SÉ QUE NO ME QUIERES
Alguien me dijo un día que quien no tiene miedo, no tiene esperanza. ¿Miedo? yo lo que siento es pánico, y esperanza?... la esperanza para mi es un engaño, un engaño para aquellos que no nos atrevemos a asimilar que no nos va a ocurrir lo que tanto deseamos. Odio la esperanza porque es la causante de que el nudo en mi estómago haga de mis horas de comer un infierno.
Sé que no me quieres, lo sé y me duele. Lo sé por cada una de las veces que te he buscado y no estabas; lo sé por cada uno de los besos que te di y no me devolviste; lo sé por cada una de las noches que pasé en vela mirándote mientras tu dormías soñando con otro. Y aquí sigo, echándote de menos a pesar de que son sólo dos puertas las que nos separan, la del salón y la del baño. Y tú, cada día más lejos de mí sigues adelante, agena a todo lo que me ocurre. Sin saber las noches que me he pasado llorando pensando en que nunca estarás a mi lado.
Hace un mes decidí olvidarte, terminar con esto en silencio, coger mi esperanza y acabar con ella. Me aferro a todos tus defectos para odiarte, es mi mecanismo de defensa para que no sigas haciéndome daño. Todos los días me levanto intentando convencerme de que no me mereces, de que habrá alguien mejor que me sepa valorar. Intento no pensar en ti, no desearte, no acercarme más de la cuenta, no abrazarte, no consolarte, no volver a acariciar ese pelo que tanto me gusta.
Pasan los días y parece que funciona. Ayer estaba feliz, empecé a ver la luz en el oscuro pozo en el que estoy metida, pero llegaste a casa antes de lo previsto, con ese olor tan inconfundible que te hace irresistible y tus vaqueros azules, los que mejor te sientan. Mi garganta ardía, ni siquiera podía tragar. Y comenzé a llorar de impotencia; nada de lo que estoy haciendo funciona. Pasaste por mi lado y ni siquiera me saludaste. Estás enfadada, lo sé, piensas que no quiero tu amistad y tienes razón. No quiero sólo tu amistad.
Aquí estoy, en silencio, encerrada en mi habitación pensando en tí como siempre. Intento escuchar la odiosa música que ponen por la radio pero, sin embargo, sólo oigo cómo te preparas para verle, oigo mis lágrimas resbalar por mi rostro, oigo mi corazón latir a mil de rabia porque no vas a estar esta noche conmigo.
Se que no me quieres, lo se y lo odio.
Sé que no me quieres, lo sé y me duele. Lo sé por cada una de las veces que te he buscado y no estabas; lo sé por cada uno de los besos que te di y no me devolviste; lo sé por cada una de las noches que pasé en vela mirándote mientras tu dormías soñando con otro. Y aquí sigo, echándote de menos a pesar de que son sólo dos puertas las que nos separan, la del salón y la del baño. Y tú, cada día más lejos de mí sigues adelante, agena a todo lo que me ocurre. Sin saber las noches que me he pasado llorando pensando en que nunca estarás a mi lado.
Hace un mes decidí olvidarte, terminar con esto en silencio, coger mi esperanza y acabar con ella. Me aferro a todos tus defectos para odiarte, es mi mecanismo de defensa para que no sigas haciéndome daño. Todos los días me levanto intentando convencerme de que no me mereces, de que habrá alguien mejor que me sepa valorar. Intento no pensar en ti, no desearte, no acercarme más de la cuenta, no abrazarte, no consolarte, no volver a acariciar ese pelo que tanto me gusta.
Pasan los días y parece que funciona. Ayer estaba feliz, empecé a ver la luz en el oscuro pozo en el que estoy metida, pero llegaste a casa antes de lo previsto, con ese olor tan inconfundible que te hace irresistible y tus vaqueros azules, los que mejor te sientan. Mi garganta ardía, ni siquiera podía tragar. Y comenzé a llorar de impotencia; nada de lo que estoy haciendo funciona. Pasaste por mi lado y ni siquiera me saludaste. Estás enfadada, lo sé, piensas que no quiero tu amistad y tienes razón. No quiero sólo tu amistad.
Aquí estoy, en silencio, encerrada en mi habitación pensando en tí como siempre. Intento escuchar la odiosa música que ponen por la radio pero, sin embargo, sólo oigo cómo te preparas para verle, oigo mis lágrimas resbalar por mi rostro, oigo mi corazón latir a mil de rabia porque no vas a estar esta noche conmigo.
Se que no me quieres, lo se y lo odio.
Mis miedos (primera parte)
¿... y quién dijo miedo?
Miedo a mirar y que se note
Miedo a decir y equivocarse
Miedo a rozar y que te rechace
Miedo a no saber explicarle
Miedo a verle con otro/a
Miedo a llorar mientras él/ella sonríe
Miedo a no poder evitar querer
Miedo a no poder
Miedo a la tentación
Miedo a acercarte demasiado
Miedo a alejarte demasiado
Miedo a que la situación te supere
Miedo a no encontrar a nadie como él/ella
Miedo a no ser
Miedo a no estar
Miedo a no poder olvidar
Miedo a que él/ella olvide demasiado pronto
Miedo...
Miedo a mirar y que se note
Miedo a decir y equivocarse
Miedo a rozar y que te rechace
Miedo a no saber explicarle
Miedo a verle con otro/a
Miedo a llorar mientras él/ella sonríe
Miedo a no poder evitar querer
Miedo a no poder
Miedo a la tentación
Miedo a acercarte demasiado
Miedo a alejarte demasiado
Miedo a que la situación te supere
Miedo a no encontrar a nadie como él/ella
Miedo a no ser
Miedo a no estar
Miedo a no poder olvidar
Miedo a que él/ella olvide demasiado pronto
Miedo...





