Bailemos
Con los primeros rayos del alba, se cruzaron tu mirada y la mia; y asi, nerviosos, fuimos descubriendo cada uno de nuestros gestos. ¿Sabias que sonries cuando, dormido, pronuncio tu nombre?, ¿Sabias que me acompaña tu olor de niño, hasta que el hombre que eres, me besa despues de una ducha? Tal vez no; como tampoco yo sabia, antes de que lo calculases, que la suma de lunares en mi cara, dividido por tu estatura, da como resultado el numero “pi” –Prueba irrefutable de que estamos hechos el uno para el otro- ; ni que la piel de mis pechos tiene diferente tacto, según la hora de la noche a la que la acaricies: -Lo que significa que me deseas mas a las 4:32, que a las 6:21-.
Servimos calientes los besos que, húmedos de café, nos llevamos a la boca; y tras vestir de colores nuestro Domingo, salímos a la calle con la ilusion de comernos el mundo. A dos metros del suelo y tomados de la mano, recorrimos un Madrid distinto; mas brillante, mas alegre
Un restaurante en El Retiro, nos recibió como novios: adornandonos, vendiendonos, y enluciendo la fachada de nuestras propias miserias; nos entregamos al otro como un regalo bien envuelto y nos juramos cuanto tópico cruzó nuestras mentes enloquecidas de esperanza. -Chin-chin: Por nuestro futuro- y sellamos el acuerdo con dos alianzas.
Para los postres ya eramos la envidia de todos los comensales, y con un dulce sabor de boca, y la satisfaccion de los deseos cumplidos, nos fuimos a dormir la siesta.
¿Cuánto tiempo pasó?. Mi reloj marcaba las 19:36, pero tu voz nunca me dijo que habian pasado diez años. Desperté con dolor de cabeza y olor a vacio en el aliento. Ya no estabas a mi lado. Te busqué por toda la casa y te llamé a gritos en cada foto tuya que colgaba de las paredes; todo sin éxito. Arreglé mi maquillaje y con un abrigo de despecho cerré la puerta para ir en tu busca.
¿Sabias que la noche llega antes para los sin techo?, ¿Sabías que el sudor frio congela el alma? Tal vez no; como tampoco yo sabia, antes de que tú me lo dijeras, que cambiamos desde dentro y cuando las diferencias afloran, somos desconocidos; ni que se puede perder el amor y la memoria, a pesar de nosotros mismos.
Al regresar a nuestra casa viuda de sueños, deslumbradas mis pupilas por mil estrellas fugaces y con los pies destrozados por recorrer en tacones el infierno, te vi apoyado en el quicio de la puerta.
-Son para ti- dijiste, tendiendo un ramo de promesas
-Gracias, son preciosas; pero temo que las marchitará el tiempo. ¿Dónde estuviste? Salí a buscarte
-Yo tambien...
-Pero no te encontré por mas empeño que puse
-Yo tampoco...
-Ahora me siento triste. Hemos perdido todo el día y ya es noche cerrada. Ni siquiera nos vemos en esta habitacion oscura
-Te conozco tanto, o tan poco, como a mi mismo y todo nos lo dijimos ya.
-¿Qué podemos hacer entonces?
-¿En silencio, los dos juntos y sin necesidad de mirarnos?... Quisiera bailar contigo.
Servimos calientes los besos que, húmedos de café, nos llevamos a la boca; y tras vestir de colores nuestro Domingo, salímos a la calle con la ilusion de comernos el mundo. A dos metros del suelo y tomados de la mano, recorrimos un Madrid distinto; mas brillante, mas alegre
Un restaurante en El Retiro, nos recibió como novios: adornandonos, vendiendonos, y enluciendo la fachada de nuestras propias miserias; nos entregamos al otro como un regalo bien envuelto y nos juramos cuanto tópico cruzó nuestras mentes enloquecidas de esperanza. -Chin-chin: Por nuestro futuro- y sellamos el acuerdo con dos alianzas.
Para los postres ya eramos la envidia de todos los comensales, y con un dulce sabor de boca, y la satisfaccion de los deseos cumplidos, nos fuimos a dormir la siesta.
¿Cuánto tiempo pasó?. Mi reloj marcaba las 19:36, pero tu voz nunca me dijo que habian pasado diez años. Desperté con dolor de cabeza y olor a vacio en el aliento. Ya no estabas a mi lado. Te busqué por toda la casa y te llamé a gritos en cada foto tuya que colgaba de las paredes; todo sin éxito. Arreglé mi maquillaje y con un abrigo de despecho cerré la puerta para ir en tu busca.
