¿Y si después de tantas palabras no sobrevive la palabra?
Suelo amontonar infinidad de palabras inútiles. El tiempo pasa y las palabras como nosotros siempre son remplazadas. Lo que significa, se supone, una nueva oportunidad con la escritura.
Eso quiere decir que es probable que ahora tenga una buena oportunidad con las palabras, pero para ser sincero no me interesa mucho, mi merito esta en casi nunca hacer nada, en permanecer inmóvil y desocupado, suelo estar sobre la cama escuchando los lamentos de la noche o descifrando las manchas de la pared.
Bueno los últimos han sido algunos de los mejores días de mi vida, nada que hacer, ningún lugar a donde ir. Compre una botella de tequila barato y estuve metiendo sangre una vez más a mis venas, aunque como siempre he conseguido ponerme despreciable.
Estuve visitando algunas páginas hace poco, me he puesto enfermo leyendo algunas cosas de esos pequeños seres que se sobrevaloran a si mismos, se sienten que nadie alcanza a comprenderlos, pobres diablos.
Mi bestia, quiero decir la bestia que soy, también se inclina ante la música clásica, los sonidos fluyen desde dentro, las palabras fluyen desde dentro.
La lluvía ha estado cayendo más allá de las ventanas, me he librado de la prisión de las pequeñas miserias cotidianas y ahora pido tan sólo unos momentos para respirar, trato de sanar las heridas que me ha inflingido el día, mientras espero, que las cosas mejoren, para mí o para el mundo o para ninguno de los dos...





