He visto
Hoy me he propuesto ver o y no mirar, desconozco si fue una buena opción aunque tampoco me importa demasiado, ya que si ahondo en la necesidad de sacar conclusiones, estas no seran especialmente positivas.
He visto en tus ojos menos brillo del que imaginaba cuando ven los mios, en los zapatos del caballero más suciedad de la que pensaba y en las piernas de la azapata del concurso de la tele, piel de naranja, he visto los acabados de los coches de lujo, casi vulgares y la sonrisa del dependiente algo así como falsa, he visto las calles sucias y mal asfaltadas, un pequeño desajuste en el reloj suizo heredado de mi abuelo, un mosquito en la ensalada y unos labios dibujados en la cima del vaso en que me sirvieron un licor descolorido, las uñas de porcelana de la pianista y el caro peluquín del dueño del club de alterne, los grumos en la pintura de mi salón y las rendijas en la tarima que parecía perfectamente instalada, los ademanes afeminados del vecino del sexto y la mirada hipócrita del político, lo vulgar de la insolencia y lo ingrato de la indiferencia ante alguien que está en peores circunstancias que uno mismo, me he fijado en lo poco original del muñeco del semaforo y en el mal gusto de algunos anuncios.
Pero también vi la sonrisa de un niño y las hermosas arrugas de un anciano que me recordaron los anillos de los árboles al ser cortados con un hacha dirigido por una mano impía, he visto el color de la fruta sin pesticidas y de un aceite de oliva virgen extra de primera presion en frio, el pelo limpio de l@s recien asead@s y las camisas de cuello impoluto de un verdadero caballero, las buenas maneras de una dama y la felicidad de un diestro albañil al ver el perfecto rejunteo de su obra, he visto lo malo he visto lo bueno, lo mediocre y lo grandioso, he visto también al darme cuenta de que no te dabas cuenta de lo que siento por ti, que lo mejor es no darse cuenta de las cosas, así que seguire mirando y no viendo.
He visto en tus ojos menos brillo del que imaginaba cuando ven los mios, en los zapatos del caballero más suciedad de la que pensaba y en las piernas de la azapata del concurso de la tele, piel de naranja, he visto los acabados de los coches de lujo, casi vulgares y la sonrisa del dependiente algo así como falsa, he visto las calles sucias y mal asfaltadas, un pequeño desajuste en el reloj suizo heredado de mi abuelo, un mosquito en la ensalada y unos labios dibujados en la cima del vaso en que me sirvieron un licor descolorido, las uñas de porcelana de la pianista y el caro peluquín del dueño del club de alterne, los grumos en la pintura de mi salón y las rendijas en la tarima que parecía perfectamente instalada, los ademanes afeminados del vecino del sexto y la mirada hipócrita del político, lo vulgar de la insolencia y lo ingrato de la indiferencia ante alguien que está en peores circunstancias que uno mismo, me he fijado en lo poco original del muñeco del semaforo y en el mal gusto de algunos anuncios.
Pero también vi la sonrisa de un niño y las hermosas arrugas de un anciano que me recordaron los anillos de los árboles al ser cortados con un hacha dirigido por una mano impía, he visto el color de la fruta sin pesticidas y de un aceite de oliva virgen extra de primera presion en frio, el pelo limpio de l@s recien asead@s y las camisas de cuello impoluto de un verdadero caballero, las buenas maneras de una dama y la felicidad de un diestro albañil al ver el perfecto rejunteo de su obra, he visto lo malo he visto lo bueno, lo mediocre y lo grandioso, he visto también al darme cuenta de que no te dabas cuenta de lo que siento por ti, que lo mejor es no darse cuenta de las cosas, así que seguire mirando y no viendo.





