Catarsis de un desengaño.
Recientemente recibí en mi correo un comentario a referencia de alguno de los post, que no logro encontrar dentro del blog; por lo que temiendo que, debido algún error en la pagina, no aparezca, me encargo yo misma de pegarlo:
“Jolumo ha escrito el siguiente comentario en tu blog el día 28/10/2004 a las 19:17
Nombre: Jolumo
email:
URL:
Comentario: Sony, Mano Negra dice que este blog es la oda al yo-yo, y de ello deduce que debes ser argentina.
Lo que ocurre es que él es chileno, y ya sabes...”
En este comentario en particular hay una cosa que me ha llamado la atención especialmente... No se trata de que no tenga ni idea de quien es Jolumo (que tal Jolumo?? Encantada!), ni que Mano Negra solo me suene a un grupo musical... (Algo relacionado con Manu Chao??). Lo que me ha gustado ha sido eso de “Oda al yo-yo” y la asignación automática de que debo ser argentina...
Argentina es el primer país que visitare cuando me toque la primitiva; me perderé en Buenos Aires y haré mía la Plaza de Mayo. Pero hasta que me nombren hija predilecta de Mar del Plata... seguiré siendo una de madrileña de adopción, con raíces manchegas.
Oda al Yo-yo... Esto!! Esto!! Aquí quería llegar...
Va de definiciones... para que todos nos culturicemos:
Oda:
f. Composición poética del género lírico dividida generalmente en estrofas, de tono elevado y extensión variable.
Gracias, gracias.... pero no aspiraba yo a tanto. Aunque coincido en lo del tono elevado (por esa manía mía de sacar las cosas de quicio y el amor por el dramatismo) y la extensión variable... (que os pego unas chapas...)
Yoyó:
m. Juguete de origen chino formado por dos discos unidos por un eje, que sube y baja a lo largo de una cuerda atada a ese mismo eje
Comprendo perfectamente a que se refiere D. Mano Negra cuando define así los streptees a los que os estoy acostumbrando.... Pero que levante la mano (y bien alto para que yo lo vea) quien no se haya sentido en algún momento un cúmulo de contradicciones. Eso nos hace a todos tan divertidos.
Por eso el post de hoy tiene dedicatoria:
Con todo mi cariño, a los que no solamente leen sino que quieren interpretar.
Amenacé hace algunos días con hablar de mí ultimo chasco amoroso, y lo prometido es deuda...
Cupido debió atender mi carta de reclamación (lista... que eres una lista...) por que todo se ha ido al cuerno de un modo extraño:
Muchos insististeis en que le llamara y yo guardaba silencio sobre el tema. Cierto, no le llame, pero sí procuré mantener un cálido contacto: El no da señales de vida?, pues yo le mando un mensaje... El contesta dos días después saliendo por peteneras y ubicando la PRIMERA cita bajo sus sabanas?, pues yo tiro de freno de mano y le insinuó mucho que me gusta pasar tiempo charlando con él... Él es algo corto y de ideas fijas e insiste tras tiempo de espera por mi parte?, pues yo le paro literalmente los pies y escojo un sitio con gente y sillas para el encuentro... Él es idiota y me escribe un nuevo mensaje (mierda de servicio de la telefonía móvil...!! donde esté una llamada que se quite todo esto!!) dando por hecho que mis fines de semana son tan tristes que con avisarme un día antes y dar por sentado que esa noche VOY A QUERER pasarla con él, voy a perder el culo por su compañía?... Pues definitivamente no le contesto.
Supongo que es a esto a lo que mis amigas se referían cuando me miraban con cara de asco diciéndome:
-No siempre es tan bonito...
- Da igual! Yo me siento genial. Lo de menos es el chico (me disculpen los varones que haya en la sala). Mira! Mira que sonrisa tengo!! Me he ilusionado y eso es nuevo y excitante!
- Sí... bueno... muy emocionante.... (otra cara de asco)
Por eso hoy las he entendido. Después de leer (doce veces) ese dichoso ultimo mensaje he comprendido lo que querían decirme: Que es bonito ilusionarse, pero esto es un juego de dos (a veces de mas, pero para eso hay locales especializados, con camas grandes, jacuzzis y hasta mazmorras) y tienen que darse factores muy concretos para que las intenciones de ambos discurran por las mismas vías: Que todos los dioses del olímpo conjuren en tu favor; que Venus, Mercurio y Júpiter proyecten sobre Andrómeda una elipsis perfecta en ángulo con la Osa Mayor; e incluso que los sapos bailen flamenco (ejemplo fácil de captar donde los haya..)
En este caso, nuestros intereses no parecieron ser los mismos: Él pretendía una historia sencilla, sin complicaciones y con todo lo que mi cuerpo pudiera ofrecerle en el menor tiempo posible... Vamos, que una debía convertirse en un self services de estos de “todo lo que puedas comer por 20 €”... En cambio yo quería, esto... a ver... yo quería... bueno, algo debía querer yo también cuando me impacto tanto el muchacho. Quizás sentirme a gusto, poder dejarme arrastrar sin miedo a que me llevara una tromba y encontraran mi cadáver cualquier noche en una cuneta; Tal vez escuchar y sentirme parte de los pensamientos de alguien; Puede que una caricia, un susurro, una mirada y un beso (o dos) como aperitivo de una noche cómplice.
