la felicitación

para equilibrar, el fin de año es para ellas.
Pues eso, feliz fin de año, y acordaros de stevie wonder:
si vas ciego no conduzcas (yo voy a ir en metro)
(no, el de la foto no soy yo)
(que no, que yo soy más interesante)
(gracias a todos los que formáis parte de esta familia de la blogosfera por vuestros comentarios vuestros blogs y vuestro tiempo)
a fondo
me gusta el sol
me gusta la playa, si puede ser nudista, y bañarme entre las olas y correrlas
he leído como si me fuera la vida en ello, y casi se me fue
me gusta la música, casi toda la música, no incluyo en esa definición a mecano ni a luis cobos
no me gusta la tele aunque la veo
siempre he creído que el deporte de elite mata, que el deporte es para divertirse practicándolo, que si digo que me gusta el fútbol significa que me gusta correr detrás de una pelota, no que me guste ver cómo unos señores recrean las guerras tribales de la edad moderna
tuve mi primera novia a los 14 años, desde entonces no he pasado más de un año sin pareja a mi lado
me gusta vivir en la ciudad, pero a veces me gusta el campo
me gusta la cerveza, sola o con kas (una pica, por favor)
me gusta el vino: el blanco el tinto el rosado
me gusta el whisky pero soy pijo en eso
me gusta tomarme un gin-tonic en verano en la bañera de un velero, entra muy fresquito
me gusta ceñir, pero las popas son más cómodas para el gin-tonic
me gusta la gente: escucharla hablar con ella
me gustan las mujeres
sueño demasiado, y en realidad me gusta la presencia
he hecho de todo, pero soy inconstante:
empecé piano, y flauta travesera
hacía fotos en los tiempos del blanco y negro y revelado casero con el agua a 20º
de niño hacía teatro
cantaba en un coro pero canto muy mal
regateaba pero ya no
tenía perros y gatos
hago las mejores tortillas de patata de bilbao (y parte del extranjero)
me gustan los niños, pero el diablo me ha dado sobrinos
me engancho con facilidad
he dejado de fumar pero me joden las prohibiciones
no creo en los títulos masters y demás
tengo el título de capitán de yate
entre los correctores de textos, me quedo con pepe martínez de sousa
no creo en ninguna religión en concreta, las utilizo todas si me viene bien
busco dentro de mí más que fuera
soy frívolo
soy egoísta, y a veces generoso desprendido
supe de mitología, de literatura, de música,de agricultura ecológica, de fotografía, de golf, de vela, de ajedrez, de latín, de griego clásico, de filosofía, de esoterismo, de tarot, de psicología, de terapias alternativas, de i ching, de steiner y la antroposofía, de las escuelas waldorf, de marketing, de normas ortográficas, de poesía, de residuos, de mareas, de gurdjieff y el cuarto camino y sus danzas, de osho y sus palabras, del eneagrama, de feng shui, de los meridianos, de bakunin, de ecología
perdí el tren de la tecnología, ahora estoy en el vagón de cola
soñé con abrir un centro educativo alternativo donde se aprendiera a cocinar a cultivar a hacer pan a cantar a leer música a hacerse sus propios jabones su propio papel, pero nunca pasó de un sueño
me gustaría saber chino
me gusta la montaña
me gustan los animales
a veces creo que estoy cerca de mí, y me encuentro bien
otras veces soy yo, y esas son la hostia!
he leído a heidegger, a sloterdijk, a bateson, pero creo que no se me nota
me gustan las buenas historias
no sé por qué pero nunca tengo un duro
será que lo gasto todo siempre
siempre me fascinó faulkner
me gusta nani moretti, y kim ki duk
tengo todos los discos de REM (creo)
tiendo a acumular cosas (libros y discos básicamente)
por esta tendencia, la decoración minimalista no es compatible conmigo
no he guardado nada de lo que he escrito a lo largo de tantos años
a veces me jode
soy muy intuitivo, pero a veces tengo la brújula solo para los demás
no me gusta el olor a puro
no me gusta la carne (incluyo el jamón) ni el queso
no me hago propósitos de fin de año, ni de principio de siglo
me gusta que me halaguen, pero no sé qué hacer con los halagos que me hacen
creo que ya es suficiente, y me guardo el derecho a contradecirme
me gusta la playa, si puede ser nudista, y bañarme entre las olas y correrlas
he leído como si me fuera la vida en ello, y casi se me fue
me gusta la música, casi toda la música, no incluyo en esa definición a mecano ni a luis cobos
no me gusta la tele aunque la veo
siempre he creído que el deporte de elite mata, que el deporte es para divertirse practicándolo, que si digo que me gusta el fútbol significa que me gusta correr detrás de una pelota, no que me guste ver cómo unos señores recrean las guerras tribales de la edad moderna
tuve mi primera novia a los 14 años, desde entonces no he pasado más de un año sin pareja a mi lado
me gusta vivir en la ciudad, pero a veces me gusta el campo
me gusta la cerveza, sola o con kas (una pica, por favor)
me gusta el vino: el blanco el tinto el rosado
me gusta el whisky pero soy pijo en eso
me gusta tomarme un gin-tonic en verano en la bañera de un velero, entra muy fresquito
me gusta ceñir, pero las popas son más cómodas para el gin-tonic
me gusta la gente: escucharla hablar con ella
me gustan las mujeres
sueño demasiado, y en realidad me gusta la presencia
he hecho de todo, pero soy inconstante:
empecé piano, y flauta travesera
hacía fotos en los tiempos del blanco y negro y revelado casero con el agua a 20º
de niño hacía teatro
cantaba en un coro pero canto muy mal
regateaba pero ya no
tenía perros y gatos
hago las mejores tortillas de patata de bilbao (y parte del extranjero)
me gustan los niños, pero el diablo me ha dado sobrinos
me engancho con facilidad
he dejado de fumar pero me joden las prohibiciones
no creo en los títulos masters y demás
tengo el título de capitán de yate
entre los correctores de textos, me quedo con pepe martínez de sousa
no creo en ninguna religión en concreta, las utilizo todas si me viene bien
busco dentro de mí más que fuera
soy frívolo
soy egoísta, y a veces generoso desprendido
supe de mitología, de literatura, de música,de agricultura ecológica, de fotografía, de golf, de vela, de ajedrez, de latín, de griego clásico, de filosofía, de esoterismo, de tarot, de psicología, de terapias alternativas, de i ching, de steiner y la antroposofía, de las escuelas waldorf, de marketing, de normas ortográficas, de poesía, de residuos, de mareas, de gurdjieff y el cuarto camino y sus danzas, de osho y sus palabras, del eneagrama, de feng shui, de los meridianos, de bakunin, de ecología
perdí el tren de la tecnología, ahora estoy en el vagón de cola
soñé con abrir un centro educativo alternativo donde se aprendiera a cocinar a cultivar a hacer pan a cantar a leer música a hacerse sus propios jabones su propio papel, pero nunca pasó de un sueño
me gustaría saber chino
me gusta la montaña
me gustan los animales
a veces creo que estoy cerca de mí, y me encuentro bien
otras veces soy yo, y esas son la hostia!
he leído a heidegger, a sloterdijk, a bateson, pero creo que no se me nota
me gustan las buenas historias
no sé por qué pero nunca tengo un duro
será que lo gasto todo siempre
siempre me fascinó faulkner
me gusta nani moretti, y kim ki duk
tengo todos los discos de REM (creo)
tiendo a acumular cosas (libros y discos básicamente)
por esta tendencia, la decoración minimalista no es compatible conmigo
no he guardado nada de lo que he escrito a lo largo de tantos años
a veces me jode
soy muy intuitivo, pero a veces tengo la brújula solo para los demás
no me gusta el olor a puro
no me gusta la carne (incluyo el jamón) ni el queso
no me hago propósitos de fin de año, ni de principio de siglo
me gusta que me halaguen, pero no sé qué hacer con los halagos que me hacen
creo que ya es suficiente, y me guardo el derecho a contradecirme
los piratas del nervión
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Probando probando
si sale bien, estos son doctor deseo
ahora está con ellos el hijo de una amiga
y están bien
de bilbao, ya sabéis
la primera vez que fui de putas
Me había casado un par de años antes con Mª Jose, así que andaría por los 25. Toda la pasión del inicio también desembocó en apasionadas escenas de celos, de bofetadas en la calle por mirar a una minifaldera, de tirar todas mis fotos a la basura, de leer mis diarios. Me aislé de mi mundo "anterior" de amigos y relaciones. Perdí contacto. Y no me atrevía ni siquiera a sonreír a una mujer. Poco antes de acudir al psiquiatra (un psicoanálisis en el que pasé tres años), llamé a un piso de prostitutas.
Llegué nervioso, en un mar de dudas y culpabilidades.
Me abrió una rubia en ropa interior y salto de cama, y como saludo me dio un muerdo que me dejó atónito, sin palabras. Los nervios cambiaron de sitio.
No era la más guapa de la "plantilla", ni tenía casi tetas. Pero me quedé con ella, claro. Ese beso me había ganado. Me llevó a la habitación, y ya empezaba a desnudarse cuando la paré. Espera, no hay prisa. Y empecé a acariciarla, a rozar sus labios, a jugar con la poca ropa que tan deprisa había querido quitarse. ¿Es tu primera vez?, me preguntó. Sí, ¿tanto se nota?, creo que hasta me ruboricé. Tranquilo, no pasa nada.
Los besos continuaron deslizándose por la piel de aquella desconocida, cuya sensualidad me transportaba. Cuando ya no nos quedaba ropa a ninguno, dejé que mi cabeza descendiera entre sus piernas: quería ver oler chupar acariciar su coño, sus pequeñas nalgas (me cabían en la mano), y quería que se corriese para mí. No me atreví a decírselo, tal vez no fuera lo correcto con un cliente, así que simplemente actué. Y se corrió. Después me decía lo bueno que estaba (entonces era casi verdad), lo bien que lo hacía (a mí me bastaban sus gemidos sus fluidos su energía), lo poco frecuente de que le pasara eso (me sentía especial). Después se dedicó a mí.
A Marijose no le gustaba comérmela, y aquella rubia teñida sabía cómo hacerlo. Y entramos en un baile sexual desenfrenado. Yo había pagado una hora, y esa hora fue de constante intercambio de fluidos, de cabalgadas, de caricias, de pocas palabras más allá de las que el deseo exigía. Creo que le gusté de verdad, y conmigo fue algo más que una profesional. Más puta que prostituta. Yo, parece evidente, prefiero a las putas.
Y se acabó el tiempo. Una ducha ajena, un esconderse por el pasillo para que no te vea ningún cliente, para que tú tampoco los veas (la discreción lo primero, también por eso estaba yo allí), y llegar a la calle. De golpe, el aire de la realidad me golpea. Y los efectos de ese viaje se van pasando, y a la vez se va haciendo claro para mí el alcance de mi acción.
Lo mantuve en secreto. Estuve acudiendo a visitar prostitutas durante un año y medio más. A esa rubia nunca la volví a encontrar. En parte me alegré por ella, imaginé que había dejado la profesión. Pero nunca ninguna otra me trató con ese "cariño", esa dedicación, esa alegría. Las demás fueron buenas prostitutas. Ninguna quiso ser puta para mí (y eso es algo que ha de salir de ella, el pago no lo incluye). Eso, y el catalán que todos llevamos dentro, mi pepito grillo económico, fueron debilitando aquella adicción. El desinterés que noté la última vez que acudí a una prostituta me alejó para siempre de los brazos de las hetairas. Eché de menos el apetito mítico de las cortesanas libias.
