Cuando dejaste de creer en DIOS, sonreí. Me gustaba tu forma de autogobierno. Te resistías a la idea de un destino bordeado por un ser superior e inventabas tu propio cielo. Y ahí, coleccionabas infinitas estrellas, sueños, fantasías que poco tardabas en colorear con pinceladas de ilusión y tonos azules, rosas o verdes. Alzando tu puño en alto, a modo de héroe francés que apostaba todo a caballo perdedor, te encontré. Y cada día fui aprendiendo algo nuevo, un título, una canción, una jerga extraña ....
Cuando dejaste de creer en las HADAS, me preocupé. Nunca una persona había sido el recipiente perfecto para contener esa pócima de inocencia y picardía que sucumbía al encanto de los cuentos. Nadie se había preocupado tanto por crecer y dejar de ser un niño.
Maduraste a voz de pronto, y sobrevolaste Nunca Jamás para vivir al otro lado, el de la realidad. Allí, en el País de los hombres, los que quieren algo no lo consiguen con sólo desearlo. Es imprescindible el esfuerzo y asumir responsabilidades que van más allá de un sorbo de vodka con limón. Los sueños dejaron de ser sueños, y se convirtieron en aspiraciones que reservaban un espacio reducido para un Peter Pan ahora traicionado. (...) Pero yo- sin saberlo siquiera- seguía aprendiendo cosas...
Cuando dejaste de creer en MI, morí. Y cada puñalada que clavé en tu espalda se saldó con heridas abiertas imposibles de cicatrizar en los dos. Cada silencio culpabilizador sangra mis oídos a la espera de que tú les perdones. Faltaron reproches, ya ves... Y yo empecé a mentir –en honor a mi orgullo- cuando prometí vagamente que nunca habría un tercer intento, un cuarto, un quinto... porque habría mil más si fuera necesario.
Quizá porque aunque tú ya no quieras, sigues enseñándome cosas. Y yo también quiero jugar a caballo perdedor mientras absorbo una ácida y provisional solución que sabe a vozka y a limón. Dame al menos, ese derecho. Porque tal vez es hora de renunciar a ese alarde de conformismo y obstinación que se refugia en el "Total...para qué?”, . Aquí y ahora sin el puño en alto tal vez no se logren los sueños (...) porque egoístamente me costaría más energías imaginar que has dejado de quererme y de confiar en mí. Me costaría más que cualquier otra cosa.
Cuando te falta el aire, las cosas se ven de otra manera. Cuando te aprietan y oprimen tus esperanzas avistando un trágico e injusto desenlace, las cosas se ven de otra manera… Y ahí pendiente de un hilo, apoyada en una fina punta bota negra de 30 euros desgastada ya por el mal uso de una adicta a los planos, las cosas no volverán a verse jamás de la misma manera...
El cuello a punto de ser desencajado, abismo de confusión, perplejidad hiriente, mortífera importencia...Palabras sin sentido se vislumbran lejanas a través de un móvil que devuelve un eco vacío. Entretanto, deseos irrefrenables de retomar una vida conmigo,la misma espantosa y amargada monotonía de la que has renegado día sí y día también durante 21 años.
Un sinfín de ideas se pasean por tu mente en apenas un minuto; desfilan con una sonrisa o un reproche personajes y protagonistas; pensamientos e historias…En ese instante, tu cerebro perfila un retrato de ellos insólito, y sólo piensas en hablarles, abrazarlos, en evitar que huyan.
Si algo he aprendido es que no deseo que nadie suicide mis vacilaciones, mis quejas…mi vida...
Si algo he aprendido también es que las lágrimas compartidas duelen menos, que existen personas a las que importo, y que me importan más de lo que creía.
Arrodillada en un dilatado sombrío e inhóspito portal: respiración entrecortada, voz temblorosa y envuelta en lágrimas, escaleras heladas me han hecho renunciar a la idea de que ése sería mi final. Quiero seguir pensando que el destino reserva para mí otra etapa que no se reduce al esquema primitivo de nacer, crecer, desarrollarse y morir. Por eso, a las 2:07 de la madrugada, en aquel mismo portal he muerto y vuelto a nacer.
Porque la vida no sería igual sin mí. Porque la vida no sería igual sin ti, porque yo no sería igual sin ella, ni sin vosotros. Por el momento, reniego de la rendición. Rossy tendrá a su lado una “compi” que se aventure con ella a ravear, Miguelito volverá a ver adelgazado su paquete de Fortuna sin justificación aparente, Esther seguirá instruyendo hábilmente en nuevas y sanas recetas de cocina, Andrea conservará a su lado a alguien con la que poder criticar a gusto y Pablo tendrá a una compañera que cuando esté de buen humor le volverá a comprar un helado de Tiramisú….
Un soplo de oxígeno. Sigo aquí…Seguiré aquí. Por mucho que a veces sucumba al sueño. Porque hay cosas que merecen la pena…
Aunque ahora no pueda verlas de la misma manera.