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Desnuda no es sin ropa
desnuda, para ti
Acerca de
Si puedes arrinconar todas tus victorias y arriesgarlas por un golpe de suerte, y perder, y empezar de nuevo desde el principio y nunca decir nada de lo que has perdido; Si puedes forzar tu corazón y nervios y tendones para jugar tu turno tiempo después de que se hayan gastado, y así resistir cuando no te queda nada excepto la voluntad que les dice "Resistid". Ruyard Kipling. IF
Sindicación
 
Cadaver exquisito
“El fornido y joven Victor Carlos, cerró tras de si la puerta, abandonando el cuerpo desnudo de la hermosa Leandra Isabel, dormido entre las sábanas de satén. Las alondras anunciaban el despuntar del sol mas allá del horizonte y una húmeda brisa bailaba con los finos visillos que celaban la ventana.

Leandra Isabel despertó sobresaltada minutos después; sola en su lecho, agotados sus músculos y con la arena de los besos de contrabando arañandole el paladar. Nunca una mujer vacía se vió tan bella. Marcó con sus uñas los cauces que el sudor recorriera y mordió su hombro con el deseo que de su cuerpo aún brotaba. Tantos amantes y tan poco amor. Cubrió sus pechos con el negro satén y rodeó con él su cintura dejando que una esquina se deslizara tras ella, por el suelo, desde su espalda.

Salió al balcón con los primeros rayos, tras brindar una sonrisa al papagayo gris y turquesa que a su paso le dió los buenos días con un “Linda Leandra” aprendido años atrás. Recibió el mensajero aire frio de la mañana que, de algun campanario lejano, traia siete campanadas y dejó que robara la tela que, arrugada, yacía a sus pies ”



Tengo la sensacion de que la vida se desmanda, y la realidad supera cada limite que mi imaginacion contruye como frontera. Por eso, propongo un juego:

Ya intenté algo asi hace mas o menos un año, pero entonces no me hizo caso ni cristo. Espero obtener mejores resultados y divertirme mucho más en esta ocasión.
Sí; sois muy listos... y como ya sabeis en que consiste el “cadaver exquisito” y contais con un pie tan bueno como cualquier otro, me encantaría un poquito de participación por vuestra parte; por la mía prometo ir leyendo todo y echar un cable cada vez que el tema vaya decayendo. Ademas... a no ser que alguien le ponga un final que no pueda reconducir; no pienso abandonarlo hasta que me aburra. (Generaciones futuras contemplaran nuestra obra. EA!)

Dicho esto, solo me queda añadir una ultima consigna:

TODO VALE.


Gracias!
 
 
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y cerró sus ojos sería un segundo o dos y su pensamiento regresó las primaveras de antaño y vió su cuerpo desnudo, se sintió amada y con una infinita paz al escuchar a Victor García decirle que era la mujer más bella y dulce en la vida.. en ese instante se escuchó el brusco abrir de la puerta principal y abrió los ojos exaltada, no distinguía la figura de quien se posaba frente a ella pues los rayos de sol ahora daban justo a su espalda ....
 
Comentario:
yacía a sus pies. Éstos la invitaban a salir... unos metros más abajo estaba Manuela Malasaña en todo su esplendor. Sonaba el meláncolico silbato, como antaño, del afilador de cuchillos y el colorido de las casas y los balcones florecidos, recorrian desbordantes sus pupilas.
- Buenos días.
Leandra Isabel sintió un susurro en su oido a la vez que una mano suave rodeaba su cintura.
- ¿Te apetece desayunar?
En su hombro, que había quedado desnudo, un mechón suave parecía que la estaba acariciando.
 
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¡¡¡Has externalizado el blog...!!!
Bueeeeno...

A ver es que soy un poco (bastante) tarugo... ¿se supone que nos das un spin-off (jojo) para infinitas continuaciones o que debemos ser disciplinados y continuar la aportación del que la haya dejado antes que nosotros....?

Saludos

P.D. ¿que tal anda Chulazo...? O hay muchas casualidades en Madriz o creo haberte visto circulando (aunque ahora parezca imposible)...
 
Comentario:
Gracias, me alegro de que te haya gustado. Pero creo que no pillé el truco: ¿debíamos escribir sólo una parte más y volver a dejarla para que otro la siguiera?, lo siento si era así, pero me puse, ... y me salió eso.
Bueno, de todas formas, gracias por el estupendo pie ;)
Un beso
 
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(Azul de Blancos... Genial!!; me ha encnatado, te has currado toda la historia. Niña, enhorabuena, de corazon: no esperaba tanto.

Con tu permiso voy a dejar tu historia tal y como la has terminado, pero dare pie a que siga la de la alienigena lesbiana tambien. Si no estais deacuerdo, decidlo y lo dejamos aqui... ok?

Un beso y gracias a todos.

