El infierno es un lugar solitario
por Charles Bukowski
él tenía 65 y su esposa 66,
ella padecía de Alzheimer.
él sufría de cáncer de mandíbula
se sometió a operaciones,
a tratamientos
de radiación
que debilitaron los huesos
y ahora la mandíbula
tenía algunos alambres.
a diario él le cambiaba
los pañales a su esposa
como a un
bebé.
él no podía manejar en esas condiciones
y tenía que tomar taxi
hasta el hospital,
y como no podía hablar bien,
escribía las indicaciones.
en su última visita
le informaron
que habría otra operación:
un poco más
de la mejilla izquierda
y un poco más
de lengua.
cuando volvió
le cambió los pañales
a su esposa
encendió la televisión
vió las noticias
de la noche
entonces fue a la recamara
agarró el revólver
lo puso sobre la sien de ella
y disparó.
ella se desplomó
hacia la izquierda,
él se sentó en el
sofá
se acomodó el revólver en la boca
y tiró del gatillo.
los tiros no despertaron
a los vecinos.
más tarde
el ruido de la televisión
sí lo hizo.
alguien llegó, empujó
la puerta, los
vió.
luego
llegó la policía y
desplegaron su rutina,
encontraron entre otras cosas:
una cuenta de banco
cerrada y
una chequera con un
balance de
un dolar catorce centavos.
suicidio, dedujeron.
en tres semanas
había nuevos
inquilinos:
un ingeniero en computación
llamado
Ross
y su esposa
Anatana
que estudiaba
ballet.
parecía que eran
otro par
prometedor.
él tenía 65 y su esposa 66,
ella padecía de Alzheimer.
él sufría de cáncer de mandíbula
se sometió a operaciones,
a tratamientos
de radiación
que debilitaron los huesos
y ahora la mandíbula
tenía algunos alambres.
a diario él le cambiaba
los pañales a su esposa
como a un
bebé.
él no podía manejar en esas condiciones
y tenía que tomar taxi
hasta el hospital,
y como no podía hablar bien,
escribía las indicaciones.
en su última visita
le informaron
que habría otra operación:
un poco más
de la mejilla izquierda
y un poco más
de lengua.
cuando volvió
le cambió los pañales
a su esposa
encendió la televisión
vió las noticias
de la noche
entonces fue a la recamara
agarró el revólver
lo puso sobre la sien de ella
y disparó.
ella se desplomó
hacia la izquierda,
él se sentó en el
sofá
se acomodó el revólver en la boca
y tiró del gatillo.
los tiros no despertaron
a los vecinos.
más tarde
el ruido de la televisión
sí lo hizo.
alguien llegó, empujó
la puerta, los
vió.
luego
llegó la policía y
desplegaron su rutina,
encontraron entre otras cosas:
una cuenta de banco
cerrada y
una chequera con un
balance de
un dolar catorce centavos.
suicidio, dedujeron.
en tres semanas
había nuevos
inquilinos:
un ingeniero en computación
llamado
Ross
y su esposa
Anatana
que estudiaba
ballet.
parecía que eran
otro par
prometedor.
Comentario:
Siempre es bueno conseguirse con ese viejo indecente en cualquier sitio.
- Un cordial saludo -
- Un cordial saludo -





