Mirar
Soy la que fuma sola con su copa en la mano; sentada, a altas horas de la madrugada, en algun punto estrategico del garito de turno, desde el que poder observar al resto de la gente dejarse llevar por la musica, el alcohol, la coca o la sensualidad de los cuerpos en movimiento. En resumen: soy la que fuma sola, con su copa en la mano, mientras contempla la noche.
Por mi condicion de voyeur guardo pequeños tesoros con forma de anecdotas en la retina; como el despechado que, en ultimo intento de recuperar su hombría, se lanzó a la busca y captura de algun coñito que llevarse a la boca; o la niña bonita que, a copa por hora, despreció potenciales buenos amantes, hasta cruzar la linea del “todo vale”, para acabar vomitando, llorando o ambas cosas a la vez sobre un borracho cualquiera al que no volvería a ver; o aquel grupo de treinta añeras que, bajo su consigna de “sabemos divertirnos solas”, sometieron a escaner cuanto rabo entró en su punto de mira. Y para ello cuento a mi favor con un físico discreto que me permite pasar inadvertida entre la multitud, y cual mera espectadora en la sesion golfa del cine, vivo como mias las rupturas, las conquistas, las tramas, los embustes, y, por qué no... las insulsas noches de las parejas felices; e imagino como son estos personajes fuera del escenario que brinda la noche.
Por lo comun, suele aburrirme la relacion que surje entre cualquier yegüa que salga buscando guerra, y el anonimo ginete que acabará montandola, pero a falta de nada mejor que mirar terminé, cierta noche, por prestar toda mi atencion a una morena escotada que bailaba pegando el culo al paquete de un tio al que acababa de conocer.
Me acomodé en mi asiento y di una larga calada al cigarro. Señoras y señores, el espectaculo acababa de dar comienzo.
Ella seguía a pies juntillas el protocolo, moviendo de forma lenta sus manos y dirigiendolas hacia donde él debía mirar; primero a sus caderas, a sus nalgas, acariciandolas despacio mientras echaba hacia atras la cabeza con los ojos cerrados al ritmo de la musica; posandolas en su vientre, con el dañino amago de alcanzar su pubis, para despues dirigirlas a su cuello tras hacer escala, una decima de segundo, en su pecho. Y el la miraba... desnudando con la mente cada centimetro que recorrian sus ojos. La atrajo hacia si y firmaron el contrato no escrito de una noche de sexo con un solo gemido.
Para mi sorpresa siguieron bailando y difilcutandome la vision cuando desaparecian fugazmente tras alguna columna, para aparecer despues, cada vez mas cerca, cada vez mas calientes, entre el resto de los parroquianos.
Él deslizó cinco dedos bajo una blusa demasiado ajustada para dejar lugar a la imaginacion, con destino a un pezon excitado y duro; y por la sonrisa de ella cuando, con la otra mano, la apretó contra él, supe que su ereccion ya era patente.
Limpió con su lengua el sudor acumulado en el cuello blanco y provocativo de ella, continuando hasta su clavicula, mientras ella apretaba las tetas contra su pecho y agitaba la melena con cada nuevo pellizco. Ví sus largas piernas separarse y encajar con las de él, buscando el maximo contacto para la posterior friccion de un chochito, que yo intuía humedo, con el muslo envuelto en vaqueros de él. La falda mengüo de longitud arrugandose y bajo ella, enroscado en los habiles dedos de él, se escurrió un diminuto tanga negro.
Solo aparté la vista un segundo; el tiempo necesario para pestañear, incredula de mi propia suerte, y recorrí el camino inverso con mis ojos acuosos de excitación y los labios entreabiertos de deseo. Pero al fijarme en los rostros de mis victimas, cambiaron las tornas. Ella me dedicaba una sonrisa complice y lamía y mordía sugerentemente su labio inferior, mientras él la agarraba del pelo con con la misma mano que sostenía el tanga, mirandome con una seguridad que me paralizó e hizo que me estremeciera a la vez. Yo era la presa observada.