Pero aquí es donde entra la experiencia de mis amigas (y de algunas lectoras, que me hablaron de la cantidad de sapos que hay en este charco nuestro) y esos sabios consejos suyos:
- Tía, si el tío te mola, adelante... pero no te pilles! Tú, sobre todo... NO TE PILLES!!
Ay! Cupido, que engañadas nos tienes... El amor no es ciego, es sordo como una tapia!
De película....
No es que lo diga yo; al contrario.. A mi todo me parece muy normal. Pero esa es la respuesta a cada resumen de las cosas que me pasan, directa o indirectamente, que le hago a la gente que me importa.
Vosotros ya figuráis en esa lista. Unos, visitas anónimas que pasan de puntillas por el salón y dejan, como única huella, el lugar desde el que se conectan en el contador de visita. Y otros con los comentarios que me hacen sonreír. Ay! Que fácil es hacer feliz a esta sencilla chica de campo...
Soy una olla express de sensaciones y de sentimientos, por lo que los hechos en sí no tienen tanto significado como lo que logran despertar dentro de mí.
Véase,
Mi madre se ha sacado el carné de conducir con los veinticinco ya cumplidos... vamos, que creo que anda por los cincuenta y tantos, y como una jabata, ha logrado aprobar un practico que ya la estaba volviendo loca... Eso me enorgullece, pero sobre todo lo hace que haya tardado menos de quince minutos en llamarme, ilusionada como una chiquilla y me haya invitado a celebrarlo. Principalmente teniendo en cuenta que no me felicitó mis tres últimos cumpleaños, por mala hija...
Mi papi, bueno, él no me llama, pero (a veces...) coge el teléfono cuando lo hago yo!! (y cuando no lo hace, se disculpa la siguiente vez que le llamo). En la ultima conversación intentamos manipularnos mutuamente; él me pidió algo, y yo me negué a hacerlo hasta que no nos veamos y charlemos como es debido. Aun así, me encanta hablar con él. Me gusta el saborcillo que se me queda cuando nos despedimos. El cariño, y hasta el respeto que nos tenemos no es sanguíneo, es algo mas fuerte. (Papá, tu vida es tuya. No te negaré que me meto... Pero no la juzgo; a veces simplemente la admiro)
Mi Ex, creo que se ha echado novia. No estoy preparada para que me hable de ella, y supongo que él pensará lo mismo, por que no lo hace. De cualquier forma me alegro por ellos, por los dos, por que la “Arpía” que esté con él, se lleva un tesoro. Esto facilita muchísimo que podamos de vez en cuanto hablar. Ya no discutimos ni nos reprochamos nada, mientras la maleta llena de culpabilidad debe seguir perdida en el aeropuerto de Fuerteventura.
La Alemana, una de mis compañeras de piso, la zumbada, para mas señas... ha dado una vuelta mas de tuerca a mi paciencia... Ahora resulta que “sale”, pero sin penetración!! (Literal de su boquita) con un hombre, digamos.... dos siglos mayor que ella, con un dudoso pasado y enfermizo presente. Todo quedaría de la puerta de su alcoba para adentro (me consta que el resto de los habitantes de la casa no podemos contagiarnos) si se hubiera conformado con limpiar los rastros fisiológicos del muchacho a su marcha... Pero no!, ella, en su incombustible búsqueda del razonamiento y las acciones cívicas, se presentó hace dos días con un informe medico del chico como argumento...
- Me da igual que por usar el mismo aseo no halla peligro de contagio! Yo lo que quiero es que limpies algo, coño! Osea que hasta nueva orden, el baño es responsabilidad tuya!!
A esta anécdota en particular no le he encontrado todavía la parte positiva.... pero seguiré buscando.
Y mi cuerpo, lo más carnal (y carnosiiiiiito) que poseo, insiste en sorprenderme:
¿Qué trabajo bastante y me alimento de telechino, telepizza, teletorta, telepollo, y telemierda varia? Pues lo normal seria que me diera una gastritis o algo por el estilo, no?? Pues no! a mi cuerpo le da por quejarse con un persistente sangrado de encías que no paró en tres meses!! Vamos, que Drácula, a mi lado se hubiera muerto de envidia.
Pero lo divertido llegó cuando el lunes descubrí, así, por casualidad! que mi pie izquierdo no funcionaba. Y que tristeza más grande!! Una no sabe lo que tiene hasta que lo pierde. No os imagináis cuánto lo echo de menos ahora...
Ese pie izquierdo al que no supe valorar cuando se desvivía por mí. Pisaba y soltaba a mi capricho el embrague; Ese pie izquierdo, que ayudado por el derecho, me llevaban de un lado a otro con garbo y salero. El pie que lucia zapatos zurdos con esa gracia que solo él sabia hacerlo. Un pie juguetón y coquetuelo... El que Cifra me mordía cuando se le había acabado la comida (bueno, también me muerde las orejas mientras duermo.. pero estas de momento funcionan, y ahora estoy rindiendo un merecido homenaje a mi pie izquierdo...)
