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la aventura de la vida
apuntes sobre sexo, espiritualidad y relaciones
Acerca de
Me gusta navegar a vela. Me gusta leer. Me gusta bailar. Me gusta María. Cómo se mueve, cómo se ríe. Por ella me he venido a Madrid. Soy vegetariano que a veces come pescado y bebe alcohol. Me gusta Osho, y sus meditaciones, y sus palabras. Era culto, erudito, pero se me está olvidando todo. Me gusta la poesía: leerla, escribirla, vivirla. Me gusta pasear por Bilbao (es que vivía ahí). Y me gusta el cielo azul de Madrid.
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envidia


cuando vemos algo bello, queremos tenerlo
es lógico
(luego cada uno hace lo que puede)
lo que no me gusta es el siguiente paso que algunas personas dan: como no pueden tenerlo intentan joderlo
si no es para mí no será para nadie
siento compasión por esas personas: sufren mucho, y su dolor les hace destilar veneno, y ese veneno se convierte en su aliento
es para sentir compasión de ellas
han perdido la ilusión de la belleza
han perdido la alegría cotidiana
dedican sus horas a amargarse, en lugar de amarse
y claro, lo que reciben son diversas formas de agresión (es autodefensa lo sé, pero diria que esos ataques les hacen creerse algo que no son)
si lográramos atravesar la capa de dolor, contigua a la del miedo, que cubre esa envidia venenosa, seguro que encontrariamos un diamante en un lodazal
pero solo ellas pueden hacer ese viaje: y para un viaje tan doloroso tienes que tener una motivación muy fuerte: que suele ser de gran sufrimiento (es un duro peaje el que han de pagar)
así que a esas personas envidiosas intento no atacarlas
aunque no soy tan bueno como para querer disfrutar de una velada a su lado
y sé que cada uno es responsable de sus actos, aunque lo haga porque tuvo una infancia muy desgraciada (pongamos por caso)
y qué hacer cuando eres el objeto de esas envidias? (no, a mí no ha pasado, esto es por lo que he visto en el blog de mi querida luces)
se aceptan sugerencias
(a mí la actitud de pasota es lo que mejor se me da)
 
trabajo
parece que las cosas empiezan a marchar
mañana firmo un contrato de trabajo, de comercial

aunque como el vecino ha apagado la wifi (¿lo hará por joderme, o se habrá ido de vacaciones?) apenas me puedo conectar últimamente

siento algo de vértigo, porque tengo que hacerme con un coche, pero la verdad, para empeñarte todo son facilidades

de todas formas, la desconexión también me ha servido, aunque sea para tocar el vacío, el miedo, el dolor

ahora parece que puede empezar la reconstrucción
mi reconstrucción (aunque ya había empezado, la espera también forma parte)

también me he dado cuenta de que soy más tolerante que antes, pero menos de lo que yo mismo me considero (regalos de la convivencia) (gracias, ama)

y diría que hasta el reducido espacio viene bien en estos casos: me obliga a permanecer conmigo, sin escapatoria
será una regresión a la infancia, a esos niños que quieren su espacio pequeño y protegido?

y me preguntaba qué sentido tenía todo
aun sabiendo desde la cabeza que esa no era la pregunta correcta

enseguida empezaré una nueva rutina
y buscaré como un gato los momentos agradables, los lugares cálidos

y he tenido regalos: de personas cercanas que de pronto te dicen cómo te ven
cómo han vivido contigo
y aunque sea sólo un momento para el retozo del ego, porque uno es lo que es, la verdad es que se agradece

estar cabeza abajo, perdiéndolo todo, y aun así confiar
hasta que de pronto sales de esa situación de parón