La delicada mano de mi admiradora hayó el camino hasta la dura polla que protegia el muro de unos pantalones gastados, despues de lamer, clavando en los mios sus ojos, la palma abierta. Giraron con descaro sus cuerpos, quedando frente a mí el hombre aun con la intrusa mano en su entrepierna, para hipnotizarme con aquel ritmico moviento; mientras ella, a su espalda y anclada a él por los fuertes brazos que la hacian restregar su monte de venus haciendo circulos contra el culo de mi acosador, me miraba por encima del hombro con lujuria.
Tragué saliba y con la mayor dignidad que pude reunir me entregué al juego. Ambos sonrieron orgullosos demostrandolo con el pulso de sus lenguas que me regalaron.
Cuando cesaron de besarse, él metió los dedos anular e indice de su mano derecha en la boca de ella para que los mojara bien y muy despacio, mucho mas lento de lo que los frenéticos latidos de mi corazon hubieran deseado, los intrudujo bajo la, ya casi inexistente, falda de ella. Sonreí. Sabía bien que todo era para lograr que excitación creciera, pues la raja de aquella putita debia estar segregando tanto flujo que le habria llegado ya a los tobillos.
En un momento dado él cambió el rictus, y su rostro serio dirigió un golpe seco hacia la izquierda, de manera que instintivamente separé mi pierna derecha. Apretó los dientes y repitió el gesto hacia la derecha, con lo que sorprendida abrí tambien mi pierna izquierda dejando ante sus ojos mi ya abultado chochito.
Abrió la boca y pude leer en sus labios: “Hazlo...”; pero justo cuando, obediente encaminaba mis dedos temblorosos hacia el magma de mi cuerpo, una voz desconocida me detuvo susurrandome: “Esa orden era para mí...”
Isabella (I)
A veces me pregunto qué se le estaría pasando a Dios por la cabeza, cuando creó todo esto. ¿Se aburrió de si mismo? ¿Se sintió solo?; ¿Qué le empujó a dejar de dibujar estrellas, para ponerse todo perdidito de barro?
Con el mayor Best Seller de todos los tiempos sobre mis rodillas, he buscado informacion al respecto entre sus paginas, pero la historia que narra se centra en las aventuras y desventuras del protagonista, dejando abierta la interpretacion del antes y el por qué. Así, gran parte de mis dudas, quedan sin resolver; y confieso que tengo muchas
Espero sepan disculparme las almas creyentes, por semejante introduccion... y dicho esto, quisiera contar un cuento:
Vivia Gepetto solo, en su taller de carpinteria, disfrutando sus obra y recogiendo la admiracion que, con tanto esfuerzo, habia sembrado; hasta que un día sintió que esto no era suficiente.
El ser humano se compone de sueños e ilusiones; reales o imposibles, eso es lo de menos, pero cuando el manantial de las esperanzas se seca, lo hace con él el hombre
Se vió en un callejon sin salida. Cruzadas las metas y temeroso de desandar caminos, se sumió en la titanica labor de crear el mas bello y perfecto objeto que mano de ebanista alguno pudiera tallar.
Escogió con cuidado el material, estudiando sus cualidades y desechando las maderas demasiado porosas, las que se astillaban con facilidad, las que por su experiencia no resistirian el paso del tiempo, las de feas vetas y las que ya hubieran sido tratadas. Cuando concluyó, unicamente un tronco se encontraba sobre su mesa. Sonrio sabiendo que el arbol del que procedia habia crecido a la sombra de un espeso bosque, inadvertido por el follaje que le rodeaba y alimentado por un riachuelo cristalino y fresco, al que la contaminacion tardaria tiempo en transformar.
Montones de papeles arrugados le observaban desde cada rincón, mientras Gepetto fantaseaba con el diseño de su gran obra.
-Un perro; tan sobervio y perfecto que no pueda distinguirse de uno real. O mejor un gato, tallado mientras duerme tan placidamente que nadie quiera interrumpir su sueño...
Mil ideas cruzaron su mente, mas ninguna rozaba la cuspide de cuanto aspiraba.
