solo por ti
me gustaría que me dijerais qué os sugiere este vídeo
la carga
Al llegar a casa, envuelvo la botella en un periódico, para que la cotilla del tercero no vaya diciendo por ahí que soy un alcohólico, que desde que te fuiste con ese gañán de gimnasio no levanto cabeza y que soy un fracasado, como ella siempre había sabido.
A mí en realidad me da igual, es por mi madre, ya sabes, luego se pasa el día dándole vueltas a por qué me pasan estas cosas, a ver qué puede hacer ella y cuál es su responsabilidad, sí, yo siempre le digo que no es culpa suya, que la vida es así, que no se preocupe si estos días estoy un poco triste pero que es normal, claro, me dice, claro que sí, mi hijo, pero por qué no vas a pasear por la playa, a que te dé el aire un poco, que dentro de nada vas a parecer uno de esos que han pasado la vida en la cárcel y están demacrados por dentro y por fuera, siempre cargando con sus pecados. Mamá, ya sabes que yo no creo en los pecados, que esa parte de la religión es la que menos me interesa, y que si me tomo una copa para dormir mejor tampoco es para tanto.
Al llegar a casa, también enciendo la tele, porque haya ruido de fondo, no quiero que los vecinos me oigan gimotear como un perro encerrado y luego te vayan con el cuento, que sé que todavía te ven, que eran amigos de ese gorila por el que me dejaste, y a veces hasta me da por pensar que son ellos los culpables de que le hayas conocido y de que te hayas vuelto loca, vamos, porque tú me dirás qué tiene ese mastuerzo, músculos y nada más, no me creo que pueda hablar dos minutos seguidos sobre nada que no sea anabolizantes o el partido de fútbol del domingo, y sí, también me pongo a imaginar que la tendrá muy grande muy gorda, casi como la de un negro, pero intento quitarme esas ideas de la cabeza enseguida, y para eso siempre me ayuda una buena copa de mi whisky, ya sabes, johnny walker etiqueta negra, soy fiel a mis inicios, que eso es lo que son la mayoría de mis principios, mis inicios en este caminar.
Al llegar a casa, también me pregunto a menudo en cuyos brazos acabarás, porque el tiempo pasa y ese musculitos no tiene suficiente de nada para retenerte, si es que alguien puede siquiera imaginar retenerte a ti, que eres aire que entra por la ventana y se confunde con la primavera, que eres agua fresca en la garganta, un sueño, o acaso sólo eres mi sueño, solo con mi sueño sueño, y no contigo, también me pregunto entonces a quién quería yo, a quién servía con mis besos.
Al llegar a casa lo sé: ya no puedo con mi carga.
Pero sigo adelante aunque no pueda.
A ver si ese capullo se lesiona y vuelves ya.

A mí en realidad me da igual, es por mi madre, ya sabes, luego se pasa el día dándole vueltas a por qué me pasan estas cosas, a ver qué puede hacer ella y cuál es su responsabilidad, sí, yo siempre le digo que no es culpa suya, que la vida es así, que no se preocupe si estos días estoy un poco triste pero que es normal, claro, me dice, claro que sí, mi hijo, pero por qué no vas a pasear por la playa, a que te dé el aire un poco, que dentro de nada vas a parecer uno de esos que han pasado la vida en la cárcel y están demacrados por dentro y por fuera, siempre cargando con sus pecados. Mamá, ya sabes que yo no creo en los pecados, que esa parte de la religión es la que menos me interesa, y que si me tomo una copa para dormir mejor tampoco es para tanto.
Al llegar a casa, también enciendo la tele, porque haya ruido de fondo, no quiero que los vecinos me oigan gimotear como un perro encerrado y luego te vayan con el cuento, que sé que todavía te ven, que eran amigos de ese gorila por el que me dejaste, y a veces hasta me da por pensar que son ellos los culpables de que le hayas conocido y de que te hayas vuelto loca, vamos, porque tú me dirás qué tiene ese mastuerzo, músculos y nada más, no me creo que pueda hablar dos minutos seguidos sobre nada que no sea anabolizantes o el partido de fútbol del domingo, y sí, también me pongo a imaginar que la tendrá muy grande muy gorda, casi como la de un negro, pero intento quitarme esas ideas de la cabeza enseguida, y para eso siempre me ayuda una buena copa de mi whisky, ya sabes, johnny walker etiqueta negra, soy fiel a mis inicios, que eso es lo que son la mayoría de mis principios, mis inicios en este caminar.