¿Sabias que la noche llega antes para los sin techo?, ¿Sabías que el sudor frio congela el alma? Tal vez no; como tampoco yo sabia, antes de que tú me lo dijeras, que cambiamos desde dentro y cuando las diferencias afloran, somos desconocidos; ni que se puede perder el amor y la memoria, a pesar de nosotros mismos.
Al regresar a nuestra casa viuda de sueños, deslumbradas mis pupilas por mil estrellas fugaces y con los pies destrozados por recorrer en tacones el infierno, te vi apoyado en el quicio de la puerta.
-Son para ti- dijiste, tendiendo un ramo de promesas
-Gracias, son preciosas; pero temo que las marchitará el tiempo. ¿Dónde estuviste? Salí a buscarte
-Yo tambien...
-Pero no te encontré por mas empeño que puse
-Yo tampoco...
-Ahora me siento triste. Hemos perdido todo el día y ya es noche cerrada. Ni siquiera nos vemos en esta habitacion oscura
-Te conozco tanto, o tan poco, como a mi mismo y todo nos lo dijimos ya.
-¿Qué podemos hacer entonces?
-¿En silencio, los dos juntos y sin necesidad de mirarnos?... Quisiera bailar contigo.
Comentario:
Ò»¸öÂøÍ·Òý·¢µÄѪ°¸
º«¾ç¡¶¹¬¡·
Éñ»°
»ôÔª¼×
ÉñµñÏÀÂÂ
ÉÙ¸¾
ÃÀÅ® ÃÀŮͼ
Ã÷ÐǶµãÐ´Õæ
ÂãÌåÐ´Õæ Ã÷ÐÇÂãÌåÐ´Õæ
ÈËÌåÒÕÊõÐ´Õæ
ÃÀÍÎ
Å®ÈËͼƬ ÐÔ¸ÐÃÀŮͼƬ
Å®ÐÔÈé·¿ Å®ÐÔÈé·¿Ð´Õæ
Å®ÈËÆ¨¹É Å®ÐÔÆ¨¹É ͵ÅÄ
͵ÅÄÅ®È˵ÄͼƬ
18 Ìù ͼ ̨Íå ³ÉÈË
ÄÐͬÐÔÁµÐ´ÕæÍ¼Æ¬
ÎçÒ¹ÌìÌóÉÈËС˵-ÎçÒ¹ÌìÌóÉÈ˵çÓ°
̨ÍåÍøÂçС˵ ̨ÍåÍøÂçµçÓ°
СÁúÅ®ÓëÒü־ƽ
ͼƬÐÔÎÅ
ÃÀŮϴÔèСÓÎÏ· ÃÀŮϴÔè͵ÅĵçÓ°
ÑÞÎè
³ÉÈËͼ¿â
Å®Ã÷ÐÇͼƬ
¶¡×Ö¿ã
Ãâ·ÑµçÓ°ÔÚÏß¿´
Ãâ·ÑµçÊÓÁ¬Ðø¾çÊÕ¿´
ÃÀÍÎ ÇÌÍΠͼƬ
ÉÙ¸¾Õ¹Ñ¨
ɫӰÎÞ¼É
º«¾ç¡¶¹¬¡·
Éñ»°
»ôÔª¼×
ÉñµñÏÀÂÂ
ÉÙ¸¾
ÃÀÅ® ÃÀŮͼ
Ã÷ÐǶµãÐ´Õæ
ÂãÌåÐ´Õæ Ã÷ÐÇÂãÌåÐ´Õæ
