rostro mientras te afeitas
por Charles Bukowski
y entonces, ¿qué es el cuerpo sino un hombre
atrapado
durante un breve periodo de tiempo?
mirando desde el interior del espejo,
reconociendo al vendedor de verduras
o el diseño del tapiz de las paredes;
y no es la vanidad lo que busca reflejo
sino la silenciosa sorpresa del simio;
pero el reflejo calma…
movimientos de brazos y músculos, cabezas como cascarones,
un rostro mirando fijamente a través de una
vieja dimensión de sueños,
es como una colegiala de Mississipi empolvándose la nariz
y pintando unos besos color lavanda;
el teléfono suena como una suplica
las navajas de afeitar atraviesan la nieve artificial,
las rosas mueren, los meses mueren,
ocaso tras ocaso,
vapor y Cristo y oscuridad,
y a lo lejos, una diminuta mancha de luz.





