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Entrada la noche
MÁS DE UN CAPÍTULO DE MI VIDA DEDICADO A TI...
Acerca de
Sindicación
 
Y Seguir Pensando


Te encuentro cada día en mis fotos y mis recuerdos.
Te escondes cada noche y yo, me escondo contigo dentrás del llanto donde no quedan rincones para oirlo.
Tiemblo antes la idea de perderte y vivo con la agonía del cuando.
Callas, desapareces, y muere en mí la risa.
Brotas con la belleza de una rosa para darme mil caricias.
Vuelvo a resurgir de la nada dejando restos de triteza, olvidados en cuadernos, con tinta que se desgasta y palabras que no se dijeron.




Café y tabaco, tabaco y café y alguna que otrra sustancia de doble moral para combatir noches de insomnio y días sin prisas. Carreteras interminables que no me llevan a ti. Cielo ingrato que tampoco me deja volar por ti. Tierra adormecida que bajo mis pies me hace pesado el caminar, palabras sin aliento que se vuelven escarcha.
Así son mis días, intento olvidar lo mundano para aferrarme a lo espiritual, al consuelo del alma. El síndrome nihilista de aquellos años hacen que sea difícil desconectar de la materia, olvidándola por completo, completándola de introspección adornada de cultismo. Convenciendo a otros de enseñanzas que no pude aplicarme por la flaqueza de vivir pendiente de la muerte.
Mis días de timidez acabaron cuando empezaron mis años de locura, el despertar de un mundo que para mi sigue dormido y de la anarquía de los besos, no los tuyos, ni los míos, sino los de la propia vida que me quema.
 
Más que un relato


Me escondía debajo de las sábanas de una habitación casi siempre a oscuras. Los enfermeros entraban y salían sin llamar, como si estuvieran en su casa, aunque en cierto modo, por las horas que se pegaban allí diariamente, no me extraña que consideraran esa cárcel fría como su segundo hogar.
Estaba icómoda, ya no sólo por la falta de intimidad sino porque me dolía todo, luego descubrí que el dolor puede ser psicológico. Llegaste y detrás de mi miedo y mi nerviosismo, también llegó la desesperación. Te acercaste y sin saber que hacer, sin saber cual iba a ser tu reacción al verme así, te besé en los labios. Se acabaron las dudas que inventamos una vez, y se disipó el miedo, dando lugar a la calma de estar ya junto a ti.
El día anterior parecía un animal salvaje, enjaulado, arañando los barrotes y enfurecido por la cautividad, pero al igual que dicen que la música amansa a las fieras, así me tranquilizaste tú con el sonido de tu voz susurrándome al oido.
Ese día me diste la libertad, salí de mi jaula, rompí mi silencio y trás tus caricias me volví dócil, vulnerable ante ti e invulnerable hacia los demás. Aún así, bajé la guardia y me dejé llevar por los sentimientos y la pasión, dejando la racionalidad en un rincón de ese cuarto.
 
Mirándote


Este es el rincón de mi nueva casa. He cambiado de dirección, he cambiado la decoración y apenas me llevo nada de mi vida anterior, solamente algunos recuerdos que quedan en mi mente como quedaron viejas enseñanzas.
A pesar de que llevo varios días por aquí no he inagurado este sitio como debería, no le he dicho a casi nadie donde vivo, no he invitado a gente y me he saltado el protocolo de "besos, saludos y vueltas de campana".
Quiero seguir en el anonimato de la felicidad, cuando la gente empieza a meterse en tu vida,con el empeño de arrebatártela, puede acabar consiguiéndolo, y de eso me he querido proteger ( y te he querido proteger ).

Jugamos a ser cómplices de la noche.
Me atrapaste con la caricia de tus palabras.
Conquistaste otras tierras pero sin olvidar mi nombre.
Viví de otros te quieros sin renunciar al tuyo,
y ahora mi fin es tu eterna sonrisa.