Después me ofrecieron a mí trabajar en ello. Y estuve cerca. Pero los clientes eran en su mayoría hombres. Y eso me echó para atrás. Si hubieran sido mujeres probablemente habría ejercido algún tiempo. Me lo ofreció una pareja que había llegado a la prostitución desde el mundo del intercambio, incipiente en aquella época. Tenían su piso en la calle Ascao. Antes, cuando pasaba por allí, me acordaba de ellos. Seguro que ahora volveré a mirar hacia arriba (el piso se vació hace tiempo).
Nunca había contado esto. Miento, a Marijose se lo conté. Ahora recuerdo que ella me recomendó el silencio: Nunca se lo cuentes a ninguna mujer, te odiarían por eso. Ahora me doy cuenta de que le he estado obedeciendo.
Pero estoy de streaptease. ¿Qué es lo que más vergüenza me da, lo que más te cuesta mostrar?, me preguntaron este verano. Sin duda, esto era para mí el top. Y aquí me voy mostrando, voy siendo lo que soy, soy lo que voy siendo.
Llegué nervioso, en un mar de dudas y culpabilidades.
Me abrió una rubia en ropa interior y salto de cama, y como saludo me dio un muerdo que me dejó atónito, sin palabras. Los nervios cambiaron de sitio.
No era la más guapa de la "plantilla", ni tenía casi tetas. Pero me quedé con ella, claro. Ese beso me había ganado. Me llevó a la habitación, y ya empezaba a desnudarse cuando la paré. Espera, no hay prisa. Y empecé a acariciarla, a rozar sus labios, a jugar con la poca ropa que tan deprisa había querido quitarse. ¿Es tu primera vez?, me preguntó. Sí, ¿tanto se nota?, creo que hasta me ruboricé. Tranquilo, no pasa nada.
Los besos continuaron deslizándose por la piel de aquella desconocida, cuya sensualidad me transportaba. Cuando ya no nos quedaba ropa a ninguno, dejé que mi cabeza descendiera entre sus piernas: quería ver oler chupar acariciar su coño, sus pequeñas nalgas (me cabían en la mano), y quería que se corriese para mí. No me atreví a decírselo, tal vez no fuera lo correcto con un cliente, así que simplemente actué. Y se corrió. Después me decía lo bueno que estaba (entonces era casi verdad), lo bien que lo hacía (a mí me bastaban sus gemidos sus fluidos su energía), lo poco frecuente de que le pasara eso (me sentía especial). Después se dedicó a mí.
A Marijose no le gustaba comérmela, y aquella rubia teñida sabía cómo hacerlo. Y entramos en un baile sexual desenfrenado. Yo había pagado una hora, y esa hora fue de constante intercambio de fluidos, de cabalgadas, de caricias, de pocas palabras más allá de las que el deseo exigía. Creo que le gusté de verdad, y conmigo fue algo más que una profesional. Más puta que prostituta. Yo, parece evidente, prefiero a las putas.
Y se acabó el tiempo. Una ducha ajena, un esconderse por el pasillo para que no te vea ningún cliente, para que tú tampoco los veas (la discreción lo primero, también por eso estaba yo allí), y llegar a la calle. De golpe, el aire de la realidad me golpea. Y los efectos de ese viaje se van pasando, y a la vez se va haciendo claro para mí el alcance de mi acción.
Lo mantuve en secreto. Estuve acudiendo a visitar prostitutas durante un año y medio más. A esa rubia nunca la volví a encontrar. En parte me alegré por ella, imaginé que había dejado la profesión. Pero nunca ninguna otra me trató con ese "cariño", esa dedicación, esa alegría. Las demás fueron buenas prostitutas. Ninguna quiso ser puta para mí (y eso es algo que ha de salir de ella, el pago no lo incluye). Eso, y el catalán que todos llevamos dentro, mi pepito grillo económico, fueron debilitando aquella adicción. El desinterés que noté la última vez que acudí a una prostituta me alejó para siempre de los brazos de las hetairas. Eché de menos el apetito mítico de las cortesanas libias.
Después me ofrecieron a mí trabajar en ello. Y estuve cerca. Pero los clientes eran en su mayoría hombres. Y eso me echó para atrás. Si hubieran sido mujeres probablemente habría ejercido algún tiempo. Me lo ofreció una pareja que había llegado a la prostitución desde el mundo del intercambio, incipiente en aquella época. Tenían su piso en la calle Ascao. Antes, cuando pasaba por allí, me acordaba de ellos. Seguro que ahora volveré a mirar hacia arriba (el piso se vació hace tiempo).
Nunca había contado esto. Miento, a Marijose se lo conté. Ahora recuerdo que ella me recomendó el silencio: Nunca se lo cuentes a ninguna mujer, te odiarían por eso. Ahora me doy cuenta de que le he estado obedeciendo.
Pero estoy de streaptease. ¿Qué es lo que más vergüenza me da, lo que más te cuesta mostrar?, me preguntaron este verano. Sin duda, esto era para mí el top. Y aquí me voy mostrando, voy siendo lo que soy, soy lo que voy siendo.
brindis

Hoy he hecho un brindis en el poteo de antes de la comida; estábamos Ana, su hermano y su cuñada, y yo. Se lo he dedicado a su cuñada, que es un poco meapilas (y a mí me provoca, claro).
- Por los espíritus violadores.
- Querrás decir espíritus voladores.
- No, violadores, porque si el espíritu santo no hubiera violado a maría no estaríamos aquí celebrándolo.
Y curiosamente creo que es la referencia mención más cercana al motivo de estas fiestas que hemos hecho en ambas comilonas.
Ayer brindamos con cava catalán (lo señalo como reivindicación contra el boicot, simplemente). (Y eso que yo no soy de cavas champán ni otros espumosos).
Y ahora, simplemente añado este aviso general a toda la población recibidido por el móvil:
El simulacro de paz y amor ha finalizado.
Guarden los langostinos, insulten a sus cuñados y disuélvanse.
luci
ayer he recibido mensajes de felicitación de mis tres ex.
Y me he enterado de que se ha muerto Luci. Hace dos semanas. Luci era una perra pastor vasca. Tenía 20 años. La encontramos en la calle. Y siempre la quise. Los tres últimos años ya estaba muy deteriorada.
Ahora ya está en en Walhalla de los perros, jugando como cuando era joven y corría las gaviotas de la playa, con Blas y Quino mordiéndose la cola entre la arena.
Luci, estas lágrimas son solo porque te quería, porque me alegro de verte saltar entre las nubes. Este llanto es un homenaje a tanto amor que me diste. Gracias por haber sido parte de mi vida. Gracias.
Y me he enterado de que se ha muerto Luci. Hace dos semanas. Luci era una perra pastor vasca. Tenía 20 años. La encontramos en la calle. Y siempre la quise. Los tres últimos años ya estaba muy deteriorada.
Ahora ya está en en Walhalla de los perros, jugando como cuando era joven y corría las gaviotas de la playa, con Blas y Quino mordiéndose la cola entre la arena.
Luci, estas lágrimas son solo porque te quería, porque me alegro de verte saltar entre las nubes. Este llanto es un homenaje a tanto amor que me diste. Gracias por haber sido parte de mi vida. Gracias.
celebración

toda la existencia -cielo tierra mar, árboles animales la paloma del patio- toda entera está bailando.
sólo los humanos vivimos como en un cementerio (bueno, todos menos vosotros, por supuesto).
así que este es un llamamiento para que salgáis de vuestras tumbas (ah, que vosotros no, pues los demás).
disfrutar celebrar cantar el milagro de la existencia.
vivir cada segundo.
vivir. bailar. respirar. amar.
y compartidlo
(este post ha nacido al leer a titobeno, va por ti)
sexo (virtual, prenavideño, matinal y vespertino)
Chateo con mi ama (la sado, no con mi madre) (aún no hemos estado juntos, puede que para enero). Por primera vez me pide que "juegue" a través del ordenador (para irme preparando para el encuentro): las pinzas dejan de servir para colgar la ropa, la espátula de madera conoce nuevas funciones en mi culo y mis pezones. No, no me gusta el sexo virtual. Veremos qué pasa con el real.
Me despierto enroscado en Ana. Cuando mete su culo como si sentara en mis piernas... Bueno, pues pasa lo que pasa. Ella además lo sabe, y lo mueve buscando guerra. Es por la mañana, y no hay mucho tiempo, pero el despertador está puesto un poco antes para que tengamos un margen...
Domingo por la tarde. Hemos comido tarde, y poco, después de haber estado por el Casco tomando el aperitivo (también podemos decir bebiendo, que para el caso...). Ana echa la siesta. Se despierta un poco encebollada. La desnudo, la voy llevando de aquí para allá, jugando con sus pechos con sus muslos, lo hacemos en la sala, de pie (ella pesa poco, todavía puedo), se está corriendo, pero la cabalgata se hace tan amplia que se sale. Seguimos en el suelo (mal invento poner la manta, se recoge entera), contra la pared, apoyada en el sofá, por detrás, por delante. Hora y media más tarde, y tres orgasmos suyos sobre una corrida mía, Uy, pero si ya son casi las nueve! Nos reímos comentando lo que decía el otro día en la cena uno de los chicos: "Cinco polvos en un día? Será con más de una mujer... " Si contamos los del viernes los del sábado y sumamos los del domingo, nos queda una media muy interesante! (Besos de aprobación).
Estos días el sexo está muy presente.
Así que entenderéis que también explore el "amor propio".
Va a ser que estoy salido! (Umm, no ahora estoy tranquilito).
¡Felices fiestas a todos!
Y muchos besos más para ti, preciosa.
Me despierto enroscado en Ana. Cuando mete su culo como si sentara en mis piernas... Bueno, pues pasa lo que pasa. Ella además lo sabe, y lo mueve buscando guerra. Es por la mañana, y no hay mucho tiempo, pero el despertador está puesto un poco antes para que tengamos un margen...
Domingo por la tarde. Hemos comido tarde, y poco, después de haber estado por el Casco tomando el aperitivo (también podemos decir bebiendo, que para el caso...). Ana echa la siesta. Se despierta un poco encebollada. La desnudo, la voy llevando de aquí para allá, jugando con sus pechos con sus muslos, lo hacemos en la sala, de pie (ella pesa poco, todavía puedo), se está corriendo, pero la cabalgata se hace tan amplia que se sale. Seguimos en el suelo (mal invento poner la manta, se recoge entera), contra la pared, apoyada en el sofá, por detrás, por delante. Hora y media más tarde, y tres orgasmos suyos sobre una corrida mía, Uy, pero si ya son casi las nueve! Nos reímos comentando lo que decía el otro día en la cena uno de los chicos: "Cinco polvos en un día? Será con más de una mujer... " Si contamos los del viernes los del sábado y sumamos los del domingo, nos queda una media muy interesante! (Besos de aprobación).
Estos días el sexo está muy presente.
Así que entenderéis que también explore el "amor propio".
Va a ser que estoy salido! (Umm, no ahora estoy tranquilito).
¡Felices fiestas a todos!
Y muchos besos más para ti, preciosa.
psicomagia (versión extendida)
Empezaré por explicar someramente que la psicomagia es una forma de hablar al inconsciente para solucionar algún problema que el consultante le ha planteado al psicomago y que nos asusta o nos preocupa.
Es decir, es algo que alguien te "receta" (en este caso jodo) para solucionar un problema. No es algo que tú decidas (sobre todo, porque las resistencias internas no te lo permiten).
