Hoy
Hoy es mi aniversario.
Llevo semanas preparándome para este momento, días apuntalando la sonrisa, y cosiendo el corazón.
El disfraz de dura era de alquiler y lo he manchado, ahora tengo que devolverlo, disculparme y pagar la multa, pero estoy desesperada. Tanto que esconderme debajo de una mesa y pedir al calendario que se quite otra prenda es el único pensamiento que concibo.
Me marche de mi casa un 17 de febrero. Solo dos días de reproches, distanciamientos y acusaciones bastaron para pasar la pagina, hasta el momento, más decisiva de mi vida.
El miedo me secuestró y solo me alimentaba de trabajo, me movía como una sombra, sin hacer ruido, sin llamar la atención de nadie. Con la vergüenza de la culpa. Estaba haciendo daño a personas que quería solo por mi egoísmo.
Dios... Lo escuche tantas veces. Cobarde, egoísta, no piensas en nadie, no te enfrentas a nada....
Ahí deje mi vida. Hice con ella un petate, un hatillo, y como Huckleberry Finn emprendí un camino de tierra, flanqueado de altos árboles. Las primeras semanas cargué mi bulto, mi culpa, y seguí caminando entre los sauces. Que miedo tenia.
Jamás me he sentido tan sola como en esos días. No dejaba de llorar y tenia que hacerlo sola. A cada lagrima publica debía una respuesta. Todos querían saber que me pasaban y cuando habría la boca.... la misma cantinela “me lo imaginaba, ya lo sabia...”
¡No! No lo sabia nadie. Por que nosotros no lo sabíamos, habíamos peleado tanto por ser distintos, que no tuvimos espejo en el que mirarnos. Ya nada era igual a nada y así se murió. Distinto.
Deje una vida segura por vivir una vida mía. Sin querer lastimar a nadie, haciendo mío el dolor ajeno dejaba que me cargaran sus piedras y frustraciones. Y sus caras de pánico. Por mas que mirara alrededor solo encontraba miedo a la contradicción. Miedo de mí por no perpetuar el ritual establecido.
Cuando me interrogaban; si intentaban entender mis motivos lo hacían con pavor en sus ojos e incluso llegue a creer lo que me decían: Solo podria explicármelo si hubieras perdido la cabeza...
La oscuridad se fue disipando como la niebla. Deje de llorar y empecé a vivir y aunque aun tengo momentos en los que no confío en mi futuro, en los que no veo el terreno que piso o donde me conduce la vereda, tengo la certeza de estar dedicando lo mejor que tengo, mi ilusión y mis esfuerzos en hacerme a mi misma.
Pero hoy es mi aniversario. Hoy hace cuatro años que me casé y tres meses y veintitrés días que cerré una puerta para llenar la casa de luz, abriendo ventanas.
Hoy tengo en la memoria todos los días que pase adorando a un hombre, sintiéndome completa por que él estaba conmigo, ilusionada por hacer feliz a una persona que moría por hacerme a mi feliz.
Hoy recuerdo nuestras miradas y nuestras caricias, me inunda la sensación de haber perdido la complicidad de un amigo, y el calor de un amante.
Recuerdo haber peleado contra cualquiera dando la cara por aquello en lo que creía mas que en mi misma.
Pero hoy es mi aniversario, y creo mas en mi.
También pienso lo mucho que me ha costado alcanzar este estado. Me marche sin nada, y lo primero que perdí fue su compañía y su consuelo. Ya nadie me cuida si enfermo, ni se ríe cuando le muerdo los pies. Pero todos los días, no solo hoy, echo de menos cocinar para dos, el olor del after sabe, y mil cosas pequeñas a las que rindo su merecido homenaje, así, extrañándolas y recordándolas. Después fui dándome cuenta de otras muchas cosas que con él perdía, amigos, familia, costumbres y lugares
Dice que jamás nadie me querrá como me quiso (quiere) él, y yo no tengo dudas, que jamás ocurrirá, y ahora vuelvo a llorar pensando, que yo jamás podré volver a querer.
Insiste en celebrarlo, y llevo semanas preparándome para este momento, por que su intención no es irónica, sino hiriente. Quiere que vea que no se ha recuperado, que sin mí esta cojo y sus heridas abiertas.
El día de mi aniversario he vuelto a recordarle que puede decidir, que esta en su mano alejarme mas de lo que yo lo he hecho si es lo que desea. Pero tampoco quiere eso. Quiere que todo sea culpa mía.
Esta noche le veré, planchare el traje de dura, el disfraz de “cárgamelo a mí que aun puedo con todo”... como he podido siempre. Porque seguimos siendo los mismos: Dos personas que (aunque) se siguen queriendo y (,) merecen ser felices.
Sobre esto dejo mil cosas en el tintero... pero son como las polillas en la bombilla. Volverán la noche que vuelva a encender una luz.