Quisiera gritrarle al mundo lo que siento pero mi voz no llega hasta donde quieren mis palabras.

 
Volver a volver


Empecé a escribir muy pronto, bien o mal, pero con muy pocos años, igual que a leer, creo que fue a la semana de entrar en la guardería. Me acuerdo que lloré mucho el primer día que mi madre me dejó allí. Ella me pregunta que cómo puedo recordarlo si sólo tenía cuatro años, pero siempre me vienen muchas imágenes de cuando tenía esa edad.
En el colegio escribía cuentos, la mayoría acerca de dragones. Una vez gané un concurso, el primer premio de literatura infantil. Me dio mucha verguenza cuando dijeron mi nombre, no quise salir a recoger el premio y a partir de ahí no firmaba lo que escribía, o bien cuando terminaba, lo tiraba.
En el instituto sacaba sobresaliente cuando se trataba de redactar, los profesores no lo entendían porque para otras cosas era pésima, cuando tocaba desguazar una oración no daba una.
Escribí mucho y escribí para muchos pero hoy en día todo lo que sale de mis manos y de mi mente es para ti...

Apareces en mi y llenas mi alma,
desapareces y contigo, se apaga mi risa.
Miedo a tenerte por si algún día te pierdo,
y miedo a perderte porque sé que te tuve.

La cama se ha vuelto un lugar frío donde te recuerdo cada noche. Cierro los ojos y te pienso, muere mi mente y te siento, pero como cada mañana respiro, despierto y sé que mi muerte era un sueño.
La vigilia me devuelve tu sombra, tus besos y suspiros. Las callles que pisamos, la complicidad de las caricias y el calor de tus manos en las mías.





 
Recuerdo


La sombra de tu cuerpo desnudo a la luz de unas velas,
tu sonrisa constante al mirarme a los ojos, mis manos en tu pelo,
tus labios en los míos.
Recuerdo el amor, la pasión, y recuerdo el miedo.
Siento la nostalgia de tu voz susurrandome al oido.
El frío, el calor, la espera y ahora, el descontrol.
                   


 
El arte de Hablar... La virtud de callar


HABLAR es fácil pero CALLAR
Requiere prudencia y dominio

HABLAR oportunamente, es acierto.
HABLAR frente al enemigo, es civismo.
HABLAR ante la injusticia, es valentía.
HABLAR para rectificar, es un deber.
HABLAR para defender, es compasión.
HABLAR ante un dolor, es consolar.
HABLAR para ayudar a otros, es caridad.
HABLAR con sinceridad, es rectitud.
HABLAR de si mismo, es vanidad.
HABLAR restituyéndote fama, es honradez.
HABLAR disipando falsos, es conciencia.
HABLAR de defectos, es lastimar.
HABLAR debiendo callar, es necedad.
HABLAR por hablar, es tontería.



CALLAR cuando acusan, es heroísmo.
CALLAR cuando insultan, es amor.
CALLAR las propias penas, es sacrificio.
CALLAR de si mismo, es humildad.
CALLAR miserias humanas, es caridad.
CALLAR a tiempo, es prudencia.
CALLAR en el dolor, es penitencia.
CALLAR palabras inútiles, es virtud.
CALLAR cuando hieren, es santidad.
CALLAR para defender, es nobleza.
CALLAR defectos ajenos, es benevolencia.
CALLAR debiendo hablar, es cobardía.

Debemos aprender primero a CALLAR para luego
poder HABLAR
Recuerda siempre:
Que tus palabras sean más importantes que el
Silencio que rompes

 
Para qué escribir




Hay gente que se dedica más a la "audiencia" de su blog que a tener un sitio donde ampliar sus pensamientos. Están a la espera, como animales de caza, de encontrar una nueva presa en esta selva. Llevan a su casa la pieza, que se manifiesta con comentarios abstractos y sin conocimiento.
No siempre es fácil descubrir a quien te lee porque le gusta lo que dices o a quien dice que lo hace y deja la huella de su paso con frases que parecen mensajes a grupos, generalizados y escasos de todo.
Hay gente que no sabe perder y que pierden la vida ideando nuevas mentiras que palien su fracaso, los ves caer y se ven caer, pero la gloria de un día les impide aceptar que más abajo está su suelo.
 