Dicho esto, empiezo a contaros el acto en sí.
Teníamos que estar una semana, día y noche, con los roles cambiados: Ella de hombre y yo de mujer. Lo primero que a todos se nos pasa por la cabeza es irte de vacaciones a algún lugar donde no te conozcan y allí hacerlo. Pero las circunstancias nos llevaron a hacerlo en Bilbao. Eso fue mucho más duro, pero también mucho más gratificante.
Nos reunimos un par de veces antes del acto. Decidimos qué nombre tendríamos. Y nos pusimos con el tema de la ropa. La mayor parte fue de una amiga de Ana, que es grande. Faldas, pantalones, blusas.
La ropa interior fui a comprarla. Ahí ya empezó en parte el acto para mí. Entrar en una tienda y decir Quiero un sujetador para mí, Quiero unas bragas para mí, Quiero unos zapatos de mujer para mí... cuando menos es fuerte (sí, vi un sujetador negro precioso, pero era demasiado caro, y para una semana no valía la pena, me quedé con uno más sencillito, más barato) (la mujer de las bragas me decía asustada ¿Y para qué las quieres?, Para un disfraz, señora; Pero si eso no se ve!!!; Por si acaso, señora, que soy muy perfeccionista; No dejes de pasar a vernos, ¿eh?) (en la zapatería salió todo el mundo, Con ese pie de futbolista... A ver, a ver, seguro que encontramos algo).
Después la transformación: Ana me depiló, me hizo los pies, las manos, las cejas (¡Qué impresión!). Miramos si usar peluca, pero ni a ella ni a mí nos convencía, así que fui a la peluquería y me teñí y me hice un peinado.
Ella llevaba sin depilarse desde que decidimos hacerlo; se vendó los pechos, se vistió de hombre. Pero una mujer sigue llamando menos la atención vestida de hombre. La bomba visual era yo, o la pareja junta (tened en cuenta la diferencia de altura).
Lo pensé, y decidí no impostar la voz. Eso le daría un toque cómico-ridículo del que queríamos huir. Ese era el mayor peligro: que pareciera ridículo. Y supimos evitarlo.
La mujer que me salió: Me descubrí más coqueta de lo que habría imaginado; Me divertía elegir los collares pulseras anillos pendientes que iba a ponerme ese día (me habían prestado un ajuar que ni la Thyssen); A veces me aburría el tener que prepararme tanto; Me encantaba estar en casa en camisón y bata.
El primer día que la llevé al trabajo (el segundo día del acto): Bajar a Bilbao dentro del coche (estábamos en casa de un amigo de Ana, que estaba de vacaciones, un poco alejados del centro, para ser más discretos) no fue duro; ahora, después de dejarla en el trabajo, tenía que hacer las compras. No fui capaz de ir a una tienda de barrio; decidí ir al centro comercial. LLegué diez minutos antes de que abrieran las puertas. ¡Qué de gente esperando! Yo dentro del coche, bastante acojonada. Diciéndome Esta semana eres una mujer, así que venga, a lucirte. Diciéndome Yo voy mucho más allá del aspecto exterior. Luchando contra el miedo.
Por fin abrieron. Respiré, salí del coche, cogí un carro, y empecé a notar cómo todas las miradas se clavaban en mí. Todas: hombres mujeres niños vigilantes de seguridad. Ufff.
Según iba andando por el centro comercial, iba mezclando el miedo la vergüenza con cierto sentimiento de disfrute; de permitirme ir más allá; de tranquilizarme en lo que estaba haciendo. Según pasaron las horas los días, cada vez era más fácil.
Yo iba a recoger a "mi hombre" cuando salía de trabajar. Y tomábamos algo por el Casco Viejo. Las primeras noches apenas dormimos: nos las pasamos hablando cantando.
El sexo: si llegaba a ocurrir, ¿cómo sería? Llegó a ocurrir. Y fue estupendo. Pero ahí es donde menos mujer fui. A pesar del camisón y del salto de cama de tigresa que me habían prestado.
Así pasó la semana, cada día con su particularidad, cada acción marcada (coger el metro, ir a un concierto de Martirio, comer en un restaurante, todo adquiría otra dimensión).
Eso sí, volver a ser hombre fue una liberación.
Nadie preguntó nada. Nadie quiso saber demasiado. La versión "light" es que nos habíamos disfrazado por una apuesta. Pero a pesar de los datos que no encajaban, todos se quedaban satisfechos.
Esto fue en agosto. Y en noviembre ya estábamos viviendo juntos.
Es decir, es algo que alguien te "receta" (en este caso jodo) para solucionar un problema. No es algo que tú decidas (sobre todo, porque las resistencias internas no te lo permiten).
Dicho esto, empiezo a contaros el acto en sí.
Teníamos que estar una semana, día y noche, con los roles cambiados: Ella de hombre y yo de mujer. Lo primero que a todos se nos pasa por la cabeza es irte de vacaciones a algún lugar donde no te conozcan y allí hacerlo. Pero las circunstancias nos llevaron a hacerlo en Bilbao. Eso fue mucho más duro, pero también mucho más gratificante.
Nos reunimos un par de veces antes del acto. Decidimos qué nombre tendríamos. Y nos pusimos con el tema de la ropa. La mayor parte fue de una amiga de Ana, que es grande. Faldas, pantalones, blusas.
La ropa interior fui a comprarla. Ahí ya empezó en parte el acto para mí. Entrar en una tienda y decir Quiero un sujetador para mí, Quiero unas bragas para mí, Quiero unos zapatos de mujer para mí... cuando menos es fuerte (sí, vi un sujetador negro precioso, pero era demasiado caro, y para una semana no valía la pena, me quedé con uno más sencillito, más barato) (la mujer de las bragas me decía asustada ¿Y para qué las quieres?, Para un disfraz, señora; Pero si eso no se ve!!!; Por si acaso, señora, que soy muy perfeccionista; No dejes de pasar a vernos, ¿eh?) (en la zapatería salió todo el mundo, Con ese pie de futbolista... A ver, a ver, seguro que encontramos algo).
Después la transformación: Ana me depiló, me hizo los pies, las manos, las cejas (¡Qué impresión!). Miramos si usar peluca, pero ni a ella ni a mí nos convencía, así que fui a la peluquería y me teñí y me hice un peinado.
Ella llevaba sin depilarse desde que decidimos hacerlo; se vendó los pechos, se vistió de hombre. Pero una mujer sigue llamando menos la atención vestida de hombre. La bomba visual era yo, o la pareja junta (tened en cuenta la diferencia de altura).
Lo pensé, y decidí no impostar la voz. Eso le daría un toque cómico-ridículo del que queríamos huir. Ese era el mayor peligro: que pareciera ridículo. Y supimos evitarlo.
La mujer que me salió: Me descubrí más coqueta de lo que habría imaginado; Me divertía elegir los collares pulseras anillos pendientes que iba a ponerme ese día (me habían prestado un ajuar que ni la Thyssen); A veces me aburría el tener que prepararme tanto; Me encantaba estar en casa en camisón y bata.
El primer día que la llevé al trabajo (el segundo día del acto): Bajar a Bilbao dentro del coche (estábamos en casa de un amigo de Ana, que estaba de vacaciones, un poco alejados del centro, para ser más discretos) no fue duro; ahora, después de dejarla en el trabajo, tenía que hacer las compras. No fui capaz de ir a una tienda de barrio; decidí ir al centro comercial. LLegué diez minutos antes de que abrieran las puertas. ¡Qué de gente esperando! Yo dentro del coche, bastante acojonada. Diciéndome Esta semana eres una mujer, así que venga, a lucirte. Diciéndome Yo voy mucho más allá del aspecto exterior. Luchando contra el miedo.
Por fin abrieron. Respiré, salí del coche, cogí un carro, y empecé a notar cómo todas las miradas se clavaban en mí. Todas: hombres mujeres niños vigilantes de seguridad. Ufff.
Según iba andando por el centro comercial, iba mezclando el miedo la vergüenza con cierto sentimiento de disfrute; de permitirme ir más allá; de tranquilizarme en lo que estaba haciendo. Según pasaron las horas los días, cada vez era más fácil.
Yo iba a recoger a "mi hombre" cuando salía de trabajar. Y tomábamos algo por el Casco Viejo. Las primeras noches apenas dormimos: nos las pasamos hablando cantando.
El sexo: si llegaba a ocurrir, ¿cómo sería? Llegó a ocurrir. Y fue estupendo. Pero ahí es donde menos mujer fui. A pesar del camisón y del salto de cama de tigresa que me habían prestado.
Así pasó la semana, cada día con su particularidad, cada acción marcada (coger el metro, ir a un concierto de Martirio, comer en un restaurante, todo adquiría otra dimensión).
Eso sí, volver a ser hombre fue una liberación.
Nadie preguntó nada. Nadie quiso saber demasiado. La versión "light" es que nos habíamos disfrazado por una apuesta. Pero a pesar de los datos que no encajaban, todos se quedaban satisfechos.
Esto fue en agosto. Y en noviembre ya estábamos viviendo juntos.
psicomagia
Regreso de un taller con Jodorowsky en Barcelona sobre psicomagia. Vuelvo eufórico, alegre (me ha dicho que soy un héroe!). Y me creo capaz de todo.
Ya en Bilbao, me encuentro con Jania.
- Cada día estás más delgada, te estás quedando en los huesos.
- No, estoy bien, no seas pelma.
Le cuento lo de Jodo. Y ella me dice Justo este fin de semana hemos tenido una comida de amigas, y una de ellas comentó que precisamente estuvo con él hace cinco años, y aún no ha encontrado candidato para hacer el acto psicomágico que le mandó.
- ¿Y qué acto era?
Me lo cuenta.
- Dile a tu amiga que si quiere, yo me ofrezco voluntario.
Unos días después Jania me da el teléfono de Ana.
- Me ha dicho que si no la llamas lo entenderá, no te preocupes.
La llamo el mismo día, por supuesto.
Al cabo de una semana, me devuelve la llamada.
- He estado fuera, de vacaciones.
Quedamos para vernos.
- ¿Cómo eres?
- 1,80, 90 kg, pelo blanco, gafas. ¿Y tú?
- 1,55, 50 kg, morena, no llevo gafas.
Nos vemos en el Antzoki.
- ¿Pero Jania ya te ha dicho de qué se trata?
- Me dijo que tenías que estar con un hombre, una semana, con los papeles cambiados: tú de hombre, y él de mujer.
- Sí. Bueno, yo ya he gastado mis vacaciones. Tenemos dos opciones: olvidarlo, o prepararlo para el año que viene, y que nos coincidan las vacaciones.
- Hay otra opción,-digo yo-, podemos hacerlo en Bilbao.
(no se cayó de la silla de milagro).
Así es como conocí a Ana. Para hacer ese trabajo representación performance, llamadlo como queráis.
Durante una semana, fui su mujer, y ella mi hombre.
Lo hicimos en Bilbao, mientras ella trabajaba (yo de vacaciones).
Y pasaron muchas cosas.
Conocí así a su familia (menos a su madre). Como una mujer.
Y después, nos fuimos a vivir juntos. Como pareja.
Hubo mucha magia esos días.
De esto hace algo más de tres años.
Y aunque a veces se me oculte, sigue habiendo mucha magia.
Y mucho amor.
Ya en Bilbao, me encuentro con Jania.
- Cada día estás más delgada, te estás quedando en los huesos.
- No, estoy bien, no seas pelma.
