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la aventura de la vida
apuntes sobre sexo, espiritualidad y relaciones
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Me gusta navegar a vela. Me gusta leer. Me gusta bailar. Me gusta María. Cómo se mueve, cómo se ríe. Por ella me he venido a Madrid. Soy vegetariano que a veces come pescado y bebe alcohol. Me gusta Osho, y sus meditaciones, y sus palabras. Era culto, erudito, pero se me está olvidando todo. Me gusta la poesía: leerla, escribirla, vivirla. Me gusta pasear por Bilbao (es que vivía ahí). Y me gusta el cielo azul de Madrid.
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adopción

Ella no podía tener hijos.
Lo habían intentado todo.
Primero fue el aborto, luego un durísimo embarazo extrauterino.
Vivían a expensas de la temperatura: Ven, corre, tenemos que hacerlo ahora.
Desapareció la ternura al hacer el amor: la cuestión era hacerlo cuando debían, no cuando se deseaban. El estrés aumentó.
Pero todos esos intentos fueron tan infructuosos como dolorosos. Y costosos económicamente.
Al final se apuntaron en la lista para adoptar: ella estaba decidida a conseguir lo que la naturaleza les negaba. Él tenía más reparos: heredaba una desconfianza que su madre había sembrado: los adoptados son unos desagradecidos, aseguraba esa mujer, el que no roba se vuelve borracho o drogadicto, y nunca agradecen lo que se ha hecho por ellos.
Sin embargo, la suerte pareció llamar a su puerta. Les llamaron: un niño iba a ser dado en adopción por una chica joven, que no podía mantenerlo. ¿Lo queréis?
Y así llegó a casa: con unos pocos días de vida. Cuando lo tuvo entre sus brazos, ella sonrió con una felicidad que él no recordaba haber visto en su cara desde el día de su boda. Cuando lo cogió él, olvidó todo lo que su madre decía. Aquél sería su hijo, llevaría sus apellidos.
Ella compró todos los libros sobre adopción que encontró. Quería ser la madre perfecta, no podía consentir que esta vez fuera mal.
Y al principio pareció ser así. Pero al cabo del tiempo, el niño se tornó inseguro. En las clases no atendía, tenía miedo por la noche, y le costaba respirar. Fueron a toda clase de médicos: desde el de cabecera hasta el mejor homeópata de la provincia. Pero no encontraron el remedio.
Y las discusiones con el niño provocaban discusiones en la pareja. De pronto, todo se desmoronaba. Cada vez eran más estrictos, y cada vez la tensión era mayor.
El tema de la adopción ni siquiera se había mencionado.
Después de dos años horrorosos, en los que la pareja estuvo al borde de la ruptura en varias ocasiones, acudieron a un terapeuta.
Y allí les dijeron que debían decirle al niño que era adoptado.
Allí vieron sus resistencias: él se negaba en redondo, y a ella tampoco le gustaba la idea. Pero la situación se agudizaba.
Así que una noche le leyó un cuento sobre niños adoptados. Jamás le había visto escuchar con tanta atención.
Cuando acabó, el niño preguntó: ¿mamá, ese niño era adoptado? Sí, cariño, y tú también. Se lo dijo con un nudo en la garganta, a punto de llorar. Pero la cara del niño cambió totalmente, se relajó. Esa noche durmió profundamente.
Ese fue el principio de un largo camino de terapias y emociones, que acabó cuando por fin consiguió contactar con la madre biológica. Sus profundos temores de que el niño la prefiriese se disiparon cuando le dijo: No me gusta mi mamá, tú eres mucho más guapa.
Pero la paz llegó al corazón de ese niño.

Y es que cuando nos planteamos adoptar ¿lo hacemos para satisfacer las necesidades de un niño, o para satisfacer nuestros deseos? Cuando queremos el niño para evitar enfrentarnos a nuestro fracaso, a nuestra frustración, él lo sabrá. Lo notan. Y la rabia que siente cuando descubre que su madre biológica lo entregó (¿por qué? ¿qué hice para no ser digno de su amor?) se vuelve contra los padres adoptivos. Los padres jardineros.
Si una pareja adopta a un niño por sus propios intereses, y no por los del niño, es como si lo hubieran raptado de sus padres biológicos, de su destino. Y frecuentemente como “pago” o expiación, se pierde un hijo propio cuando lo hay, o se rompe la relación de pareja.
Si adoptamos a un niño, hemos de saber que siempre seremos los segundos padres. Y que lo hacemos por su bienestar, no por el nuestro. Sólo así podemos luchar contra la “ingratitud” y falta de amor por parte de los adoptados.
Como siempre, esto es hasta donde yo sé, según mi criterio, y con riesgo de equivocarme.