Continuamos)

"Puntualidad"; esa era la leccion tres del tratado de buenas maneras que habia aprendido de memoria, junto al resto de volumenes que albergaba la biblioteca de lo que fuera su hogar.

Toco el timbre con la puntualidad de un reloj suizo y espero a que Victoria abriera la puerta.

Una muchacha con una larga melena rubia recogida a la altura de la nuca la recibio; apenas pudo reconocerla. Los ojos hinchados por el llanto la habian transformado, pero era ella... tenia que ser ella; quien si no la abrazaria de aquel modo? Quien temblaria entre sus brazos como una hoja? acaricio con el dorso de sus dedos el rostro de su hermana. Esta apuntalo algo parecido a una sonrisa, la tomo de la mano y la hizo pasar

- Victoria, tenemos que hablar...
 
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... la tela que, arrugada, yacía a sus pies ...

... En la calle, doce pisos más abajo, todavía estaba él, el portero del lujoso edificio de apartamentos le éstaba entreteniendo, hablando seguramente, y como todos cada día de las últimas semanas, sobre las obras que comenzarían la semana siguiente en la que él consideraba su calle, su territorio, y que complicaría bastante su trabajo de hacer parecer a aquél edificio algo majestuoso y envidiable a los ojos de los peatones y conductores de la gran ciudad. Ella aprovechó todavía esos instantes para observarle y seguir deseándole, para llenar con esa diminuta y lejana visión sus pupilas y conservarla durante todo el día, hasta la noche, entonces le volvería a ver y la desecharía, al menos eso creía ella, pobre ignorante de lo que sucedería aquél luminoso día de agosto.
Esperó a que él parara un taxi, se metiera en él, y desapareciera tras la curva que describía la calle tras el parque.
Se volvió para entrar de nuevo en el apartamento, ducharse y vestirse para su día triunfal. Eligió el traje que él le había regalado, falda y chaqueta, un diseño con corte muy clásico pero sorprendente por su tejido recorrido por arrugas y lagunas de distintos matices de azul; cuando él se lo regaló, le aseguró que era de firma, que lo había creado un famoso diseñador y que la había costado un pastón, esas fueron sus palabras. Los zapatos, tenían que ser los negros, los de tacón fino y modesto de dos dedos de altura, eran los que a él más le gustaban, decía que la hacía parecer elegante, sólo que la hacía parecer elegante.
Cogió el bolso de mano, lo colocó bajo su brazo y salió del apartamento sintiéndose aún más bella que cuando despertó, se vió reflejada en los lustrosos cristales del portal y se permitió aplaudirse, aunque con cierta timidez, fueron sólo un par de palmadas.
Caminaría hasta la agencia del detective privado que había contratado para averiguar el porqué de todos aquellos esplendorosos regalos con los que la agasajaba desde hacía unas semanas. Debía enfrentarse a las pruebas que la obligarían a presentarle aquella noche un doloroso y carísimo adios, carísimo para él, claro, y doloroso para ella. Llegó al modesto edificio, se metió en el ascensor, antiguo, de esos que se cierran con doble puerta y suben entre rejas rodeados por la chirriante escalera de madera. Pulsó el tercero y comenzó a subir. Estaba entre el primero y el segundo cuando oyó lo que parecía ser un disparo. Enseguida llegó al tercer piso y averiguó de dónde había surgido aquél violento estallido. La puerta del despacho del detective privado estaba abierta, se acercó con precaución, entró y se encontró con su fuente de información sentado a su mesa, con la cabeza baja y sujetada por sus dos manos temblorosas, moviéndola de un lado a otro como tratando de negar algo, y susurrando una y otra vez "¡Joder, no. Joder, no!". Sobre la mesa, una pistola, fea y vieja, no como las que se ven en las películas, con las cachas de madera gastada, "es como las que llevan los policías municipales" pensó ella en ese momento absurdo.
Había algo más, sentía que a su derecha, en el suelo, había algo fuera de lugar, algo que en el resto de sus visitas no estaba, sabía que había algo que no debería estar allí. Se armó de todo el valor que pudo en menos de un segundo, no podía tardar más en mirar, y finalmente lo hizo, giró la cabeza y su mirada lo descubrió.
Ese algo fuera de lugar era Víctor Carlos, yacía sobre la moqueta gris que empezaba a absorber el rojo de la sangre que su cuerpo inmóvil dejaba escapar. Rápidamente se agachó hacia él, busco en su cuello algún signo de vida y no lo encontró. Buscó después en sus sienes, y tampoco. Se abandonó sobre él, trataba de cubrirle por completo, de transmitirle algo de sí misma, una chispa de vida que él pudiera aprovechar para volver a arrancar, para que ella pudiera escuchar de nuevo los latidos en su pecho. Sólo consiguió empaparse de su sangre, estaba arrodillada sobre el pringoso charco rojo, había perdido los zapatos y las medias recogían también el escandaloso líquido oscuro.
Reaccionó, tardó, pero lo hizo. "Pero, ¿qué ha pasado?", consiguió decir asustada. El detective contestó "su marido entró hace una media hora en mi despacho, muy enfadado, me acusó de entrometerme en su vida, de querer hundirle, me llamó sabandija, rata y dios sabe qué más." Ella le interrumpió "¿y por eso le ha matado?". El detective enseguida contestó "no, a ese tipo de escenas estoy acostumbrado. Su marido se enfureció más aún, su enfado crecía y crecía, seguía hablando y amenazándome, y gritando cada veza más. Me aseguró que no permitiría jamás que yo le aportara todas las pruebas a usted para que pudiera abandonarle, que jamás, y perdone el vocabulario, que jamás permitiría que cualquier zorra se creyera con derecho a quedarse con su dinero, que antes de eso la mataría. Me aseguró que o le entregaba todas las fotos y grabaciones que le había hecho, o que en ese instante llamaría a los que él llamó sus colaboradores para que acabaran con usted limpiamente, dijo que la harían desaparecer y que ..." el detective se detuvo, parecía que las palabras le dolían, como si fueran mucho más grandes que su garganta "y que ... que ¿qué?, ¡continúe!" ordenó ella. "... que... dijo que como usted no era más que una pobre ramera sin familia ni amigos cuando la conoció ..., pues ... que nadie la echaría de menos, y después sonrió y me dió las gracias por darle tan buena idea, dijo que así le saldría más barata... eso dijo. Sacó el teléfono de su chaqueta y llamó a alquién. Sólo le dí tiempo para decir "Tito" ... ¡Y no pude soportarlo! ¡no podía permitir que siguiera hablando así de usted, no podía permitir quela hiciera daño ... no podía, ... y le disparé, no sé cómo lo hice, no sé ..." y calló, dejó de hablar para entonces comenzar a sollozar. Ella le preguntó "¿Tito?, ¿llamó a Tito?". "Sí" contestó el detective, "¿por qué lo pregunta? ¿le conoce? ¿quién es Tito?" añadió. Y ella lloró, lloró y contestó "Tito es su hijo de cuatro años, el hijo que tuvo con su primera esposa, ¿no lo entiende? ... sólo iba de farol, ¡sólo era una farol!, ¡no iba a mandar a nadie para acabar conmigo! ¡estúpido!"
Y así quedaron los tres, el detective lloriqueando como un niño que ha sido castigado, Leandra Isabel deshecha en el charco de sangre, y el joven y fornido Víctor Carlos sin vida, pagando finalmente que siempre le había gustado demasiado mentir.
 