Le cuento lo de Jodo. Y ella me dice Justo este fin de semana hemos tenido una comida de amigas, y una de ellas comentó que precisamente estuvo con él hace cinco años, y aún no ha encontrado candidato para hacer el acto psicomágico que le mandó.
- ¿Y qué acto era?
Me lo cuenta.
- Dile a tu amiga que si quiere, yo me ofrezco voluntario.
Unos días después Jania me da el teléfono de Ana.
- Me ha dicho que si no la llamas lo entenderá, no te preocupes.
La llamo el mismo día, por supuesto.
Al cabo de una semana, me devuelve la llamada.
- He estado fuera, de vacaciones.
Quedamos para vernos.
- ¿Cómo eres?
- 1,80, 90 kg, pelo blanco, gafas. ¿Y tú?
- 1,55, 50 kg, morena, no llevo gafas.
Nos vemos en el Antzoki.
- ¿Pero Jania ya te ha dicho de qué se trata?
- Me dijo que tenías que estar con un hombre, una semana, con los papeles cambiados: tú de hombre, y él de mujer.
- Sí. Bueno, yo ya he gastado mis vacaciones. Tenemos dos opciones: olvidarlo, o prepararlo para el año que viene, y que nos coincidan las vacaciones.
- Hay otra opción,-digo yo-, podemos hacerlo en Bilbao.
(no se cayó de la silla de milagro).
Así es como conocí a Ana. Para hacer ese trabajo representación performance, llamadlo como queráis.
Durante una semana, fui su mujer, y ella mi hombre.
Lo hicimos en Bilbao, mientras ella trabajaba (yo de vacaciones).
Y pasaron muchas cosas.
Conocí así a su familia (menos a su madre). Como una mujer.
Y después, nos fuimos a vivir juntos. Como pareja.
Hubo mucha magia esos días.
De esto hace algo más de tres años.
Y aunque a veces se me oculte, sigue habiendo mucha magia.
Y mucho amor.
deseo

Hay días en que no valen tranquilizantes ni terapias, se quiere otra vida.
receta y felicidades

Como lucre me ha pisado el video navideño que pensaba enviar, me conformo con esta foto, para que disfrutéis las fiestas.
En cuanto a la receta del aceite de masaje que me pedíais, ahí va, que la disfrutéis:
Aceite de oliva (o de almendras)
maria (dependiendo de la cantidad, como un par de porros por persona)
se machaca la maria en el almirez
se mezcla con el aceite
se calienta un poco (no más de 35 grados)
se deja reposar (macerar) (un par de días, una semana)
se filtra
se mete en una botellita
y a masajear
Algo sobre mi madre
Mi madre se llama Libertad, nació poco antes de la guerra civil. Su padre, mi abuelo Leonardo, un anarquista, murió en la guerra. Pero antes ya había asesinado a un policía. Por lo que me han contado, se dedicaba al estraperlo. Y un policía le requisó el género. Él le dijo: no me lo quites todo, lo necesito para mi familia. El otro que todo. Entonces le amenazó, Si me lo quitas te mato. Se lo quitó. Y mi abuelo fue a casa, cogió la escopeta y se cargó al policía.
Tras la muerte de mi abuelo en la guerra, una vecina denunció a mi abuela Emilia: era la mujer de un proscrito. La llevaron a la cárcel, a Santoña. Mi madre en principio fue con ella, luego la recogieron unos vecinos.
La imagen que tengo de mi abuela es la de una mujer amargada. Por lo visto, su marido la medio secuestró del pueblo. Luego a la cárcel. Y luego estuvo sirviendo toda la vida. Cuando yo era pequeño, me daba la sensación de que su familia eran los "señores"; nosotros éramos unos parientes más o menos lejanos. Después esa mujer compartiría conmigo habitación durante mi adolescencia, cuando las hormonas me hacían buscar satisfacción sexual casi a todas horas, cuando mis ansias me hacían querer leeerlo todo, cuando mis sueños me hacían llenar la pared de pósters. Siempre creí que se hacía más sorda de lo que estaba, pero era lo que había...
Así que tenemos a mi madre, una niña de tres o cuatro años, con su madre en la cárcel, su padre muerto, y sus hermanos deperdigados. Lo señalo porque eso me ayuda a comprenderla.
Se casó joven con mi padre, sobre los veinte. Yo soy el pequeño. Primero llegó mi hermana, y entre ambos hubo un aborto. Toda la vida se la pasó con los deseos puestos en que sus hijos fueran algo, hicieran lo que ella no pudo, estudiaran lo que ella no pudo, siempre el deseo fuera de ella...
Ella era la que pegaba, la que castigaba. Mi padre nunca. Al revés, alguna vez la paraba. Yo era más cuco. Mi hermana recibía más, yo aprendía en carne ajena. Además yo era su ojito derecho. A los 14 años me pegó a mí por última vez. Llevaba un tiempo diciéndome que me cortara el pelo: yo lo quería largo, era la moda, me gustaba, me hacía sentirme casi revolucionario. Tanto insistió que me dije Vas a ver. Y me afeité la cabeza. Cuando llegué a casa, casi le da un soponcio. Cuando se le pasó, vino con la zapatilla o la escoba, ya no lo recuerdo, a enseñarme quién mandaba allí. Yo simplemente la agarré de las manos, no le dejé que me pegara. Fue la última vez. Y ese momento marco un cambio: a partir de entonces, yo ya no pedía permiso para irme o hacer cosas: informaba. Hasta los 18, que me fui de casa. Quería volar.
A los 23 me casé con una mujer 10 años mayor que yo. Mi madre no la tragaba. A ella le gustaba una novia que había tenido antes (a la que le puse demasiados cuernos), y se lo pasaba por la cara a mi mujer. Ya la boda fue de Berlanga. El caso es que mi madre venía y se metía en mi vida de una forma increíble para mí, que ya llevaba unos años fuera de casa. Así que le paré los pies. Le dije Esto se ha acabado, Mª José es mi mujer, y estoy con ella. Siguieron muchas crisis llantos. Pero no volvió por casa. Un día de tantos en los que me decía todo lo que había hecho por mí, le dije Prepárame la cuenta, anda, y así acabamos. Un día de mi cumpleaños llamó para decirme que tenía cáncer; yo sabía que era mentira. Aun así mi respuesta fue Ya te visitaré en la tumba. La brecha parecía insalvable.
Pasaron años. Once pasé con MªJosé. Cuando rompimos, se inició un tímido acercamiento. Después hice algunos trabajos terapias talleres cursos, y la relación mejoró. Desde entonces me ha visto convivir con tres mujeres más (las novias temporales no las ha conocido). Y ahora esa mujer está enferma. Ahora me necesita. Y a pesar de todo lo pasado, sigue siendo mi madre. Ahora veo todos sus miedos deseos esfuerzos, y los valoro con perspectiva. Hay cosas que me hicieron daño, pero es idiota seguir aferrándose a ese dolor. Por eso mañana, cuando la acompañe al médico, la miraré como a mi madre, como el canal a través del que yo pasé para llegar a la vida, como la persona que ha hecho lo que sabía y consideraba mejor, aunque a veces me jodiera. Y la cogeré de la mano y le diré Te quiero, ama.
Tras la muerte de mi abuelo en la guerra, una vecina denunció a mi abuela Emilia: era la mujer de un proscrito. La llevaron a la cárcel, a Santoña. Mi madre en principio fue con ella, luego la recogieron unos vecinos.
La imagen que tengo de mi abuela es la de una mujer amargada. Por lo visto, su marido la medio secuestró del pueblo. Luego a la cárcel. Y luego estuvo sirviendo toda la vida. Cuando yo era pequeño, me daba la sensación de que su familia eran los "señores"; nosotros éramos unos parientes más o menos lejanos. Después esa mujer compartiría conmigo habitación durante mi adolescencia, cuando las hormonas me hacían buscar satisfacción sexual casi a todas horas, cuando mis ansias me hacían querer leeerlo todo, cuando mis sueños me hacían llenar la pared de pósters. Siempre creí que se hacía más sorda de lo que estaba, pero era lo que había...
Así que tenemos a mi madre, una niña de tres o cuatro años, con su madre en la cárcel, su padre muerto, y sus hermanos deperdigados. Lo señalo porque eso me ayuda a comprenderla.
Se casó joven con mi padre, sobre los veinte. Yo soy el pequeño. Primero llegó mi hermana, y entre ambos hubo un aborto. Toda la vida se la pasó con los deseos puestos en que sus hijos fueran algo, hicieran lo que ella no pudo, estudiaran lo que ella no pudo, siempre el deseo fuera de ella...
Ella era la que pegaba, la que castigaba. Mi padre nunca. Al revés, alguna vez la paraba. Yo era más cuco. Mi hermana recibía más, yo aprendía en carne ajena. Además yo era su ojito derecho. A los 14 años me pegó a mí por última vez. Llevaba un tiempo diciéndome que me cortara el pelo: yo lo quería largo, era la moda, me gustaba, me hacía sentirme casi revolucionario. Tanto insistió que me dije Vas a ver. Y me afeité la cabeza. Cuando llegué a casa, casi le da un soponcio. Cuando se le pasó, vino con la zapatilla o la escoba, ya no lo recuerdo, a enseñarme quién mandaba allí. Yo simplemente la agarré de las manos, no le dejé que me pegara. Fue la última vez. Y ese momento marco un cambio: a partir de entonces, yo ya no pedía permiso para irme o hacer cosas: informaba. Hasta los 18, que me fui de casa. Quería volar.
A los 23 me casé con una mujer 10 años mayor que yo. Mi madre no la tragaba. A ella le gustaba una novia que había tenido antes (a la que le puse demasiados cuernos), y se lo pasaba por la cara a mi mujer. Ya la boda fue de Berlanga. El caso es que mi madre venía y se metía en mi vida de una forma increíble para mí, que ya llevaba unos años fuera de casa. Así que le paré los pies. Le dije Esto se ha acabado, Mª José es mi mujer, y estoy con ella. Siguieron muchas crisis llantos. Pero no volvió por casa. Un día de tantos en los que me decía todo lo que había hecho por mí, le dije Prepárame la cuenta, anda, y así acabamos. Un día de mi cumpleaños llamó para decirme que tenía cáncer; yo sabía que era mentira. Aun así mi respuesta fue Ya te visitaré en la tumba. La brecha parecía insalvable.
Pasaron años. Once pasé con MªJosé. Cuando rompimos, se inició un tímido acercamiento. Después hice algunos trabajos terapias talleres cursos, y la relación mejoró. Desde entonces me ha visto convivir con tres mujeres más (las novias temporales no las ha conocido). Y ahora esa mujer está enferma. Ahora me necesita. Y a pesar de todo lo pasado, sigue siendo mi madre. Ahora veo todos sus miedos deseos esfuerzos, y los valoro con perspectiva. Hay cosas que me hicieron daño, pero es idiota seguir aferrándose a ese dolor. Por eso mañana, cuando la acompañe al médico, la miraré como a mi madre, como el canal a través del que yo pasé para llegar a la vida, como la persona que ha hecho lo que sabía y consideraba mejor, aunque a veces me jodiera. Y la cogeré de la mano y le diré Te quiero, ama.
Masaje y concierto
La tarde del lunes se ha presentado estupenda. Ana había preparado un aceite para masaje de maría (con aceite de almendras, pero vale también de oliva). La receta nos la pasó uno de los amigos asturianos este puente. Y esta tarde era un momento estupendo para probarlo.