No me di cuenta de su huelga de empeine caído durante todo el pasado fin de semana. Es mas, creí que el coche se estaba haciendo mayor por lo mal que le funcionaba el embrague. Tampoco me percate del detalle de llevar tres días tropezándome sola y torciéndome el tobillo sin explicación ni obstáculos en las aceras. Solo cuando quise subir los pies al sofá me percate de la perdida:
-Vamos tonto, súbete... si sé cuanto te gusta retozar con “derecho” en los sillones ajenos!!- le insté sin respuesta.
Entre risas y la sugerencia de una amiga de que me tomara una Viagra porque... no se me levantaba... me concetré e intente hacer memoria: ¿Cuánto tiempo hace? Y llegué a la conclusión que ni más ni menos que tres días. Es una vergüenza, lo sé... me fustigo cada noche desde entonces. ¿Cómo me ha podido pasar esto a mí? ¿Por qué me habrá abandonado? ¿Se habrá ido con otra? Seguro... siempre fue muy presumido y miraba con celos los pies cuidados, las uñas pintadas y los zapatos caros.
Quiero aprovechar este espacio para suplicar...:
- Vuelve Pie Izquierdo. Nada volverá a ser como antes: prometo cortarte las uñas y dejar de acuchillar a tu costa el parquet. Te limpiare de pelusas interdactiles. Compraré calcetines monocromos y juntos tiraremos a la basura os habituales de colorines que tanto detestabas... Por dios! Izquierdo... Derecho no deja de llorar, y sin ti no soy mas que un ser que se arrastra...
El medico ignoró mi dramatismo cuando fui a visitarle. Me miro como si estuviera loca, y me dijo:
- Se trata de un pinzamiento del nervio ciático. Tome ibuprofeno... y relájese.
Chicas, esta tontería me ha pasado de verdad, y la respuesta del señor con bata que me toqueteo el inerte pie fue clara:
- ¿Cruza usted las piernas? (Gesto afirmativo por mi parte). Pues deje de hacerlo.
El traje nuevo de la Emperatriz.
Érase una vez, en un reino muy lejano, una joven Emperatriz que invertía cada rupia de su reino en disfraces y vestuario. Todo su cortejo conocía esta debilidad y desde cada rincón aparecían cortesanos con telas y mascaras que presentaban a su alteza.
Corrió la voz de que la Emperatriz estaba algo cansada de lucir siempre los mismos vestidos y las armaduras con las que se disfrazaba, y buscaba un traje especial.
Necesitaba mostrarse única, como ella siempre había sido y como nunca nadie la había visto.
Se presento en palacio, cierto día, un anciano. Pidió audiencia con la Emperatriz, y durante horas le hablo de su habilidad para tejer las más ricas y exquisitas telas. Entre bostezos, la Emperatriz escuchó cómo seleccionaba el material y preparaba los telares, las noches en vela que dedicaba a imaginar bellos dibujos que plasmar después en los paños, y la textura del material terminado.... Pero no despertaba ningún interés en la Emperatriz con estos detalles.
- Las telas que tejo, y con las que creo los vestidos, son mágicas- informo el anciano.
La Emperatriz entornó los ojos y cambio de postura:
- ¿A que te refieres, anciano? ¿Qué mágicas cualidades son esas?
- Antes de continuar, Majestad, debo informarle que el material y el proceso son caros. Aunque si lo que escuché en mi peregrinación es cierto, estoy seguro de que el resultado es exactamente lo que necesita... El vestido hace que su dueño se vea ante los demás tal y como es. Eso sí: hace falta una sensibilidad especial para apreciar su belleza.
Pudo la curiosidad con la Emperatriz, que además de Emperatriz era mujer... y no pudo resistir embarcarse en el proyecto con el que el anciano tejedor la tentaba.
Invirtió todo lo que tenia en la compra de los telares, en cuantas bobinas de hilo de oro como el tejedor pidió, en las telas más exquisitas y en los sótanos de palacio comenzaron las maquinas a funcionar noche y día.
Pasó algún tiempo... Todos conocían ya la historia del nuevo traje de la Emperatriz, y sus cualidades mágicas corrían de boca en boca.
La Emperatriz andaba nerviosa de un lado a otro. Mando llamar a uno de sus cortesanos, el trovador de palacio. Confiaba en su buen gusto, su amor por las artes y su innegable sensibilidad, por lo que le mandó bajar a los sótanos y ver como iba el trabajo del anciano.
Cuando este vio lo que allí ocurría, no pudo dar crédito... las maquinas funcionaban y el tejedor se movía entre ellas con los brazos extendidos pero sin nada sobre ellos. Al darse cuenta el anciano de que no estaba solo, pidió al trovador que se acercara y contemplara los hermosos dibujos que en el telar nacían. Le hablo de los colores utilizados y le pidió su opinión sobre ellos.
El trovador tardo poco en comprender que su trabajo iba en esa respuesta: si decía que no veía nada, demostraría que no estaba capacitado para la poesía, que cada palabra pronunciada hasta entonces no habría valido nada, y temiendo ser desterrado por incompetente, opto por mentir...
- Majestad, el trabajo del anciano es formidable. Jamás había visto algo tan bonito- Y repitió de memoria la descripción que el tejedor había hecho de las telas.