-Crearé un niño de madera, absolutamente articulado y con la expresion que solo la ilusion de la niñez puede generar. O un hombre; podría tallar un cuerpo identico al mio, de forma que, inmoviles ambos, fuera imposible diferenciarnos...
Sintió que se acercaba; casi podía abrazar su deseo.... solo un poco mas.
-Una mujer!
Todo cuanto puedo darle.
El destino es un niño caprichoso; y el amor, el juego al que nunca se cansa de ganar. Por lo que nada importa el resultado, solo tiene valor jugarlo.
Esta es la historia de una de esas partidas:
Ella apareció en su vida cuando ya no la esperaba, cuando dejó de buscarla, cuando no quedaba espacio para nadie. No era una necesidad; no era una urgencia y aun asi, apareció.
LLevaba tanto tiempo llamando Amor a otra persona, que para no caer en malos entendidos, a ella la llamó Cariño y preparó un cuarto dentro de su vida donde pudiera sentirse cómoda, con cortinas de secreto para velar la luz de la realidad y las miradas ajenas; con una cama de dulzura y caricias furtivas que, menos de lo que quiso, compartieron; y un espejo, donde pudiera reflejarse tan hermosa como siempre la vio; y para hacer menos agónica su espera, llenó la estancia de flores frescas, perfectamente cortadas, pero sin raices.
Vivío junto a ella los magicos momentos de cuanta relacion que comienza, descubriendo y catalogando cada una de sus sonrisas, interpretando sus miradas y traduciendo los susurros al unico lenguaje que hasta ahora habia conocido, el de la cordura. Pero las reglas del amor son la locura y la entrega, y a estas terminó abandonandose por ella.
Se mudó a su mundo sin mas equipaje que su pasión, ignorando los mensajes que el pasado enviaba y gritando para sí: “quiero amarla como merece”, silenció el quejido de la nostalgia.
Quiso hacerla feliz.
Sus ojos, ciegos de amor, se negaron a mirar atrás; y no sintió el frio aliento de la culpabilidad en su conciencia, hasta que fue demasiado tarde...
Recibí esta historia de sus labios secos de sonrisas, y un brillo de tristeza en su mirada me empujó a contarla.
- De haber continuado con ella, los cimientos de nuestra vida hubieran sido las mentiras.- dijo con un hilo de voz mientras sus ojos me traspasaban sin verme – Por saciar mi deseo hubiera hecho desgraciadas a las dos mujeres que amo.
- ¿No dudaste en tu elección?
- Lo hago cada segundo, nadando entre dos orillas: La promesa y la certeza; la estabilidad y la incognita; la frustracion y la esperanza. La mujer de mi pasado me lo dio todo y ademas de respeto, le debo el esfuerzo de hacer realidad los planes que soñamos. Pero cuando parece que las cartas estan echadas, pienso en ella y pierdo el sueño deseando darle todo cuanto soy, todo cuanto puedo darle.
- ¿Prefieres perder la ilusion, por mantener la seguridad?
- No lo sé. Si arrancando de mí este amor, que no entiende de compromisos, pudiera saber que el tiempo llenará mi ausencia...; o si no tuviera esta certeza de saber que los reproches hacia la mujer que primero amé se harán hueco en nuestra cama... No lo sé y me obsesiona.
- ¿Qué puedo hacer por ti?
- Díselo a ella. Explicalé que si volviera a verla, nunca podría desengancharme de sus labios. Cuentale que si amar es sufrir, la amo y me duele con toda mi alma. Dile que merece ser feliz; que el deseo es una pregunta cuya respuesta no exite y yo un ser cobarde que busca certezas. No te puedo ocultar que mi intencion, al hablar contigo, es un intento desesperado de buscarle un angel de la guarda, y se, por experiencia, que una historia bien contada, alivia como cuando te soplan en una herida. Si te decides por contarla, dile que aún quedan muchos arboles que quieren oir su nombre entre las hojas, y que en algun lugar de mi alma solo cabe ella y alli la encuentro...
Un sueño
Creo que mi otro yo quiere decirme algo.