Al llegar a casa, también me pregunto a menudo en cuyos brazos acabarás, porque el tiempo pasa y ese musculitos no tiene suficiente de nada para retenerte, si es que alguien puede siquiera imaginar retenerte a ti, que eres aire que entra por la ventana y se confunde con la primavera, que eres agua fresca en la garganta, un sueño, o acaso sólo eres mi sueño, solo con mi sueño sueño, y no contigo, también me pregunto entonces a quién quería yo, a quién servía con mis besos.
Al llegar a casa lo sé: ya no puedo con mi carga.
Pero sigo adelante aunque no pueda.
A ver si ese capullo se lesiona y vuelves ya.

se fue

sin darse cuenta, o casi,
así fue cómo se hizo mayor, o casi
pasaron los años, y sin darse cuenta, o casi,
iba de trabajo en trabajo,
sin encontrar el suyo
sin darse cuenta, o casi,
se vio en la calle, sin techo ni familia ni amigos
y sin darse cuenta, o casi,
se refugió en un mundo al que nadie más tiene acceso
ahora le quieren llevar a una casa de acogida
y sin darse cuenta, o casi,
ha preferido escaparse, esta vez para siempre
celebración
vamos por el camino
las rosas, tan coloristas ellas, han explotado en amarillos rojos blancos, llenando el aire con una sinfonía olorosa
vamos por el camino
la temperatura del aire vacila entre la caricia y la llamada de la chaqueta
ponemos todos nuestros sentidos al servicio de la tarde
vamos por el camino e imaginamos el futuro como si fuera una meta un lugar al que llegas y puedes tumbarte a descansar, aunque sabemos cuán falaz es esa idea
vamos por el camino y solo a veces nos percatamos de que lo importante no es llegar, lo importante es navegar
y es en esos momentos cuando somos capaces de celebrar la vida la existencia, el misterio de la bola de oro que se transmite
las rosas, tan coloristas ellas, han explotado en amarillos rojos blancos, llenando el aire con una sinfonía olorosa
vamos por el camino
la temperatura del aire vacila entre la caricia y la llamada de la chaqueta
ponemos todos nuestros sentidos al servicio de la tarde
vamos por el camino e imaginamos el futuro como si fuera una meta un lugar al que llegas y puedes tumbarte a descansar, aunque sabemos cuán falaz es esa idea
vamos por el camino y solo a veces nos percatamos de que lo importante no es llegar, lo importante es navegar
y es en esos momentos cuando somos capaces de celebrar la vida la existencia, el misterio de la bola de oro que se transmite
ocho ocho
la organización de la fiesta parecía imposible:
dos grupos de vecinos que ni siquiera se saludaban, debido a diferencias irreconciliables por la instalación de un ascensor
confluencia de varias parejas rotas con sus nuevas parejas, que a lo mejor no pasa nada o a lo peor se monta la de dios es cristo
asistencia confirmada de la vecina que padecía de incontinencia verbal, vamos, que no se callaba ni debajo del agua
la solución!!!
el baile
todos a bailar
y qué mejor que este baile filipino, el ocho ocho
dos grupos de vecinos que ni siquiera se saludaban, debido a diferencias irreconciliables por la instalación de un ascensor
confluencia de varias parejas rotas con sus nuevas parejas, que a lo mejor no pasa nada o a lo peor se monta la de dios es cristo
asistencia confirmada de la vecina que padecía de incontinencia verbal, vamos, que no se callaba ni debajo del agua
la solución!!!
el baile
todos a bailar
y qué mejor que este baile filipino, el ocho ocho
Etiquetas: baile
la boda
se iban detrás de las mesas a esconderse
allí comían sin pudor todas las chucherías que habían comprado por la mañana en el kiosco de la plaza a la salida de la misa, cuando la tía albertina hablaba con don julián y por quitárselos de encima les daba unos duros para que compréis lo que queráis, que para eso soy vuestra tía y puedo malcriaros
se iban detrás de las mesas, y allí descubrían un nuevo mundo
escondidos, descubrían algo
una nueva atracción que sentían bajo la piel
pero no era posible, eran primas
pero no sabían que no era posible
o no estaban seguras, al menos
y detrás de las mesas, entre las chucherías, otras cosas
sus pechos incipientes
y sus manos encendidas
ahora, diez años después, en la boda de su prima, se reencuentran
no habían vuelto a verse desde ese día, el padre de sofía se marchó a trabajar a ceuta, y la relación con su hermana nunca había sido demasiado cercana, la tía albertina, por su parte, había formado familia con don julián, y carolina, la prima, se había ido a vivir con ellos a santander, cerca de la plaza porticada
las dos se habían marchado de madrid ese verano
por eso, cuando se encontraron en la boda, no estaban seguras de qué decirse
todo podía suceder aquel día, y también nada
¿se avergonzará de esa experiencia? ¿o la anhelará tanto como yo?