Quedando conforme así la Emperatriz por unos días, hasta que de nuevo se sintió impaciente y mando llamar al pintor del reino, famoso por plasmar la belleza de los páramos reales en sus lienzos.
Se repitió la historia de este al llegar junto al viejo tejedor: Nada había ante sus ojos en las maquinas trabajando, ni nada había en las manos, que nada cosían, del anciano.
El mismo temor sintió el pintor real, y de la misma forma que el trovador, narro lo hermoso de las telas al presentarse ante la Emperatriz.
Pocos días antes de acabar el vestido, el tejedor pidió la presencia de la Emperatriz para tomar las ultimas medidas y que esta viera con sus propios ojos la maravilla en la que tanto había invertido...
Casi le dio un soponcio a nuestra Emperatriz encontrarse unos sótanos ocupados únicamente con tejedoras. Nada mas podía ver. Solo al viejo sonreír complacido mientras señalaba percheros desnudos. ¿Cómo era posible? Acaso ella no tenía sensibilidad alguna?, se preguntaba en silencio mientras sus súbditos repetían como papagayos lo grandioso de los dibujos y la calidad y suavidad de las telas...
Asustada, solo pudo asentir con la cabeza, y felicitar por su trabajo al tejedor, antes de abandonar angustiada ese lugar.
- Nadie debe saber que no he visto nada, que mis ojos, atrofiados por la falta sensibilidad no me permitieron ver los paños... - se dijo a si misma.
Llegó el gran día en el que la Emperatriz mostraría a su pueblo el vestido nuevo por el que tanto había pagado, y vestida con él salió a la calle, ante la multitud que aclamaba ver la obra.
Caminó altiva ante su pueblo, mientras cientos de ojos se clavaban en ella....
La tensión se cortaba y nadie movía un músculo, hasta que alguien gritó -¡Viva la Emperatriz!, ¡¡Viva el nuevo traje de la Emperatriz!!- y una unánime ovación recorrió las calles...
Todos aplaudían entusiasmados, hasta que un niño se acercó a la Emperatriz entre a multitud, y con los ojos muy abiertos le dijo:
- Majestad, esta usted muy guapa... - La Emperatriz sonrió aliviada, justo antes de que el niño agregara: - A mí mis papás no me dejan ir desnudo...
Los amigos de mis amigos son mis amigos.
Hay veces que parece haber llegado al final de algo; no esa satisfacción de ver terminada una obra si no, mas bien, la de cerrar la contraportada de un libro que te ha encantado: Lo miras, sonríes y piensas – ya está-. Para al momento, notar que ha quedado un huequito vacío dentro de ti, que tus vísceras se habían adaptado al espacio impuesto por la convivencia con ese inquilino, con los tentáculos que extendía sobre todo tu organismo y tu mente. El corazón abrazaba ese libro, los pulmones respiraban con su permiso y dejaban de hacerlo en las líneas que él lo requería. Entonces lo miras, sonríes y piensas: -ya está....-
Algo así experimente hace unos días. Toda yo, calma y serenidad, me vi echando un poco de menos la incertidumbre y el miedo. Pensé haber cruzado una nueva puerta y haberla cerrado tras de mí. Un vacío en mi vida al que mire de reojo por no querer acostumbrarme a él...
Solo duró unas horas. Nunca pude presumir de mi constancia, pero sí de volcarme entera en cada nueva y quijotesca aventura. Y así pasé a verlo como el comienzo de una nueva etapa, no algo a lo que tuviera que adaptarme (nena, esto es lo que hay...); he pasado otra pagina, vuelvo a tener un folio blanco sobre la mesa...
Una de las cosas que más me ha llamado la atención entre la gente que me rodea es como ha evolucionado su percepción sobre mí. El “luto” que he vestido se encontraba mas en los ojos de quien me miraba que sobre mi cuerpo; por lo que superado el trauma vuelvo a ser un bistec en el mercado.
Esto es lo que, mucho me temo, que ha ocurrido con el caballero sobre el que me refería a Cupido...
Mis andanzas en solitario no son tema a debate, pero si lo es la relación que pudiera (o se dejase) mantener con alguien que me presenten:
“Amigo intimo te presenta a apuesto mozo, en edad de merecer, con sentido del humor, conversación inteligente y de tu claro interés, manos grandes, unos ojos verdes que quitan el hipo, y esos labios.... (shuuuuu!¡¡Que te dispersas y dejas de hablar en abstracto!!). Las intenciones de tu amigo son claras:
-No puedes seguir así. Necesitas conocer gente, y me estoy hartando de escuchar quejas “nadie me gusta, nadie me gusta” (léase con tono de pitorreo por parte del amigo...). Pues mira por donde tengo yo un amiguete que te va a encantar!. Es mas majo que la ostia, ESTA SOLTERO, trabaja en una profesión liberal (¡¡si alguien sabe a que cojones se dedica, por misericordia... que me lo diga!!), VIVE SOLO, le encanta reírse, no es de esos quejicas (¡Vaya...! el día de las indirectas, éste no fue a clase...), viaja mucho, es un marchoso de cuida’o... jajajajajaj.... un día... de putas.... jajajaja... digo, es buen chico, y tiene mucho mundo...