Y se me va de las manos


No poder retenerte,
que se me escape una lágrima,
que pierda la independencia
cuando rozas mi piel.

No decirte te quiero a tiempo,
y al tiempo decirte que te quería.
No querer soltar tu mano,
sentir el miedo de que sueltes la mía.

Tenerte cerca, tenerte lejos y por momentos, no tenerte.
Un viaje al pasado, una ida con vuelta,
un billete con retraso y de nuevo, la espera.
 
Sin Pasajes
Chillo, grito y pataleo. A veces me dejo los puños en columnas de piedra que se burlan de mi con su quietud... A veces lo hago yo de ellas al tenerlo tan fácil porque no son capaces de sentir.
Me oyen y no me entienden, y sin embargo si me escuchas entendarás el motivo de mi razón.



Es tan sencillo escribir con la claridad de un adulto que prefiero hacerlo con la complejidad de un niño... frases incoherentes que para cada cual tendrá un sentido, y semillas de sensaciones que algún día volverán a florecer en mi.
 
Estación Del Pensamiento


Necesito que hagas esa locura, que dejes a un lado todo eso que te ata y que vengas conmigo. Sueño tus manos y tú hablas de las mías. Veo en tus ojos el amor que te hace falta y yo te puedo dar. En tus labios siento la caricia que tanto buscaba, la que ahora me desespera al no poder encontrarla.
Intento soltar la cuerda de mis manos y tú misma vienes y haces el nudo más fuerte. Entendiendo que me quieres... dejo que me ates sin verlo como un castigo y a la vez, dejo que te vayas.
... Reposo, espero, añoro, quiero, busco...
 
Sin Salida
...Me pregunto si el tren ya ha parado y no se ha dado cuenta de que uno de sus pasajeros sigue clavado al asiento sin la intención de quedarse en ninguna de sus paradas.
Miro con miedo la puerta que me invita a salir. No puedo echar la vista atrás pero mis pasos no son firmes y temo tambalearme en el ultimo momento.
Puedo esperar a que el tren de otra vuelta, no tiene por qué ser esa mi única opción, pero el viaje ha sido largo y prefiero quedarme aquí, en un lugar incierto que no promete nada.
Sé que no te voy a encontrar, pero tampoco salí a buscarte, quizás si lo hubiese hecho ahora no estaría en el exilio de tus sentimientos.
La puerta se abre por última vez...-próxima estación "el deseo".

 
Estación del deseo


Sentía como su piel se estremecía entre mis manos, como su cuerpo se desvanecía en cada beso que nos dabamos. Sentía la magia de la noche, la suave brisa de sus labios, el palmitar de su alma acelerada al ritmo de su corazón... y un latido entre mis piernas, que antecedía al orgasmo.
Veía en su mirada el deseo de seguir debatiéndose con mi cuerpo. Intuí que en la mía ella podía observar la misma expresión, ya que cada vez que me tocaba aumentaban mis ganas de hacerle el amor.
Dos cuerpos entregados a la intemperie rompían el silencio de la noche con sus gemidos. Lo sutil y lo salvaje se mezclaban por momentos. No paraban de sonar los besos y mi lengua se paseaba por su boca para acabar entregándose a la suya, recorriendo finalmente su cuerpo hasta colarse entre sus piernas, la cárcel que me hacía sentir el abrazo de su piel.

El viento golpeó fuertemente mi ventana y de un salto me pusé en pie. Miré la cama vacía para entender que, una vez más, te habías ido.