 
Comentario:
Os leo y pienso en la cantidad de prejuicios que hay y las excusas de la gente para pensar que lo suyo es lo bueno. Si un hijo adoptado de mayor es problemático, habría que preguntarse también cómo ha sido educado y querido no? no lo llevan en los genes, somos producto de lo que vivimos cada día, y de la aceptación de padres, entorno, cole y amigos.
Yo miro a mi hijo, con su carita de ángel cada noche, y doy las gracias a Dios de haberle puesto en mi camino aunque no fuera al nacer, y tuviera ya dos años. Cada noche toca un cuento, y a veces le cuento cuando fui en avión a buscarle, y el me mira con sus ojos alegres, y dice: siii lejosss yo, ahora aqui juntos mamá... Tiene tres años, lleva 12 meses conmigo, cuando sea mayor recordará simplemente la cantidad de tiempo que ha pasado conmigo, nuestras risas, nuestros juegos, nuestras charlas, nuestros abrazos, y si quiere más de su pasado biológico, yo misma le ayudaría o consoloría por la falta de datos, de los que no le robaría ni uno sólo porque forma parte de su identidad, al igual que ser adoptado.
 
Comentario:
Menuda teoría la de la madre de él, como si no hubiera drogatictos y alcohólicos y ludópatas... entre los hijos biológicos, por otra parte, la mayoría de la población.

Besos lascivos.
 
Comentario:
Muy bonita historia. Y muy bueno hablar del egoísmo y de quién sale aventajado en esa situación
 
Comentario:
No puedo dar datos concretos por discreción, pero tengo en la actualidad un alumno muy problemático , pero en vías de recuperación, procedente de un orfanato de un pais del este al que los primeros padres adoptivos lo "devolvieron" a los pocos meses porque no podían con él...¿sabes lo que ha supuesto de esfuerzo para los segundos padres, y el amor y paciencia que han empeñado(y hemos empeñado)para recuperarlo?
Adopción sí, por supuesto, pero muy, muy, muy controlada y supervisada... los niños no son mercancías.

 
Comentario:
MMM a ver, mejor si pensamos en los beneficios adquiridos por los niños adoptados. Creo que los verdaderos padres (y muchas veces no son los biológicos) son los que les educan, les dan cariño y amor, les hacen sentir un ser humano protegido y guiado hasta su independencia. La adopción es una forma del que por alguna razón no pueda serlo naturalmente, y es la oportunidad que un niño tiene de tener un hogar. A mí me parece muy bonito tener esa actitud, la vecina de mi madre lo hizo, y hoy en día la niña es muy feliz!!!! Un beso.
 
Comentario:
me ha gustado esta reflexion.
alguien el otro dia me pregunto porque no habia tenido hijos, sino queria adoptar. Y mi respuesta fue "no por mi propio deseo de ser madre"
comparto lo que pensas 100%

besos.. veo que el vecino ya volvio de las vacas :P
 
Comentario:
La verdad sana.
Las mentiras piadosas enferman.
Eso es lo que yo siento.
A veces me cuesta decirme las verdades, pero ser sincero con uno, y con los demás, es una forma de ir mejorando este mundo.
Los nenes son más "simples": no se complican con miedos. Por eso entienden verdades que a los adultos nos parecen crueles (es que las pasamos por el tamiz de ideas aprendidas que no son ciertas)
Y ya... que me cuelgo.
Un beso
 
Comentario:
Las niñas chinas son las únicas que han movido en mí el poco instinto maternal que tengo.

Sigo pensando que no es mejor padre o madre el o la que lo concibe y lo pare, si no el o la que educa como tal, y en la educación entra desde el cariño y amor hasta el respeto.
 
Comentario:
En mi familia hay varios casos de adopción y no precisamente, por la imposibilidad de tener niños propios, sino que lo han hecho por el bienestar del niño, al que la vida ha puesto en su camino.

Es muy dificil ocultarles la verdad, por eso lo más sano, es que lo sepan por los padres y no que les pierdan la confianza y se desate la rebeldía por haberse enterado por "accidente".

Eso también lo he visto y por lo poco que se, lo unico que resulta es la sinceridad y el amor.

Besos
 
Comentario:
Imagino que cuando decides dar el paso de adoptar es porque necesitas ser madre, y es el ultimo recurso,porque todos intentan primero otras vias, antes de llegar a la adopcion.
Eso si, cuando adoptas un niño lo tienes que hacer con todas sus consecuencias y darle todo el amor que los biologicos no pudieron dar,hijos borrachos, drogadictos, delinquentes....salen en cualquier casa,sean o no sean adoptados.

Resumiendo, bajo mi punto de vista, adoptas por la necesidad de ser padre, pero siempre ahi que pensar en el bienestar de ese niño, que ha caido en tus manos como un extraordinario regalo.

Perdon, por enrrollarme tanto, no se si me explicado bien.

Mil besos.
No