Así que primero Ana ha sido la receptora, y luego yo.
Es un masaje relajante, con lo que ya el mismo masaje contribuye a la relajación. (Ya sé que es obvio, pero en fin, quería comentarlo).
Lo que pasa es que con el masaje que Ana me daba la cosa ha acabado en caricias toqueteos Ahora sí que siento ummmm, y claro, pues ha caído un polvo aceitoso y con olor a maria. Una gozada, y más con la sensación de liviandad que ha venido luego.
Había hoy un concierto de tango, de un grupo de Bilbao (Lunfardo), aquí cerquita de casa. Y era gratis. Así que le he convencido a Ana (que estaba reticente, quería quedarse en casa) y hemos ido al concierto con el colocón corporal (la sensación que yo sentía era que los músculos se relajaban, yo respiraba para sentirme, la sensación era suave y placentera).
En grupo lo formaban cuatro chicos: acordeón guitarra contrabajo y violín. Sólo el guitarra (y director y cantante y alma del grupo) era argentino. Los demás miembros eran de Bilbao. Y había una pareja de bailarines (de Donosti!!) (aplauso cerrado cuando lo han confesado).
Habremos estado unas treinta personas en el concierto, ha sido algo muy familiar, le ha dado un toque entrañable, al final casi conversábamos con el cantante. Ha hecho una versión de Y todo a media luz en euskera que ha sido muy curiosa, y un tango dedicado a Bilbao que estaba bien. El repertorio más instrumental que cantado, muy apañado, mucho piazzola. Lo hacían bien, y animados, lo que era de agradecer y agradecíamos con aplausos los pocos que estábamos. Menos mal que la sala era pequeña!
Los bailarines bien. La chica ha sacado cuatro vestidos diferentes, con escotes de espalda tremendos, y con la raja de la falda suficiente para provocar cualquier accidente si hubiere estado en la calle.
Habría preferido estar en una mesa de un club, bebiendo algo, compartiendo ese momento con más amigos (lucre, he pensado en ti, claro), y pudiendo bailar con Ana esa comparsita con la que se han despedido (eso es una fantasía: no sé bailar el tango -todavía-), pero el formato concierto en el salón de actos de un colegio del barrio ha estado bien, animado, y nos ha dejado un estupendo sabor de boca.
Así que primero Ana ha sido la receptora, y luego yo.
Es un masaje relajante, con lo que ya el mismo masaje contribuye a la relajación. (Ya sé que es obvio, pero en fin, quería comentarlo).
Lo que pasa es que con el masaje que Ana me daba la cosa ha acabado en caricias toqueteos Ahora sí que siento ummmm, y claro, pues ha caído un polvo aceitoso y con olor a maria. Una gozada, y más con la sensación de liviandad que ha venido luego.
Había hoy un concierto de tango, de un grupo de Bilbao (Lunfardo), aquí cerquita de casa. Y era gratis. Así que le he convencido a Ana (que estaba reticente, quería quedarse en casa) y hemos ido al concierto con el colocón corporal (la sensación que yo sentía era que los músculos se relajaban, yo respiraba para sentirme, la sensación era suave y placentera).
En grupo lo formaban cuatro chicos: acordeón guitarra contrabajo y violín. Sólo el guitarra (y director y cantante y alma del grupo) era argentino. Los demás miembros eran de Bilbao. Y había una pareja de bailarines (de Donosti!!) (aplauso cerrado cuando lo han confesado).
Habremos estado unas treinta personas en el concierto, ha sido algo muy familiar, le ha dado un toque entrañable, al final casi conversábamos con el cantante. Ha hecho una versión de Y todo a media luz en euskera que ha sido muy curiosa, y un tango dedicado a Bilbao que estaba bien. El repertorio más instrumental que cantado, muy apañado, mucho piazzola. Lo hacían bien, y animados, lo que era de agradecer y agradecíamos con aplausos los pocos que estábamos. Menos mal que la sala era pequeña!
Los bailarines bien. La chica ha sacado cuatro vestidos diferentes, con escotes de espalda tremendos, y con la raja de la falda suficiente para provocar cualquier accidente si hubiere estado en la calle.
Habría preferido estar en una mesa de un club, bebiendo algo, compartiendo ese momento con más amigos (lucre, he pensado en ti, claro), y pudiendo bailar con Ana esa comparsita con la que se han despedido (eso es una fantasía: no sé bailar el tango -todavía-), pero el formato concierto en el salón de actos de un colegio del barrio ha estado bien, animado, y nos ha dejado un estupendo sabor de boca.
domingo de amigos
Ayer fue un día bonito. Hacía frío, pero la previsión era que no lloviera (y acertaron). Así que un amigo de la cuadri decidió que esa era la fecha para la botadura del chinchorro que se había hecho en casa.
Y allí fuimos, nos juntamos unos veinte amigos conocidos hijos de amigos... en la ría, junto al Ayuntamiento. El chinchorrillo era más estable de lo que parecía, y se portó bastante bien.
Yo le acompañé desde el puente del ayuntamiento hasta el palacio Euskalduna (todo el paseo del Guggenheim y un poco más), y todos los paseantes (que un domingo a esas horas eran muchos) nos miraban, algunos supongo que con envidia otros pensando Fíjate qué par de chalados, otros se interesaban por el bote (¿dónde lo has comprado? No,no es comprado, se lo ha hecho este con sus propias manos (y eso que no entramos en detalles, lo de que lo ha hecho en una buhardilla en un sexto piso sin ascensor).
Luego él siguió por toda la ría hasta Las Arenas (en el Museo Marítimo de Euskalduna le esperaba un velero para ayudarle por si había problemas), y yo le dejé y me fui a tomar unos vinos al Casco.
Allí me esperaba una estupenda sorpresa: me regalaron un ramo de rosas rojas porque sí, porque hoy es hoy. Qué alegría (ahora mientras lo escribo las miro en su jarroncito encima de la torre de CDes). Tras unos vinos y algún pinchito, a comer, que a la tarde venía más gente a casa.
Y sí, a partir de las 18.30 empezaron a venir: nos juntamos cinco: ana y yo, dos chicos y una chica. Fue una tarde alrededor de la mesa. Yo me encargué de la cena (con ayuda de Ana), y cayeron unas cuantas botellas de vino y una de cava antes de pasar a los pacharanes licores de hierbas whiskises. Algo más de las 12 sería cuando se deshizo la reunión (que hoy había que trabajar).
Estas reuniones me gustan: en una casa, alrededor de una mesa, con música (a veces, otras la conversación se vuelve tan potent que la música se convierte en un "ruido" absurdo por no ser escuchado). Y si son en mi casa, me gustan más (sí,luego friego, pero no tengo que marcharme a las tantas, con la pereza que da).
Hablamos de mujeres, de hombres, nos reímos, cotilleamos, y dejamos que los afectos se fueran concretando un día más, en una y otra dirección.
En definitiva, un bonito domingo.
Y allí fuimos, nos juntamos unos veinte amigos conocidos hijos de amigos... en la ría, junto al Ayuntamiento. El chinchorrillo era más estable de lo que parecía, y se portó bastante bien.
Yo le acompañé desde el puente del ayuntamiento hasta el palacio Euskalduna (todo el paseo del Guggenheim y un poco más), y todos los paseantes (que un domingo a esas horas eran muchos) nos miraban, algunos supongo que con envidia otros pensando Fíjate qué par de chalados, otros se interesaban por el bote (¿dónde lo has comprado? No,no es comprado, se lo ha hecho este con sus propias manos (y eso que no entramos en detalles, lo de que lo ha hecho en una buhardilla en un sexto piso sin ascensor).
Luego él siguió por toda la ría hasta Las Arenas (en el Museo Marítimo de Euskalduna le esperaba un velero para ayudarle por si había problemas), y yo le dejé y me fui a tomar unos vinos al Casco.
Allí me esperaba una estupenda sorpresa: me regalaron un ramo de rosas rojas porque sí, porque hoy es hoy. Qué alegría (ahora mientras lo escribo las miro en su jarroncito encima de la torre de CDes). Tras unos vinos y algún pinchito, a comer, que a la tarde venía más gente a casa.
Y sí, a partir de las 18.30 empezaron a venir: nos juntamos cinco: ana y yo, dos chicos y una chica. Fue una tarde alrededor de la mesa. Yo me encargué de la cena (con ayuda de Ana), y cayeron unas cuantas botellas de vino y una de cava antes de pasar a los pacharanes licores de hierbas whiskises. Algo más de las 12 sería cuando se deshizo la reunión (que hoy había que trabajar).
Estas reuniones me gustan: en una casa, alrededor de una mesa, con música (a veces, otras la conversación se vuelve tan potent que la música se convierte en un "ruido" absurdo por no ser escuchado). Y si son en mi casa, me gustan más (sí,luego friego, pero no tengo que marcharme a las tantas, con la pereza que da).
Hablamos de mujeres, de hombres, nos reímos, cotilleamos, y dejamos que los afectos se fueran concretando un día más, en una y otra dirección.
En definitiva, un bonito domingo.
test
He copiado este test en parte para obligarme a concretar, me cuesta mucho decir esto sí y esto no...
El que se anime,no necesita pedirme permiso; eso sí, que avise para ir a verlo.
01. Que hora es: 18.42
02. Nombre: aquí epoptek
03. Tu cumpleaños: 16 de octubre, pa'l que quiera animarse
04. Signo Zodiacal: Libra
05. Tatuajes: No me llaman...
06. Estación favorita del año: primavera verano estío otoño invierno, en ese orden.
07. Una pelicula: dersu uzala.
08. Has estado en otro continente: sí, en américa, en asia
09. Amaste tanto a alguien como para llorar: Si
10. Estuviste en un choque de coches: sí, me dieron por detrás en una recta, yo estaba parado por unas obras, varios kilómetros de recta vacía, buena visibilidad, y aun así pummm, golpetazo!
11. Pepsi o Coca cola: me la refanfinfla
12. Cerveza o vino: ¿Por qué elegir? Me quedo con las dos.
13. El vaso mitad lleno o mitad vacío: medio lleno.
14. Color de ropa interior favorito: para llevar yo, azul. Para mi pareja, negro o blanco.
15. Número favorito: 7
16. Tipo música: Pop, folk, clásica, blues, rock, cantautores, sufí, africana, de cámara, sinfónico-coral...
17. Una canción: Losing my religion de REM, Perspectiva Nevsky de battiato, say ain't so joe, de murray head
18. Café o Té: Los dos, los dos.
19. Flor(es): muchas: caléndulas girasoles alcachofas pasiflora...
20. Conversación más detestada: me aburren las de fútbol y todas en las que la gente no se escucha.
21. Disney o Warner Bros: pues si hay que elegir, warner
22. Comida favorita: tortilla de patata, arroz, ensaladas.
23. Color favorito: naranja.
24. ¿Cómo te ves en el futuro? viejecito espero que sabio
25. ¿De quien recibiste este mail? De Laisla
26. ¿Que harías si te tocase la lotería? pagar las deudas, y un viaje en velero.
27. ¿Quien piensas que responderá a este mail más rápido? sorpresa sorpresa
28. ¿Quién piensas que tardará más en responder? es que algunos ni siquiera van a responder ¿esos cuentan?
