La noche del oráculo
Paralelismos. El poder de la palabra. La presencia del futuro sin querer ser conscientes. Relaciones personales. ¿Casualidades? La dependencia de una vocación. La necesidad de perdonar. El amor por encima de todo. La decepción… “Las personas buenas también hacen cosas malas” …y la confianza mutua.

Fotografía: Portada de un ejemplar de La noche del oráculo. Fuente: antoniomarts2.blogspot.com
La noche del oráculo es la novela que escribe Sylvia Maxwell, pariente de Rosa Leightman. Ésta a su vez le entrega el manuscrito al editor Nick Bowen, que se enamorará de ella en ese mismo instante. Nick Bowen es el protagonista de la novela de Sydney Orr (el protagonista de La noche del oráculo de Paul Auster, nuestra novela), un escritor que acaba de recuperarse de una enfermedad que le puso prácticamente al borde de la muerte y que no se encuentra precisamente en la mejor época con su mujer, a quien ama por encima de todas las cosas…pero cuyo pasado desconoce.
Historias extrañas, historias reales, presagios…En el manuscrito de La noche del oráculo el protagonista tiene espasmos en los que se le revela su futuro. En uno de ellos, descubre que su mujer va a traicionarle, y se suicida.
En un principio, Sidney habla de Sylvia Maxwell, la supuesta autora de La noche del oráculo, como una escritora real, pero después no recuerda haber leído esa obra antes de mencionarla en su relato del cuaderno azul. Es por eso por lo que decide investigar. Descubre que la había confundido con Sylvia Monroe y que tal obra no existía. Es entonces cuando el lector se plantea que quizá Sidney le había dado una vida que, inconscientemente, guardaba relación con su futuro sin él saberlo…pero aún no imaginaba nada de lo que iba a suceder, ni el verdadero poder que poseían las palabras, ni el temor que llegaría a sentir por ellas...
Nick Bowen, el protagonista de la novela de Sid, está inspirado en Flitcraft (a quién Sid conoce por su amigo Trause, anagrama de Auster), un personaje que aparece fugazmente en El halcón maltés, y es un hombre que tras estar al borde de la muerte y librarse de ella por puro azar (la gárgola que se desprendió cayó a poco centímetros de él) decide cambiar su vida, reinventarse. La mujer de la que se enamora es, y no por casualidad, clavada a Grace, la esposa del escritor que le esta dando vida. Más paralelismos. Sin embargo, el relato queda a medias, en un punto muerto…, o mejor dicho, en un callejón sin salida: como quizá perciba él en ese momento su relación con Grace. ¿Pura coincidencia? ¿Consiguen los escritores desvincularse por completo de sus relatos? ¿Se puede siempre disociar la ficción de la realidad con claridad?

Fotografía: Paul Auster. Fuente: news.bbc.co.uk
Para algunos, quizá sí. Pero está claro que Sid no lo consiguió. Y es que Auster es “por excelencia, el escritor del azar y de la contingencia”: todo puede estar o no relacionado, existen las casualidades...pero hay hechos que no lo son en absoluto. Bajo un estilo aparentemente sencillo, se esconde una trama complicada, un trasfondo enorme. Pauta que se repite en toda su obra y que se observa claramente en La noche del oráculo. Es lo bueno de la lectura de Auster, al menos en esta novela: llega a todos, porque su lectura no es ardua, pero hace reflexionar al lector, no es una obra banal. Y no es para menos, si tenemos en cuenta que para Auster: “Writing is no longer an act of free will for me, it´s a matter of survival”.
Por ello, La noche del oráculo no es sólo el título de un manuscrito que aparece en la novela que está escribiendo Sidney y el título de la obra de Auster (otro paralelismo: ¿fruto del azar?). Es mucho más que eso. Es una reflexión múltiple: sobre la literatura y lo que ésta refleja; sobre el azar, sobre la contingencia y sobre los puntos donde convergen diversos sucesos; sobre la disolución de ficción y realidad; sobre las relaciones personales; sobre el amor…y sobre el odio; sobre la identidad; sobre el miedo; de un modo especial, sobre el perdón cuando hay verdadero amor; sobre la muerte y, finalmente, sobre el hecho de estar vivo:
“No sé cuánto tiempo pasé así, pero mientras las lágrimas manaban de mis ojos, me sentía feliz, más feliz por estar vivo de lo que me había sentido jamás. Era una felicidad que estaba más allá del consuelo, más allá del dolor, más allá de toda la fealdad y la belleza del mundo. Finalmente, el llanto cedió y me dirigí a la habitación a cambiarme de ropa. Diez minutos después, estaba otra vez en la calle, camino del hospital para ver a Grace”.
“Se trata de una escritura límpida, hipnótica, incomparable en la exploración de los misterios que sobresaltan la cotidianidad” (Juan Manuel de Prada), en Nueva York o en cualquier otro lugar: por eso engancha.

