Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
Existe una mujer de mente inquieta, encerrada en un cuerpo a plazos, con distintos dueños a la que debería ser su legitima dueña. Fraccionado, su tiempo y libertad, en acciones que cada mañana salen a bolsa, perdiendo valor y fuerza según avanza el día, y renovándose con cada despuntar del sol
Un alma nacida de la necesidad y la experiencia, maquillada de compresión, rebosante de sí misma y empapada de todos. De los suyos, los que la completan o transforman, según sus ganas de quererse mas a sí misma o a cualquiera menos a ella.
Existe una mujer que desconozco, de la que solo he oído hablar por ella misma, obviando los detalles que ya sé, sin haberla visto.
La imagino hermosa, con la serenidad en el rostro y la inquietud en la mirada de las personas que se comen por dentro; que arden por no gritarle al mundo: ¡Basta!
Imagino su sonrisa, congelada de miedo, por no querer ser feliz del todo y sentirse defraudada de su felicidad. Mil puertas cerradas a su espalda y un enorme llavero en su corazón, capaz de abrir todas las puertas futuras.
Siempre la imagino acariciando a un niño, a sus niños, siendo grande y fuerte para ellos, y agachando el lomo ante lo que pueda venir, rogando: Virgencita, que me quede como estoy. Plantando cara a los problemas serios, resolviendo lo imposible y barriendo sus propias lagrimas bajo la alfombra del “ya pasará”
Y pasará MJ, yo lo sé.
Pasara la manada de ñus, pasaran las noches sola, pasaran los gritos y los silencios, los “mamá. Quiero...”y las caricias vacías. Pasará, por que hay una sonrisa sobre las demás que deseo conocer y que lo llena todo.
Medusa
Me pirra la mitología, lo admito y cada vez que hago alguna incursión a este mundo maravilloso, vuelvo de él renovada y cargada de la ilusion de que todo es posible.
Si pudo Zeus engendrar a Atenea en un muslo, y que de este naciera dando saltitos y emitiendo gritos de guerra, ya con el casco puesto, puedo yo tambien perder dos kilos de cada muslamen y saltar contenta y alegre, aunque me los tenga que rasurar con el serrucho de mi padre.
Medusa fue una bella (que digo bella? Bellísima!) moza del lugar a quien Poseidón se trajinó en el sagrado templo de Atenea. Cuentan las malas lenguas que de violación (su defensa) nada. Que se lo pasó pipa y le importo un comino que el acto se perpetrara en el templo de una Diosa con conocidas malas pulgas.
-Chica, yo que se... era un sitio tranquilo y nadie podia vernos. Ni siquiera era dia de misa...¿Cómo iba a saber que los dioses eran omnipresentes?- se dice que le comentó a su mejor amiga...
-Ay! Tia... Claro! Si es que lo esplico Don Euripides en clase de religión el dia ese que faltaste. Lo siento se me olvido pasarte los apuntes. Que pasada!, no? Pero tú cuéntamelo todo; quiero detalles....
Pues sí, chatas... una passssada. Por que la Diosa de la Guerra se curro una original venganza:
Que tienes un cutis terso y divino?? Pues te arreo unos mofletes hinchables!
Que tu larga melena trae loco a medio Olimpo (que no se confunda con Olimpo Medio, que aquí siempre estuvieron de broncas y sin ganas de tirarle los tejos a nadie... mas que para descalabrarlo)?? Pues te planto a base de conjuro y malas artes unos zarcillos de reptiles, que van a ser la envidia de la Duquesa de Alba.
Que tu mirada y caida de ojos atolondra y quita el senti’o a mas de uno?? Chachy!, pues los vas a dejar secos... pero de verdad, Bonita!! Toma ya mirada penetrante... Asin se convierta en piedra el tonto’laba que te mire.... (no es muy conocido, pero una tia abuela de Atenea, fue gitana)
Si es que era mala, mala, mala... la jodia... (ay! Cuanto nos queda por aprender a las Diosas de hoy en dia... si es que vamos en pañales.)