29. ¿Cuando sales qué bebes? cerveza o vino o sidra
30. Estilo de vestir: lo que se dice estilo, ninguno...
31. Amigos/as especiales: sí.
32. CD preferido: muchos, la lista sería muy larga. Por decir uno, Automatic for the people, de REM
33. Un animal: Los perros, luego los gatos, luego los caballos los delfines las águilas.
34. Lo primero que piensas cuando despiertas: a esas horas no pienso...
35. Las tormentas te gustan o te asustan: Me gustan
36. Si pudieras ser otra persona quien serias: osho estaría bien.
37. Algo que tienes puesto siempre y no te lo quitas: de eso no hay
38. Que hay en las paredes de tu habitacion: un par de apliques.
39. Que hay debajo de tu cama: cajas con cosas que no caben en otro sitio, la casa es pequeñita
40. Escribe algo a la persona que te envió este mail: bueno, en realidad te lo copié ; -)
41. Nombra a la persona que tal vez no te conteste: como decía ulises, nadie.
42. El que seguro lo responde: espero que tú
43. Quien te gustaría que lo respondiera: tú
44. Deporte favorito: la vela
45. Tímido o extrovertido: es una batalla perdida, pero lo diré: extravertido...
46. Tu apodo: no tengo, ahora no
47. Una frase que te encante decir: más, más, dame más...
48. Te quieres despedir de alguien en especial: no.
49. Te gustaría que te regalaran un ramo de flores? sí, me encanta que me regalen.
50.Opel o SEAT: toyota?
51. Dulce o Salado: Dulce
52. Lugar preferido: la playa, los acantilados, los bosques de hayas.
53. Conformista o inconformista: a veces
54. Crees que el amor puede durar eternamente? creo que la eternidad puede estar en un minuto de amor
55. ¿Te gusta conducir? más de día que de noche.
56: ¿Qué hora es? 19.05
El que se anime,no necesita pedirme permiso; eso sí, que avise para ir a verlo.
01. Que hora es: 18.42
02. Nombre: aquí epoptek
03. Tu cumpleaños: 16 de octubre, pa'l que quiera animarse
04. Signo Zodiacal: Libra
05. Tatuajes: No me llaman...
06. Estación favorita del año: primavera verano estío otoño invierno, en ese orden.
07. Una pelicula: dersu uzala.
08. Has estado en otro continente: sí, en américa, en asia
09. Amaste tanto a alguien como para llorar: Si
10. Estuviste en un choque de coches: sí, me dieron por detrás en una recta, yo estaba parado por unas obras, varios kilómetros de recta vacía, buena visibilidad, y aun así pummm, golpetazo!
11. Pepsi o Coca cola: me la refanfinfla
12. Cerveza o vino: ¿Por qué elegir? Me quedo con las dos.
13. El vaso mitad lleno o mitad vacío: medio lleno.
14. Color de ropa interior favorito: para llevar yo, azul. Para mi pareja, negro o blanco.
15. Número favorito: 7
16. Tipo música: Pop, folk, clásica, blues, rock, cantautores, sufí, africana, de cámara, sinfónico-coral...
17. Una canción: Losing my religion de REM, Perspectiva Nevsky de battiato, say ain't so joe, de murray head
18. Café o Té: Los dos, los dos.
19. Flor(es): muchas: caléndulas girasoles alcachofas pasiflora...
20. Conversación más detestada: me aburren las de fútbol y todas en las que la gente no se escucha.
21. Disney o Warner Bros: pues si hay que elegir, warner
22. Comida favorita: tortilla de patata, arroz, ensaladas.
23. Color favorito: naranja.
24. ¿Cómo te ves en el futuro? viejecito espero que sabio
25. ¿De quien recibiste este mail? De Laisla
26. ¿Que harías si te tocase la lotería? pagar las deudas, y un viaje en velero.
27. ¿Quien piensas que responderá a este mail más rápido? sorpresa sorpresa
28. ¿Quién piensas que tardará más en responder? es que algunos ni siquiera van a responder ¿esos cuentan?
29. ¿Cuando sales qué bebes? cerveza o vino o sidra
30. Estilo de vestir: lo que se dice estilo, ninguno...
31. Amigos/as especiales: sí.
32. CD preferido: muchos, la lista sería muy larga. Por decir uno, Automatic for the people, de REM
33. Un animal: Los perros, luego los gatos, luego los caballos los delfines las águilas.
34. Lo primero que piensas cuando despiertas: a esas horas no pienso...
35. Las tormentas te gustan o te asustan: Me gustan
36. Si pudieras ser otra persona quien serias: osho estaría bien.
37. Algo que tienes puesto siempre y no te lo quitas: de eso no hay
38. Que hay en las paredes de tu habitacion: un par de apliques.
39. Que hay debajo de tu cama: cajas con cosas que no caben en otro sitio, la casa es pequeñita
40. Escribe algo a la persona que te envió este mail: bueno, en realidad te lo copié ; -)
41. Nombra a la persona que tal vez no te conteste: como decía ulises, nadie.
42. El que seguro lo responde: espero que tú
43. Quien te gustaría que lo respondiera: tú
44. Deporte favorito: la vela
45. Tímido o extrovertido: es una batalla perdida, pero lo diré: extravertido...
46. Tu apodo: no tengo, ahora no
47. Una frase que te encante decir: más, más, dame más...
48. Te quieres despedir de alguien en especial: no.
49. Te gustaría que te regalaran un ramo de flores? sí, me encanta que me regalen.
50.Opel o SEAT: toyota?
51. Dulce o Salado: Dulce
52. Lugar preferido: la playa, los acantilados, los bosques de hayas.
53. Conformista o inconformista: a veces
54. Crees que el amor puede durar eternamente? creo que la eternidad puede estar en un minuto de amor
55. ¿Te gusta conducir? más de día que de noche.
56: ¿Qué hora es? 19.05
salpicones de pasado
Me he entretenido buscando las entradas que había en internet con mi nombre. Y me ha sorprendido este poema de hace varios años (el 98). Y aunque la situación (laboral) se repite, la forma de afrontarla ha cambiado mucho. Os copio el poema. Sirva como curiosidad, como un pedazo de pasado incrustado en el hoy.
Subject: Re: Lunes 16-3-98 Edicion de Noche
BLUES DEL PARADO
Cuando el futuro es una espada de Damocles,
cuando del pasado sólo recuerdas los horrores,
cuando el presente es una alfombra de clavos,
estás jodido.
Y en esos momentos te preguntas
si es mejor soñar,
tener esperanzas.
Pero estas se desvanecen
y se clavan como cuchillos en tu estómago.
Y en esos momentos te preguntas
si sería mejor no ver nada,
pasar borracho por el túnel.
Pero eso sólo te lleva
a otro túnel más tenebroso.
El casero te llama,
quiere cobrar el alquiler:
dos meses y la luz.
El banco ha devuelto el recibo
de aquella enciclopedia que compraste
cuando las cosas iban mejor.
Los amigos te llaman para ir a cenar
y no tienes dinero para salir.
Y además no te llega para vacunar a tus perros
ni para ir al oculista a revisarte la vista.
Y tú sigues esperando,
esperando un milagro,
esperando un trabajo
que te permita vivir con dignidad.
Esperando un amor,
una mujer que te entienda,
con la que poder hablar, reír, compartir.
Y te dices, No, con la suerte que tengo
mejor no me meto a atracador de bancos
ni a traficante de drogas.
Para puto ya soy viejo.
No hay futuro para mí
ni siquiera en el delito.
Te planteas dejarlo todo,
acabar con todo,
desaparecer para siempre.
Pero la vida te sujeta
porque no es como la esperabas.
(Poco después encontré trabajo en una librería, que me ha durado hasta julio de este año).(Eso sí, tuve que irme de "okupa" al salón de mi hermana durante un año; tuve que regalar a mis perrillas, tuve que dejar atrás tantas cosas... Entre ellas internet, han pasado varios años sin que volviera) (Sí, trabajé mucho los apegos, pero aún hay melancolía en algunos recuerdos, aún hay dolor espinas) (a veces miro el tarro de las ilusiones y lo veo vacío) (la guerra ha terminado) (puedes soltarte, estás bien sujeto)(¿y qué hago con el miedo?)(traspásalo)(haz eso que tanto miedo te da)
Voy a hacer la comida, que no me he enterado de la hora que es!!
Subject: Re: Lunes 16-3-98 Edicion de Noche
BLUES DEL PARADO
Cuando el futuro es una espada de Damocles,
cuando del pasado sólo recuerdas los horrores,
cuando el presente es una alfombra de clavos,
estás jodido.
Y en esos momentos te preguntas
si es mejor soñar,
tener esperanzas.
Pero estas se desvanecen
y se clavan como cuchillos en tu estómago.
Y en esos momentos te preguntas
si sería mejor no ver nada,
pasar borracho por el túnel.
Pero eso sólo te lleva
a otro túnel más tenebroso.
El casero te llama,
quiere cobrar el alquiler:
dos meses y la luz.
El banco ha devuelto el recibo
de aquella enciclopedia que compraste
cuando las cosas iban mejor.
Los amigos te llaman para ir a cenar
y no tienes dinero para salir.
Y además no te llega para vacunar a tus perros
ni para ir al oculista a revisarte la vista.
Y tú sigues esperando,
esperando un milagro,
esperando un trabajo
que te permita vivir con dignidad.
Esperando un amor,
una mujer que te entienda,
con la que poder hablar, reír, compartir.
Y te dices, No, con la suerte que tengo
mejor no me meto a atracador de bancos
ni a traficante de drogas.
Para puto ya soy viejo.
No hay futuro para mí
ni siquiera en el delito.
Te planteas dejarlo todo,
acabar con todo,
desaparecer para siempre.
Pero la vida te sujeta
porque no es como la esperabas.
(Poco después encontré trabajo en una librería, que me ha durado hasta julio de este año).(Eso sí, tuve que irme de "okupa" al salón de mi hermana durante un año; tuve que regalar a mis perrillas, tuve que dejar atrás tantas cosas... Entre ellas internet, han pasado varios años sin que volviera) (Sí, trabajé mucho los apegos, pero aún hay melancolía en algunos recuerdos, aún hay dolor espinas) (a veces miro el tarro de las ilusiones y lo veo vacío) (la guerra ha terminado) (puedes soltarte, estás bien sujeto)(¿y qué hago con el miedo?)(traspásalo)(haz eso que tanto miedo te da)
Voy a hacer la comida, que no me he enterado de la hora que es!!
libre asociación
(este texto está transcrito de mi cuaderno porque mi velocidad con las teclas no era suficiente, lo he dejado tal cual, he jugado a que las frases lleguen solas sin filtrar, no le busquéis más pies al gato)
Dejo la mano suelta y suelta la mente. Tras los pasos de tu madre se esconde tu sombra, que detenidamente sueñas cada día por arriba y por abajo, déjate, déjate, pero no te sueltas ni pá dios, qué me cuentas que no sepas, qué me indagas que no quieras, tras el monte de tus miedos se abarrotan los sentidos, sentimientos dolores llantos vómitos, quién subirá y cuándo a la cima, ermitaño, quién se atreverá a jugar con tu manto.
Las heridas supuran pero hay que limpiar y limpiar hasta la sanación, somos seres inmortales, y una mierda, y qué más da, si la condena es la de Tántalo, si cada vez que subimos la piedra luego lo olvidamos, qué más da, mi nombre mi sangre ya no va a ninguna parte, qué será de mis vivencias de mis alegrías de aquello que me excita me entristece, todo desaparecerá como si el mundo se acabara, y que suban las aguas que ya está haciendo falta.