ÈËÌåÒÕÊõÐ´Õæ
ÃÀÍÎ
Å®ÈËͼƬ ÐÔ¸ÐÃÀŮͼƬ
Å®ÐÔÈé·¿ Å®ÐÔÈé·¿Ð´Õæ
Å®ÈËÆ¨¹É Å®ÐÔÆ¨¹É ͵ÅÄ
͵ÅÄÅ®È˵ÄͼƬ
18 Ìù ͼ ̨Íå ³ÉÈË
ÄÐͬÐÔÁµÐ´ÕæÍ¼Æ¬
ÎçÒ¹ÌìÌóÉÈËС˵-ÎçÒ¹ÌìÌóÉÈ˵çÓ°
̨ÍåÍøÂçС˵ ̨ÍåÍøÂçµçÓ°
СÁúÅ®ÓëÒü־ƽ
ͼƬÐÔÎÅ
ÃÀŮϴÔèСÓÎÏ· ÃÀŮϴÔè͵ÅĵçÓ°
ÑÞÎè
³ÉÈËͼ¿â
Å®Ã÷ÐÇͼƬ
¶¡×Ö¿ã
Ãâ·ÑµçÓ°ÔÚÏß¿´
Ãâ·ÑµçÊÓÁ¬Ðø¾çÊÕ¿´
ÃÀÍÎ ÇÌÍΠͼƬ
ÉÙ¸¾Õ¹Ñ¨
ɫӰÎÞ¼É
Comentario:
ÐÔ°®ÊÓÆµ
͵ÅÄͼƬ
ÈËÌåÒÕÊõͼ¼
Èý¼¶Æ¬
ÃÀÅ®ÊÓÆµÂ¼Ïñ
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
ÓÕ»ó¼¤ÇéÃÃÃÃÉ«°É
ppµãµãͨ
Í¼Æ¬Íø
¼¤ÇéСµçÓ°
³ÉÈËСµçÓ°
»ÆÉ«Ð¡µçÓ°
СµçÓ°
·òÆÞµçÓ°
ÊÓÆµÁÄÌìÊÒ
ÂãÌåÊÓÆµÁÄÌìÊÒ
btµçÓ°ÏÂÔØ
ÐÔ°®Ð¡µçÓ°
ÃÀ¹úaƬ-ÃÀ¹úëƬ
Ű´ýµçÓ°-ÐÔŰ´ýµçÓ°
ŮͬÐÔÁµµçÓ°
ÄÐͬÐÔÁµµçÓ°
Å®ÐÔÍβ¿Í¼-ÃÀÅ®Íβ¿Ð´ÕæµçÓ°
×ö°®µçÓ°-´¦Å®×ö°®Á÷ѪµçÓ°
ÈËÊÞÐÔ½»µçÓ°-ÈËÓëÊÞ×ö°®µçÓ°
ÈËÓë¹·ÐÔ½»µçÓ°
͵ÅÄÅ®È˵ÄͼƬ
18 Ìù ͼ ̨Íå ³ÉÈË
ÄÐͬÐÔÁµÐ´ÕæÍ¼Æ¬
ÎçÒ¹ÌìÌóÉÈËС˵
̨ÍåÍøÂçС˵
СÁúÅ®ÓëÒü־ƽ
ͼƬÐÔÎÅ
ÃÀŮϴÔèСÓÎÏ·
ÑÞÎè
³ÉÈËͼ¿â
Å®Ã÷ÐÇͼƬ
¶¡×Ö¿ã
»Æº×Ó°Ôº Ãâ·Ñ¿íƵ
Ãâ·Ñ¿¨Í¨
Ãâ·ÑµçÓ°ÔÚÏß¿´
Ãâ·ÑµçÊÓÁ¬Ðø¾çÊÕ¿´
ÃÀÍÎ
ÉÙ¸¾Õ¹Ñ¨
ɫӰÎÞ¼É
¡¶¹¬¡·
¡¶Éñ»°¡·
¡¶»ôÔª¼×¡·
Ò»¸öÂøÍ·Òý·¢µÄѪ°¸
ÉñµñÏÀÂÂ
ÉÙ¸¾ ÐÔ¸ÐÉÙ¸¾Ð´Õæ
ÃÀÅ®
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®Ð´Õæ
Ã÷ÐǶµãÐ´Õæ
Ã÷ÐÇÐ´Õæ
Ã÷ÐÇÂãÌåÐ´Õæ
ÂãÌåÐ´Õæ
ÂãÌåͼƬ
ÈËÌåÒÕÊõÐ´Õæ
±ä̬µçÓ° ÐÔ±ä̬µçÓ°
͵ÅÄͼƬ
ÈËÌåÒÕÊõͼ¼
Èý¼¶Æ¬
ÃÀÅ®ÊÓÆµÂ¼Ïñ
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
ÓÕ»ó¼¤ÇéÃÃÃÃÉ«°É
ppµãµãͨ
Í¼Æ¬Íø
¼¤ÇéСµçÓ°
³ÉÈËСµçÓ°
»ÆÉ«Ð¡µçÓ°
СµçÓ°
·òÆÞµçÓ°
ÊÓÆµÁÄÌìÊÒ
ÂãÌåÊÓÆµÁÄÌìÊÒ
btµçÓ°ÏÂÔØ
ÐÔ°®Ð¡µçÓ°
ÃÀ¹úaƬ-ÃÀ¹úëƬ
Ű´ýµçÓ°-ÐÔŰ´ýµçÓ°
ŮͬÐÔÁµµçÓ°
ÄÐͬÐÔÁµµçÓ°
Å®ÐÔÍβ¿Í¼-ÃÀÅ®Íβ¿Ð´ÕæµçÓ°
×ö°®µçÓ°-´¦Å®×ö°®Á÷ѪµçÓ°
ÈËÊÞÐÔ½»µçÓ°-ÈËÓëÊÞ×ö°®µçÓ°
ÈËÓë¹·ÐÔ½»µçÓ°
͵ÅÄÅ®È˵ÄͼƬ
18 Ìù ͼ ̨Íå ³ÉÈË
ÄÐͬÐÔÁµÐ´ÕæÍ¼Æ¬
ÎçÒ¹ÌìÌóÉÈËС˵
̨ÍåÍøÂçС˵