El caso es que la jugarreta surtio efecto y Poseidón dejó de llamarla
-Jo, tía... Yo creia que le molaba de verdad.
-Si es que son todos iguales... Tu no llores, y sobre todo no pongas esa cara... mmmmm o casi mejor no me mires.
-Pues se va a enterar este... No sabe quien soy yo. Ala! Ahora mirare a otros, que siempre le jodio mucho.
-Tiaaaaa....
-Nada, nada... Que ahora voy a ser mala yo.
Y vaya si lo fue. Tanto, que su vivaracha cabecita loca pasó a tener precio.
Fueron años difíciles para Medusa que, repudiada y sola, se volcó en su trabajo. A falta de humanos que aplacaran sus deseos, le dio por la zoofilia, y miraba con ojos golosones a cuanto bichejo se acercaba a su morada. Estos morian convertidos en piedras y llegaron a ser tantas las que acumuló, que pensando y pensando, con ayuda de sus 112 melenudas serpientes, decidio venderselas a Editorial Planeta, que aun explota el chollo con su famosa “colección de piedras del mundo”
Medusa murio decapitada, y su cotizada cabeza sirvio como regalo de bodas en el enlace de Polidecto y Dánae. Cosas de chiquillos...: Perseo, hijo de Dánae (si hombre!, los penaltis y las segundas nupcias han existido siempre, que nadie se acompleje...), preocupado por que la paga no le daba para el tipico juego de café o la mantelería bordada, decidio ser original, guardarse los ahorros para una tabla de snowboar y regalarle a mamá y al nuevo papá la cabeza de Medusa para que adornara, por los siglos de los siglos sobre el televisor.
Otra medusa...
Ahora que me he asegurado de que conoceis la autentica historia mitológica de Medusa, os voy a hablar de otra medusa.
Visualicemos la imagen que todos tenemos en la mente de ese bicho gelatinoso que baila entre olas: Cuerpo transparente, bellos colores en algunos casos, largos tentáculos, forma de esponja o profiláctico, según se le mire... Sencillo, verdad?
Ok, pues próximamente vereis mi foto en la especializada revista científica “BRR” (Bichos Raros Raros) por el impresionante descubrimiento que he hecho.
Existe un espécimen animal que, con una asombrosa capacidad para el camuflaje y capacidad de integrarse en el paisaje, ha logrado, durante siglos, pasar inadvertido al ojo humano.
Durante los años que he dedicado al estudio de diferentes especies, pude encontrar sujetos con características similares entre si, pero en este caso no ha sido asi. Por lo que ruego la cooperación ciudadana: Si alguno de l@s lectores/as conociera de la existencia de algun otro ejemplar, les ruego lo comuniquen a las autoridades competentes.
El animal en cuestion tiene apariencia antropomorfa, cabello cuidado y desordenado a conciencia, OJOS VERDES, bien formado y un comportamiento que a priori podria confundir, pues camina erguido, habla, razona, y convence; lo que al descubrirlo me llevo a catalogarlo como un ser racional.
Pero un estudio mas exhaustivo, al que he dedicado un mes y mediom me ha mostrado las escalofriantes pruebas que aporto:
El, llamemosle, “hombre medusa” o HM (para resumir) practica de forma incansable y reiterada un ritual de cortejo a hembras ajenas a su especia. Llama la atención de la hembra sobre su apariencia, obra unicamente de la madre naturaleza y en la que el sujeto poco o nada ha podido intervenir (considerando como “poco” el acicalamiento casual de su melena). Con la suavidad de sus movimientos, el leve susurro que emite al oido de su victima, y lo agradable de su aroma para el olfato de la femina, logra la confianza y el desarme de esta, que debil y confiada se ofrece al tacto.
No pretendo desatar el panico, por lo que debo enfatizar en el detalle de que la picadura de este HM no es mortal. Provoca unicamente un leve escozor interno, que rara vez se manifiesta con la reaccion alergica de alguna lagrima.