ya se respira la primavera





 
A.
Yo trabajaba entonces en la librería.
Era el día del libro, y estábamos en las casetas que invaden la calle ese día, por la necesidad creada de llegar más allá del acogedor y al abrigo de lluvia y frío lugar que suelen ser las casas de los libros.
De pronto, la vi. O solo vi tal vez una sonrisa que invadía el aire. Y que me fascinó.
Estaba en la caseta de enfrente. No había mucha gente en ese momento, y ella estaba conversando con un comercial que también yo conocía. Momento perfecto. Me acerqué, y empezamos a hablar. No pudo ser mucho tiempo. Pero sí el suficiente para un primer acercamiento. Se llamaba A. Y yo ya sabía dónde trabajaba.
Unos días después, me acerqué por su librería, muy cercana a la mía.
Y la invité a comer.
Y me dijo que sí.
Fuimos a un vegetariano, y hablamos de muchas cosas. Las dos horas que ella tenía para reincorporarse a su trabajo pasaron volando.
Quedamos en volver a vernos más adelante. Pero nunca por su parte hubo ninguna señal, ninguna palabra, que diera alas a mis ilusiones.
Y la vi por la calle con otro chico y un niño.
Imaginé que era su hijo (luego supe que me confundí, era su sobrino).
Imaginé que el chico era su marido, o pareja (acerté).
Y desistí. No quise inmiscuirme en la vida de alguien que ya tenía su vida encaminada.
Entonces me emparejé con Ana. Y la olvidé durante un tiempo.
Un par de años después me llegaron noticias de ella, inopinadamente, a través de otro comercial de una editorial. Conseguí su teléfono, y la llamé.
Nos vimos unos días antes de que abandonara Bilbao rumbo a las islas afortunadas.
Y dejé que su presencia llenara mi imaginación.
Después, intercambiamos mensajes de móvil, alguna llamada, una o dos veces al mes.
Venían a ser algo así como partes de trabajo. Pero ella seguía en contacto. Y eso me bastaba.
Pero la crisis con Ana la sacó a la luz. Yo nunca la había tenido más que por una persona inalcanzable, y jamás le había hecho saber de mis fantasiosos sentimientos. Sin embargo, la mediadora con la que enfrentamos esa crisis me impulsó a que dejara de fantasear. Así que, aun a sabiendas de que era una locura, me declaré. Le envié una carta, también intenté hablar con ella antes, pero nunca conseguía cobertura. Por lo que le envié un sms. A todo este despliegue, su contestación fue: Tenemos que hablar. Yo sabía que era un no, pero había que hablar. Ella vendría a Bilbao en breve, a arreglar unos papeles. Aprovecharíamos ese momento.
Y el momento llegó. Nos vimos. Estaba tan guapa como siempre, un poco asustada tal vez. Cosas de la vida, acababa de dejarlo con su chico. Pero la respuesta fue la que yo imaginaba y temía: ella no sentía nada así por mí. Me apreciaba como amigo. Mas como pareja no. Nos despedimos con un abrazo.
Mi reacción me indicó que no era más que una ilusión creada por mi facilidad para obsesionarme. No la lloré mucho. Aunque su sonrisa me seguía fascinando.
Seguimos intercambiando mensajes, con menor frecuencia: uno cada uno o dos meses.
Y cuando la recuerdo, sé que me confundo entre la fantasía basada en ilusiones y la realidad.
Y por eso miro y miro, esperando encontrar dónde está ese agujero que me boicotea el acceso a mis verdaderos sentimientos.
Y cuando la recuerdo, paso por ese tamiz mis deseos y mis fantasías. Y pido claridad para distinguir el amor.
Para no caer en proyecciones y deseos sin base real.



