logotipo

img_google
Encorazonado
Estoy esperando la casualidad de mi vida. La más grande. (Los Amantes del Círculo Polar)
Sindicación
 
Nueva dirección
Me he mudado a esta dirección. Espero sigan visitándome en mi nueva casa. Saludos.

http://encorazonado.blogspot.com
 
Jazz
Allí, noche tras noche, un cuarteto de jazz ameniza las veladas. Cuatro hombres enjutos, trajeados, con corbatas negras sobre camisas blancas. Piano, trompeta, contrabajo y batería. El club, lejos de ser un lugar acogedor y placentero, no pasa de ser un agujero pequeño y oscuro. El humo de todos aquellos cigarros sujetos por labios ennegrecidos surca el espacio angosto hasta crear un densa cortina. La barra, siempre atestada, está regentada por Bill, un gordo malencarado famoso por no haber sabido encajar una broma en su vida. El único punto de belleza lo da Paula, la única camarera encargada de suministrar el alcohol a las mesas y de aceptar con media sonrisa las palmadas en el culo que le dan todos aquellos hampones.
Aquella noche, al entrar por la puerta, el cuarteto estaba en plena actuación, y el maravilloso sonido de aquel solo de trompeta me dio la bienvenida. De inmediato me vino a la cabeza la primera vez que fui. Apenas llevaba unas semanas en la ciudad y recuerdo que me llevaste tú. Del brazo. Como se lleva a alguien que da palos de ciego en lugar totalmente desconocido. Desde aquel día, y por encima de malos o buenos momentos, tengo que volver. Es como una adicción. Inevitable.


Escuchando: Lucky - Radiohead
 
Paternidad
“Mi padre necesitaba tener público delante. Cuando lo tenía, era feliz; si ocurría al contrario, era un hombre triste. Yo creo que por ese motivo tuvo ocho hijos. Para poder tener público”.

-Geraldine Chaplin-


Escuchando: Quicksand - David Bowie
 
Distancia
“Aquí todo es igual. Las mismas calles, la misma lluvia… Lo único que cambia es que no estás tú. He encontrado una pensión barata y lo suficientemente limpia. La regenta una mujer muy simpática; me recuerda a mi abuela: bajita, regordeta, con la cara redonda. Se me hace difícil estar lejos de ti, pero me consuelo pensando que en semanas, a lo sumo un par de meses, volveremos a compartir platos, butacas de cine y sábanas. Miro a todas las chicas y ninguna puede compararse a ti. El otro día, caminando por el centro, vi a una mujer de espaldas; tenía el mismo pelo que tú y llevaba una chaqueta negra como la tuya, ésa que te compré aquella tarde lluviosa de otoño. Por un momento apreté el paso, convencido de que eras tú, de que si corría un poco podría volver a abrazarte. Cuando llegué a su altura, comprendí que era una tontería. Que tú estás a cientos de kilómetros. Entonces una lágrima mojó mi zapato”.


Escuchando: Country girl - Primal Scream
 
Casualidades importantes
Era uno de esas bolas con un papel dentro que dan en algunos restaurantes chinos al pagar la cuenta. El papelito en cuestión acostumbra a llevar escrito algún lema, frase o refrán. Aquella noche, yo había ido a cenar solo y presa de una leve sensación de melancolía acogí aquella bola con extraña ilusión. Por este motivo, me lo tomé con paciencia, como si lo que iba a encontrarme escrito pudiera aliviar esa cierta pena de espíritu. Me llevé a los labios la taza de café que había pedido como postre alargando el momento. Recuerdo que, antes de proceder a abrir la bola, me pregunté porqué había pedido café en un chino. Y es que hay pocos lugares en los que una taza de café sabe tan mal como en un restaurante chino. Una vez me hube recuperado del pésimo sabor, saqué el papelito del interior de aquella esfera opaca. En caracteres mecanografiados aparecía la siguiente cita: ‘Las casualidades no existen. Todo sucede por alguna razón; nada es arbitrario. Cuando algo pasa, es por algún motivo’.
En aquellos momentos no supe qué pensar. Cavilé sobre si estaba de acuerdo o no con esa máxima. En un principio, me pareció que no, que las casualidades sí existían. Pero después mis pensamientos me llevaron al hecho de que las casualidades están tejidas con hilo de realidad; cuando uno se encuentra con una casualidad importante, que te llega dentro, ésta no es arbitraria. Sucede por algo. Así que, ahora, soy de los que piensan que hay que aprovechar las casualidades que te afectan de verdad. No hablo de que encuentres en el supermercado la última lata que quedaba de tu cerveza favorita. Me refiero a cosas trascendentes, que te revuelven y te hacen sentir. No hay que dejar pasar estas situaciones ante tus ojos pensando que simplemente son algo casual, sin más importancia. Si ha pasado es por algo y hay que averiguarlo todo sobre ese momento. No me cabe ninguna duda.


Escuchando: Días extraños - Bunbury & Vegas