СÁúÅ®ÓëÒü־ƽ
ͼƬÐÔÎÅ
ÃÀŮϴÔèСÓÎÏ·
ÑÞÎè
³ÉÈËͼ¿â
Å®Ã÷ÐÇͼƬ
¶¡×Ö¿ã
»Æº×Ó°Ôº Ãâ·Ñ¿íƵ
Ãâ·Ñ¿¨Í¨
Ãâ·ÑµçÓ°ÔÚÏß¿´
Ãâ·ÑµçÊÓÁ¬Ðø¾çÊÕ¿´
ÃÀÍÎ
ÉÙ¸¾Õ¹Ñ¨
ɫӰÎÞ¼É
¡¶¹¬¡·
¡¶Éñ»°¡·
¡¶»ôÔª¼×¡·
Ò»¸öÂøÍ·Òý·¢µÄѪ°¸
ÉñµñÏÀÂÂ
ÉÙ¸¾ ÐÔ¸ÐÉÙ¸¾Ð´Õæ
ÃÀÅ®
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®Ð´Õæ
Ã÷ÐǶµãÐ´Õæ
Ã÷ÐÇÐ´Õæ
Ã÷ÐÇÂãÌåÐ´Õæ
ÂãÌåÐ´Õæ
ÂãÌåͼƬ
ÈËÌåÒÕÊõÐ´Õæ
±ä̬µçÓ° ÐÔ±ä̬µçÓ°
Comentario:
Ãâ·ÑµçÓ°Íø
Ãâ·ÑÔÚÏßµçÓ°
¿´Ãâ·ÑµçÓ°
Ãâ·ÑµçÓ°ÍøÕ¾
×îк«¹úµçÓ°
Á½ÐÔÉú»î
ÐÔ½ÌÓýƬ
Ãâ·ÑµçÓ°Éñ»°
×îеçÓ°ÎÞ¼«
Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
×îеçÓ°ÏÂÔØ
³ÉÈËÐÔ°®µçÓ°
Ãâ·ÑСµçÓ°
ÐÔµçÓ°
Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°ÏÂÔØ
Ãâ·ÑµçÓ°ÔÚÏß¹Û¿´
¿í´øµçÓ°
¾µäµçÓ°ÏÂÔØ
Ãâ·Ñ¿Ö²ÀµçÓ°
Ãâ·ÑӰƬÏÂÔØ
Ãâ·ÑÓ°Ôº
×îдóƬ
Ê®°ËµçÓ°Íø
ÃÀÅ®Ð´Õæ
ÈËÌåÒÕÊõ
ÃÀŮͼƬ
ÃÀÅ®×ß¹â
ÃÀÍÈͼƬ
Èý¼¶Æ¬
Ç¿¼éµçÓ°
ÃÀÅ®µÌåͼƬ
»ÆÉ«µçÓ°ÏÂÔØ
Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°
ÐÔ¸ÐÃÀŮͼƬ
ƯÁÁÃÃÃÃͼƬ
×ö°®Í¼Æ¬
ÃÀÉÙÅ®
ÈÕ±¾avµçÓ°
ÇéÉ«µçÓ°
ͬ־µçÓ°ÏÂÔØ
¼¤ÇéÊÓÆµÏÂÔØ
Ã÷ÐǶµãͼƬ
Ð´ÕæµçÓ°
Òõ²¿Í¼Æ¬
È鷿ͼƬ
Ã÷ÐÇÂãÕÕ
Ãâ·ÑÔÚÏßµçÓ°
¿´Ãâ·ÑµçÓ°
Ãâ·ÑµçÓ°ÍøÕ¾
×îк«¹úµçÓ°
Á½ÐÔÉú»î
ÐÔ½ÌÓýƬ
Ãâ·ÑµçÓ°Éñ»°
×îеçÓ°ÎÞ¼«
Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
×îеçÓ°ÏÂÔØ
³ÉÈËÐÔ°®µçÓ°
Ãâ·ÑСµçÓ°
ÐÔµçÓ°
Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°ÏÂÔØ
Ãâ·ÑµçÓ°ÔÚÏß¹Û¿´
¿í´øµçÓ°
¾µäµçÓ°ÏÂÔØ
Ãâ·Ñ¿Ö²ÀµçÓ°
Ãâ·ÑӰƬÏÂÔØ
Ãâ·ÑÓ°Ôº
×îдóƬ
Ê®°ËµçÓ°Íø
ÃÀÅ®Ð´Õæ
ÈËÌåÒÕÊõ
ÃÀŮͼƬ
ÃÀÅ®×ß¹â
ÃÀÍÈͼƬ
Èý¼¶Æ¬
Ç¿¼éµçÓ°
ÃÀÅ®µÌåͼƬ
»ÆÉ«µçÓ°ÏÂÔØ
Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°
ÐÔ¸ÐÃÀŮͼƬ
ƯÁÁÃÃÃÃͼƬ
×ö°®Í¼Æ¬
ÃÀÉÙÅ®
ÈÕ±¾avµçÓ°
ÇéÉ«µçÓ°
ͬ־µçÓ°ÏÂÔØ
¼¤ÇéÊÓÆµÏÂÔØ
Ã÷ÐǶµãͼƬ
Ð´ÕæµçÓ°
Òõ²¿Í¼Æ¬
È鷿ͼƬ
Ã÷ÐÇÂãÕÕ
