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bohemio empedernido
Sindicación
 
una venta especial
Aquel día de abril había conseguido ser aún peor que todos los anteriores, la única posibilidad de salir adelante, se había agotado, aquel cliente que podria haberle salvado, también se retrasó en el pago, es más, era bastante improbable que llegase a pagar.
La situación era insostenible incluso para él mismo que siempre supo esquivar las situaciones más abversas, pero en este momento todas las salidas se habían cerrado.
En casa le esperaba su mujer con la nevera´y la cuenta corriente bajo mínimos con una lista de reproches e impertinencias, fundadas eso si, pero que al fín y al cabo no era lo que necesitaba en ese momento, había tomado la opción de trabajar por su cuenta y no es que se hubiera equivocado de camino, sino que tal vez no llevaba el vehículo apropiado.
Sabía la solución, sabía que era lo que tenía que hacer y....francamente se sorprendía a sí mismo mientras lo pensaba.
Se percató también de que lo único que poseía en verdad, su propia vida, estaba a punto de tirarla al vacío. Entonces actuó.
Como buen negociador que era, se acercó a un soberbio y conocido millonario cuando este salía del lujoso centro social, mientras se disponía a subir a su impresionante vehículo, le saludó y cortesmente le pidió que le escuchase con atención.
-Quiero hacerle una pregunta le dijo
-Dígame le contesto amablemente el hombre rico
-¿Le gustaría poseer algo que nunca imaginó que pudiera tener aún con su fortuna?
-y .....¿que puede ser ?
- pues ni más ni menos que........la vida de un hombre
-¿que me está insinuándo?...preguntó ya algo molesto el poderoso hombre de negocios.
- escúcheme, le dijo el hombre desesperado, ahora mismo no tengo nada que perder, absolutamente nada y es más,,, valgo más muerto que vivo.
el otro hombre, le escuchaba con curiosa atención.
-le explico, necesito una gran cantidad de dinero para mí pero ínfima para usted, por lo cual......si no la consigo antes de 24 horas me quitaré de en medio y santo remedio.
Asi pues, prosiguió, le doy a usted la oportunidad de salvarme, sé que para usted no supone un gran esfuerzo y nada le hará sentirse más poderoso que el saber que tuvo la vida de un hombre a su plena disposición.
El gran hombre de negocios accedió al trato y después de unos meses, una vez que el hombre que había acudido a él desesperado se recuperó de su paupérrima situación, le volvió a esperar en el mismo aparcamiento para devolverle el dinero.
-Buenos dias, es un placer volver a verle, dijo cortesmente el millonario.
-igualmente, vengo a agradecerle lo que hizo por mí y a devolverle el dinero.
-¿Cómo? ¿pretende usted devolverme el dinero que le entregué a cambio de su vida?
-bueeeeno, dicho así...contestó timidamente el hombre que una vez había acudido desesperado.
-¿Acaso se cree que yo deshago los tratos así como así?, el hombre rico parecía furioso, olvídese amigo, no suelo devolver lo que compro, al menos que tenga algún defecto y usted ahora mismo parece muy sano.
- con la misma se subió a su maravilloso coche negro y se alejó dejando ver en la matrícula los tres seises que la componían.
 
tu pequeña gran coleccion de reproches (escrito escuchando un unicornio azul)
No me digas que no sientes lo que sentías
Ni me pidas que no encienda la luz de la mesita, cuando llegue, para no despertarte
Ni que deje de roncar, ni que deje de abrazarte por detrás, ni que deje de soñar.
No me pidas que no intente darte el beso de despedida, o que no cante la canción de la primera vez.
No es necesario que me digas que ya no es pasión sino cariño.
Ni que lo llames rutina, cuando quieres decir hastío
Que me pidas que no te vuelva a mandar flores a la oficina, ni que te regale bisutería que ya casi no te cabe en el cajón.
Tampoco es necesario que te esfuerces por recordar nuestro aniversario, ni que lo haga yo.
Que me digas que te duele la cabeza, o que solo pienso en eso.
No hace falta que dejes patente que el peor día de la semana sea el domingo, o que nos demostremos sin querer que estamos mejor con más gente alrededor.
Duele, intentar ser felices, en los lugares donde lo fuímos antaño y duele más... ver que aún así somos incapaces de trasladarnos al pasado e intentar empezar de nuevo.
Molesta la hipocresía que mostramos al salir abrazados del portal, simulando ser dichosos.
Es duro ver como ese conjunto de lencería se apolilla en su caja o comprobar que la caja con doce cuchillas de afeitar me dura más que de recien casados.
Es sobre todo triste, escuchar que necesitas un aliciente en tu vida, cuando tal vez lo que quieres decir es que me estas buscanco un sustituto, entre un absurdo elenco de mediocres,.
Y .......que tengamos que perdernos, para llegar a apreciar lo que tuvimos una vez.


*NOTA: Hoy por hoy no es autobiográfico, esperemos que no lo sea en un futuro cercano.