzada de sueño y de silencio.
Acorralado entre el mar y la tristeza.
Callado, delirante, entre dos gondoleros inmóviles.
Entre los labios y la voz, algo se va muriendo.
Algo con las alas de pájaro, algo de angustia y de olvido” (fragmento Poema 13)
Con un lenguaje claro, sencillo, pero no por ello vulgar, ni común, ni poco trabajado, Neruda lanza dardos directos al corazón. Dardos ardientes que tratan de remover al lector, de no dejarlo indiferente.
“Soy el desesperado; la palabra sin ecos,
el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo”. (versos Poema 8)
Video: Homenaje de Sabina a Neruda en uno de sus conciertos, con el motivo del centenario de su nacimiento.
Fuente: Youtube. Duración: 5:50 min
“Yo te recordaba con el alma apretada
de esa tristeza que tú me conoces.” (versos Poema 10)
“Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía”. (versos Poema 15)
"Pablo Neruda, nacido y muerto en Chile, ha sido sin duda una de las voces más altas de la poesía mundial de nuestro tiempo": innegable. En 1904 nacía en Parral, Chile. Su madre murió siendo él aún muy pequeño, y pasó su infancia en Temuco, lugar donde realizó sus primeros estudios.
Su nombre real era Neftalí Reyes Basoalto, pero en 1917 adoptó el seudónimo de Pablo Neruda como su nombre real. Escritor, diplomático y político, recibió el Premio Nobel de Literatura, el Premio Lenin de la Paz y fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Oxford.
Apoyó sin titubeos a Salvador Allende y militó en el partido comunista chileno. Durante su estancia en España, conmovido por el asesinato de Federico García Lorca, se posicionó al lado del bando republicano. Después de esto, cuando regresó a Chile, su obra se inclinó más hacia cuestiones políticas y sociales.
Fotografía: Pablo Neruda. Fuente: blogs.periodistadigital
Una de sus primeras influencias fue la poeta chilena Gabriela Mistral, a quien Pablo conoció siendo aún un niño. Ésta lo animó a escribir, y cuando Neftalí tenía 13 años, comenzó a escribir para revistas. Pero además de otros poetas, le influyeron diversos sucesos, como el asesinato de Federico García Lorca, mencionado anteriormente. También viajó a Asia, y los poemas en los libros Residencia en la tierra y El hondero entusiasta tratan sobre sus sentimientos de soledad durante sus viajes. Las ruinas de Macchu Picchu inspiraron su poema Alturas de Macchu Picchu, y sus amores determinaron sus poemas de amor. Su vida influyó tanto en su obra, que se ha llegado incluso a afirmar que su mejor y más exacta biografía es su propia poesía.
De su obra poética destacan, además de Veinte poemas de amor y una canción desesperada, Residencia en la tierra, Crepusculario, Tercera residencia, Canto general, Los versos del capitán, Odas elementales, Extravagario, Memorial de Isla Negra y Confieso que he vivido, entre otras. Sus obras son de una variedad temática impresionante (como se observa, por ejemplo, en las Odas o en sus escritos de protesta propiciados por su conciencia social y su implicación en diferentes movimientos), pero aquí nos centraremos en una de sus obras más conocidas: Veinte Poemas de amor y una canción desesperada; el tema: el amor.
Lo que se intuye en Veinte Poemas..., se confirma en La Espada Encendida: su concepto del amor no era frío ni pequeño... A pesar de que a lo largo de su vida estuviera casado con tres mujeres distintas: Maria Antonieta Hagenaar, con quien tuvo su primera y única hija; Delia del Carril, conocida como “La Hormiguita” y Matilde Urrutia, a quien consagró en sus Cien Sonetos, no se le considera un inconformista o un mujeriego, sino más bien un “enamorado del amor” que lo vivía todo con intensidad, obedeciendo a cualquier impulso que le sugiriese su alma, su corazón o su cuerpo.
“Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!” (extracto Poema 1)
Sin embargo, esto último y el hecho de que en muchos de sus poemas aparezca el tema sexual y erótico de un modo a veces sutil y otras veces de forma explícita, no significa que él considerase ni mucho menos a la mujer como objeto. Cuando amaba, amaba desde la piel hasta lo más hondo, se enamoraba por completo de la persona que se encontraba en el interior de aquel cuerpo. De ahí que medio mundo se conmoviese con sus piezas y, especialmente, con el Poema 20:
“La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo” (extracto del Poema 20)
Fotografía: Portada de un ejemplar de Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Fuente: amazon.de
El tema del amor abarca una parte importante de su obra. La causa: tenía prácticamente su propia filosofía. Profesaba la idea de que el amor y la poesía engendrarían un futuro más hermoso y justo. De ahí que sostuviese que la poesía y el amor nunca perecerían. Lo que explica, “como una ley de su sangre, de su imaginación y de su inteligencia” , que buscara continuamente el amor en la realidad y lo transformara con su poesía “en la parábola donde el hombre junto a la mujer sostendrán la bandera del ser y del amar ayer, hoy, mañana y siempre”. Pero Neruda hizo de esta verdad o este sueño algo más consolidarlo como una eterna utopía, supo convertirlo con su poesía en una posibilidad, “en una leyenda tempestuosa y dorada”, ante la que el lector sólo podrá mostrar admiración al descubrir no sólo la verdad y la sinceridad de sus poemas, sino también al encontrarse a sí mismo entre poema y poema, entre reflexión y reflexión.
“Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas” ( extracto Poema 6)
Veinte poemas de amor y una canción desesperada, publicado por primera vez en 1924, es probablemente el libro de Neruda más popular y que, al mismo tiempo, significó la plena consolidación del prestigio literario del autor en el área hispánica. Se trata de una obra de gran envergadura literaria en la que se advierten la herencia modernista y los hallazgos de la nueva vanguardia a lo largo de 21 piezas increíblemente conmovedoras. La exaltación de la vida y el amor, la sensualidad, la sexualidad y el erotismo, se entremezclan con la melancolía, la nostalgia, la tristeza y el romanticismo.
“Yo que viví en un puerto desde donde te amaba.
La soledad cruzada de sueño y de silencio.
Acorralado entre el mar y la tristeza.
Callado, delirante, entre dos gondoleros inmóviles.
Entre los labios y la voz, algo se va muriendo.
Algo con las alas de pájaro, algo de angustia y de olvido” (fragmento Poema 13)
Con un lenguaje claro, sencillo, pero no por ello vulgar, ni común, ni poco trabajado, Neruda lanza dardos directos al corazón. Dardos ardientes que tratan de remover al lector, de no dejarlo indiferente.
“Soy el desesperado; la palabra sin ecos,
el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo”. (versos Poema 8)
Video: Homenaje de Sabina a Neruda en uno de sus conciertos, con el motivo del centenario de su nacimiento.
Fuente: Youtube. Duración: 5:50 min