Comentario:
ÃÀÉÙÅ®
ÈÕ±¾avµçÓ°
ÇéÉ«µçÓ°
ͬ־µçÓ°ÏÂÔØ
¼¤ÇéÊÓÆµÏÂÔØ
Ã÷ÐǶµãͼƬ
Ð´ÕæµçÓ°
Òõ²¿Í¼Æ¬
È鷿ͼƬ
Ã÷ÐÇÂãÕÕ
ÐÔ°®ÊÓÆµ
͵ÅÄͼƬ
͵ÅÄÅ®È˵ÄͼƬ
18 Ìù ͼ ̨Íå ³ÉÈË
ÄÐͬÐÔÁµÐ´ÕæÍ¼Æ¬
ÎçÒ¹ÌìÌóÉÈËС˵
̨ÍåÍøÂçС˵
СÁúÅ®ÓëÒü־ƽ
ͼƬÐÔÎÅ
ÃÀŮϴÔèСÓÎÏ·
ÑÞÎè
³ÉÈËͼ¿â
Å®Ã÷ÐÇͼƬ
¶¡×Ö¿ã
»Æº×Ó°Ôº Ãâ·Ñ¿íƵ
Ãâ·Ñ¿¨Í¨
Ãâ·ÑµçÓ°ÔÚÏß¿´
Ãâ·ÑµçÊÓÁ¬Ðø¾çÊÕ¿´
ÃÀÍÎ
ÉÙ¸¾Õ¹Ñ¨
ɫӰÎÞ¼É
¡¶¹¬¡·
¡¶Éñ»°¡·
¡¶»ôÔª¼×¡·
Ò»¸öÂøÍ·Òý·¢µÄѪ°¸
ÉñµñÏÀÂÂ
ÉÙ¸¾ ÐÔ¸ÐÉÙ¸¾Ð´Õæ
ÃÀÅ®
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®Ð´Õæ
Ã÷ÐǶµãÐ´Õæ
Ã÷ÐÇÐ´Õæ
Ã÷ÐÇÂãÌåÐ´Õæ
ÂãÌåÐ´Õæ
ÂãÌåͼƬ
ÈËÌåÒÕÊõÐ´Õæ
±ä̬µçÓ° ÐÔ±ä̬µçÓ°
ÃÀÍÎ ÉÙ¸¾Íβ¿Ð´Õæ
ÃÀÅ®Íβ¿Ð´Õæ
Å®ÈËͼƬ
Å®ÐÔÈé·¿
Å®ÈËÆ¨¹É Å®ÐÔÆ¨¹É ͵ÅÄ
ÈÕ±¾avµçÓ°
ÇéÉ«µçÓ°
ͬ־µçÓ°ÏÂÔØ
¼¤ÇéÊÓÆµÏÂÔØ
Ã÷ÐǶµãͼƬ
Ð´ÕæµçÓ°
Òõ²¿Í¼Æ¬
È鷿ͼƬ
Ã÷ÐÇÂãÕÕ
ÐÔ°®ÊÓÆµ
͵ÅÄͼƬ
͵ÅÄÅ®È˵ÄͼƬ
18 Ìù ͼ ̨Íå ³ÉÈË
ÄÐͬÐÔÁµÐ´ÕæÍ¼Æ¬
ÎçÒ¹ÌìÌóÉÈËС˵
̨ÍåÍøÂçС˵
СÁúÅ®ÓëÒü־ƽ
ͼƬÐÔÎÅ
ÃÀŮϴÔèСÓÎÏ·
ÑÞÎè
³ÉÈËͼ¿â
Å®Ã÷ÐÇͼƬ
¶¡×Ö¿ã
»Æº×Ó°Ôº Ãâ·Ñ¿íƵ
Ãâ·Ñ¿¨Í¨
Ãâ·ÑµçÓ°ÔÚÏß¿´
Ãâ·ÑµçÊÓÁ¬Ðø¾çÊÕ¿´
ÃÀÍÎ
ÉÙ¸¾Õ¹Ñ¨
ɫӰÎÞ¼É
¡¶¹¬¡·
¡¶Éñ»°¡·
¡¶»ôÔª¼×¡·
Ò»¸öÂøÍ·Òý·¢µÄѪ°¸
ÉñµñÏÀÂÂ
ÉÙ¸¾ ÐÔ¸ÐÉÙ¸¾Ð´Õæ
ÃÀÅ®
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®Ð´Õæ
Ã÷ÐǶµãÐ´Õæ
Ã÷ÐÇÐ´Õæ
Ã÷ÐÇÂãÌåÐ´Õæ
ÂãÌåÐ´Õæ
ÂãÌåͼƬ
ÈËÌåÒÕÊõÐ´Õæ
±ä̬µçÓ° ÐÔ±ä̬µçÓ°
ÃÀÍÎ ÉÙ¸¾Íβ¿Ð´Õæ
ÃÀÅ®Íβ¿Ð´Õæ
Å®ÈËͼƬ
Å®ÐÔÈé·¿
Å®ÈËÆ¨¹É Å®ÐÔÆ¨¹É ͵ÅÄ
Comentario:
Ãâ·ÑµçÓ°Íø
Ãâ·ÑÔÚÏßµçÓ°
¿´Ãâ·ÑµçÓ°
Ãâ·ÑµçÓ°ÍøÕ¾
×îк«¹úµçÓ°
Á½ÐÔÉú»î
ÐÔ½ÌÓýƬ
Ãâ·ÑµçÓ°Éñ»°
×îеçÓ°ÎÞ¼«
Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
×îеçÓ°ÏÂÔØ
³ÉÈËÐÔ°®µçÓ°
Ãâ·ÑСµçÓ°
ÐÔµçÓ°
Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°ÏÂÔØ
Ãâ·ÑµçÓ°ÔÚÏß¹Û¿´
¿í´øµçÓ°
¾µäµçÓ°ÏÂÔØ
Ãâ·Ñ¿Ö²ÀµçÓ°
Ãâ·ÑӰƬÏÂÔØ
Ãâ·ÑÓ°Ôº
×îдóƬ
Ê®°ËµçÓ°Íø