-Comprendo... quieres colarme a “un bala”. No, gracias. No busco novio, pero listos ya tengo.
-Que no!, que no!! Es un buen tipo y estoy seguro de que te va a gustar. Yo te lo presento!
Dicho y hecho. Me lo presentó... y por esas cosas de la vida el chico está entre lo que yo catalogo “Madre mía, este tío se sale por los la'os”. No es que sea encantador, es que me trató con infinita dulzura, se reía con mis tonterías.... ¡¡entendía mis tonterías!!, pero ante todo, por lo que conseguí captar sobre eso de su “profesión liberal” parece ser que el amigo escribe (Cambio el deseo de todos los cumpleaños: ya no quiero que me toque la bonoloto!, ahora quiero que este hombre sostenga a mi hijo en el bautizo!)... ¿Quién me iba a decir a mí, que una noche de jueves cualquiera.... así, a lo tonto... IBA A CONOCER A UN HOMBRE QUE SUPIERA LEER....?
Pasó la noche... Creo que el resto de la gente se marchó, y algún reloj debió marcar las cinco, por que cuando me quise dar cuenta estaba en mi casa (sola... alguna voz en mi cabeza me sugirió que esperara.... y ya ves, la escuché) abrazada a la almohada, una tonta sonrisa congelada en los labios, y el puño agarrotado de apretar el móvil contra mi pecho...
Solo un par de mensajes entre nosotros desde entonces han bastado para que no quiera saber nada (al menos por el momento) de ningún otro espécimen del sexo contrario.
Quiero que me llame!! Quiero verle... ¿Ideas al respecto?
Mi amigo va listo pensando que ahora dejaré de quejarme... de eso nada!! Si antes lloriqueaba por los rincones “nadie me gusta... nadie me gusta...”, ahora cambiare la cantinela: “no me llama, no me llama...”
Algo así experimente hace unos días. Toda yo, calma y serenidad, me vi echando un poco de menos la incertidumbre y el miedo. Pensé haber cruzado una nueva puerta y haberla cerrado tras de mí. Un vacío en mi vida al que mire de reojo por no querer acostumbrarme a él...
Solo duró unas horas. Nunca pude presumir de mi constancia, pero sí de volcarme entera en cada nueva y quijotesca aventura. Y así pasé a verlo como el comienzo de una nueva etapa, no algo a lo que tuviera que adaptarme (nena, esto es lo que hay...); he pasado otra pagina, vuelvo a tener un folio blanco sobre la mesa...
Una de las cosas que más me ha llamado la atención entre la gente que me rodea es como ha evolucionado su percepción sobre mí. El “luto” que he vestido se encontraba mas en los ojos de quien me miraba que sobre mi cuerpo; por lo que superado el trauma vuelvo a ser un bistec en el mercado.
Esto es lo que, mucho me temo, que ha ocurrido con el caballero sobre el que me refería a Cupido...
Mis andanzas en solitario no son tema a debate, pero si lo es la relación que pudiera (o se dejase) mantener con alguien que me presenten:
“Amigo intimo te presenta a apuesto mozo, en edad de merecer, con sentido del humor, conversación inteligente y de tu claro interés, manos grandes, unos ojos verdes que quitan el hipo, y esos labios.... (shuuuuu!¡¡Que te dispersas y dejas de hablar en abstracto!!). Las intenciones de tu amigo son claras:
-No puedes seguir así. Necesitas conocer gente, y me estoy hartando de escuchar quejas “nadie me gusta, nadie me gusta” (léase con tono de pitorreo por parte del amigo...). Pues mira por donde tengo yo un amiguete que te va a encantar!. Es mas majo que la ostia, ESTA SOLTERO, trabaja en una profesión liberal (¡¡si alguien sabe a que cojones se dedica, por misericordia... que me lo diga!!), VIVE SOLO, le encanta reírse, no es de esos quejicas (¡Vaya...! el día de las indirectas, éste no fue a clase...), viaja mucho, es un marchoso de cuida’o... jajajajajaj.... un día... de putas.... jajajaja... digo, es buen chico, y tiene mucho mundo...
-Comprendo... quieres colarme a “un bala”. No, gracias. No busco novio, pero listos ya tengo.
-Que no!, que no!! Es un buen tipo y estoy seguro de que te va a gustar. Yo te lo presento!
Dicho y hecho. Me lo presentó... y por esas cosas de la vida el chico está entre lo que yo catalogo “Madre mía, este tío se sale por los la'os”. No es que sea encantador, es que me trató con infinita dulzura, se reía con mis tonterías.... ¡¡entendía mis tonterías!!, pero ante todo, por lo que conseguí captar sobre eso de su “profesión liberal” parece ser que el amigo escribe (Cambio el deseo de todos los cumpleaños: ya no quiero que me toque la bonoloto!, ahora quiero que este hombre sostenga a mi hijo en el bautizo!)... ¿Quién me iba a decir a mí, que una noche de jueves cualquiera.... así, a lo tonto... IBA A CONOCER A UN HOMBRE QUE SUPIERA LEER....?