Comentario:
Victor Carlos le habia ayudado con el asesinato. Su compañero de "viaje" siempre estaba dispuesto a echar una mano. Lo primero era lo primero, y la investigacion debia proseguir.
Ahora debia ir a casa de su hermana, (la pobrecilla todavia se creia que su hermana estaba viva, no sospechaba de su verdadera identidad). Ahi se encontraria con Sonia.
Termino de ducharse, se vistio y cerro la puerta tras de si.
 
Comentario:
Sonia la queria, ella lo sabia... pero Leandra Isabel no comprendia a los humanos.
Desde su teletransportacion a aquel extraño planeta azul su mente se veia continuamente azotada por extrañas sensaciones.
Leandra Isabel sabia poco sobre los humanos, pero sabia que era una raza con unicamente dos sexos. Si la unica forma de reproducirse era mediante la union de hembra y macho, ¿como podia ser que Sonia la amara?.
Estaba dispuesta a descubirlo. Acababa de matar a su amante y ahora tenia el camino limpio para invitar a Sonia a su casa. Estaba dispuesta a descubrirlo.


 
Comentario:
El estridente sonido del teléfono acabó de golpe con su nostálgica reflexión. Corrió a cogerlo y cuando descolgó el auricular, al otro lado de la línea, sonó nerviosa la voz de su hermana. No dejaba de repetir de forma casi ininteligible 'recuerda que en una hora has de estar aquí, por favor, por favor, no faltes'. Leandra Isabel se levantó del sofá con pereza y se metió en la ducha.
 
Comentario:
camino de la cocina se detuvo junto a la mesa auxiliar y recogió los vasos vacíos en uno de los cuales aún se adivinaba el rastro de sus labios. Al agacharse vió la foto en el suelo. Volvió a dejar los vasos en su cerco de deshielo y se sentó en el sofá a contemplarse en aquella imagen, cuando los días no eran tan cortos, su cara no reflejaba las cicatrices del tiempo y aún pensaba que en algún lugar había alguien que soñaba con encontrarla para no dejarla nunca al amanecer.
No