El HM continuara su peregrinaje en busca de mas placton, pero siempre con el mismo modus operandi y si llegado el caso, se le sacara de su medio, o se le privara de alimento la reaccion no distara mucho de la de sus semejantes subacuaticos:
Ya pueden pincharle con un palo en la arena... que este bicho ni se inmuta.
Akelarre.
La fecha ansiada será el próximo viernes 26 de Noviembre.
De momento tengo el tema de la infraestructura y el numero de asistentes algo cojo... Vamos, que me voy a montar un akelarre yo sola y en el descapao que hay detrás de casa.
Teniendo en cuenta lo que yo he sido, resulta una situación vergonzosa. Pero me planto! Algo hay que hacer.
El día elegido es esencial, conjunción de astros y alineación de planetas propicia para el fin. Luna llena en plenitud (y no va a haber niebla, coñe, que bastante gafada estoy ya... algo tiene que salir bien); viernes, que ya que me han despedido del garito y hasta que encuentre otro curro los fines de semana los tengo libres y me parece una fecha tan buena como cualquier otra. (Madre mía, ¡que vida de mierda estoy llevando cuando mi idea de pasar una bonita noche de Viernes, es la de asar en una hoguera recuerdos y talismanes.... SOLA!!)

26; el numero es bonito y es mi edad (aquí el que no se conforma es por que no quiere), y 11, por el mes... serán las cosas que achicharre!!!:
1º La factura del Gas.
Me va a dar lo mismo, me la cobrarán igual y así, al menos, me aseguro de que la fogata arderá en condiciones. Sopesé practicar el mismo exorcismo con las Visas, aunque pensándolo bien, puede que esté sin un duro, pero imbecil, aun no...
2º Mi aura necesita una limpieza a fondo. Necesita verse mas natural y saludable. Arderá también el bote de crema hidratante que se me ha acabado.
3º Las bragas de cuello alto. Esto es la guerra!!
Tienen pelotillas, las gomas parecen “cheing”, el color es indefinible, y la excusa de “son las mas cómodas que tengo y ya les he cogido cariño” No sirve. A la Hogera!
4º El pino del coche
Mi “coffee machine” necesita también un empujoncito espiritual. Haré limpieza del exceso de cachivaches del maletero, la guantera y los cestitos porta-mierda de las puertas... lo tiraré todo a la basura y como muestra simbólica...: al fuego con el ambientador-pino hortera del retrovisor!
5º La caja de Paracetamol
Ya me he cansado, me niego a tener una gripe mas y todos mis esfuerzos irán en eliminar los síntomas de la que se ha apoderado de mi. Estoy hasta el moño de los efectos psicosomáticos del dichoso diagnostico de estrés; osea que -VIRUS!! No podréis conmigo!
6º Ayer hice una excursión a casa de mis padres, y me encontré con un diario. Alberga días sueltos de los años 92 y 93. Admito que anoche leyéndolo me moría de la risa... pero comprendí que con 14 y 15 años me creía listisiiiima, por lo que la regla de tres me lleva a que dentro de otros diez, seré consciente de lo boba que soy ahora. Cuando termine de escribir esto y ya os lo haya regalado a vosotros, lo imprimiré y seré también pasto de las llamas purificadoras
7º La alemana caeré también victima de mis conjuros. Cuando no este en casa me colare en su habitación (con el desorden que tiene no se daré cuenta) y me agenciare algo suyo, algún trasto y reiré mientras las llamas lo devoren. Ya, ya se que así no se va a ir de casa... pero la maldad no me da para más.
8º Desaparecerá entre el fuego la caja de preservativos. Ya no los voy a necesitar... Paso de los hombre y me voy a meter a monja!!
9º El punto anterior me recuerda que tengo que buscar todas esas servilletas y trozos de papel donde me escribieron un teléfono. TODO, todo arderá....!!!! Juas! Juas! ...
