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la aventura de la vida
apuntes sobre sexo, espiritualidad y relaciones
Acerca de
Me gusta navegar a vela. Me gusta leer. Me gusta bailar. Me gusta María. Cómo se mueve, cómo se ríe. Por ella me he venido a Madrid. Soy vegetariano que a veces come pescado y bebe alcohol. Me gusta Osho, y sus meditaciones, y sus palabras. Era culto, erudito, pero se me está olvidando todo. Me gusta la poesía: leerla, escribirla, vivirla. Me gusta pasear por Bilbao (es que vivía ahí). Y me gusta el cielo azul de Madrid.
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más recuerdos del verano
de los varios grupos a los que llevé a navegar en el velero, mi preferido es sin duda el que pasó 10 días estupendos en agosto, dos parejas de mediana edad (vamos, 40-50, que eso de la mediana ya no se sabe dónde anda, con tanto durar -que no confundamos con vivir).
(también eran los que a priori me daban más miedo: eran gente muy bien situada, y los que habían contratado el barco durante más tiempo: si aquello salía mal podía ser un infierno)

uno de ellos, llamémosle R., era el que dirigía aquello, lo hacía de una manera natural, desde la disposición al trabajo (era el cocinero, el que bajaba conmigo en la zodiac a aprovisionarnos en formentera o en ibiza, porque amarrar en puerto en agosto en baleares, además de ser carísimo, es misión casi imposible), siempre dispuesto a colaborar, a tirar de escota, disfrutando de llevar el timón en las maravillosas ceñidas que tuvimos, a largar el fondeo cada vez que decidíamos parar a darnos un baño, a bucear el ancla cuando el fondeo iba a ser para toda la noche

el caso es que toda la travesía fue un placer, a pesar de un accidente que R. sufrió un día que la mar se puso seria, y yo había decidido doblar La Mola -al sudeste de Formentera- para buscar un lugar más cómodo); R. llevaba la escota, no nos entendimos en una virada, y se le escapó: intentó sujetarla, pero un barco de 13 metros lleva mucha vela, y ese día soplaba fuerza 4-5. Resultado, una mano despellejada.
Ninguno de los contratiempos que sufrimos (problemas con un depósito de agua, picaduras de medusas, el accidente de R.) pudieron con el gran ambiente que se creó en la travesía.
Las lluvias de estrellas nocturnas, los baños continuos, los cocinamientos (yo no hice mucho, un par de tortillas de patatas; el resto labor de pinche), alguna partida de mus, las conversaciones sobre música historia literatura economía filosofía, los sudokus, baldear el barco, los atardeceres, las cenas (dentro y fuera del barco) las compras, cada momento se convertía en algo que valía la pena
y tú, que no estabas físicamente, fuiste parte integrante de ese viaje
tus llamadas me iluminaban el rostro
por eso, el momento en que todos cantamos María, de West Side Story, ciñendo, arrumbados al norte de ibiza, aún acaricia mi corazón
 
Comentario:
Será entonces que sí tira más un velero que dos tetas? jejejejeje.
Bonitos recuerdos...sin duda. ¿Y te bañaste también de noche con el mar iluminado por las algas? ese es otro de mis recuerdos inolvidables.
Besotes capitán!!!
 
Comentario:
Cuesta trabajo hacerse a la idea de que alguien pueda cambiar un velero, o el mar...por Madrid.
Siempre se ha dicho que hay cosas que tiran más que maroma de barco.

M.
 
Comentario:
¡que envidia! saber manejar un velero,

salud,
No