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Desnuda no es sin ropa
desnuda, para ti
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Si puedes arrinconar todas tus victorias y arriesgarlas por un golpe de suerte, y perder, y empezar de nuevo desde el principio y nunca decir nada de lo que has perdido; Si puedes forzar tu corazón y nervios y tendones para jugar tu turno tiempo después de que se hayan gastado, y así resistir cuando no te queda nada excepto la voluntad que les dice "Resistid". Ruyard Kipling. IF
Sindicación
 
El traje nuevo de la Emperatriz.


Érase una vez, en un reino muy lejano, una joven Emperatriz que invertía cada rupia de su reino en disfraces y vestuario. Todo su cortejo conocía esta debilidad y desde cada rincón aparecían cortesanos con telas y mascaras que presentaban a su alteza.

Corrió la voz de que la Emperatriz estaba algo cansada de lucir siempre los mismos vestidos y las armaduras con las que se disfrazaba, y buscaba un traje especial.

Necesitaba mostrarse única, como ella siempre había sido y como nunca nadie la había visto.

Se presento en palacio, cierto día, un anciano. Pidió audiencia con la Emperatriz, y durante horas le hablo de su habilidad para tejer las más ricas y exquisitas telas. Entre bostezos, la Emperatriz escuchó cómo seleccionaba el material y preparaba los telares, las noches en vela que dedicaba a imaginar bellos dibujos que plasmar después en los paños, y la textura del material terminado.... Pero no despertaba ningún interés en la Emperatriz con estos detalles.

- Las telas que tejo, y con las que creo los vestidos, son mágicas- informo el anciano.

La Emperatriz entornó los ojos y cambio de postura:

- ¿A que te refieres, anciano? ¿Qué mágicas cualidades son esas?
- Antes de continuar, Majestad, debo informarle que el material y el proceso son caros. Aunque si lo que escuché en mi peregrinación es cierto, estoy seguro de que el resultado es exactamente lo que necesita... El vestido hace que su dueño se vea ante los demás tal y como es. Eso sí: hace falta una sensibilidad especial para apreciar su belleza.

Pudo la curiosidad con la Emperatriz, que además de Emperatriz era mujer... y no pudo resistir embarcarse en el proyecto con el que el anciano tejedor la tentaba.

Invirtió todo lo que tenia en la compra de los telares, en cuantas bobinas de hilo de oro como el tejedor pidió, en las telas más exquisitas y en los sótanos de palacio comenzaron las maquinas a funcionar noche y día.
Pasó algún tiempo... Todos conocían ya la historia del nuevo traje de la Emperatriz, y sus cualidades mágicas corrían de boca en boca.

La Emperatriz andaba nerviosa de un lado a otro. Mando llamar a uno de sus cortesanos, el trovador de palacio. Confiaba en su buen gusto, su amor por las artes y su innegable sensibilidad, por lo que le mandó bajar a los sótanos y ver como iba el trabajo del anciano.

Cuando este vio lo que allí ocurría, no pudo dar crédito... las maquinas funcionaban y el tejedor se movía entre ellas con los brazos extendidos pero sin nada sobre ellos. Al darse cuenta el anciano de que no estaba solo, pidió al trovador que se acercara y contemplara los hermosos dibujos que en el telar nacían. Le hablo de los colores utilizados y le pidió su opinión sobre ellos.

El trovador tardo poco en comprender que su trabajo iba en esa respuesta: si decía que no veía nada, demostraría que no estaba capacitado para la poesía, que cada palabra pronunciada hasta entonces no habría valido nada, y temiendo ser desterrado por incompetente, opto por mentir...

- Majestad, el trabajo del anciano es formidable. Jamás había visto algo tan bonito- Y repitió de memoria la descripción que el tejedor había hecho de las telas.

Quedando conforme así la Emperatriz por unos días, hasta que de nuevo se sintió impaciente y mando llamar al pintor del reino, famoso por plasmar la belleza de los páramos reales en sus lienzos.

Se repitió la historia de este al llegar junto al viejo tejedor: Nada había ante sus ojos en las maquinas trabajando, ni nada había en las manos, que nada cosían, del anciano.

El mismo temor sintió el pintor real, y de la misma forma que el trovador, narro lo hermoso de las telas al presentarse ante la Emperatriz.

Pocos días antes de acabar el vestido, el tejedor pidió la presencia de la Emperatriz para tomar las ultimas medidas y que esta viera con sus propios ojos la maravilla en la que tanto había invertido...

Casi le dio un soponcio a nuestra Emperatriz encontrarse unos sótanos ocupados únicamente con tejedoras. Nada mas podía ver. Solo al viejo sonreír complacido mientras señalaba percheros desnudos. ¿Cómo era posible? Acaso ella no tenía sensibilidad alguna?, se preguntaba en silencio mientras sus súbditos repetían como papagayos lo grandioso de los dibujos y la calidad y suavidad de las telas...