 
en el metro


Manos que se cruzan sobre el regazo, buscando proteger y protegerse
Manos que tamborilean sobre la pierna al ritmo de una música privada
Manos de jubilado, curtidas y grandes, que ahora desgranan un periódico mientras el tiempo las va arrugando
Manos jóvenes llenas de anillos, casi oigo sus quejas, ocultas bajo las grandes piedras, marcadas por la juventud
Manos negras, grandes, que se agarran una a la otra, izquierda sobre derecha, y que denotan aceptación y lucha
Manos que cubren la boca como cerrándola, escondiéndola
Manos con uñas mordidas, de una mujer por lo demás impecable: traje chaqueta negro, anillos, collares, abrigo de cuero, dos bolsos (también negros): la única nota de color la ponían los collares y el pañuelo: sus uñas delataban su nerviosismo, y sus dedos buscando refugio en otros dedos hablaban de su inconsciente que pugnaba por salir
Manos que aferran el móvil, como si así pudieran acelerar esa llamada que esperan
Manos con uñas pintadas, de administrativa que va celebrar el día de la mujer
Manos que se enredan en el pelo, nerviosas, mientras ella habla y habla por teléfono
Manos que sujetan bolsos, por sujetar algo, por posarse en algún sitio
Manos pequeñas, no curtidas en el trabajo físico, van descubriendo mudras en el viaje: las mías
Manos que construyen tu imagen en el aire, que sienten el deseo de tocarte
Tantas manos escondidas
Tantas manos cerradas
Tantas manos explorando el mundo, día a día
Manos hermosas, manos estropeadas, manos con heridas, manos manchadas de cemento, manos que anhelan acariciar
Tantas manos!!

 
intrascendencia
a veces desearía haber vivido mi recorrido
con una música más silenciosa
que se hubiere detenido más quedamente

a veces desearía haber acabado aquello que empecé
imaginando siempre que la dicha el encuentro con uno mismo estaba allí

y entonces sé que esos deseos son eso, deseos
llanto de un niño porque no le abrazan cuando tiene miedo
búsqueda de algo fuera
pero cómo lo vas a encontrar fuera, si lo perdiste dentro

y miro por la ventana, en esta mañana de marzo en la que el sol brilla tímido, y veo los años pretéritos, el tiempo desperdiciado
entonces y ahora

y si te hablo de poesía, a ti, y me miras sin comprender
quién puede comprender con palabras
algo que es anterior a ellas
y que en vano se esfuerzan en alcanzar
a lo sumo un rayo, y ya eso basta para estremecernos

a veces desearía haber sido más listo
haber hecho un patrimonio, ser dueño de mi castillo

pero no ahora
ahora me acerco a mí,
y me abro capa a capa
jirón a jirón
y solo pido no desperdiciar el tiempo que me queda
 
test de ceci y lucre
lucre me invita a seguir este test
aquí va

Cuatro Trabajos que he tenido:

1. – profesor de euskera.
2. - corrector de textos
3. – librero
4. – marinero en un velero (el zorba)

Cuatro películas que puedo ver una y otra vez:

1. dersu uzala
2. metrópolis
3. passion fish
4. manhattan

Cuatro lugares donde he vivido:

1. algorta - bizkaia
2. vitoria-gasteiz
3. ipiñaburu - zeanuri - bizkaia
4. bilbao

Cuatro programas de TV que me gusta mirar:

1.- aquí no hay quien viva
2.- cámara café
3.- documentos tv
4.- las pelis

Cuatro lugares donde he ido de vacaciones:

1. mallorca
2. cullera.
3. Santiago de compostela
4. asturias

Cuatro de mis "comidas" preferidas:

1. tortilla de patatas
2. gazpacho
3. Ensaladas
4. chocolate

Cuatro sitios web que visito a diario:

1. este blog
2. Los blogs habituales
3. otros blogs
4. salidas de emergencia

Cuatro lugares donde preferiría estar ahora

1. En un velero
2. En madrid
3. en granada
4. En mi casa

Cuatro trabajos que me gustaría tener

1.- transportar veleros
2.- lector de alguna editorial como siruela o alfaguara o...
3.- dueño de un chiringuito en el sur
4.- una empresa de bioconstrucción

Cuatro famosos que he conocido

1.- odón alonso
2.- espido freire
3.- jodorowski
4.- leo brower

Cuatro platos que detesto

1.- la carne
2.- el queso
3.- las cosas cocinadas con nata o mantequilla
4.- muchas sopas

Cuatro electrodomésticos que tengo fuera de lo común

1.- una kettle (calienta aguas)
2.-
3.-
4.- Otro cacharro que guardo en un cajón

Cuatro posibles primeras impresiones que doy

1.- Simpático
2.- callado
3.- Buena gente
4.- Charlatán

Cuatro copas favoritas

1.- Gin tonic
2.- whisky
3.- el marianito del ander
4.- gimlet

y se lo paso al que se anime