Velatorio-varietés por Rosa de los Labios Tristes
El pasado domingo el Taller de Teatro Avanzado de la Universidad Carlos III de Madrid realizó un pase doble de su cabaret Velatorio-Varietés por Rosa de los Labios Tristes en el bar Le Moulin Rose sito en el barrio de Chueca.

Fotografía: Puerta del bar Le Moulin Rose. Fuente: Le Moulin Rose
La última gran diva del cuplé, Rosa de los Labios Tristes, acaba de morir. Muchos son los personajes que llegan al cabaret en busca de consuelo y descargo. Rosa murió encima del escenario mientras cantaba el estribillo del cuplé Las Tardes del Ritz.Amantes, amigos, rivales, pupilas, amo, perro… todos acuden a dar su último adiós a la que fue la encarnación de sus mayores fantasías y anhelos. La necesidad de justificarse lleva a los personajes a hablar de sí mismos y de su relación con la cantante.
El cabaret se acaba de quedar sin estrella y Otto Von Big Mak necesita un nuevo artista que resucite su patético local. ¿Estará alguna de las candidatas a la altura?
Entre cuplés, pulverizadores, tabaco y pitos gaditanos sucede la acción que culmina con la entrada triunfal de un ser anclado en un tiempo ajeno al del resto y que aportará el toque de modernidad a un espectáculo con sabor añejo.
“No me gusta el sentimentalismo, no me gusta ver llorar a la gente, (…) tenemos todo lo necesario para no tener que sentir nada.” Soledad, la cupletista trepa.
“La gente del Partido Comunista no se creía que por las mañanas organizaba revueltas contra el dictador y por la tarde era la niña perfecta del barrio de Salamanca.”
Lola Buclé, la cupletista de la doble vida.
“¿Qué quién soy? Imaginen milenios multiplicados por eones, desde entonces existo.”
Morgue, la muerte.
“Con el paso de los años mi sentido olfativo se ha desarrollado de una manera casi sobrenatural. Mi mente ha creado jerarquías de olores. (…) Los olores que más me excitan son aquellos que considero nuevos. Rosa desprende un olor agrio que no he olido jamás.”
Edmundo de Brie, el exhibicionista.
“Debido al carácter desinhibido de mi musa desarrollé una opinión no muy favorable de las mujeres. Fue entonces cuando comencé a gritar que la mejor mujer es la que está colgada del palo más alto de la telefónica.”
Franconetti, el de los intermedios.
“Me duele hasta el alma. Me daría igual que me diesen mil palos que mil rosas”
Miércoles de Ceniza, la cupletista escritora.
“Yo nunca me caigo… sólo me desmayo en los brazos de todos los hombres… quizá ahora me desmaye.”
Sibila, la bailarina del Himalaya.
“Siempre quise servir de pie, pero no me dejaban porque decían que era muy alta. Ahora que se ha muerto Rosa siento que hay más espacio.”
La bella Geraldine, la camarera.
“Gracias. No se si levantarme o mirar los pájaros que pasan por la ventana.”
La patética Yocasta, la cupletista médium.
“Mi sueño es ser una gran actriz de esas con la cara pálida y los labios rojos a las que siempre besan desde abajo porque se pasan la película desmayadas.”
Lolita Txi Txi Naboom, la esperanza del cuplé.
“Soy hijo de un antiguo cargo de la SS alemana. Este cabaret es mi casa y también donde están mis peores fantasmas, pero no sé vivir de otra manera.”
Otto Von Big Mak, el empresario.
“Ya no me podrán llamar cuatro ojos, ni bola de sebo, eso menos. Yo por lo menos fui algo en la vida. Ser para no ser.”
Ramirez, el último romántico.
“Si es que no he tenido nunca suerte en la vida. (…) Me llamo Intestina, Intestina Turner. Da igual, mi nombre real es peor.”
Intestina Turner, la más real.
Esta creación colectiva del Taller de Teatro Avanzado de la Universidad Carlos III de Madrid ha sido dirigida por Jesús Barranco. El proceso de creación comenzó a principio de curso y finalizó segundos antes del comienzo. Al tratarse en un género que juega con el público y sus reacciones, cada representación es diferente y cuantos más pases más se enriquece la obra. La idea de incluir cuplés como parte del espectáculo retrotrajo a los actores hasta los años 20 para luego hacer un recorrido por diversas épocas emblemáticas de nuestra historia. El hecho de tener que cantar (que no siempre entonar) supuso un reto añadido a estos jóvenes estudiantes que se dedican al teatro por afición, y que en muchos casos, no habían cantado más allá del plato de la ducha.