Asustada, solo pudo asentir con la cabeza, y felicitar por su trabajo al tejedor, antes de abandonar angustiada ese lugar.

- Nadie debe saber que no he visto nada, que mis ojos, atrofiados por la falta sensibilidad no me permitieron ver los paños... - se dijo a si misma.

Llegó el gran día en el que la Emperatriz mostraría a su pueblo el vestido nuevo por el que tanto había pagado, y vestida con él salió a la calle, ante la multitud que aclamaba ver la obra.

Caminó altiva ante su pueblo, mientras cientos de ojos se clavaban en ella....

La tensión se cortaba y nadie movía un músculo, hasta que alguien gritó -¡Viva la Emperatriz!, ¡¡Viva el nuevo traje de la Emperatriz!!- y una unánime ovación recorrió las calles...

Todos aplaudían entusiasmados, hasta que un niño se acercó a la Emperatriz entre a multitud, y con los ojos muy abiertos le dijo:

- Majestad, esta usted muy guapa... - La Emperatriz sonrió aliviada, justo antes de que el niño agregara: - A mí mis papás no me dejan ir desnudo...
 
 
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El traje nuevo de la Emperatriz. 25 de octubre de 2004

Ups... salió rana pero en cambio me has dulcificado con un cuento maravilloso... que me recuerda que debo acabar el de mi sobrina... ooooo.... mi lista de temas pendientes... al tomar por el eje, yo sigo leyendo.

- Mira, Malala, qué debes...
- ¡QUÉ TE CALLES! que estoy leyendo
 
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Que bonito el cuento... me ha hecho pensar... De cria simplemente era eso, una historia más, pero ahora se ve desde otra perspectiva.

y sobre lo del chico "ese", para encontrar al principe hay que besar muchas ranas. (ranas, sapos y demas fauna)

 
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Sonia no sabes cuanto me alegra verte de este ánimo tan "cojonudo" y que tires palante. Si un nene no sabe apreciar cuanto vales.. sinceramente... "que se vaya a tomar por culo" (no sonará mu malsonante espero) pero a veces soy así de brutiño.
Un besaso niña.
 
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Animo chica!!

Como ya te dije en el ultimo post, si no esta para ti es que otro mejor te esta buscando...

Sigue asi que vas muy bien
 
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Hola a toooood@s!!

¿Sabeis ya que me encanta que aparezcais por aqui? ¿¿Como?? que no??, no os lo habia dicho nunca?? de verdad, soy un desastre.

Pues me encanta!!

Me temo que la historia con el "hombre ideal" se ha ido al cuerno antes de empezar (hablare de ello en algun momento) por lo que imagino que solo fue ideal en mi cabeza. Pero no pasa nada!!!

Voy a seguir dando guerra, y a quererme mucho, mucho. Si este muchacho no se ha dado cuenta de cuaaaaaanto valgo, es que no me miro bien (coñe, si solo consegui que me viera una vez!!!!), en cualquier caso "tutto bene" y yo contenta!

Seguid por aqui. Esta es vuestra casa.
 
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Ohh....la vanidad! mal rollito
 
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¿Puede ser que estes buscando una voz disonante a tanto apoyo?
¿Puede ser que empieces a no creerte
lo que te dicen los demas?
Espero que no caigas en la tentación de la melancolía, aquel punto en que te encuentras por encima y por debajo de todos al mismo tiempo. Nadie tiene razon, ni yo mismo, pero nadie es tan tonto ni tan inteligente...

Ten cuidado, pero no pierdas un poco de ingenuidad... como el niño del cuento.

Un beso
 
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Una vez me hice el test "¿Cómo le ven los demás"? y la verdad es que me ven mejor que yo a mi misma. Siempre le queda a uno esa falta de autoestima y complejo de inferioridad que viene a aguarle la fiesta, aparentemente si motivo. Mi problema en esa corte de la emperatriz hubiera sido que yo le habría dicho la verdad, que ahí no había nada, aunque me arriesgaba a que se enfadara y mandara cortar la cabeza. Muchas veces no decimos la verdad más que por no herir por miedo a perder una amistad y eso es lo que no tengo claro si compensa.
 
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Muy buena adaptacion del cuento. Es cierto que muchas veces nos cegamos y somos incapaces de reconocer las cosas, nos pierde el orgullo y la vanidad, a veces solo hace falta algo simple para abrir los ojos.

Saludos :)
 
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Siempre las opiniones de los demás nos condicionan nuestro actuar, y actuamos más por el qué dirán que por lo que realmente pensamos y queremos. ¿Es lo que te ocurre a ti?. La opinión de los demás debe ayudarnos, pero no condicionarnos. Yo me lo conocía el cuento en versión rey...
 
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Hacia tiempo que no leía este cuento. Sólo me pregunto yo, que si reconozco mi falta de sensibilidad como en el cuento, ¿que quieres decir con él?
 
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no está mal
No