ÃÀÅ®Ð´Õæ
ÈËÌåÒÕÊõ
ÃÀŮͼƬ
ÃÀÅ®×ß¹â
ÃÀÍÈͼƬ
Èý¼¶Æ¬
Ç¿¼éµçÓ°
ÃÀÅ®µÌåͼƬ
»ÆÉ«µçÓ°ÏÂÔØ
Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°
ÐÔ¸ÐÃÀŮͼƬ
ƯÁÁÃÃÃÃͼƬ
×ö°®Í¼Æ¬
Ãâ·ÑÔÚÏßµçÓ°
¿´Ãâ·ÑµçÓ°
Ãâ·ÑµçÓ°ÍøÕ¾
×îк«¹úµçÓ°
Á½ÐÔÉú»î
ÐÔ½ÌÓýƬ
Ãâ·ÑµçÓ°Éñ»°
×îеçÓ°ÎÞ¼«
Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
×îеçÓ°ÏÂÔØ
³ÉÈËÐÔ°®µçÓ°
Ãâ·ÑСµçÓ°
ÐÔµçÓ°
Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°ÏÂÔØ
Ãâ·ÑµçÓ°ÔÚÏß¹Û¿´
¿í´øµçÓ°
¾µäµçÓ°ÏÂÔØ
Ãâ·Ñ¿Ö²ÀµçÓ°
Ãâ·ÑӰƬÏÂÔØ
Ãâ·ÑÓ°Ôº
×îдóƬ
Ê®°ËµçÓ°Íø
ÃÀÅ®Ð´Õæ
ÈËÌåÒÕÊõ
ÃÀŮͼƬ
ÃÀÅ®×ß¹â
ÃÀÍÈͼƬ
Èý¼¶Æ¬
Ç¿¼éµçÓ°
ÃÀÅ®µÌåͼƬ
»ÆÉ«µçÓ°ÏÂÔØ
Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°
ÐÔ¸ÐÃÀŮͼƬ
ƯÁÁÃÃÃÃͼƬ
×ö°®Í¼Æ¬
Comentario:
ÃÀÉÙÅ®
ÈÕ±¾avµçÓ°
ÇéÉ«µçÓ°
ͬ־µçÓ°ÏÂÔØ
¼¤ÇéÊÓÆµÏÂÔØ
Ã÷ÐǶµãͼƬ
Ð´ÕæµçÓ°
Òõ²¿Í¼Æ¬
È鷿ͼƬ
Ã÷ÐÇÂãÕÕ
ÐÔ°®ÊÓÆµ
͵ÅÄͼƬ
ÈËÌåÒÕÊõͼ¼
Èý¼¶Æ¬
ÃÀÅ®ÊÓÆµÂ¼Ïñ
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
ÓÕ»ó¼¤ÇéÃÃÃÃÉ«°É
ppµãµãͨ
Í¼Æ¬Íø
¼¤ÇéСµçÓ°
³ÉÈËСµçÓ°
»ÆÉ«Ð¡µçÓ°
СµçÓ°
·òÆÞµçÓ°
ÊÓÆµÁÄÌìÊÒ
ÂãÌåÊÓÆµÁÄÌìÊÒ
btµçÓ°ÏÂÔØ
ÐÔ°®Ð¡µçÓ°
ÃÀ¹úaƬ-ÃÀ¹úëƬ
Ű´ýµçÓ°-ÐÔŰ´ýµçÓ°
ŮͬÐÔÁµµçÓ°
ÄÐͬÐÔÁµµçÓ°
Å®ÐÔÍβ¿Í¼-ÃÀÅ®Íβ¿Ð´ÕæµçÓ°
×ö°®µçÓ°-´¦Å®×ö°®Á÷ѪµçÓ°
ÈËÊÞÐÔ½»µçÓ°-ÈËÓëÊÞ×ö°®µçÓ°
ÈËÓë¹·ÐÔ½»µçÓ°
ÊÓÆµÂ¼Ïñ¼¤ÇéÊÓÆµ
ÍѹìµçÓ°
ÃÀÅ®ÊÓÆµÂ¼Ïñ
ÈËÌåÒÕÊõͼ¼
ÈÕ±¾avµçÓ°
ÇéÉ«µçÓ°
ͬ־µçÓ°ÏÂÔØ
¼¤ÇéÊÓÆµÏÂÔØ
Ã÷ÐǶµãͼƬ
Ð´ÕæµçÓ°
Òõ²¿Í¼Æ¬
È鷿ͼƬ
Ã÷ÐÇÂãÕÕ
ÐÔ°®ÊÓÆµ
͵ÅÄͼƬ
ÈËÌåÒÕÊõͼ¼
Èý¼¶Æ¬
ÃÀÅ®ÊÓÆµÂ¼Ïñ
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
ÓÕ»ó¼¤ÇéÃÃÃÃÉ«°É
ppµãµãͨ
Í¼Æ¬Íø
¼¤ÇéСµçÓ°
³ÉÈËСµçÓ°
»ÆÉ«Ð¡µçÓ°
СµçÓ°
·òÆÞµçÓ°
ÊÓÆµÁÄÌìÊÒ
ÂãÌåÊÓÆµÁÄÌìÊÒ
btµçÓ°ÏÂÔØ
ÐÔ°®Ð¡µçÓ°
ÃÀ¹úaƬ-ÃÀ¹úëƬ
Ű´ýµçÓ°-ÐÔŰ´ýµçÓ°
ŮͬÐÔÁµµçÓ°
ÄÐͬÐÔÁµµçÓ°