El domingo 27 de mayo fue, en principio, la última oportunidad de ver este café-cantante, pero el éxito de público ha espoleado a los actores a prometer una nueva representación. Aunque eso tendrá que ser ya el curso que viene…

Fotografía: Puerta del bar Le Moulin Rose. Fuente: Le Moulin Rose
La última gran diva del cuplé, Rosa de los Labios Tristes, acaba de morir. Muchos son los personajes que llegan al cabaret en busca de consuelo y descargo. Rosa murió encima del escenario mientras cantaba el estribillo del cuplé Las Tardes del Ritz.Amantes, amigos, rivales, pupilas, amo, perro… todos acuden a dar su último adiós a la que fue la encarnación de sus mayores fantasías y anhelos. La necesidad de justificarse lleva a los personajes a hablar de sí mismos y de su relación con la cantante.
El cabaret se acaba de quedar sin estrella y Otto Von Big Mak necesita un nuevo artista que resucite su patético local. ¿Estará alguna de las candidatas a la altura?
Entre cuplés, pulverizadores, tabaco y pitos gaditanos sucede la acción que culmina con la entrada triunfal de un ser anclado en un tiempo ajeno al del resto y que aportará el toque de modernidad a un espectáculo con sabor añejo.
“No me gusta el sentimentalismo, no me gusta ver llorar a la gente, (…) tenemos todo lo necesario para no tener que sentir nada.” Soledad, la cupletista trepa.
“La gente del Partido Comunista no se creía que por las mañanas organizaba revueltas contra el dictador y por la tarde era la niña perfecta del barrio de Salamanca.”
Lola Buclé, la cupletista de la doble vida.
“¿Qué quién soy? Imaginen milenios multiplicados por eones, desde entonces existo.”
Morgue, la muerte.
“Con el paso de los años mi sentido olfativo se ha desarrollado de una manera casi sobrenatural. Mi mente ha creado jerarquías de olores. (…) Los olores que más me excitan son aquellos que considero nuevos. Rosa desprende un olor agrio que no he olido jamás.”
Edmundo de Brie, el exhibicionista.
“Debido al carácter desinhibido de mi musa desarrollé una opinión no muy favorable de las mujeres. Fue entonces cuando comencé a gritar que la mejor mujer es la que está colgada del palo más alto de la telefónica.”
Franconetti, el de los intermedios.
“Me duele hasta el alma. Me daría igual que me diesen mil palos que mil rosas”
Miércoles de Ceniza, la cupletista escritora.
“Yo nunca me caigo… sólo me desmayo en los brazos de todos los hombres… quizá ahora me desmaye.”
Sibila, la bailarina del Himalaya.
“Siempre quise servir de pie, pero no me dejaban porque decían que era muy alta. Ahora que se ha muerto Rosa siento que hay más espacio.”
La bella Geraldine, la camarera.
“Gracias. No se si levantarme o mirar los pájaros que pasan por la ventana.”
La patética Yocasta, la cupletista médium.
“Mi sueño es ser una gran actriz de esas con la cara pálida y los labios rojos a las que siempre besan desde abajo porque se pasan la película desmayadas.”
Lolita Txi Txi Naboom, la esperanza del cuplé.
“Soy hijo de un antiguo cargo de la SS alemana. Este cabaret es mi casa y también donde están mis peores fantasmas, pero no sé vivir de otra manera.”
Otto Von Big Mak, el empresario.
“Ya no me podrán llamar cuatro ojos, ni bola de sebo, eso menos. Yo por lo menos fui algo en la vida. Ser para no ser.”
Ramirez, el último romántico.
“Si es que no he tenido nunca suerte en la vida. (…) Me llamo Intestina, Intestina Turner. Da igual, mi nombre real es peor.”
Intestina Turner, la más real.
Esta creación colectiva del Taller de Teatro Avanzado de la Universidad Carlos III de Madrid ha sido dirigida por Jesús Barranco. El proceso de creación comenzó a principio de curso y finalizó segundos antes del comienzo. Al tratarse en un género que juega con el público y sus reacciones, cada representación es diferente y cuantos más pases más se enriquece la obra. La idea de incluir cuplés como parte del espectáculo retrotrajo a los actores hasta los años 20 para luego hacer un recorrido por diversas épocas emblemáticas de nuestra historia. El hecho de tener que cantar (que no siempre entonar) supuso un reto añadido a estos jóvenes estudiantes que se dedican al teatro por afición, y que en muchos casos, no habían cantado más allá del plato de la ducha.
El domingo 27 de mayo fue, en principio, la última oportunidad de ver este café-cantante, pero el éxito de público ha espoleado a los actores a prometer una nueva representación. Aunque eso tendrá que ser ya el curso que viene…





