Charivari. Puro Circo
Charivari: Palabra de origen francés que significa algarabía. Este es el nombre del espectáculo inaugural del Teatro-Circo Price, un espectáculo que recupera para Madrid un género desatendido.
Un hombre con la cara pintada de blanco y rojo, con grandes zapatos y un abrigo de retales se queda dormido en un banco al son de una hermosa melodía. La luz se atenúa hasta la más completa oscuridad. Silencio en la sala; el sueño va a comenzar.
Manolo sale a la pista con la cabeza alta y el pecho henchido, sabe que lo que él y su familia son capaces de hacer, poca gente en el mundo es capaz de igualarlo. Mazas, discos, pelotas, boomerangs, vuelan por el aire y cambian de manos sin tocar el suelo. La Familia Española de Circo es la encargada de encandilar al público y crear la primera ilusión. Todos miran hacia el cielo. Un ser grácil y dorado surca la carpa de izquierda a derecha sobre un trapecio. Es Natalia Kuznetsova, viene desde el Circo de Moscú y desciende de una gran trouppe de trapecistas y barristas. Del aire a la tierra. 3 caballos blancos y 3 marrones pasean, trotan, galopan por la pista al ritmo del chascar del látigo de Carlos Savadra. Y, entretanto, los payasos hacen de las suyas comprometiendo al público. Tropiezan y se levantan para volverlo a intentar… y volver a caer. Funambulistas, trapecistas que consiguen que el más difícil todavía parezca fácil, ilusionistas que sacan perros de chisteras, acróbatas sobre ruedas y bailarines de revista se turnan el protagonismo para demostrar aquella habilidad que los hace sobrehumanos.

Fotografía: Tito Medina y Antonin Laurel, payasos. Fuente: Teatro-Circo Price.
El Circo Price resurge de sus cenizas tras más de treinta años de ausencia para hacer las delicias de grandes y pequeños en su nuevo emplazamiento en la calle Ronda de Atocha. Es un espacio moderno y práctico al que, tal vez, le falte el romanticismo de la tradición, pero que lo compensa con la versatilidad y comodidad de toda instalación moderna. Este espacio no sólo acoge espectáculos circenses, también es sede de cursos de circo y, en breve, de un museo sobre el tema.

Fotografía: Cartel de espectáculo Charivari. Fuente: Teatro-Circo Price
Mención especial merece el cartel realizado por el artista madrileño Creesepe, que abre la colección de "carteles de autor" que anunciarán los monajes del Circo Price.
Charivari permanecerá en cartel hasta el 24 de junio. Todavía hay tiempo para ver este grandioso espectáculo.
Un hombre con la cara pintada de blanco y rojo, con grandes zapatos y un abrigo de retales se queda dormido en un banco al son de una hermosa melodía. La luz se atenúa hasta la más completa oscuridad. Silencio en la sala; el sueño va a comenzar.
Manolo sale a la pista con la cabeza alta y el pecho henchido, sabe que lo que él y su familia son capaces de hacer, poca gente en el mundo es capaz de igualarlo. Mazas, discos, pelotas, boomerangs, vuelan por el aire y cambian de manos sin tocar el suelo. La Familia Española de Circo es la encargada de encandilar al público y crear la primera ilusión. Todos miran hacia el cielo. Un ser grácil y dorado surca la carpa de izquierda a derecha sobre un trapecio. Es Natalia Kuznetsova, viene desde el Circo de Moscú y desciende de una gran trouppe de trapecistas y barristas. Del aire a la tierra. 3 caballos blancos y 3 marrones pasean, trotan, galopan por la pista al ritmo del chascar del látigo de Carlos Savadra. Y, entretanto, los payasos hacen de las suyas comprometiendo al público. Tropiezan y se levantan para volverlo a intentar… y volver a caer. Funambulistas, trapecistas que consiguen que el más difícil todavía parezca fácil, ilusionistas que sacan perros de chisteras, acróbatas sobre ruedas y bailarines de revista se turnan el protagonismo para demostrar aquella habilidad que los hace sobrehumanos.

Fotografía: Tito Medina y Antonin Laurel, payasos. Fuente: Teatro-Circo Price.
El Circo Price resurge de sus cenizas tras más de treinta años de ausencia para hacer las delicias de grandes y pequeños en su nuevo emplazamiento en la calle Ronda de Atocha. Es un espacio moderno y práctico al que, tal vez, le falte el romanticismo de la tradición, pero que lo compensa con la versatilidad y comodidad de toda instalación moderna. Este espacio no sólo acoge espectáculos circenses, también es sede de cursos de circo y, en breve, de un museo sobre el tema.

Fotografía: Cartel de espectáculo Charivari. Fuente: Teatro-Circo Price
Mención especial merece el cartel realizado por el artista madrileño Creesepe, que abre la colección de "carteles de autor" que anunciarán los monajes del Circo Price.
Charivari permanecerá en cartel hasta el 24 de junio. Todavía hay tiempo para ver este grandioso espectáculo.