Å®ÐÔÍβ¿Í¼-ÃÀÅ®Íβ¿Ð´ÕæµçÓ°
×ö°®µçÓ°-´¦Å®×ö°®Á÷ѪµçÓ°
ÈËÊÞÐÔ½»µçÓ°-ÈËÓëÊÞ×ö°®µçÓ°
ÈËÓë¹·ÐÔ½»µçÓ°
ÊÓÆµÂ¼Ïñ¼¤ÇéÊÓÆµ
ÍѹìµçÓ°
ÃÀÅ®ÊÓÆµÂ¼Ïñ
ÈËÌåÒÕÊõͼ¼
Comentario:
Ãâ·ÑµçÓ°Íø
Ãâ·ÑÔÚÏßµçÓ°
¿´Ãâ·ÑµçÓ°
Ãâ·ÑµçÓ°ÍøÕ¾
×îк«¹úµçÓ°
Á½ÐÔÉú»î
ÐÔ½ÌÓýƬ
Ãâ·ÑµçÓ°Éñ»°
Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
×îеçÓ°ÏÂÔØ
³ÉÈËÐÔ°®µçÓ°
Ãâ·ÑСµçÓ°
ÐÔµçÓ°
Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°ÏÂÔØ
Ãâ·ÑµçÓ°ÔÚÏß¹Û¿´
¿í´øµçÓ°
¾µäµçÓ°ÏÂÔØ
Ãâ·Ñ¿Ö²ÀµçÓ°
Ãâ·ÑӰƬÏÂÔØ
Ãâ·ÑÓ°Ôº
×îдóƬ
Ê®°ËµçÓ°Íø
ÃÀÅ®Ð´Õæ
ÈËÌåÒÕÊõ
ÃÀŮͼƬ
ÃÀÅ®×ß¹â
ÃÀÍÈͼƬ
Èý¼¶Æ¬
Ç¿¼éµçÓ°
ÃÀÅ®µÌåͼƬ
»ÆÉ«µçÓ°ÏÂÔØ
Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°
ÐÔ¸ÐÃÀŮͼƬ
ƯÁÁÃÃÃÃͼƬ
×ö°®Í¼Æ¬
Ãâ·ÑÔÚÏßµçÓ°
¿´Ãâ·ÑµçÓ°
Ãâ·ÑµçÓ°ÍøÕ¾
×îк«¹úµçÓ°
Á½ÐÔÉú»î
ÐÔ½ÌÓýƬ
Ãâ·ÑµçÓ°Éñ»°
Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
×îеçÓ°ÏÂÔØ
³ÉÈËÐÔ°®µçÓ°
Ãâ·ÑСµçÓ°
ÐÔµçÓ°
Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°ÏÂÔØ
Ãâ·ÑµçÓ°ÔÚÏß¹Û¿´
¿í´øµçÓ°
¾µäµçÓ°ÏÂÔØ
Ãâ·Ñ¿Ö²ÀµçÓ°
Ãâ·ÑӰƬÏÂÔØ
Ãâ·ÑÓ°Ôº
×îдóƬ
Ê®°ËµçÓ°Íø
ÃÀÅ®Ð´Õæ
ÈËÌåÒÕÊõ
ÃÀŮͼƬ
ÃÀÅ®×ß¹â
ÃÀÍÈͼƬ
Èý¼¶Æ¬
Ç¿¼éµçÓ°
ÃÀÅ®µÌåͼƬ
»ÆÉ«µçÓ°ÏÂÔØ
Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°
ÐÔ¸ÐÃÀŮͼƬ
ƯÁÁÃÃÃÃͼƬ
×ö°®Í¼Æ¬
Comentario:
Comentario:
Me gusta leerte en alto y a solas. Me gusta que el ritmo de tus palabras inunde el cuarto, a mis oídos, mis pensamientos y mi conciencia.
Irremisiblemente, me haces darme cuenta de cada mota de sentimiento que hay a mi alrededor y en mí.
Por ello, debo darte las gracias.
Malala
Irremisiblemente, me haces darme cuenta de cada mota de sentimiento que hay a mi alrededor y en mí.
Por ello, debo darte las gracias.