Dejo la mano suelta y suelta la mente. Tras los pasos de tu madre se esconde tu sombra, que detenidamente sueñas cada día por arriba y por abajo, déjate, déjate, pero no te sueltas ni pá dios, qué me cuentas que no sepas, qué me indagas que no quieras, tras el monte de tus miedos se abarrotan los sentidos, sentimientos dolores llantos vómitos, quién subirá y cuándo a la cima, ermitaño, quién se atreverá a jugar con tu manto.
Las heridas supuran pero hay que limpiar y limpiar hasta la sanación, somos seres inmortales, y una mierda, y qué más da, si la condena es la de Tántalo, si cada vez que subimos la piedra luego lo olvidamos, qué más da, mi nombre mi sangre ya no va a ninguna parte, qué será de mis vivencias de mis alegrías de aquello que me excita me entristece, todo desaparecerá como si el mundo se acabara, y que suban las aguas que ya está haciendo falta.
Una nochevieja
No sé por qué, me ha venido a la memoria, me ha invadido la garganta como agua a borbotones pugnando por salir.
Fue el cambio de año más ruidoso más publicitado más apocalíptico también. El paso de 1999 a 2000.
Decidimos, mi pareja y yo, dedicarnos la noche el uno al otro. No recuerdo qué excusa pusimos a los familiares a los amigos, todos querían que compartiésemos con ellos esa nochevieja tan especial. Pero lo logramos. Nos quedamos solos.
Preparamos nuestra cena: Una crema unos langostinos espárragos, vino blanco al principio luego tinto, un poco de turrón...
La música. (Ese día tampoco la televisión estaba invitada: ya nos enteraríamos de las campanadas, de eso estábamos seguros).
Y el plan era sencillo. Cenar, hacer el amor, beber, bailar, hacer el amor, comer algo más, hacer el amor, reír, soñar, hacer el amor.
Sobre todo queríamos recibir al año (al milenio para muchos, pero yo era de la línea que decía que el milenio empezaba el 2001, aunque en realidad me daba igual, siempre me pareció una tontería discutir por eso) recibir al 2000 el uno dentro del otro.
Fue muy especial. El ruido de Bilbao crecia, y nos íbamos envolviendo más el uno en el otro. Hasta que llegaron las campanadas. Los cohetes. La locura. Y nos encontraron formando el monstruo de las dos cabezas que decía Shakespeare. Y seguimos durante todos los cohetes, 40 ó 50 minutos de entrega de caricias de miradas de ironías (es que ya sabes, yo soy "hipotética", me decía) de risas de suspiros de espera espera todavía no de feliz año nuevo feliz milenio nuevo no eso es el año que viene mira que eres tonto). Luego bailes con la música alta, como a mí me gusta (esa noche era lo suyo) y otra vez enredados en el sofá en la cocina en la mesa.
El primero de año salimos a pasear, sin resaca, y con mucho presente compartido.
Ha habido muchas nocheviejas (tengo ya 44 años). Pero aunque cada una tiene algo que recordar, esa siempre será la primera que me dediqué a mi pareja, a mi intimidad, a mí mismo.
Fue el cambio de año más ruidoso más publicitado más apocalíptico también. El paso de 1999 a 2000.
Decidimos, mi pareja y yo, dedicarnos la noche el uno al otro. No recuerdo qué excusa pusimos a los familiares a los amigos, todos querían que compartiésemos con ellos esa nochevieja tan especial. Pero lo logramos. Nos quedamos solos.
Preparamos nuestra cena: Una crema unos langostinos espárragos, vino blanco al principio luego tinto, un poco de turrón...
La música. (Ese día tampoco la televisión estaba invitada: ya nos enteraríamos de las campanadas, de eso estábamos seguros).
Y el plan era sencillo. Cenar, hacer el amor, beber, bailar, hacer el amor, comer algo más, hacer el amor, reír, soñar, hacer el amor.
Sobre todo queríamos recibir al año (al milenio para muchos, pero yo era de la línea que decía que el milenio empezaba el 2001, aunque en realidad me daba igual, siempre me pareció una tontería discutir por eso) recibir al 2000 el uno dentro del otro.
Fue muy especial. El ruido de Bilbao crecia, y nos íbamos envolviendo más el uno en el otro. Hasta que llegaron las campanadas. Los cohetes. La locura. Y nos encontraron formando el monstruo de las dos cabezas que decía Shakespeare. Y seguimos durante todos los cohetes, 40 ó 50 minutos de entrega de caricias de miradas de ironías (es que ya sabes, yo soy "hipotética", me decía) de risas de suspiros de espera espera todavía no de feliz año nuevo feliz milenio nuevo no eso es el año que viene mira que eres tonto). Luego bailes con la música alta, como a mí me gusta (esa noche era lo suyo) y otra vez enredados en el sofá en la cocina en la mesa.
El primero de año salimos a pasear, sin resaca, y con mucho presente compartido.
Ha habido muchas nocheviejas (tengo ya 44 años). Pero aunque cada una tiene algo que recordar, esa siempre será la primera que me dediqué a mi pareja, a mi intimidad, a mí mismo.
De vuelta
Ya he vuelto de estos días en Asturias. Se han pasado rapidísimos, qué buena gente tenemos en el Principado, y cómo nos gusta hablar alrededor de una mesa o tirados en un sofá. También hemos hecho algún recorrido turístico, subido al Naranco... pero el tiempo pedía otro tipo de viaje, y a ese nos hemos dedicado. Sí, sí, lo reconozco, han caído unas cuantas botellas de sidra, pero eso se daba pr descontado, ¿no?
El sábado antes de salir una amiga me echó el tarot (marsella versión jodorowski), a ver por dónde andaba. Y me salió la templanza y el colgado al revés. Luego investigamos ese colgado al revés, y allí me vi: el ermitaño y el diablo. Una fuerza espiritual atada a la fuerza terrenal. Luego más cosas, pero esa es la base. Y es una base que me da para tener presente, muy presente, estos días. (En cuanto aprenda aquí irá una imagen del colgado).
Y no sé si será relevante o no, pero me he enganchado a esta letanía que Battiato canta en español. Os copio la letra. La música no sé.
LA SOMBRA DE LA LUZ
Defiéndeme de las fuerzas contrarias,en el sueño nocturno cuando no soy consciente,
cuando mi camino se hace incierto.
Y no me dejes nunca más,
no me dejes nunca más.
Devuélveme a las zonas más altas,
a uno de los reinos de calma.
Es tiempo de escapar de estos ciclos de vidas.
Y no me dejes nunca más,
no me dejes nunca más.
Porque los gozos del más profundo afecto
o del anhelo más sutil del pulso
solo son las sombras de la luz.
Recuérdame lo infeliz que me siento
lejos de todas tus leyes.
¿Cómo no malgastar el tiempo que me queda?
Y no me dejes nunca más,
no me dejes nunca más.
Porque la paz de ciertos monasterios
o la armonía vibrante de todos mis sentidos
sólo son la sombra de la luz.
El sábado antes de salir una amiga me echó el tarot (marsella versión jodorowski), a ver por dónde andaba. Y me salió la templanza y el colgado al revés. Luego investigamos ese colgado al revés, y allí me vi: el ermitaño y el diablo. Una fuerza espiritual atada a la fuerza terrenal. Luego más cosas, pero esa es la base. Y es una base que me da para tener presente, muy presente, estos días. (En cuanto aprenda aquí irá una imagen del colgado).
Y no sé si será relevante o no, pero me he enganchado a esta letanía que Battiato canta en español. Os copio la letra. La música no sé.
LA SOMBRA DE LA LUZ
Defiéndeme de las fuerzas contrarias,en el sueño nocturno cuando no soy consciente,
cuando mi camino se hace incierto.
Y no me dejes nunca más,
no me dejes nunca más.
Devuélveme a las zonas más altas,
a uno de los reinos de calma.
Es tiempo de escapar de estos ciclos de vidas.
Y no me dejes nunca más,
no me dejes nunca más.
Porque los gozos del más profundo afecto
o del anhelo más sutil del pulso
solo son las sombras de la luz.
Recuérdame lo infeliz que me siento
lejos de todas tus leyes.
¿Cómo no malgastar el tiempo que me queda?
Y no me dejes nunca más,
no me dejes nunca más.
Porque la paz de ciertos monasterios
o la armonía vibrante de todos mis sentidos
sólo son la sombra de la luz.
Los insistentes
Ya está todo en marcha. La comida en el fuego, la lavadora puesta, el baño limpio y la casa barrida. Y las compras hechas. (Me falta la cama, pero enseguida me pongo).
El nuevo centro comercial es MUY nuevo: la mayoría de las tiendas están aún sin abrir. Eso sí, el Eroski ya funciona. Y ha sido divertido, mucha gente mirando, haciéndose al lugar, a su disposición, las reponedoras decidiendo Entonces quitamos esto de aquí y ponemos los huevos??, una viejilla preguntando (haciéndose un poco la víctima: Es que no encuentro nada. No se preocupe, señora, esto es el primer día, enseguida nos haremos, le he dicho).
Una mujer le decía a otra: Pues ahora el Sabeco está vacío, la verdad, ya nos hacía falta algo así en el barrio... Y yo estoy de acuerdo con ella. Aunque seguiré yendo a las tiendas más pequeñitas, a la frutería, la panadería, el ultramarinos... Las sigo prefiriendo.
En cuanto a ofertas, había alguna que otra, pero nada especial tampoco. He picado con un par de botellas de vino, pero aunque no pensaba comprarlas, vienen bien, que se acercan los "días señalaítos" que cantaba Raimundo.
Y otra cosa me gustaría comentar: ¿Por qué hay tanta gente (o son los mismos insistentes?) que cree que necesito viagra para empalmarme, que me vendría bien alargar el pene hasta 10 cm, o que quiero hacerme rico? No sé, no es que sea Nacho Vidal, pero estoy conforme con lo que me ha tocado (aunque no me importaría bajar unos kilos, víctima del culto al cuerpo yo también). En cuanto al dinero, seguro que me vendría bien un milloncejo que otro, máxime ahora que estoy sin trabajo y sin un duro, pero hace mucho que decidí que mi meta no iba a ser esa. Y esa decisión me ha acompañado a lo largo de mi vida (va a ser por eso que nunca me toca la lotería), y estoy contento con ella. Además, es lo que me dice el sabio del I Ching. Y al I Ching yo le hago muuucho caso (es cierto). Si no, no me lo echaría.
Y otra cosa me pregunto: ¿habrá alguien que les conteste?
Y gracias, Lu, por tu comentario. Me alegra leer cosas así, mi ego se reconforta un poco, y de vez en cuando eso no está mal.
El nuevo centro comercial es MUY nuevo: la mayoría de las tiendas están aún sin abrir. Eso sí, el Eroski ya funciona. Y ha sido divertido, mucha gente mirando, haciéndose al lugar, a su disposición, las reponedoras decidiendo Entonces quitamos esto de aquí y ponemos los huevos??, una viejilla preguntando (haciéndose un poco la víctima: Es que no encuentro nada. No se preocupe, señora, esto es el primer día, enseguida nos haremos, le he dicho).
Una mujer le decía a otra: Pues ahora el Sabeco está vacío, la verdad, ya nos hacía falta algo así en el barrio... Y yo estoy de acuerdo con ella. Aunque seguiré yendo a las tiendas más pequeñitas, a la frutería, la panadería, el ultramarinos... Las sigo prefiriendo.
En cuanto a ofertas, había alguna que otra, pero nada especial tampoco. He picado con un par de botellas de vino, pero aunque no pensaba comprarlas, vienen bien, que se acercan los "días señalaítos" que cantaba Raimundo.