Pasó la noche... Creo que el resto de la gente se marchó, y algún reloj debió marcar las cinco, por que cuando me quise dar cuenta estaba en mi casa (sola... alguna voz en mi cabeza me sugirió que esperara.... y ya ves, la escuché) abrazada a la almohada, una tonta sonrisa congelada en los labios, y el puño agarrotado de apretar el móvil contra mi pecho...
Solo un par de mensajes entre nosotros desde entonces han bastado para que no quiera saber nada (al menos por el momento) de ningún otro espécimen del sexo contrario.
Quiero que me llame!! Quiero verle... ¿Ideas al respecto?
Mi amigo va listo pensando que ahora dejaré de quejarme... de eso nada!! Si antes lloriqueaba por los rincones “nadie me gusta... nadie me gusta...”, ahora cambiare la cantinela: “no me llama, no me llama...”
De ilusion tambien se vive...
Estimado Sr. Cupido:
Mediante la presente me pongo en contacto con usted, esperando y deseando que de esta forma reciba mi queja, formal, por escrito y duplicado, firmada, sellada y con acuse de recibo.
Dejaron hace tiempo (años ya... no se haga el remolón) de dar resultado las oraciones que le dirigía. Fue tan largo su ausentismo de mi vida, que llegué a temer por la suya e incluso envié una corona con mis condolencias a su viuda y huérfanos.
Comprenderá así mi sorpresa al conocer indicios de su buena salud, mas, que es ahora intimo de seres queridos, a los que visita y sugiere guarden silencio para conmigo.
Pero no se lo reprocho, ni es este el tema que nos ocupa: Deseo informarle que su retorno sin preaviso a mi vida no es del todo bien recibido y le rogaría que, en posteriores ocasiones, tuviera la consideración de comunicarme cuales serán sus planes e intenciones sobre mi corazón y mis sentimientos.
Hasta hace aproximadamente una semana, este se hallaba a salvo de desafortunadas flechas, y mis sentidos funcionaban perfectamente. Por lo que estos inconfundibles síntomas se hacen tan evidentes.... Paso el día escuchando en la radio canciones de amor que me distraen y atolondran; buscando significados en las nubes que cubren mi Madrid; imaginando escenas en las que él aparece y pronuncia palabras que no necesitaba y ahora reclamo a gritos desde el silencio de mi alma, que no sabe ya que decirme para calmar mis ansias.
Como un ladrón... con nocturnidad, premeditación y alevosía, agravantes del cargo que le imputo; El pasado jueves, noche de autos, aprovechó que andaba distraída, buscando la salida de unos ojos verdes en los que me perdí, hurtó usted algo que reclamo como mío.
Pretendo recuperar mi frialdad, mi insensibilidad y esa coraza que tanto me protegía los días de tormenta. No. Cupido, no deseo enamorarme. Me niego a entregar mis pensamientos a nadie, sin deseos de pasar su tiempo conmigo como moneda de cambio.
Esta nueva imagen mia desconcierta y asusta a mis amigas:
Amiga: -¿Qué te pasa?, ¿Te has hecho algo en el pelo?
Yo: -No. Corto, rojo... como siempre...
Amiga: -Pues te noto distinta...
Yo: -Mmmmm, me temo que he pillado un virus.
Amiga: -¿Gastrointeritis?
Yo: -No
Amiga: -¿Mononuclerosis? ¿papilomas? ¿hepatitis? ¿sífilis?
Yo: -(mira que es exagerada...) No. Mas bien: euforia, alegría, autoestima por las
nubes y rápidos descensos a los abismos del posible rechazo. Tengo una jauría de mariposas haciendo estragos en mi pobre estomago, me tiemblan las manos, la sangre me esta dejando surcos en las venas, mis ojos brillan, siento frío, sudo como si el la gripe hubiera plantado una “canadiense” en mi sistema inmunológico y a punto están de darme la baja para que no contagie al resto de la empresa...
Amiga: -¡Date!, tu te has pilla’o, tia!
Yo: -Va a ser eso... ¿Contrasto con otro especialista?
Amiga: -Solo dejate llevar.
Yo: -¿A dónde? De momento no me hace demasiado caso... Niña: he descubierto que resulta mas fácil llevarse a la cama a un hombre que quedar con el para tomar una cerveza...
Amiga: -No te preocupes, lo bonito es sentir lo que sientes.... Ademas, de ilusion tambien se vive...
Y así llevo seis días; pegada a un teléfono que no ha sonado mas que para decirme que nos veremos otro día, mordiéndome las uñas hasta los codos, y mirando con ojos golosones las de los pies!.
Sátiro Cupido, no tengo fe en usted, y de esta forma se venga.
A ver..., donde esta Shakespeare cuando se le necesita? Me faltan palabras para explicar lo que siento y sin ellas no soy mas que un saco de emociones dislocadas. Qué fácil es hablar del amor cuando lo sufren otros...
Mediante la presente me pongo en contacto con usted, esperando y deseando que de esta forma reciba mi queja, formal, por escrito y duplicado, firmada, sellada y con acuse de recibo.
Dejaron hace tiempo (años ya... no se haga el remolón) de dar resultado las oraciones que le dirigía. Fue tan largo su ausentismo de mi vida, que llegué a temer por la suya e incluso envié una corona con mis condolencias a su viuda y huérfanos.