Bueno, todo... todo... quizás no, la agenda del móvil no la voy a borrar aun...
10º Voy a quemar un sujetador! Uno viejo. ¿qué por que? Por que lo vi una vez en la serie “aquellos maravillosos años” y me pareció muy “jippi”!!
11º Y este ultimo es vuestro. ¿qué deseáis que desaparezca de vuestras vidas? Teneis toda esta semana para pedir... Animo!
ADELANTE
Con los ojos cerrados.
Ha pasado una semana desde que puse el titulo a este post, y no tenía nada claro como abordarlo, solo el sendero de hojas secas por el que quería pasear.
A petición de quien puso una semillita en mamá, pensé cambiar de tercio y ser algo más literaria, más “profesional”; pero yo no soy eso... (incluso me suena a palabrota) y a estas alturas no es difícil ver que hablo y divago de sensaciones y sentimientos; mayormente de los míos... por lo que dejare la autentica literatura para los que saben, sin mancillarla con mis letras.
Pero, el citado señor, provocó la curiosidad en mi: Yo siento!, mas... ¿puedo hacer sentir?
Me alentó a escribir acerca de cosas que todo el mundo conociera, y evocar el recuerdo de esas vivencias solo con leer unas líneas. Que mis palabras provocaran el recuerdo de algo real en cada uno.
Esto es complicado: Aunque todos hemos sentido la lluvia en la piel, el viento en el rostro, la penumbra de la noche en las pupilas, o el frescor y el cosquilleo de la hierba en nuestros pies; lo que el alma se apropia, lo que arañamos dentro de cada uno cuando la memoria toma por rehén a nuestro pasado, es un mundo en cada caso...
Personalmente, no me gusta el color naranja. El naranja me ahoga en algún amanecer, los rayos del sol despuntando, asomando sobre un horizonte inalcanzable. Uno o varios amanereces que se rieron de mí. Con el corazón latiendo dentro del estomago al verme sorprendida por una luz que no deseaba, sabiendo que la noche amiga me dejaba sola en un momento inapropiado, en un lugar donde no debería estar.
Desde entonces el color naranja me inspira soledad...
No soy la única persona que disfruta con del olor a tierra mojada, pero cada uno, tal vez inconscientemente, lo relaciona con algo distinto. Mi tierra mojada huele a tarde de verano. Sí, a tarde, por que como aborrezco los amaneceres adoro los atardeceres... (sus azules, sus violetas, sus carmesí, sus púrpuras) El olor a tierra mojada me acaricia y me envuelve como lo hiciera aquella corta tormenta durante la que permití mojarme por no romper el momento. Temblando mi sonrisa, nerviosa mi mirada y unas manos apartando de mi cara el pelo que la lluvia escurría.
Mi tierra mojada huele a inocencia, a nuevas experiencias, a ilusión, a libro nuevo...
Descubrí mi cuerpo de niña, y con niñas. Demasiado joven para pecar, para saber qué era el sexo, pero con el pudor a flor de piel y más miedo por ser descubierta que reprendida. Conocí el tacto de la piel ajena, disfrute de ella, y contra ella disfrute de mi cuerpo. Supe muy niña que mis sentidos no eran solo cinco, que mi alma dejaba el estuche de mi cuerpo para volar sobre un mundo más brillante durante unos segundos, para después regresar agotada, avergonzada y triste. Pensé entonces que el placer era silencio. Que yo debía secar mi sudor, que las miradas esquivas con falta de voz debían pagarse.
No abandoné las caricias, ni propias ni ajenas, pero después siempre me guarecía del frío tras la propia humillación. El sexo era obsceno y yo lo ocultaba.
Hasta mucho, demasiado, tiempo después no me permití la satisfacción negada: El placer que sigue al gozo cuando se comparte.
Desde entonces un orgasmo dejó de ser mi trofeo, para ser el brindis que hace perfecta una cena en compañía.