Y otra cosa me gustaría comentar: ¿Por qué hay tanta gente (o son los mismos insistentes?) que cree que necesito viagra para empalmarme, que me vendría bien alargar el pene hasta 10 cm, o que quiero hacerme rico? No sé, no es que sea Nacho Vidal, pero estoy conforme con lo que me ha tocado (aunque no me importaría bajar unos kilos, víctima del culto al cuerpo yo también). En cuanto al dinero, seguro que me vendría bien un milloncejo que otro, máxime ahora que estoy sin trabajo y sin un duro, pero hace mucho que decidí que mi meta no iba a ser esa. Y esa decisión me ha acompañado a lo largo de mi vida (va a ser por eso que nunca me toca la lotería), y estoy contento con ella. Además, es lo que me dice el sabio del I Ching. Y al I Ching yo le hago muuucho caso (es cierto). Si no, no me lo echaría.
Y otra cosa me pregunto: ¿habrá alguien que les conteste?
Y gracias, Lu, por tu comentario. Me alegra leer cosas así, mi ego se reconforta un poco, y de vez en cuando eso no está mal.
La verdad
Hace un par de días le dije a Ana que tenía un ama. Y que tenía un blog. Ha estado leyéndolo.Y ayer estuvimos hablando de todo eso (más, claro que ya hablamos cuando se lo dije).
Y es que cuando entras en las profundidades de un "frívolo", el salto que hay que dar es enorme. Es como hacer el salto del ángel en Acapulco. Como hacer puenting sin haber medido bien la cuerda.
Pero Ana es estupenda. Estaba asustada, es normal. Pero quiere seguir conmigo. Y yo quiero seguir con ella.
Ana es la primera persona que me conoce que sabe que escribo un blog, y que lo ha leído. También es mi pareja. Y para mí ha sido muy difícil abrirme de esa manera. Yo le decía Nena, ¡que todos los consultorios de las revistas femeninas aconsejan guardarse algún secreto!
Pero la verdad es que llevo demasiado tiempo sin mostrarme (ya, ya sé que no soy el único). Pero la verdad es que soy un frívolo que busca. Pero la verdad es que ya estoy cansado. Ayer se lo decía a Ana: llevo demasiados años sin estabilidad, una crisis este verano y otra el invierno siguiente. ¿Tú crees que esto te va a dar estabilidad?, me preguntó. No lo sé, pero por lo menos ahora voy encontrando paz en mi interior. Aunque primero tenga que pasar por el averno. Me voy rindiendo a lo que hay. Llevo tiempo dando pasos, quizás el último haya sido abrir este blog y tomar la decisión de dejar salir todo aquello que más me avergüenza, que con más celo he ocultado. Mostrarme. Inclinarme. Reconocer lo que es.
Después estuvimos bailando (empezamos con Funky Town), y luego hicimos el amor. Me gustó acariciar su cara, sus ojos, besarla, recorrerla con suavidad, con detenimiento. Incluso aunque no hubiéramos ido más allá, esos momentos me llenaron de su presencia. Y luego acompañarla por las cimas del placer, tras haber visitado un poco los valles.
Mañana nos iremos de puente. A Asturias. Luego viene a comer una amiga, y quiero limpiar la casa y cocinar. Así que me voy a poner con el baño lo primero, que es lo que me da más pereza. Y luego a las compras. Han abierto un centro nuevo cerca de casa, igual lo visito, que seguro tienen muchas ofertas...
Y es que cuando entras en las profundidades de un "frívolo", el salto que hay que dar es enorme. Es como hacer el salto del ángel en Acapulco. Como hacer puenting sin haber medido bien la cuerda.
Pero Ana es estupenda. Estaba asustada, es normal. Pero quiere seguir conmigo. Y yo quiero seguir con ella.
Ana es la primera persona que me conoce que sabe que escribo un blog, y que lo ha leído. También es mi pareja. Y para mí ha sido muy difícil abrirme de esa manera. Yo le decía Nena, ¡que todos los consultorios de las revistas femeninas aconsejan guardarse algún secreto!
Pero la verdad es que llevo demasiado tiempo sin mostrarme (ya, ya sé que no soy el único). Pero la verdad es que soy un frívolo que busca. Pero la verdad es que ya estoy cansado. Ayer se lo decía a Ana: llevo demasiados años sin estabilidad, una crisis este verano y otra el invierno siguiente. ¿Tú crees que esto te va a dar estabilidad?, me preguntó. No lo sé, pero por lo menos ahora voy encontrando paz en mi interior. Aunque primero tenga que pasar por el averno. Me voy rindiendo a lo que hay. Llevo tiempo dando pasos, quizás el último haya sido abrir este blog y tomar la decisión de dejar salir todo aquello que más me avergüenza, que con más celo he ocultado. Mostrarme. Inclinarme. Reconocer lo que es.
Después estuvimos bailando (empezamos con Funky Town), y luego hicimos el amor. Me gustó acariciar su cara, sus ojos, besarla, recorrerla con suavidad, con detenimiento. Incluso aunque no hubiéramos ido más allá, esos momentos me llenaron de su presencia. Y luego acompañarla por las cimas del placer, tras haber visitado un poco los valles.
Mañana nos iremos de puente. A Asturias. Luego viene a comer una amiga, y quiero limpiar la casa y cocinar. Así que me voy a poner con el baño lo primero, que es lo que me da más pereza. Y luego a las compras. Han abierto un centro nuevo cerca de casa, igual lo visito, que seguro tienen muchas ofertas...
Cena
La mesa que tenemos en casa acoge bien a seis comensales. Seis para cenar.
Partiendo de esa premisa, me preguntaba a qué seis blogeros (bueno, cinco y yo) invitaría a cenar. No tendría que acabar necesariamente en orgía (aunque no se descarta).
Esta sería mi lista de hoy:
Laceci, Amanda y Luces.
Topmonster, Luar y yo. Y si no le importa apretarse, me encantaría tener también a Jordi. (sí, ya me estoy saltando mis reglas, pero yo soy así; además, si son mías, puedo saltarlas cuando quiera, no?)
Hay mucha más gente que leo. Y cada día descubro algo que me gusta, que me llama la atención.
Pero siento mi corazón cerca de estos blogeros.
Por su sensibilidad, su inteligencia, su forma de ver las cosas.
Disculpad los no invitados, y los invitados también.
Si queréis, podéis poner vuestra lista ideal. Aunque no me incluya (cómo que no me incluyes!!). A lo mejor logramos consensuar una, y aunque sólo sea virtualmente, compartir unos momentos más cercanos. Ya sabéis: seis, y uno al que no le importe apretarse.
(esto ya es metablog. Metaliteratura de metablog. Metafísica del ordenador. Mientras tanto, suena música folk inglesa (Carthy). Su melancolía tiene algo que ver con este post, seguro)
Partiendo de esa premisa, me preguntaba a qué seis blogeros (bueno, cinco y yo) invitaría a cenar. No tendría que acabar necesariamente en orgía (aunque no se descarta).
Esta sería mi lista de hoy:
Laceci, Amanda y Luces.
Topmonster, Luar y yo. Y si no le importa apretarse, me encantaría tener también a Jordi. (sí, ya me estoy saltando mis reglas, pero yo soy así; además, si son mías, puedo saltarlas cuando quiera, no?)
Hay mucha más gente que leo. Y cada día descubro algo que me gusta, que me llama la atención.
Pero siento mi corazón cerca de estos blogeros.
Por su sensibilidad, su inteligencia, su forma de ver las cosas.
Disculpad los no invitados, y los invitados también.
Si queréis, podéis poner vuestra lista ideal. Aunque no me incluya (cómo que no me incluyes!!). A lo mejor logramos consensuar una, y aunque sólo sea virtualmente, compartir unos momentos más cercanos. Ya sabéis: seis, y uno al que no le importe apretarse.
(esto ya es metablog. Metaliteratura de metablog. Metafísica del ordenador. Mientras tanto, suena música folk inglesa (Carthy). Su melancolía tiene algo que ver con este post, seguro)
Catalizador
Ayer me encontré con mi compañero de navegación. Mientras navegábamos y nos íbamos conociendo, nos contamos cosas. Y él me dijo que la situación con su mujer era una especie de pacto, en la que cada cual hacía lo que quería sin molestar al otro. Yo entonces le dije que esa era una situación que no enfrentaba la realidad. Él me contestó que ya lo sabía, sólo que en ese momento no tenía ni fuerzas ni valor ni ganas para cambiar. Que el nivel de vida que llevaban tampoco se podría mantener si se separaban. Y que de momento no estaban mal así.
Pues ayer, cuando me lo encontré, estaba buscando piso. Todo se había precipitado. La separación, el divorcio, ahora que corren parejos. Él estaba triste. Yo dije que a mí me parecía mejor, que una crisis que existe y que sólo aparcas a un lado, sin mirarla, no por eso desaparece. Que era mejor enfrentarla, y aceptar sus consecuencias, en uno u otro sentido. Porque después, cuando miras atrás, te parece que ese tiempo de crisis en el que mirabas hacia otro lado es tiempo perdido, irrecuperable.
Yo pretendía apoyarle en ese momento. Pero él estaba triste. Por eso supongo que la crisis la desencadenó su mujer. Estuve por preguntárselo, pero le miré y me pareció que no era el momento. Así que me puse a hablar del barco, de otras cosas de la cotidianidad que conforman nuestra vida.
Y al cabo de un rato me vino a a cabeza la "tesis" del libro que acabo de terminar, La noche del oráculo. Allí las cosas que se dicen, y sobre todo las que se escriben, cobran vida en la realidad. Y pensé en la fuerza de las palabras, que crean profecías autocumplidoras, como ocurre en las predicciones de futuro (y no sólo en las artes adivinatorias, como el tarot, también en la vida normal, como cuando le dicen a alguien Vas a acabar como tu padre, y va y acaba). Y por un momento me imaginé a mí mismo como un catalizador, con esa capacidad de crear el futuro.
Pero enseguida deseché la idea, acabé la cerveza y me marché.
Pues ayer, cuando me lo encontré, estaba buscando piso. Todo se había precipitado. La separación, el divorcio, ahora que corren parejos. Él estaba triste. Yo dije que a mí me parecía mejor, que una crisis que existe y que sólo aparcas a un lado, sin mirarla, no por eso desaparece. Que era mejor enfrentarla, y aceptar sus consecuencias, en uno u otro sentido. Porque después, cuando miras atrás, te parece que ese tiempo de crisis en el que mirabas hacia otro lado es tiempo perdido, irrecuperable.
Yo pretendía apoyarle en ese momento. Pero él estaba triste. Por eso supongo que la crisis la desencadenó su mujer. Estuve por preguntárselo, pero le miré y me pareció que no era el momento. Así que me puse a hablar del barco, de otras cosas de la cotidianidad que conforman nuestra vida.
Y al cabo de un rato me vino a a cabeza la "tesis" del libro que acabo de terminar, La noche del oráculo. Allí las cosas que se dicen, y sobre todo las que se escriben, cobran vida en la realidad. Y pensé en la fuerza de las palabras, que crean profecías autocumplidoras, como ocurre en las predicciones de futuro (y no sólo en las artes adivinatorias, como el tarot, también en la vida normal, como cuando le dicen a alguien Vas a acabar como tu padre, y va y acaba). Y por un momento me imaginé a mí mismo como un catalizador, con esa capacidad de crear el futuro.
Pero enseguida deseché la idea, acabé la cerveza y me marché.