Comprenderá así mi sorpresa al conocer indicios de su buena salud, mas, que es ahora intimo de seres queridos, a los que visita y sugiere guarden silencio para conmigo.
Pero no se lo reprocho, ni es este el tema que nos ocupa: Deseo informarle que su retorno sin preaviso a mi vida no es del todo bien recibido y le rogaría que, en posteriores ocasiones, tuviera la consideración de comunicarme cuales serán sus planes e intenciones sobre mi corazón y mis sentimientos.
Hasta hace aproximadamente una semana, este se hallaba a salvo de desafortunadas flechas, y mis sentidos funcionaban perfectamente. Por lo que estos inconfundibles síntomas se hacen tan evidentes.... Paso el día escuchando en la radio canciones de amor que me distraen y atolondran; buscando significados en las nubes que cubren mi Madrid; imaginando escenas en las que él aparece y pronuncia palabras que no necesitaba y ahora reclamo a gritos desde el silencio de mi alma, que no sabe ya que decirme para calmar mis ansias.
Como un ladrón... con nocturnidad, premeditación y alevosía, agravantes del cargo que le imputo; El pasado jueves, noche de autos, aprovechó que andaba distraída, buscando la salida de unos ojos verdes en los que me perdí, hurtó usted algo que reclamo como mío.
Pretendo recuperar mi frialdad, mi insensibilidad y esa coraza que tanto me protegía los días de tormenta. No. Cupido, no deseo enamorarme. Me niego a entregar mis pensamientos a nadie, sin deseos de pasar su tiempo conmigo como moneda de cambio.
Esta nueva imagen mia desconcierta y asusta a mis amigas:
Amiga: -¿Qué te pasa?, ¿Te has hecho algo en el pelo?
Yo: -No. Corto, rojo... como siempre...
Amiga: -Pues te noto distinta...
Yo: -Mmmmm, me temo que he pillado un virus.
Amiga: -¿Gastrointeritis?
Yo: -No
Amiga: -¿Mononuclerosis? ¿papilomas? ¿hepatitis? ¿sífilis?
Yo: -(mira que es exagerada...) No. Mas bien: euforia, alegría, autoestima por las
nubes y rápidos descensos a los abismos del posible rechazo. Tengo una jauría de mariposas haciendo estragos en mi pobre estomago, me tiemblan las manos, la sangre me esta dejando surcos en las venas, mis ojos brillan, siento frío, sudo como si el la gripe hubiera plantado una “canadiense” en mi sistema inmunológico y a punto están de darme la baja para que no contagie al resto de la empresa...
Amiga: -¡Date!, tu te has pilla’o, tia!
Yo: -Va a ser eso... ¿Contrasto con otro especialista?
Amiga: -Solo dejate llevar.
Yo: -¿A dónde? De momento no me hace demasiado caso... Niña: he descubierto que resulta mas fácil llevarse a la cama a un hombre que quedar con el para tomar una cerveza...
Amiga: -No te preocupes, lo bonito es sentir lo que sientes.... Ademas, de ilusion tambien se vive...
Y así llevo seis días; pegada a un teléfono que no ha sonado mas que para decirme que nos veremos otro día, mordiéndome las uñas hasta los codos, y mirando con ojos golosones las de los pies!.
Sátiro Cupido, no tengo fe en usted, y de esta forma se venga.
A ver..., donde esta Shakespeare cuando se le necesita? Me faltan palabras para explicar lo que siento y sin ellas no soy mas que un saco de emociones dislocadas. Qué fácil es hablar del amor cuando lo sufren otros...
Penélope.
Ya estoy de vuelta.
Esta vez mi ciudad y mi gato me han reconocido, mis amigos me han añorado y hay un torrente de sentimientos haciendo cola por volver a su cauce.
Las vacaciones fueron lo que necesitaba..., todo el tiempo que pase sola leyendo, todo el tiempo que no me permitieron sentirme sola y esas horas eternas que llore como una niña en un paisaje extraño, abrazada al volante de un coche de alquiler, gritándole a un acantilado que alguien me dijera “te quiero”.
Volví más ligera, dejando en Fuerteventura, enterrado en la playa de Jandia, el sentimiento de culpa. Desde ese momento soy responsable solo de mí, y me queda espacio para querer hacer mejor la vida de los demás, sin preocuparme de cuan desgraciada puedo llegar a hacérsela. Gracias también al Majorero que me mostró las estrellas y me dejo hablar aunque no importara si volvería a oírme.
Fue una idea maravillosa hacer este viaje; creo que he logrado descolocar tanto a la gente que ya me quería antes de convertirme en “la loca que mandó su vida a la mierda”, que ahora les parecen bien e incluso originales las cruzadas que emprendo.
Mi próximo proyecto: aprender a tejer. Quiero hilvanar la vida que ya ha comenzado con los hilos que no deseo perder de la que abandoné. Sueños, alegría, esperanza, ilusión, cariño, y tanta soledad deseada como pueda soportar..
