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la aventura de la vida
apuntes sobre sexo, espiritualidad y relaciones
Acerca de
Me gusta navegar a vela. Me gusta leer. Me gusta bailar. Me gusta María. Cómo se mueve, cómo se ríe. Por ella me he venido a Madrid. Soy vegetariano que a veces come pescado y bebe alcohol. Me gusta Osho, y sus meditaciones, y sus palabras. Era culto, erudito, pero se me está olvidando todo. Me gusta la poesía: leerla, escribirla, vivirla. Me gusta pasear por Bilbao (es que vivía ahí). Y me gusta el cielo azul de Madrid.
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Reflexiones y agradecimientos
Me siento arropado por vosotros. Por los que me queréis hacer ver que es peligroso (gracias, está bien no olvidarlo) y por los que os alegráis.
Supongo que no soy un sumiso clásico (sólo lo supongo, porque no conozco a casi ninguno): me gusta el sexo "vainilla" (así llaman al sexo normal los practicantes de bdsm, igual que cuando los nudistas hablamos de los "textiles" al referirnos a quienes usan trajes de baño bikinis tangas en la playa, igual que cuando un capitán de barco me hablaba de los "terrícolas" que no entienden a los marinos).
Pero me excita esa idea. Hace tiempo. Y ahora he encontrado alguien con quien explorarla. No es la primera ama (no profesional) con la que contacto. Pero sí la primera que busca lo que yo quiero ofrecer, y no más. Sí la primera de quien mi intuición me dice adelante.
De todas formas, mi trabajo interno, hace tiempo, es la no-mente. Por eso es más difícil de controlar: cuando no hay mente, no hay control mental, no hay objeto que pueda controlarse.
Y también he mirado con atención cómo se mueve la conciencia (para mí sobrevalorada): es un sistema de equilibrio, pero de equilibrio de cada uno dentro de un sistema: el partido político, la "mara", la familia, la cuadrilla. Cuando hacemos algo que daña atenta o hace peligrar el sistema, la conciencia nos hace sentirnos culpables. Pero a la vez nos permite dañar herir matar a los de un grupo "enemigo" con total sentimiento de inocencia. Por eso no vale tanto el "lo hizo porque se lo dictaba su conciencia" (que es lo que se dice cuando uno se venga: mata al asesino de su hijo, quema al violador de su hija). Por eso lo políticamente correcto se queda dentro de un sistema, de un grupo (sí, ya sé, yo también estoy dentro de un grupo, de un sistema. Pero la observación (y la no identificación) permite hacerse consciente de ello, me permite a veces ir más allá de mi conciencia.
Y cuántos conflictos se nos presentan por las tensiones que se crean entre sistemas!! (pero ese es otro tema, y casi daría para un ensayo completo).
(Uff, debe de ser el frio y la lluvia y el invierno que ha venido adelantado lo que me lleva a escribir tirando a denso).

Así que voy a poner la cale, y dar por acabado este post, y armarme de ropa y valor (que voy a hacer las compras, y claro, con las bolsas en la mano tampoco se puede llevar paraguas) y a mojarme un rato: no es lo mejor para este catarro gripe que ni me tumba ni se pasa pero tampoco tengo más remedio.
No