Fotografía: Portada de un ejemplar de La noche del oráculo. Fuente: antoniomarts2.blogspot.com
La noche del oráculo es la novela que escribe Sylvia Maxwell, pariente de Rosa Leightman. Ésta a su vez le entrega el manuscrito al editor Nick Bowen, que se enamorará de ella en ese mismo instante. Nick Bowen es el protagonista de la novela de Sydney Orr (el protagonista de La noche del oráculo de Paul Auster, nuestra novela), un escritor que acaba de recuperarse de una enfermedad que le puso prácticamente al borde de la muerte y que no se encuentra precisamente en la mejor época con su mujer, a quien ama por encima de todas las cosas…pero cuyo pasado desconoce.
Historias extrañas, historias reales, presagios…En el manuscrito de La noche del oráculo el protagonista tiene espasmos en los que se le revela su futuro. En uno de ellos, descubre que su mujer va a traicionarle, y se suicida.
En un principio, Sidney habla de Sylvia Maxwell, la supuesta autora de La noche del oráculo, como una escritora real, pero después no recuerda haber leído esa obra antes de mencionarla en su relato del cuaderno azul. Es por eso por lo que decide investigar. Descubre que la había confundido con Sylvia Monroe y que tal obra no existía. Es entonces cuando el lector se plantea que quizá Sidney le había dado una vida que, inconscientemente, guardaba relación con su futuro sin él saberlo…pero aún no imaginaba nada de lo que iba a suceder, ni el verdadero poder que poseían las palabras, ni el temor que llegaría a sentir por ellas...
Nick Bowen, el protagonista de la novela de Sid, está inspirado en Flitcraft (a quién Sid conoce por su amigo Trause, anagrama de Auster), un personaje que aparece fugazmente en El halcón maltés, y es un hombre que tras estar al borde de la muerte y librarse de ella por puro azar (la gárgola que se desprendió cayó a poco centímetros de él) decide cambiar su vida, reinventarse. La mujer de la que se enamora es, y no por casualidad, clavada a Grace, la esposa del escritor que le esta dando vida. Más paralelismos. Sin embargo, el relato queda a medias, en un punto muerto…, o mejor dicho, en un callejón sin salida: como quizá perciba él en ese momento su relación con Grace. ¿Pura coincidencia? ¿Consiguen los escritores desvincularse por completo de sus relatos? ¿Se puede siempre disociar la ficción de la realidad con claridad?

Fotografía: Paul Auster. Fuente: news.bbc.co.uk
Para algunos, quizá sí. Pero está claro que Sid no lo consiguió. Y es que Auster es “por excelencia, el escritor del azar y de la contingencia”: todo puede estar o no relacionado, existen las casualidades...pero hay hechos que no lo son en absoluto. Bajo un estilo aparentemente sencillo, se esconde una trama complicada, un trasfondo enorme. Pauta que se repite en toda su obra y que se observa claramente en La noche del oráculo. Es lo bueno de la lectura de Auster, al menos en esta novela: llega a todos, porque su lectura no es ardua, pero hace reflexionar al lector, no es una obra banal. Y no es para menos, si tenemos en cuenta que para Auster: “Writing is no longer an act of free will for me, it´s a matter of survival”.
Por ello, La noche del oráculo no es sólo el título de un manuscrito que aparece en la novela que está escribiendo Sidney y el título de la obra de Auster (otro paralelismo: ¿fruto del azar?). Es mucho más que eso. Es una reflexión múltiple: sobre la literatura y lo que ésta refleja; sobre el azar, sobre la contingencia y sobre los puntos donde convergen diversos sucesos; sobre la disolución de ficción y realidad; sobre las relaciones personales; sobre el amor…y sobre el odio; sobre la identidad; sobre el miedo; de un modo especial, sobre el perdón cuando hay verdadero amor; sobre la muerte y, finalmente, sobre el hecho de estar vivo:
“No sé cuánto tiempo pasé así, pero mientras las lágrimas manaban de mis ojos, me sentía feliz, más feliz por estar vivo de lo que me había sentido jamás. Era una felicidad que estaba más allá del consuelo, más allá del dolor, más allá de toda la fealdad y la belleza del mundo. Finalmente, el llanto cedió y me dirigí a la habitación a cambiarme de ropa. Diez minutos después, estaba otra vez en la calle, camino del hospital para ver a Grace”.
“Se trata de una escritura límpida, hipnótica, incomparable en la exploración de los misterios que sobresaltan la cotidianidad” (Juan Manuel de Prada), en Nueva York o en cualquier otro lugar: por eso engancha.
Comentario:
Me ha encantado. Aunque desde el principio el libro promete, hay algunas fases del mismo en las que empecé a dudar de que finalmente contara una historia interesante. Pero ayer, alrededor de la una de la mañana, llegué al desenlace y no pude parar de leer hasta el final. El resultado es que habré dormido unas cuatro o cinco horas y hoy tengo un gepeto lamentable. Sólo quiero mi camita… Eso sí, ha merecido la pena.
Me apunto el nombre del autor de este libro tan… original, interesante, sorprendente… no se bien cómo describirlo. El caso es que me ha dejado una buenísima sensación de boca. Similar a la que me quedó cuando terminé de leer “La insoportable levedad del ser” o ver “Magnolia”.
Besos y suerte con los exams
Me apunto el nombre del autor de este libro tan… original, interesante, sorprendente… no se bien cómo describirlo. El caso es que me ha dejado una buenísima sensación de boca. Similar a la que me quedó cuando terminé de leer “La insoportable levedad del ser” o ver “Magnolia”.
Besos y suerte con los exams