Recordaba la otra noche una canción que mi padre me hizo adorar; a Serrat cantando al hechizo del amor, ese amor que creamos y creemos indestructible, pase el tiempo que pueda pasar por él, ese amor que anida dentro de nosotros mismos, por que somos nosotros quienes tejemos la tela que lo protege de la cotidianidad: Nudos de vida tejidos con agujas de esperanza. Como Penélope tejía, en espera de Ulises, un día con otro sin perder la fe.
Dos vueltas, hilo arriba, cuento tres y saco nudo... Movimientos que al principio necesitan toda mi atención, esos pequeños pasitos, para alcanzar la practica y de esta manera hacer cotidiano el difícil ejercicio de agradecer el sol que entra por la ventana cada mañana.
Vuelta, vuelta, paso dos y saco nudo... Filigranas en un tapiz que solo aprecio al volver atrás la vista. Las piezas comienzan a encajar.
Lo que fue una tormenta ha pasado a ser brisa de incertidumbre, las personas vuelven a tener rostro, miradas que reconozco amigas. Los lugares vuelven a ser míos y la carga menor cada día, pues voy depositando mi equipaje en rincones propios.
Viejos amigos que siguen perteneciendo a mi agenda, y más espacio en mi corazón, pues quien lo ocupó, se ha mudado.
Nunca quise escarbar en los bolsillos ajenos por no soportar las verdades de los rastros y ahora me veo siguiendo, capitulo a capitulo, una historia que no es mía.
Sí. Sé de él por que así lo quiso; por que hay medios en mi mano para averiguar los detalles que no pedi y él me ahorra. De este modo sé que esta bien, que los esfuerzos que hizo empiezan a dar frutos, que ya no esta solo, que la quiere y es correspondido. Que ya no me echa de menos, y yo me alegro por él.
Acaricio el paño... brillantes colores, suave relieve. Atrás, vuelta, cuento tres, saco nudo y doble vuelta.
¿Cuánto tiempo ha de hacer falta para tejer la colcha que abrigue una vida?
Esta vez mi ciudad y mi gato me han reconocido, mis amigos me han añorado y hay un torrente de sentimientos haciendo cola por volver a su cauce.
Las vacaciones fueron lo que necesitaba..., todo el tiempo que pase sola leyendo, todo el tiempo que no me permitieron sentirme sola y esas horas eternas que llore como una niña en un paisaje extraño, abrazada al volante de un coche de alquiler, gritándole a un acantilado que alguien me dijera “te quiero”.
Volví más ligera, dejando en Fuerteventura, enterrado en la playa de Jandia, el sentimiento de culpa. Desde ese momento soy responsable solo de mí, y me queda espacio para querer hacer mejor la vida de los demás, sin preocuparme de cuan desgraciada puedo llegar a hacérsela. Gracias también al Majorero que me mostró las estrellas y me dejo hablar aunque no importara si volvería a oírme.
Fue una idea maravillosa hacer este viaje; creo que he logrado descolocar tanto a la gente que ya me quería antes de convertirme en “la loca que mandó su vida a la mierda”, que ahora les parecen bien e incluso originales las cruzadas que emprendo.
Mi próximo proyecto: aprender a tejer. Quiero hilvanar la vida que ya ha comenzado con los hilos que no deseo perder de la que abandoné. Sueños, alegría, esperanza, ilusión, cariño, y tanta soledad deseada como pueda soportar..
Recordaba la otra noche una canción que mi padre me hizo adorar; a Serrat cantando al hechizo del amor, ese amor que creamos y creemos indestructible, pase el tiempo que pueda pasar por él, ese amor que anida dentro de nosotros mismos, por que somos nosotros quienes tejemos la tela que lo protege de la cotidianidad: Nudos de vida tejidos con agujas de esperanza. Como Penélope tejía, en espera de Ulises, un día con otro sin perder la fe.
Dos vueltas, hilo arriba, cuento tres y saco nudo... Movimientos que al principio necesitan toda mi atención, esos pequeños pasitos, para alcanzar la practica y de esta manera hacer cotidiano el difícil ejercicio de agradecer el sol que entra por la ventana cada mañana.
Vuelta, vuelta, paso dos y saco nudo... Filigranas en un tapiz que solo aprecio al volver atrás la vista. Las piezas comienzan a encajar.
Lo que fue una tormenta ha pasado a ser brisa de incertidumbre, las personas vuelven a tener rostro, miradas que reconozco amigas. Los lugares vuelven a ser míos y la carga menor cada día, pues voy depositando mi equipaje en rincones propios.
Viejos amigos que siguen perteneciendo a mi agenda, y más espacio en mi corazón, pues quien lo ocupó, se ha mudado.
Nunca quise escarbar en los bolsillos ajenos por no soportar las verdades de los rastros y ahora me veo siguiendo, capitulo a capitulo, una historia que no es mía.
Sí. Sé de él por que así lo quiso; por que hay medios en mi mano para averiguar los detalles que no pedi y él me ahorra. De este modo sé que esta bien, que los esfuerzos que hizo empiezan a dar frutos, que ya no esta solo, que la quiere y es correspondido. Que ya no me echa de menos, y yo me alegro por él.
Acaricio el paño... brillantes colores, suave relieve. Atrás, vuelta, cuento tres, saco nudo y doble vuelta.
¿Cuánto tiempo ha de hacer falta para tejer la colcha que abrigue una vida?