Diría que he llegado a esa conclusion por que soy la mar de intuitiva, si se tratara de una sensacion; pero ha sido un mensaje tan claro que, incluso, me da algo de vergüenza contarlo.
En mi sueño, yo volvía a casa despues de trabajar. Conducía por el camino de todos los dias, con la radio puesta. Aparcaba relativamente cerca y cerraba el coche.
Todo era tan normal como de costumbre.
Me dirigí al portal con el bolso en un hombro y las llaves en la mano. Abrí la puerta y me asomé al buzon por la rendija, como cada día, buscando facturas a mi nombre... y es aquí donde mi subconsciente pinchó la transmision y emitió en pirata:
Ví que, dentro del buzón, habia un trozo de papel doblado y al abrirlo pude leer escrito a mano, lo siguiente:

Diría que he llegado a esa conclusion por que soy la mar de intuitiva, si se tratara de una sensacion; pero ha sido un mensaje tan claro que, incluso, me da algo de vergüenza contarlo.
En mi sueño, yo volvía a casa despues de trabajar. Conducía por el camino de todos los dias, con la radio puesta. Aparcaba relativamente cerca y cerraba el coche.
Todo era tan normal como de costumbre.
Me dirigí al portal con el bolso en un hombro y las llaves en la mano. Abrí la puerta y me asomé al buzon por la rendija, como cada día, buscando facturas a mi nombre... y es aquí donde mi subconsciente pinchó la transmision y emitió en pirata:
Ví que, dentro del buzón, habia un trozo de papel doblado y al abrirlo pude leer escrito a mano, lo siguiente:
Correo interno
Estimada Srta. Sonia:
Tras sucesivos, y fallidos, intentos de comunicar con usted mediante correo interno, me veo en la obligacion de recurrir a esta vía tan poco ortodoxa.
Ruego sepa disculpar la intromision, y permitir que me presente: Soy su cuerpo.
Desde que usted nació me ocupé, sin pedir mucho a cambio, de cuanto trabajo abarcaba mi departamento y crecí según sus necesidades. Recuerdo hoy (no sin nostalgia) los años de su estirón y cuán orgulloso me sentí del resultado global; muy especialmente de ciertos apendices ubicados en el hemisferio norte de su anatomia Es mas; dejando de lado la falsa modestia, quisiera recordarle que jamas sufrió acné, ni anginas, ni apendicitis; por no destacar que, a sus veintisiete años, aun no sabe lo que es un dolor de muelas o de ovarios. Y aunque cierto es que, en puntuales ocasiones, las jaquecas se me escapan de las manos; en mi favor diré que ha sabido aprovechar estos momentos para disfrutar de la soledad de una habitacion a oscuras.
Argumentada mi irreprochable labor para con usted, quisiera manifestar el descontento que me empuja a remitirle estas lineas:
Teniendo en cuenta que nunca acarreó otro vicio que el de morderse las uñas (del cual la hago unica responsable, por su personalidad nerviosa), no puedo concebir el hecho de que, desde hace excasos tres años, haya pasado a encabezar las filas de fumadores de este pais, con mas de una cajetilla diaria como media. Las consecuencias de esta nueva debilidad, sumado al inexistente ejercicio físico que practico, me han conducido a los ataques de tos matutinos que ya no le permiten saltar de la cama, como hiciera tiempo atrás; y que un simple paseo cuesta arriba, la deje exhausta, morada, sudorosa y desencajada.
Tampoco la carencia de descanso nocturno, y el exceso de alcohol por centimetro cubico en sus venas, cuando llega a gatas al lecho; son de ayuda para deshacerme, solo, de las bolsas y ojeras que ya se obsevan bajo sus parpados; e imploro se abstenga de continuar untandome con crema para las hemorroides, pues, aunque eficaz a corto plazo, estoy seguro de que a la larga solo conseguirá chafar mi obra, y sus globos oculares flotaran en alguna taza de café, el dia menos pensado.