Malala
Comentario:
Por casualidad accedo a tu blog. Lo leeré algo más despacio pero mi primera impresión es favorable. Tienes imágnes bellas.Poco antes de morir, mi padre, me dijo que perseverara y este oficio lo he abandonado un poco pero creo que él, sin tener gran cultura, tenía razón. Recibe mi afecto y reconocimiento. Rafa
Comentario:
Me gusta como escribes pero tengo la sensacion de que huyes de cualquier palabra que se acerque lo mas minimo a felicidad.El estado constante de pesimismo-rebeldia te hace ser mas creativa?.
Comentario:
Es... simplemente maravilloso, solo una matización a riesgo de corromper la magia, la divina proporcion es el número fi, o número áureo (1.6180...)
Comentario:
Me encantas
Comentario:
Me he creado un blog, y estaba leyendo algunos por curiosidad. Soy aficionado a leer y a escribir y te tengo que dar mi humilde opinión. Eres buenísima, te felicito.
http://blogs.ya.com/zom21/
http://blogs.ya.com/zom21/
Comentario:
Tía, eres alucinante
Comentario:
Tía cada vez que te leo agarro una morriña de esperatetu que no me ponga a ver los puentes de madison. Desde luego nadie, que yo conozca, me transmite tantas cosas como tu.
Eres una campeona.
Un besote desde el fondo del oceano.
Eres una campeona.
Un besote desde el fondo del oceano.
Comentario:
y?? bailaron? fue posible realizar ese baile con la tonada del silencio?, espero que si!!, después de no encontrarse en todo un día, el baile acerca a los cuerpos y permite que el vació de tu aliento se llene con el espacio profundo de tu bailarín.





