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bohemio empedernido
Sindicación
 
un tipo despistado
Hoy habia sido Eva, quien en un ataque improvisado de celos lo había expulsado de su casa, despues de que volviera a reincidir en el error que cometio con Lucia de haberla llamado Sara, no recordando que esta ultima le habia lanzado el despertador a su dolorido craneo tras solicitarle el desayuno llamandola elena.

De nuevo se encontro solo- que alegria- con el único inconveniente de que esta vez había olvidado la cartera en la cómoda de como era?... ah si Eva, con los ultimos 20 pavos que le quedaban, opto por pedirle un penultimo favor al stuart el ferretero, antes de arriesgarse a sentir el dolor que produce un cuchillo jamonero en su barriga vacia si volvia al piso de su ultima conquista a por la cartera.

tuvo suerte no solo consiguio 50 pavos de stuart, practicamente a fondo perdido, sino que este le invito a un suculento desayuno en el bar de freddy, a cambio eso si, de que les alegrase la mañana contando su última aventura.

Era especial tanto el como el resto del mundo lo sabian, con ese aspecto de perdedor, esa barba de tres dias y ese aire de canalla seductor, traia de cabeza a todas las damas del obstentoso barrio Real, que sucumbian mientras en la carniceria con la corbata semiatada sobre una camisa desabrochada de la mtad para arriba, pedia con una maravillosa voz rota, 6 salchichas blancas y 6 salchichas rojas, esperando la tipica broma de Fred el carnicero que acababa sonrojando a las emperifolladas señoras de, de aquel boyante distrito.

todos sabian que ya se habia gastado toda la herencia y qeu posiblemente cualquier dia unos oscuros hombres en forma de embargo le arrebatasen la deseada vivienda qeu habian sudado sus padres y el disfrutado con el unico esfuerzo de subir hasta el cuarto sin ascensor donde vivia.


la noche de autos, no se confundio de nombre como habitualmente hacia, sino de momento, de lugar y lo peor de todo de cama, mientras cabalgaba a la vez que fumaba un cigarrillo sobre el culo de aquella dama rubia, jung Braker alias rompecrismas, campeon del mundo de pesos pesados, entro en la habitacion tras noquear antes de tiempo a su pauperrimo contrincante, aquella noche habia decidido volver pronto y dejar a sus amigotes de juerga, ya que su bella y joven esposa no habia acudido al combate debido a un tremendo dolor de cabeza y sentia en su piel la responsabilidad de llegar pronto para atenderla.
Pero Lucy que asi se llamaba la hermosa mujer que incluso fue play mate del año anterior, ya estaba siendo atendida por nuestro amigo, el bueno de jung por decirlo de alguna manera, no se molesto en decir nada, al dia siguiente los dos amantes amanecieron tendidos sobre un baño de sangre y cristales de ventana ante la atonita mirada de los vecinos y los flases de los fotografos, por su parte jung disfruto de una dulce condena en la carcel de personalidades ilustres del condado, con mas dias de libertad que un funcionario, se dio la circustancia de que en el jurado estaba una tal Eva y su señoría el Juez era marido de una tal Elena.


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