Esto me lleva al tema de la cafeína. ¿Realmente necesita un litro de café al dia? ¿No es suficiente estímulo para rendir en el trabajo, el saber que si su paciente jefe la despide, tendra que volver a casa de sus padres, por no poder hacerse cargo de las facturas? Creame, cuando le digo, que en tal circunstancia dependeria de calmantes por prescripcion facultativa y los diagnosticos de extres que tan a la ligera se ha tomado hasta la fecha, solo serán un buen recuerdo.
Permitame pasar de puntillas sobre lo vinculado a su alimentacion, y no intente convencerme de que es usted una mujer cosmopolita, por que a este paso, tendran que empadronarla en Xi'an; o nombrarla mecenas de la dieta asiatica. ¿Aun le sorprende que su foto aparezca junto a la de Mao Tse-tung, en “el Buda Feliz” de su barrio?
Los temblores de sus manos..., la hemorragia de sus encias..., el cansancio general..., la caída de esos cuatro pelos rojos que tiene..., los moratones al mínimo roce... ¿no le dicen nada? ¿necesita un mensaje mas contundente? ¿Me obligará a punzarle el pecho o arrebatarle el conocimiento y permitir que se deje los dientes contra una acera, para que baje el ritmo?
Mi querida Sonia... Trabajar seis dias a la semana y trasnochar un pleno de siete, no es la vida mas sana que se puede permitir...
No crea que no intento entenderla. Me consta que, tras el descubrimiento de las noches en vela disfrutando, resulta dificil negarse; pero es que usted no dice que no nunca, ni a nadie!!
Expuesta mi postura, solo queda despedirme; no sin antes comunicarle que me he permitido el atrevimiento de pedir cita en su nombre para el chequeo que lleva meses postergando, con el especilista que tanto detesta.
Sin otro particular, reciba un cordial saludo.
Atentamente, Su cuerpo.
Entre amigas
- Te brillan los ojos
- ¿Tu crees?
- Estoy segura. ¿Por quién?
- Querras decir “por qué?”
- Solo estoy preguntando lo que ignoro, y de la pregunta que tu sugieres, conozco bien la respuesta
- Y lo lista que es mi chica?...
- Y lo bien que cambia de tema la mia? ¿En quien piensas?
- No puedo decirte su nombre.
- ¿Le conozco?
- No, no LA conoces...
- ¿Has cambiado definitivamente de bando?
- Nunca he estado definitivamente en ninguno.
- Vale, Sonia... Hazme un favor: Partamos del respeto que las dos nos tenemos y explicamelo. Veras; yo soy heterosexual...
- Y yo Aries.
- Tu lo que eres es una borde! No te rias que te estoy hablando en serio....
- Ok; sigue...
- A mi me gustan los hombres, no?
- No se... Tu sabrás.
- Sonia!
- Continua....
- A mi me gustan los hombres y no siento atracción por las mujeres; soy heterosexual. A una lesbiana le gustan las mujeres y a un gay, los hombres...: Son homosexuales.
- Muy bien Jaca Paca. Mañana esplicaremos la diferencia entre arriba y abajo. Nena!, ¿a dónde quieres llegar?
- A tomar por culo el respeto mutuo! Intentaba ilustrarme, pero contigo no se puede hablar civilizadamente... Voy al grano: Tú eres bisexual y no lo entiendo. Creo que lo tuyo es vicio.
- ¿Eso era?. De acuerdo... Veamos; no puedo hablar por un colectivo, pero tampoco tú le estas pidiendo esplicaciones al COGAM, sino a mí en particular: Las dos hemos salido muchas noches y nunca hemos tenido que tirarnos de los pelos por ningun hombre. Por ejemplo, a mi no suelen llamarme la atencion los chicos menores que yo y, hasta el momento, tú no has mirado con ojos golosones a ningun pelirrojo, verdad? Y eso, mezclado con la defenicion de sexualidad que me brindas, significaria, que rubio o moreno que avistaras, te lo pasarias, encantada, por la piedra.
- Tampoco es eso... Me tendría que gustar.