Llevo semanas preparándome para este momento, días apuntalando la sonrisa, y cosiendo el corazón.
El disfraz de dura era de alquiler y lo he manchado, ahora tengo que devolverlo, disculparme y pagar la multa, pero estoy desesperada. Tanto que esconderme debajo de una mesa y pedir al calendario que se quite otra prenda es el único pensamiento que concibo.
Me marche de mi casa un 17 de febrero. Solo dos días de reproches, distanciamientos y acusaciones bastaron para pasar la pagina, hasta el momento, más decisiva de mi vida.
El miedo me secuestró y solo me alimentaba de trabajo, me movía como una sombra, sin hacer ruido, sin llamar la atención de nadie. Con la vergüenza de la culpa. Estaba haciendo daño a personas que quería solo por mi egoísmo.
Dios... Lo escuche tantas veces. Cobarde, egoísta, no piensas en nadie, no te enfrentas a nada....
Ahí deje mi vida. Hice con ella un petate, un hatillo, y como Huckleberry Finn emprendí un camino de tierra, flanqueado de altos árboles. Las primeras semanas cargué mi bulto, mi culpa, y seguí caminando entre los sauces. Que miedo tenia.
Jamás me he sentido tan sola como en esos días. No dejaba de llorar y tenia que hacerlo sola. A cada lagrima publica debía una respuesta. Todos querían saber que me pasaban y cuando habría la boca.... la misma cantinela “me lo imaginaba, ya lo sabia...”
¡No! No lo sabia nadie. Por que nosotros no lo sabíamos, habíamos peleado tanto por ser distintos, que no tuvimos espejo en el que mirarnos. Ya nada era igual a nada y así se murió. Distinto.
Deje una vida segura por vivir una vida mía. Sin querer lastimar a nadie, haciendo mío el dolor ajeno dejaba que me cargaran sus piedras y frustraciones. Y sus caras de pánico. Por mas que mirara alrededor solo encontraba miedo a la contradicción. Miedo de mí por no perpetuar el ritual establecido.
Cuando me interrogaban; si intentaban entender mis motivos lo hacían con pavor en sus ojos e incluso llegue a creer lo que me decían: Solo podria explicármelo si hubieras perdido la cabeza...
La oscuridad se fue disipando como la niebla. Deje de llorar y empecé a vivir y aunque aun tengo momentos en los que no confío en mi futuro, en los que no veo el terreno que piso o donde me conduce la vereda, tengo la certeza de estar dedicando lo mejor que tengo, mi ilusión y mis esfuerzos en hacerme a mi misma.
Pero hoy es mi aniversario. Hoy hace cuatro años que me casé y tres meses y veintitrés días que cerré una puerta para llenar la casa de luz, abriendo ventanas.
Hoy tengo en la memoria todos los días que pase adorando a un hombre, sintiéndome completa por que él estaba conmigo, ilusionada por hacer feliz a una persona que moría por hacerme a mi feliz.
Hoy recuerdo nuestras miradas y nuestras caricias, me inunda la sensación de haber perdido la complicidad de un amigo, y el calor de un amante.
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Pero hoy es mi aniversario, y creo mas en mi.
También pienso lo mucho que me ha costado alcanzar este estado. Me marche sin nada, y lo primero que perdí fue su compañía y su consuelo. Ya nadie me cuida si enfermo, ni se ríe cuando le muerdo los pies. Pero todos los días, no solo hoy, echo de menos cocinar para dos, el olor del after sabe, y mil cosas pequeñas a las que rindo su merecido homenaje, así, extrañándolas y recordándolas. Después fui dándome cuenta de otras muchas cosas que con él perdía, amigos, familia, costumbres y lugares
Dice que jamás nadie me querrá como me quiso (quiere) él, y yo no tengo dudas, que jamás ocurrirá, y ahora vuelvo a llorar pensando, que yo jamás podré volver a querer.
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Comentario:
Es miercoles, 4 de mayo de 2005, son las 11:22 y estoy en el trabajo. He cerrado la puerta de mi despacho para estar a solas contigo... o conmigo... y estoy luchando a tu lado... o al mío... por no derrumbarme contigo... o conmigo.
Es cierto, lo que no te mata, te hace fuerte. Yo creo en la fuerza y en cada día nuevo tenemos otra oportunidad de no cometer errores, de no dejar escapar oportunidades y derrumbar limitaciones, tenemos oportunidades para ser como queramos ser.
Es cierto, lo que no te mata, te hace fuerte. Yo creo en la fuerza y en cada día nuevo tenemos otra oportunidad de no cometer errores, de no dejar escapar oportunidades y derrumbar limitaciones, tenemos oportunidades para ser como queramos ser.
Comentario:
Ya eres libre. Un pasado sufrido hace personas fuertes. Si aún sufres tu pasado es sólo porque tú quieres. Se egoísta y ¡vive!.





