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Encorazonado
Estoy esperando la casualidad de mi vida. La más grande. (Los Amantes del Círculo Polar)
Sindicación
 
Una sirena de verdad (capítulo 1)
A Mara le encantaba el mar, la playa. Por eso cada vez que tenía tiempo cogía su coche y conducía hasta llegar a la más cercana. Para ella era algo mágico, el contacto con la arena, el sol acariciando su piel, tumbarse y cerrar los ojos oyendo el continuo ir y venir de las olas. Era su paraíso particular. De niña su madre le decía que de mayor sería marinera o cualquier otra cosa relacionada con el mar. Ella prefería pensar que sería una sirena, no como las que salen en las películas sino una de verdad. Para ella una sirena no era como Daryl Hannah, ella sería una de verdad, tenía su propio concepto.

Durante años se empeñó en ser una auténtica sirena, lo intentó con toda la fuerza que su corazón infantil le permitió, hasta que éste comenzó a tener goteras, entonces comprendió que era más fácil ser marinera. Las madres siempre llevan razón.

Aquello significó su primera decepción. No sería la última. Luego vinieron los chicos. Ella ya estaba avisada, por lo que oía a sus compañeras de clase, pero desde muy joven tuvo un romanticismo demasiado desarrollado para su edad. El primer chico sería su príncipe azul, lo tenía muy claro, por eso mismo no podía ser cualquiera. Y cualquiera no fue. Aquel chico moreno, descuidado, desgarbado, que se ofreció a llevarle los libros sería su primer novio, su caballero andante, lo vio al instante, en sus ojos.

Pronto se le clavó la primera aguja en su generoso corazón. Pese a ser aún un niño, su caballero era ante todo un hombre y por lo tanto sólo buscaba presumir ante sus amigos y eso no entraba en los cánones románticos de Mara. Si no ha sido éste será otro, se decía a sí misma reforzando sus convicciones. No imaginó que sería tan difícil.



Escuchando: Boys don't cry - The Cure
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