- A mi tambien. No por que vea a un hombre y me parezca fisicamente atractivo, me lo voy a llevar a mi cama. Hay mas cosas. Muchas mas! Imagina que te dijera que me gustan los chicos con la cabeza rapada... ¿Significaria que todos me llevarian al borde del orgasmo con su presencia? ¿Sería entonces Halopecixual? ¿Tendria que dejar de salir por Huertas, para hacer guardia a las puertas de las clinicas capilares?
- Estas sacando el tema de quicio, y lo sabes.... No discuto que no te gusten todos los hombres; pero es que tambien te gustan las mujeres
- No todas. Cristina Almeida, Carmele Marchante y Camila Parker son mujeres y no me ponen nada. Tú tambien eres una mujer y nunca he intentado meterme en tu tanga...
- Por que a mi no me gustan las mujeres!
- Toma respuesta!, tampoco a Jesus Vazquez y le quitas el polvo a la pantalla, cada vez que sale, para palparle los glúteos.... Quiero decir que mi cuerpo siente cuando recibe un estimulo, mi pulso se acelera ante la presencia de una persona que me gusta y el estomago se me puebla por centenares de lepidopteros. Yo tambien me enamoro como tú... garabateo nombres, fantaseo, y veo de otro color el mundo... como tú... Con la diferencia de que, todo esto, lo puede provocar tanto un hombre, como una mujer. Pero no cualquiera.
- ¿Y en la cama?
- Una pregunta algo ambigüa, no?
- Perdona, no queria ofenderte...
- No me ofendes. Como dudo que te ofendieras si yo te lo preguntara a ti. Probemos: ¿Y en la cama?
- Bien, gracias... Comprendo
- ¿Sientes que tu sexualidad te define?
- En parte, sí. Soy heterosexual
- Y castaña, y de Jaén, y administrativa, y hermana, y fumadora, y del Rayo, y treintañera, y conductora, y Géminis, y lectora de El Mundo, y donante de sangre, y mas tozuda que una mula, y coleccionista de sellos, y aficionada a los bailes de salón, y una de las mejores amigas que tengo... Y yo soy bisexual
- No sigas o me harás llorar...
- Además eres una blanda.
- Ahora que entiendo lo que sientes, me hablaras de por quién te brillan así los ojos?
- Aun es demasiado pronto, pero puedes estar segura de que lo haré.
Bailemos
Con los primeros rayos del alba, se cruzaron tu mirada y la mia; y asi, nerviosos, fuimos descubriendo cada uno de nuestros gestos. ¿Sabias que sonries cuando, dormido, pronuncio tu nombre?, ¿Sabias que me acompaña tu olor de niño, hasta que el hombre que eres, me besa despues de una ducha? Tal vez no; como tampoco yo sabia, antes de que lo calculases, que la suma de lunares en mi cara, dividido por tu estatura, da como resultado el numero “pi” –Prueba irrefutable de que estamos hechos el uno para el otro- ; ni que la piel de mis pechos tiene diferente tacto, según la hora de la noche a la que la acaricies: -Lo que significa que me deseas mas a las 4:32, que a las 6:21-.
Servimos calientes los besos que, húmedos de café, nos llevamos a la boca; y tras vestir de colores nuestro Domingo, salímos a la calle con la ilusion de comernos el mundo. A dos metros del suelo y tomados de la mano, recorrimos un Madrid distinto; mas brillante, mas alegre
Un restaurante en El Retiro, nos recibió como novios: adornandonos, vendiendonos, y enluciendo la fachada de nuestras propias miserias; nos entregamos al otro como un regalo bien envuelto y nos juramos cuanto tópico cruzó nuestras mentes enloquecidas de esperanza. -Chin-chin: Por nuestro futuro- y sellamos el acuerdo con dos alianzas.
Para los postres ya eramos la envidia de todos los comensales, y con un dulce sabor de boca, y la satisfaccion de los deseos cumplidos, nos fuimos a dormir la siesta.