todo sucedió ese día, y también nada
allí comían sin pudor todas las chucherías que habían comprado por la mañana en el kiosco de la plaza a la salida de la misa, cuando la tía albertina hablaba con don julián y por quitárselos de encima les daba unos duros para que compréis lo que queráis, que para eso soy vuestra tía y puedo malcriaros
se iban detrás de las mesas, y allí descubrían un nuevo mundo
escondidos, descubrían algo
una nueva atracción que sentían bajo la piel
pero no era posible, eran primas
pero no sabían que no era posible
o no estaban seguras, al menos
y detrás de las mesas, entre las chucherías, otras cosas
sus pechos incipientes
y sus manos encendidas
ahora, diez años después, en la boda de su prima, se reencuentran
no habían vuelto a verse desde ese día, el padre de sofía se marchó a trabajar a ceuta, y la relación con su hermana nunca había sido demasiado cercana, la tía albertina, por su parte, había formado familia con don julián, y carolina, la prima, se había ido a vivir con ellos a santander, cerca de la plaza porticada
las dos se habían marchado de madrid ese verano
por eso, cuando se encontraron en la boda, no estaban seguras de qué decirse
todo podía suceder aquel día, y también nada
¿se avergonzará de esa experiencia? ¿o la anhelará tanto como yo?
todo sucedió ese día, y también nada
p. y m. fumando un cigarro
sonreían empero
(por qué siempre ese deseo de rebuscar en los bolsillos rotos, de encontrar suaves deflagraciones telúricas en el aire de la tarde, de hacer sonar las notas más agudas del piano, por qué ese runrun interminable que definía tantas de sus noches?)
lentamente se despegaron el uno de la otra, la una del otro
(¿cuándo iban a soñar de nuevo con el amor? ¿o estaban condenados por los siglos de los siglos a momentos vacíos?)
la ropa se recomponía
la risa se diluía
la rosa se marchitaba
seguían sonriendo tras apagar el cigarrillo
¿volveremos a vernos?
(siempre queriendo huir antes de haber llegado)
(las fotos siempre ayudan, son coadyuvantes, le dijo al oído antes de salir)
vete a la mierda
(por qué siempre ese deseo de rebuscar en los bolsillos rotos, de encontrar suaves deflagraciones telúricas en el aire de la tarde, de hacer sonar las notas más agudas del piano, por qué ese runrun interminable que definía tantas de sus noches?)
lentamente se despegaron el uno de la otra, la una del otro
(¿cuándo iban a soñar de nuevo con el amor? ¿o estaban condenados por los siglos de los siglos a momentos vacíos?)
la ropa se recomponía
la risa se diluía
la rosa se marchitaba
seguían sonriendo tras apagar el cigarrillo
¿volveremos a vernos?
(siempre queriendo huir antes de haber llegado)
(las fotos siempre ayudan, son coadyuvantes, le dijo al oído antes de salir)
vete a la mierda
tras la pista

seguir la pista de alguien puede parecer una ocupación insustancial, sobre todo si tienes muchas cosas que hacer y toda la ropa para planchar y a la una salen los niños del colegio y tienes que estar esperándolos para recogerlos y que coman y vuelvan al colegio
pero en caso contrario puede convertirse también en un pequeño pasatiempo que permite inventar-investigar vidas ajenas y rellenar de ese río que supones cuando les sigues la sequía que agobiaba el caudal de tu propio río vital
incluso puede convertirse en el gran pasatiempo, que te lleva a coger aviones y descubrir que esa persona que parecía insignificante está organizando una red de trata de blancas entre rusia y la costa del sol y no te queda otra opción que hablar con alguien, pero con quién, la policía no iba a entender tu afición, los periodistas no son tan listos como pensabas y no te toman en serio, y en los tv shows tampoco te dejan tomar parte, así que la única solución es llevar tú sola adelante todo el plan: intentar detenerles en la aduana cuando volváis juntos del viaje a moscú que este miércoles estás emprendiendo, con todas las dudas del mundo en tu corazón y sin ropa adecuada en tu maleta
y con el miedo tejiendo su balada, sigues por las calles de un moscú inopinadamente animado para tus ojos a quien va a ser el causante de tu muerte
y en ese momento piensas: ojalá me hubiera quedado en la biblioteca leyendo algún libro o resolviendo sudokus