¿Cuánto tiempo pasó?. Mi reloj marcaba las 19:36, pero tu voz nunca me dijo que habian pasado diez años. Desperté con dolor de cabeza y olor a vacio en el aliento. Ya no estabas a mi lado. Te busqué por toda la casa y te llamé a gritos en cada foto tuya que colgaba de las paredes; todo sin éxito. Arreglé mi maquillaje y con un abrigo de despecho cerré la puerta para ir en tu busca.
¿Sabias que la noche llega antes para los sin techo?, ¿Sabías que el sudor frio congela el alma? Tal vez no; como tampoco yo sabia, antes de que tú me lo dijeras, que cambiamos desde dentro y cuando las diferencias afloran, somos desconocidos; ni que se puede perder el amor y la memoria, a pesar de nosotros mismos.
Al regresar a nuestra casa viuda de sueños, deslumbradas mis pupilas por mil estrellas fugaces y con los pies destrozados por recorrer en tacones el infierno, te vi apoyado en el quicio de la puerta.
-Son para ti- dijiste, tendiendo un ramo de promesas
-Gracias, son preciosas; pero temo que las marchitará el tiempo. ¿Dónde estuviste? Salí a buscarte
-Yo tambien...
-Pero no te encontré por mas empeño que puse
-Yo tampoco...
-Ahora me siento triste. Hemos perdido todo el día y ya es noche cerrada. Ni siquiera nos vemos en esta habitacion oscura
-Te conozco tanto, o tan poco, como a mi mismo y todo nos lo dijimos ya.
-¿Qué podemos hacer entonces?
-¿En silencio, los dos juntos y sin necesidad de mirarnos?... Quisiera bailar contigo.
Servimos calientes los besos que, húmedos de café, nos llevamos a la boca; y tras vestir de colores nuestro Domingo, salímos a la calle con la ilusion de comernos el mundo. A dos metros del suelo y tomados de la mano, recorrimos un Madrid distinto; mas brillante, mas alegre
Un restaurante en El Retiro, nos recibió como novios: adornandonos, vendiendonos, y enluciendo la fachada de nuestras propias miserias; nos entregamos al otro como un regalo bien envuelto y nos juramos cuanto tópico cruzó nuestras mentes enloquecidas de esperanza. -Chin-chin: Por nuestro futuro- y sellamos el acuerdo con dos alianzas.
Para los postres ya eramos la envidia de todos los comensales, y con un dulce sabor de boca, y la satisfaccion de los deseos cumplidos, nos fuimos a dormir la siesta.
¿Cuánto tiempo pasó?. Mi reloj marcaba las 19:36, pero tu voz nunca me dijo que habian pasado diez años. Desperté con dolor de cabeza y olor a vacio en el aliento. Ya no estabas a mi lado. Te busqué por toda la casa y te llamé a gritos en cada foto tuya que colgaba de las paredes; todo sin éxito. Arreglé mi maquillaje y con un abrigo de despecho cerré la puerta para ir en tu busca.
¿Sabias que la noche llega antes para los sin techo?, ¿Sabías que el sudor frio congela el alma? Tal vez no; como tampoco yo sabia, antes de que tú me lo dijeras, que cambiamos desde dentro y cuando las diferencias afloran, somos desconocidos; ni que se puede perder el amor y la memoria, a pesar de nosotros mismos.
Al regresar a nuestra casa viuda de sueños, deslumbradas mis pupilas por mil estrellas fugaces y con los pies destrozados por recorrer en tacones el infierno, te vi apoyado en el quicio de la puerta.
-Son para ti- dijiste, tendiendo un ramo de promesas
-Gracias, son preciosas; pero temo que las marchitará el tiempo. ¿Dónde estuviste? Salí a buscarte
-Yo tambien...
-Pero no te encontré por mas empeño que puse
-Yo tampoco...
-Ahora me siento triste. Hemos perdido todo el día y ya es noche cerrada. Ni siquiera nos vemos en esta habitacion oscura
-Te conozco tanto, o tan poco, como a mi mismo y todo nos lo dijimos ya.
-¿Qué podemos hacer entonces?
-¿En silencio, los dos juntos y sin necesidad de mirarnos?... Quisiera bailar contigo.





